~ Fase 18 ~
En tinieblas
Ignoraba el dolor que sentía en sus piernas, frustrada al sentir como el olor a demonio se esfumaba a medida que el sol iba apareciendo en el horizonte.
Su impotencia se reflejó en amargas lágrimas que bajaban por su rostro mientras volvía a una calmada caminata, había perdido su oportunidad de salvar a personas inocentes.
La pilar mordía su labio inferior mientras caminaba en dirección al supuesto pueblo que no mostraba signos; todo era una exuberante vegetación que sembraban las dudas de si había tomado el camino correcto.
Pero su mensajero le decía que faltaba poco para llegar, sin preguntar nada más obedeció y limpió sus lágrimas con el borde de su haori.
Pensó en su hermana, en su misión y en Sanemi; quería saber sobre él, de seguro cuando llegara a su destino tendría tiempo para escribirle una breve carta, eso ayudó a levantar sus ánimos
Pero así como los recuerdos de ese cazador, la figura de Rengoku se plasmó en su memoria; arrasando como lo había hecho en su cita anterior.
Kanae sintió otra vez los síntomas de esa enfermedad, su corazón latía con fuerza y un calor subía a sus mejillas, pero le era imposible apartar al rubio de su cabeza; de seguro era por la culpa que cargaba, debía arreglar las cosas con él tan pronto como le permitiera su misión.
Ya cerca del mediodía el cuervo se posó en su hombro, la chica se quedó parada a unos metros del su destino, las lágrimas volvían a bajar mientras observaba a los niños jugar sentados en el suelo.
El olor era nauseabundo, la mayoría de las casas se veían muy viejas y descuidadas, los aldeanos llevaban pesadas cargas sobre sus espaldas, sus ropas estaban desgastadas, el rostro de cada hombre o mujer denotaba una profunda tristeza o amargura.
Kanae tapó su rostro con su haori al ver las deplorables condicione de esas personas.
—Este pueblo ni siquiera aparece en los mapas —Le replicó el cuervo —,nadie se encarga de ellos y no se sabe desde cuándo están así
—¿Q-qué quieres decir? —replicó ella, imaginando lo peor.
—Fue gracias a un anónimo que el informe pasó a las manos de la organización de cazadores; ningún agente del gobierno se molestó en investigar el caso, simplemente...lo ignoraron y dejaron el documentos en archivos que casi nadie revisa…
—Quién sabe —Volvió a decir el animal —,tal vez estas personas hayan estado con miedo desde hace meses o años, viendo desaparecer a sus seres queridos lentamente sin nadie que les brinde ayuda.
—Ya he oído suficiente —abordó ella, sintiendo una profunda tristeza por los aldeanos.
Del otro lado las personas sentían miedo y desconfianza, el lugar no era para nada turístico y aquella joven de piel como porcelana no tenía ni el mínimo vestigio de pertenecer allí.
Ella caminaba, ignorando lo mejor que podía los rostros asombrados de los pobladores, iba en camino a una posada, pero no era tarea fácil cuando todas las casas eran casi idénticas.
Se sentía mareada, no podía imaginar cómo podían vivir con ese olor tan nauseabundo que la asfixiaba, pero ello no impediría que cumpliera con su misión.
—Sospecho que buscas un sitio para pasar la noche —habló un anciano frente a una de las casas, sus brazos estaban hacia atrás y era el único hasta ahora que veía con una suave sonrisa —,ya te acostumbrarás al olor, ven pasa, es muy raro tener visitantes.
—Ahora vivo yo solo, pero esto antes era una posada —relató, una vez que la pilar entró al lugar —,hace muchos años este lugar era próspero por las bellezas de las montañas que nos rodean, me es imposible contar a cuántos turistas ofrecí un techo para que conocieran el lugar, estuve tantos años en ese negocio que ahora sonrío sin percatarme, cosa muy rara que solo lo hacen los niños de aquí; hasta cierta edad —concluyó con tristeza.
—¿A qué viene en realidad? —Le preguntó el señor mientras le servía una taza de té —,aquí no hay nada que sea de interés para alguien de afuera.
—Vengo a estudiar las montañas —Mintió —,he oído que tienen muchas plantas medicinales.
—Ah, sí, las plantas son muy importante para nosotros ya que aquí no hay médicos u hospitales. ¿Piensas ir ahora?
Kanae tomó un sorbo de té antes de continuar, dudaba mucho que pudiera conseguir papel para escribir las cartas que tenía en mente.
—Lo haré más tarde, todavía tengo tiempo.
—No lo creo señorita…
Aquello llamó su atención, miró al hombre que observaba con tristeza una vieja foto, de su esposa quizás.
—Aunque no lo crea este pueblo es muy peligroso de noche, ocurren muchas desapariciones todos los días, en especial los niños, pero no creo que los adultos estén a salvo.
La chica permaneció en silencio, analizando la poca información que le brindaban —¿Puede decirme más? No había escuchado sobre eso.
—Este pueblo no es tan pequeño como cree —Habló el mayor —,tenemos tanto tiempo conviviendo con este misterio que ya perdí la cuenta, sea quien sea no deja rastros ni testigos, mes siento fatal por esos niños.
—Es demasiado raro… —susurró la recién llegada —¿Por qué únicamente los niños?
—Señorita, no entiendo por qué está tan interesada en eso si solo vino a recoger plantas medicinales —afirmó, viéndola de reojo —.Al principio unos pocos adultos también fueron víctimas, pero los mayores sabemos tomar precauciones, pero es imposible hallar a un niño que no sea ingenuo.
—...Entiendo, entones tendré que investigar ahora —habló, levantándose de la mesa —.Gracias por el té
—No es nada, pero se lo advierto, hace muchos años que no recibimos visitantes, y las duras condiciones han amargado los corazones de muchos, no espere mucha amabilidad de las personas.
—¡Sabroso! —exclamó, devorando el plato que le habían servido.
Shinobu sonreía, por fin había hallado alguien que disfrutara su comida, aunque Rengoku nunca le decía que no a un platillo, como sea, comienzo es comienzo.
—Te veo más animado que de costumbre —aclaró, el rubio la miró fijo por unos instantes, pero ella sabía perfectamente sus segundas intenciones.
—¡No hay nada mejor que la comida! ¡Delicioso! —chilló nuevamente, la joven sonrió y le sirvió otra taza de té.
—Lamento decirte que Kanae no está aquí —soltó, en seguida los ojos de Rengoku se "apagaron" —,ayer se fue a una misión y la verdad es que estoy muy preocupada.
—¡Ella es una excelente cazadora! Estoy seguro que todo saldrá bien —expresó.
—Tienes razón, mi hermana sabrá arreglárselas.
—¿A dónde fue?
—No lo sé, un pueblo en el noroeste, debe ser muy pequeño porque nunca dijo el nombre.
—Humm...noroeste… —susurró el rubio.
—Despierta —dijo ella, tronando sus dedos cerca del rostro del varón —,no quiero que hagas nada imprudente, esto solo lo sabemos mi hermana y yo
—¡Puedes confiar en mí! —vociferó —¡No pienso hacer nada que te ponga en peligro!
—Ya, pero cuando se trata de Kanae pierdes la noción de la realidad. Sobre eso...me pareció muy interesante tu "estrategia" — Rengoku se tensó.
—Tampoco debería decirte esto pero...tu imprudencia dio frutos.
—¡¿De verdad!? —Sus ojos volvieron a brillar, con más intensidad que antes.
Shinobu asintió —Mi hermana quiere disculparse contigo, te iba a a escribir una carta cuando le asignaron la misión. Felicidades —sonrió.
—¿D-disculparse? ¿Por qué?
—Lo sabrás cuando ella te lo diga, yo solo te informo para que estés preparado.
—Ah… —dijo decepcionado —,entiendo, gracias por lo que haces por mí.
—Es lo mínimo que puedo hacer con el que irrumpió en mi hogar bajo una cruel tormenta, más bien, te llamé porque es el momento perfecto.
—¿Momento perfecto? —repitió éste, inclinando su cabeza ligeramente.
—Quiero darte unos cuantos consejos...
Esta misión no sería fácil. Hacía horas que Kanae trataba de llegar al fondo del asunto pero los aldeanos simplemente no querían cooperar.
Los hombres la ignoraban o le decían que estaban ocupados con su trabajo, con las mujeres era igual, evitaban verla a la cara o se iban a cuidar a sus hijos.
Lo cierto era que la pilar estaba cansada por el viaje y harta por el mal trato, si bien, el señor se lo había advertido, pero nunca imaginó que sería tan fatal.
Se desplazó hacia la derecha justo a tiempo antes de que una pesada tabla de madera le cayera encima, levantando una gran columna de polvo que le dificultó la visión.
—¡Ten cuidado niña! —Le gritó un hombre de mediana edad, con las manos sucias de tanto trabajan en el tejado de una de las casas —,este sitio no es para los ricos, vete antes de que te llenes de polvo —Se burló, riéndose junto a sus compañeros.
La pilar respiro hondo, se concentró y se desplazó como un rayo hasta la altura donde estaba el bromista; mismo que se ahogó con su saliva al verla llegar tan rápido.
—Disculpe señor pero veo que no tiene claro una cosa… —dijo, con una vena marcándose en su sien —,ni usted ni nadie me dirá a dónde debo ir o no, y me gustaría preguntarle por las desapariciones que hay por aquí, pero veo que su falta de razón le impedirá darme una respuesta adecuada.
Al escucharlo éste la miró furioso, pero antes de que lograra hacerle algo la cazadora le hizo una zancadilla.
—No lo molestaré más y dejaré que siga con su trabajo, veo que es para lo único que sirve en su vida… —Terminado eso se retiró, a una velocidad que todos creyeron que era un espanto.
La chica caminaba satisfecha, como si se hubiera liberado un peso de encima. Observó una de las edificaciones en las que muy difícilmente se podía leer "Teatro" . Pensar que el sitio contaba con algo así demostraba que había gozado de una gran fama entre los turistas, era una lástima que por culpa de un demonio todo se fue a la ruina.
—Disculpa, acabo de llegar aquí y…
—No deberías estar aquí —Le comunicó una joven que se hallaba acomodando unos pocos víveres en una cesta —.Este pueblo es muy peligroso de noche, ya quisiera poder irme de aquí … —suspiró, a simple vista se veía que estaba agotada.
—Sí, pero…
—Ya dije lo que tenía que decir, ¿o quieres desaparecer como lo hicieron tus compañeros? —respondió sin dirigirle la mirada, la contraria se sobresaltó
—¿Podrías repetirlo?
La muchacha exhaló, no estaba de ánimos para conversaciones.
—He visto a varios con el mismo uniforme, y todos estaban interesados en las desapariciones, yo les hablé a unos cuantos pero lo cierto es que no volví a ver a nadie...No quiero que eso se repita.
—Entiendo, sé que es difícil pero necesito saber ¿Puedes decirme algo más?
La miro por encima del hombro, se mostraba indecisa.
—Haré lo que esté en mis manos para ayudarlos, lo prometo.
—...Nadie sabe quién o qué es el responsable —expuso luego de un largo silencio —,pero he oído risas por las noches.
—¿Risas?
—Sé que sueno como una loca pero…
Kanae negó —No pienso eso, creo en lo que me estás diciendo.
La chica se mostró aliviada por el comentario, luego continuó —Son de niños, varios, parecen divertirse pero después todo vuelve al silencio...es ahí cuando sé que todo acabó, varias veces he tratado de ayudar pero el miedo me paraliza por completo.
—Ya veo —La azabache analizaba lo que le estaban contando —.Gracias, sé que es difícil confiar en un extraño, yo me encargaré de lo demás.
—No sé de dónde vienen —aclaró, refiriéndose a los cazadores que habían pasado por allí —,pero si de verdad piensan ayudarnos son nuestra única esperanza —Colocó la cesta en su espalda y le dirigió una última mirada a la recién llegada.
—Cuídate, la culpa no me deja dormir al pensar que envíe a la muerte a tus compañeros —Al decirlo, una lágrima bajó por su rostro, pero la muchacha la limpió rápidamente —,pero si no hago nada no sé qué pasará con mi pueblo.
Y dicho eso, la chica desapareció entre la multitud.
Kanae regresó al atardecer, ya sea que estuviese lista o no debía hacer frente a ese ser esa misma noche, pero fue interrumpida por el anciano; había colocado un té sobre la mesa.
—Esto te ayudará a relajarte —expresó —,ya es hora de que vayas a la cama, es muy peligroso que salgas.
—Sí, gracias —Tomó un poco del té, el sabor era agradable, en comparación con lo que la rodeaba, a medida que ingería el líquido podía sentir su cuerpo relajarse lentamente
El sueño la iba dominando, al punto que inclinó su cabeza sobre la mesa para una corta siesta, cerró sus ojos y…
Todo quedó en penumbra, luego un rayo de luz que se fue extendiendo hasta mostrar un hermoso paisaje,todo era muy brillante y colorido, sentía la hierba en sus pies. A lo lejos estaba Shinobu alzando su brazo a modo de saludo.
Sus ojos se llenaron de lágrimas al distinguir a sus padres detrás de ésta, Kanae no dudó en ir a su encuentro, deseaba tanto un abrazo de su familia, pero a medida que corría sentía que éstos se iban alejando.
Gritó con todas sus fuerzas, veía horrorizada cómo sus seres queridos se perdían en la distancia, ignorando una voz gruesa que la llamaba, ella lloraba de tristeza, pero la voz se escuchaba más cercana.
Un suave tacto en su cabeza la obligó a alzar la mirada, no había nadie, pero todavía podía seguir escuchando
...Kanae...Despierta…
La mencionada soltó un grito ahogado, miró a su alrededor y lo primero que notó era que ya había amanecido, su espalda le dolía; había pasado toda la noche en la sala.
—¿Estás bien?
El asombro no le permitía hablar, incrédula de lo que veía.
Rengoku Kyojuro estaba frente a ella, con una amplía sonrisa que aceleró su corazón.
