Fase 19

Misión Cumplida


—¡No, esto no puede ser! —gritó mientras salía del lugar, Kyojuro la seguía de cerca, tratando de calmarla, pero ella lo evitaba, se sentía terrible consigo misma.

—Ya fue suficiente, no fue tu culpa —Le susurró cerca del oído, la pilar ocultaba su rostro entre su pecho en un abrazo que por fin aceptó, el recién llegado no lo pensó para rodearla con sus brazos, brindándole tranquilidad por unos instantes.

Hasta que llegaron unos niños burlándose y diciendo otras cosas que mejor no especificar, los cazadores se separaron de la vergüenza por su descuido, entraron nuevamente y Kocho se sentó en el mismo sitio.

Impactando ambos puños en la mesa por la rabia que sentía, pero Rengoku solo le daba palmadas en la espalda a modo de consuelo.

—Tranquila, esta noche todo acabará.

—¿Por qué estás tan seguro? —Le cuestionó sin dirigirle la mirada

—Porque estamos juntos en esto, ya no hay nada que nos pueda detener —afirmó, levantando un mechón de su cabello y acomodándolo detrás de su oreja, para este punto la azabache estaba comenzando a sentir calor.

Y fue gracias a eso que volvió en sí.

—Pero…¿Cómo llegaste? Nadie me dijo que vendrías

—Ah...Es que te tardabas mucho y en la sede pidieron a alguien que fuera a investigar, me alegro mucho de ver que estas a salvo —Sonrió, tan dulce como siempre.

Kanae imitó su acción, la sonrisa de Kyojuro era única y la hacía sentir dichosa en medio de ese mugriento lugar—Yo tampoco planeaba quedarme mucho tiempo pero me surgieron varias complicaciones.

—No me lo imagino, para comenzar el sitio queda demasiado lejos —Se quejó —.Tengo hambre

La joven volvió a reír —Jamás te había escuchado quejándote

—Siempre hay una primera vez —comentó burlón en dirección a la cocina.

Mientras, ella salió, quería estar sola y pensar en lo que estaba pasando, estaba contenta de tener un compañero y sobretodo Rengoku, se sentía tan cómoda con él que se le había olvidado del tema que debían hablar.

Aunque algo en ella la hacía dudar, se sentía culpable por sentirse tan bien estando en compañía de otro hombre que no fuese Sanemi, por mucho tiempo lo amó y tuvo mucha paciencia para que este se acostumbrara a su compañía.

No obstante, Rengoku la había aceptado desde el primer día, aunque claro, no podía permitirse ser igual de cariñosa que con el albino, desde que se había "sacrificado" para cumplir su capricho de asistir al festival eso la había marcado y ahora tenía alta estima hacia él.

Otra vez, la enfermedad atacó, su corazón latía rápido y tuvo que respirar hondo varias veces para calmarse, este no era momento, debía centrarse en su misión.

Observó a los moradores de aquel lugar, todos hacían sus deberes con un triste semblante, a pesar de ello, ninguno mostraba signos de alerta u horror, era cierto lo que había dicho el anciano, se habían acostumbrado a ese mal que los acechaba.

«Un momento…¡El anciano!» Ingresó a la residencia y caminó por todos los pasillos, el viejo había desaparecido, se acordó de Rengoku y fue hacia la cocina, efectivamente, allí estaba él.

Devorando todo como de costumbre, pero lo que la extrañó era que estaba solo.

—Rengoku ¿No has visto al posadero?

—Estaba aquí hace un momento, pero dijo que debía salir un rato.

—Pero yo estuve afuera todo este tiempo, ¿Cómo pudo salir sin que yo lo viera?

—Tal vez salió por otra puerta, ¿por qué te interesa tanto?

—No es que...me parece raro que te haya dejado solo en la cocina; ni siquiera tuvo la decencia de llevarte el plato a la mesa.

—Ah...le dije que no se molestara —respondió, tomando otro bocado de su comida —¡Delicioso!

Kanae se devolvió, sintiendo que algo no estaba bien.


Las horas pasaron y la chica se encontraba en su habitación, preparando todo para esta noche, fue entonces cuando se acordó que no le había contando a Rengoku la poca información que tenía.

En ese momento escuchó a alguien tocar la puerta, se trataba del cazador que la deslizó un poco para después decir:

—¿Estás ocupada?

Ella negó, haciéndole una seña para que entrara, una vez que el se sentó a su lado ambos hablaron a la vez, cosa que los hizo reír por un error tan estúpido.

—Habla tú primero —Le dijo él, a lo que la chica acató.

—Verás Rengoku, yo quisiera...hablarte sobre aquella vez…

—Hum —Asintió, pero se notaba que le costaba trabajo recordar —¿De qué quieres hablar?

—Lo he pensado bien y… —Ella jugaba con su cabello, apenas viéndolo de reojo cada cierto tiempo, confesar lo que llevaba en mente no era tan sencillo como creía —,quiero disculparme contigo, debí darte una explicación antes de alejarme de una manera tan repentina de ti y yo...Quisiera que volviésemos a ser amigos.

—¡Claro! —chilló, tan fuerte que un grupo de pájaros que estaba cerca emprendió el vuelo del susto.

( Pobres animales xD )

—¿L-lo vas a aceptar así de rápido? —cuestionó, no podía creer lo fácil que había sido convencerlo, en un acto rápido éste tomó ambas manos de la contraria, ella sintió cómo su sangre se centraba en sus mejillas

—¡Tu eres muy importante para mí Kanae! Lamento lo que te hice y siempre voy a estar apoyándote en todo —abordó, esas palabras fueron música para sus oídos, la pilar sonrió, profundamente conmovida por sus palabras

—Gracias, me alegra haberlo hablado contigo, al principio pensaba escribirte una carta y a Sanemi también pero…este sitio me da tanta tristeza que ni eso puedo hacer.

—Pero… —Volvió a decir ella —,la verdad es que me gustaría decirle algo a Sanemi ¿No lo viste cuando estabas en la sede?

—¡No! Unos pocos cazadores estaban presentes cuando me ofrecí como voluntario.

—Ya veo —dijo con pesar, sintiendo un mayor agarre que Rengoku ejercía sobre sus manos, obligando a que levantara su mirada.

—Pero éso no importa, al menos no aquí

—¿Cómo? ¿Qué quieres decir?

El cazador de acercó, rodeando la espalda de ella con uno de sus brazos y tocando su hombro —Estamos en un pueblo recóndito, nadie se enterará de nada —susurró en su oído.

La chica se sobresaltó, las sospechas que asaltaban su mente no eran para nada buenas.

—¿R-rengoku? ¡Ah! —El mencionado la empujó, ella cayó de espalda al suelo y el se posicionó encima de ella, acercando su rostro a milímetros de los labios ajenos.

—¿Hacen faltas palabras para explicar lo obvio? —expresó él, Kanae no podía creer lo que estaba pasando, trató de zafarse pero el varón sostenía sus muñecas con una fuerza increíble. —No te la voy a dejar fácil… —volvió a murmurar

—¡Basta! Si no me sueltas ahora no me haré responsable de lo que te pase —Le advirtió

—Muero por saber qué harás —respondió, viendo a su compañera retorcerse para recuperar la libertad, la observaba como un gato vigilando su presa, pero para su desgracia, él sabía que esa presa tenía la suficiente capacidad para noquearlo o romperle ambas piernas.

El sudor recorría el rostro de la chica, un cosquilleo recorría todo su cuerpo y su corazón latía con frenesí, tal vez era la adrenalina, el miedo por saber qué haría el pilar a continuación, pero no podía mostrarse débil.

Ella no era el tipo de mujer que hacían esas jugarretas, aunque Sanemi no era el mejor novio del mundo respetaba su relación con él.

La mirada de Rengoku se le hacía extraña, jamás imaginó que sería capaz de hacer algo de ese tipo.

—¿Por qué lo haces? —Cuestionó, armándose de una falsa seguridad.

—¿No he sido claro todo este tiempo? Yo no me conformo con ser tu amigo —Le respondió, dándole un beso muy cerca de sus labios que estremeció a la fémina.

Giró su rostro con rapidez para evitar el contacto entre sus labios, mirando de reojo al joven que se le notaba la diversión en su cara.

—Sabes que tengo pareja y lamento decepcionarte pero no soy el tipo de mujer que le gustan los amoríos secretos —expresó, lista para atacar —¡Si tu verdadera faceta es así de repugnante no quiero ni tu amistad!

Al final, Rengoku resopló decepcionado y se levantó, dirigiéndose a la puerta y soltando un bajo "Lo siento" que no la convenció para nada.

Kanae se enderezó, observando las marcas que tenía en sus muñecas, una terrible señal de que aquello había sido real y no una pesadilla, pero lo peor del caso era la sensación en su cuerpo, más que repugnancia sentía emoción y eso la aterraba.

Ya sea que había perdido la cordura por ese misterioso té o ya sea que el pueblo además tenía la maldición de alterar la estabilidad mental de los habitantes, debía salir lo más pronto posible

Ahora ni siquiera podía confiar en los suyos.


Las horas pasaron, un incómodo silencio entre ambos cazadores que veían desde diferentes ventanas la caía de la tarde.

—Ya es hora

—Detente —dijo ella desde la otra esquina de la sala —,vas a estar alejado de mi mínimo tres metros —aclaró mientras preparaba su nichirin —.Tu irás al norte y yo al sur, nos encontraremos aquí al amanecer —ordenó, el rubio prefirió salir por la ventana que seguir con ella, eso la tranquilizó.

Dirigió una mirada al lugar, no había visto al posadero en todo el día.

«De seguro se fue a dormir y no me di cuenta» Pensó para tranquilizarse, no era momento adecuado, debía cumplir una misión

Rodeó la zona, efectivamente, todos estaban encerrados en sus casas, parecía un auténtico pueblo fantasma, vigiló la zona por unas horas pero la frustración comenzaba a molestarla , no había ni el más mínimo indició de ese ser.

Con la esperanza que Rengoku tuviese alguna pista se dirigió al norte, recorrió toda la zona pero no había rastros de él, eso la alarmó.

Imaginando lo peor se trasladaba de un tejado a otro con gran velocidad, atenta al mínimo movimiento, pero un sonido la paralizó.

Escuchaba las risas de una niña, sin pensarlo se dirigió al sitio donde provenía, encontrándose con una solitaria pequeña, huérfana quizás, a juzgar por su rostro sucio y cabello descuidado.

Kanae se posicionó en un sitio estratégico para atacar por sorpresa a su oponente, veía a la niña sonreír y aplaudir, forzando la vista veía el objeto de su alegría; eran unos títeres, se movían como si estuvieran bailando.

Se acercó un poco más y vio como la sombra que los controlaba se agachó a la altura de la infante, la cazadora desató la espada de su cinturón, iba a desestabilizar al demonio antes de poner a salvo a la menor.

« 1..2..3! »

Un sonoro golpe y la pequeña había emprendido la huida por el susto, los títeres de madera cayeron al suelo mientras que una mano sostenía con firmeza la funda de la katana.

La pilar había quedado paralizada del shock, forcejeando para recuperar su arma

—...¿Ren...goku? —susurró a duras penas —¿T-todo este tiempo...tú?

Éste sujetaba con firmeza el arma que después lanzó tras de sí, un humo blanco se desprendía de la mitad de su rostro, unas grietas fueron formándose alrededor de su cara y su cuello mientras se acercaba a la cazadora que estaba en el suelo sin poder procesar la situación.

—Por tu culpa perdí mi cena —habló, pero no era la misma voz de Kyojuro, era más fina, como el de una mujer —A juzgar por tu cara de sorpresa hice mi papel muy bien —Soltó unas carcajadas a la vez que su piel se volvía ligeramente roja

La pilar se impulsó y dio un giro hacia atrás para tomar distancia, debido a la oscuridad no podía ver dónde había caído su nichirin.

—¡¿Qué le hiciste a mi compañero!?

Veía como lentamente la figura de Rengoku se esfumaba, del uniforme oscuro ahora lucía un kimono blanco que relucía con la escasa luz, los bordes estaban deteriorados y sucios, la mujer de larga cabellera veía con deleite el sobresalto en el rostro de su oponente.

—¿Quién? ¿El chico que casi te domina? —recitó lo último, alargando su malévola sonrisa —,quién sabe, yo solo intenté hacer lo que tanto quería

—¡¿Dónde está!? —repitió, observando a todas partes en busca de un vestigio de su espada.

—Quien sabe, de seguro en un plácido sueño —Sin pensarlo, la pilar se abalanzó sobre ella pero era demasiado rápida para atraparla, la persiguió unos metros hasta que consiguió su arma.

El rastro terminaba en el teatro abandonado, la azabache se preparó para lo peor, todavía no hallaba rastros de Rengoku y eso la preocupaba, no podía acabar con su enemigo hasta que le dijera dónde estaba él.

—Señorita, no debería estar aquí a estas horas —dijo una voz a sus espaldas, Kanae se volteó y apuntó al señor de la posada que la miraba impresionado.

—¡Disculpe señor! No debería estar aquí ¡Vaya directo a la posada! Yo me encargaré de todo

—P-pero, señorita...¿Quién es usted?

—Lo siento pero no es momento de explicárselo —informó, inspeccionando el sitio donde se adentraría —.Juro que la vi entrar aquí… —susurró, sintió un viento frío a sus espaldas, por instinto se movió a un lado a tiempo para esquivar el puñar que iba directo hacia ella.

—Qué-

El mismo humo blanco ahora rodeaba al anciano, soltando un gruñido se precipitó hacia la cazadora con la esperanza de darle el golpe de gracia, pero ella le brindó una potente patada que lo hizo retroceder varios metros

«Jamás pensé que golpearía a un anciano »Concluyó con pesar, pero ese no era el momento para lamentos

La piel del posadero comenzaba a agrietarse, la figura de la mujer se volvía a presentar, ahora más irritada que antes.

—Debí matarte el primer día—escupió sangre y se limpió la comisura de los labios con el borde del kimono.

La pilar se colocó en guardia, quería acabar con esto de una vez, pero necesitaba información —Todo este tiempo estuviste vigilándome.

—No deberías confiar tan fácil en las personas, niña —abordó, en un rápido impulso que la contraria no pudo prever, a solo milímetros que las afiladas uñas se clavaran en su piel logró cortar una de sus manos y dio un brinco hacia atrás para formar distancia.

Su oponente lanzó un grito de dolor a la vez que una máscara de madera que llevaba en su ropas cayó al polvo.

«De seguro esas máscaras le permiten transformarse, pero ¿Cómo? »

—¿Dónde escondes al otro cazador? —habló con tono amenazante, blandiendo su espada lista para atacar —.Más te vale que esté bien

—¿O sino qué? —cuestionó, antes de soltar sonoras carcajadas —,eres tan ingenua que me das lástima...el nunca estuvo aquí.

—¿Entonces cómo?

—Averígualo por tu cuenta ¿o buscas tener una charla del té para explicarte mis habilidades? —escupió con burla.

Una ráfaga de ataques rápidos que la cazadora lograba esquivar, si bien, la técnica de ese demonio era prometedora no era la mejor a la hora de pelear

«¿Qué recibí de ella? ¿Cómo pudo tomar la forma de Rengoku? ¿En qué momento lo…?»

Tomó uno de sus brazos y con fuerza la elevó hasta hacerla chocar contra el suelo, un sonoro golpe que levantó una cortina de polvo a su alrededor, la mujer reía ante la mirada severa de su oponente.

—¿Te gustó el té? Es mi receta especial para un dulce sueño —comentó —Lanzando una patada que la otra esquivó por escasos milímetros

Ella observó a su alrededor, faltaba un par de horas para el amanecer, decidida a acabar con el asunto de una vez tomó su espada con firmeza.

« No lo entiendo del todo, pero dudo que esté mintiendo, es hora de que termine con esto »

Quinta postura: Peonias de la Futilidad: Go no kata: Ada no Shakuyaku —Utilizó una serie de ataques consecutivos para inmovilizarla, pero gracias a su agilidad logró esquivar algunos cortes.

En medio de eso su figura desapareció Kanae se sobresaltó, dio media vuelta para hacerle frente pero era muy tarde.

La sangre fluía con abundancia desde su costado, sintió el sabor metálico en su boca antes de escupirlo, se tambaleó un poco antes de levantar la cabeza, viendo horrorizada como su contrincante huía desesperada.

—N-no lo permitiré —Se dijo, antes de escupir más sangre e incorporarse lo mejor que podía.

Cuarta postura: Hanagoromo Carmesí :Shi no kata: Beni Hanagoromo

Cayó de rodillas al terminar su ataque, veía el cuerpo de la mujer caer en pedazos, su contrincante no escatimó en maldecirla mientra veía como se desintegraba lentamente

La azabache nunca le tomó importancia, pero ahora no contaba con fuerzas ni siquiera para ponerse de pie, su vista se volvía borrosa a una velocidad increíble

—Me alegra ver que moriremos juntas —se burló —.Continuaremos esto en el otro mundo ¡Zorra!

Esas fueron las últimas palabras antes de desaparecer, poco después Kanae se desplomó en el suelo.

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Un dolor en su cabeza interrumpió su sueño.

Con esfuerzo, abrió sus ojos que fueron inundados por la luz del sol, cubriendo su rostro para bloquear el resplandor.

—¡Ya despertó! —dijo una voz, una niña que salió corriendo, la cazadora estaba demasiado confundida y no reconocía el lugar donde se hallaba.

«¿Dónde estoy? ¿Cuántos días han pasado? »

Se cuestionaba ella mientras inspeccionaba el lugar; una habitación simple con nada más que el futón donde se hallaba, el mismo se hallaba en pésimas condiciones.

Todavía sentía dolor en su costado, pero al menos era soportable, observaba sus vendajes mientras una mujer ingresaba al sitio

—Me alegra que hayas despertado —Le dijo ésta, mientras le servía un envase con agua —.Debes tener muchas dudas, pero te aconsejo que primero comas algo —expresó con cortesía, la contraria no dudó en ingerir el líquido.

Pasaron las horas y una vez que Kanae sació su apetito se decidió por pedir información.

—¿Cuánto tiempo estuve dormida?

—Una semana, gracias a unos vecinos te encontramos a tiempo, de lo contrario no estarías aquí —manifestó la mujer, acomodando los platos vacíos

—¿Usted fue…?

—Sí, fui yo —confesó con cierto orgullo —,yo personalmente atendí tus heridas, ¿No te molesta el vendaje?

Ella negó, pero saber que había pasado una semana la preocupó, no podía imaginar la inquietud de todos en la sede e incluso en su propio hogar; a este punto Shinobu no pegaría un ojo por las noches.

«¿Qué pensará Rengoku?» Pensó ella, a lo cual se sorprendió, pero fue inevitable.

—Quédate el tiempo que quieras—La interrumpió la mujer, a lo cual ella la miró con sorpresa

—Eres nuestra salvadora, es lo mínimo que podemos hacer por ti...gracias —dicho eso, desapareció de la habitación, dejando a la joven con mucho en qué pensar.

«Lo primero que tengo que hacer es irme de aquí» Se dijo, su haori y su espada no estaban muy lejos, tocó su herida y consideró por largo tiempo si ya estaba en condiciones de regresar.

En un cuarto tan cerrado era imposible que su cuervo la encontrara, debía salir de ahí si quería encontrarlo y enviar una carta lo más pronto posible sobre el éxito de su misión.

Sin embargo, se sentía satisfecha, el rostro de la mujer se mostraba muy afectuoso y todo gracias al alivio que había traído al pueblo.

«Ya no tengo nada que hacer aquí» reflexionó, tomando sus cosas para por fin irse de allí.


N/A: Las peleas no son mi fuerte pero hice lo que pude :c la razón por la que este cap es más largo que los otros es que decidí plasmar la confrontación en un capítulo en ves de dividirlo, espero que les haya gustado.

Ahora, voy a explicarles una serie de detalles que no pude colocar en el capítulo:

»La mujer demonio tiene (tenía…) un nombre y era "Hana" es un diminutivo de "Hannya" la cual es una máscara maldita que representa los celos de una mujer.

»Se trata de una obra de teatro y por ello decidí nombrar este recinto (el teatro en sí) incluso, tenía pensado que la pelea se desarrollara ahí pero si hacía eso llevaría muchos capítulos más.

Para los interesados fácilmente pueden buscar más detalles en Internet.

Claro, que también fue por ello que le agregué las máscaras, solo que en este caso era para transformarse en otra persona; lo cual me lleva al siguiente punto:

¿Cómo hizo Hana para tomar la forma del solecito?

»Ella menciona un "" y el "sueño" cuando se enfrentó a Kanae y es que mientras ella estaba soñando logró entrar a sus memorias y vio una parte de las interacciones que ella ha tenido con el rubio a lo largo del fic.

Por eso pudo tomar su apariencia, voz, personalidad, etc.

»Todo ello es parte de su técnica, también se me pasó por la cabeza que ella le explicara todo en el fervor de la batalla pero en serio...¿Qué persona le dice a su enemigo con lujo de detalle sus técnicas ? ._. Lo vi como algo muy irreal y decidí dejarlo para este apartado.

Me esforcé mucho trabajando en este capítulo y espero que mínimo llegue al nivel de "decente" el lado bueno es que a partir de aquí ya viene lo mejor 7u7 estoy muy motivada por continuar :)

Muchas gracias por leer.