Gojo calificaba su manera de conducir, como intrépida. Sin embargo ahora que estaba saliendo del estacionamiento del edificio, en su automóvil, junto con Kasumi, iba a una velocidad de veinte kilómetros por hora. El silencio era absoluto, sin embargo no lo consideraba incómodo.
- Señor Gojo, no es necesario que me lleve a casa. Me puede dejar en la siguiente calle, ahí tomare el transporte hacia mi casa.
Kasumi, estaba terriblemente nerviosa. Primero Naoya Zenin, se le acerca con una intención que no le gusto, desde que no la dejo salir de la oficina de Utahime, y ahora Gojo Satoru, la llevaba a su casa. Este día estaba siendo muy extraño, aunque no negaba que su jefe se tomara esta molestia. Era un sueño.
A pesar de que en la escuela compartieron pláticas emocionantes y hasta apasionantes después de clases y algunas veces antes de ellas. A pesar de que para Miwa lo eran todo, ella creía que solo Satoru le contestaba por cortesía. Contrario a eso a partir de esas pláticas fue que a Gojo le empezó a gustar Kasumi con esa intensidad que ni el tiempo había logrado borrar.
-Todo lo contrario señorita Kasumi, no quiero que me quite el placer de estar con usted.- Satoru escupió esas palabras, solo se arrepintió de decirlas porque Yeni miedo de la reacción de Kasumi. Volteo a mirarla cuando se detuvo en una señal de alto y la vio sonrojada y nerviosa. Trago grueso, tenía tantas ganas de besarla. Estaba en la edad de que las hormonas ya no debían controlarlo pero ese era el efecto que Kasumi tenía en el. Volteo de nuevo la mirada hacu el camino y siguió caminando, aún faltaban aproximadamente veinte minutos para llegar a la casa de Kasumi. Conocía el camino de memoria, muchas veces quiso ir a tocar la puerta de esa casa para invitar a salir a esa mujer, pero siempre se arrepentía al último momento, por lo que ella podría pensar, tal vez pensaría que era un hombre pervertido que acostumbraba acosar alumnas, aunque para su desgracia esa situación era contraria. Las alumnas eran quien lo acosaban a él con llamadas y mensajes con doble intención, ese fue uno de los motivos por los que tuvo que dejar la docencia, no quería meterse en algún problema.
Aclaró su garganta para explicarle de manera general la intención que tenía sobre la implementación de su empresa.
- Le explicaré un poco más sobre mi empresa, señorita Kasumi. Todo es con la intención de que la respuesta que me dé mañana sea la que quiero. La empresa como usted sabe, se dedicará al giro de alimentos. Especialmente los postres. Estoy llevando a este proyecto al personal al que le tengo mi confianza, usted es una de ellas. Se muy bien que solo nos tratamos en la escuela, pero eso me basto para conocerla a la perfección.-
-Tendrá un sueldo superior al que percibe Utahime. A cambio usted tendrá que soportarme los siete días de la semana. Habrá días en los que no la dejare dormir.- Eso lo dijo en doble sentido, solo para ver su reacción. Pero él fue el sorprendido cuando ella lo miró a los ojos sin titubear y con un hermoso sonrojo. Se le hizo agua la boca. Era tan difícil, contemplar a esa mujer teniendo que contenerse.
Kasumi se sonrojó aún más. Le costaba mucho trabajo verlo y ahora más que él se había estacionado a unas cuantas calles para llegar a su casa. El ambiente era muy tenso, ella comenzó a sentir el cosquilleo de siempre. Satoru el impulso de tomarla de esa pequeña cintura, sentarla en sus piernas y devorarle esos labios que siempre le habían gustado. La ereccion que tenía comenzaba a notarse. Apago el automóvil y puso el freno de mano. Se giró hacia la mujer que tanto le gustaba y cruzó las piernas para evitar que ella viera algo sospechoso.
-Lo pensaré señor Gojo. Debo de decirle que no me siento preparada aún. Tal vez no sea de mucha ayuda para usted.-
-Señorita Kasumi, nadie nace sabiendo. Usted solo se dedicará a mi, yo la guiaré, no se preocupe. Tiene una buena madera, además tiene la cualidad de no rendirse, eso le abrirá muchas puertas .-"La mía por supuesto". Pensó Gojo. Nunca se había sentido así en presencia de una mujer, ni siquiera con Hina que hace muchos años creyó estar enamorado ¿a esto es a lo que llaman amor? Si era así, sus abuelos serían felices. Kasumi era demasiado precisa a su abuela y él era parecido a su abuelo, ¿Esto sería un presagio para intentar algo con la hermosa Kasumi? Al parecer los dos eran muy compatibles y al ver a sus abuelos, veía una posibilidad de que ellos pudieran rozar la felicidad que esos dos tenían. Siempre se había sentido feliz de verlos derrochar amor, pero ahora a su edad sentía envidia. Quería una mujer que lo quisiera con la intensidad que su abuela amaba a su abuelo y él estaba seguro que la amaría con la intensidad que su abuelo amaba a su abuela. Sonrió. Intentaría por todos los medios en demostrar que la mujer que tanto había buscado era Kasumi Miwa. Solo tendría que derribar ese gran muro que era la timidez de Kasumi para comenzar a enamorar a esa mujer.
-No se preocupe por cosas tan pequeñitas. No se arrepentirá. Mañana quiero mi respuesta, antes de la hora de salida. Para que el día lunes firme el contrato y el martes se integre a trabajar conmigo. El día miércoles comenzaré con la transición de dejar mi puesto para dedicarme por completo a mi empresa. Estoy seguro que Naoya Zenin, estará contento. Hablando de esa persona. . .-
Kasumi se tensó de inmediato y sintió un retortijón en el estómago. Ese nombre la alteraba, sabia que si se quedaba él en puesto que desempeñaba ahora, ese hombre no dejaría de molestarla, y ahora más sabiendo que Gojo Satoru dejaba su puesto. Comenzó a morder una de las uñas de sus dedos. Ese hábito casi olvidado, surgió de nuevo al imaginarse de nuevo sin volver a verlo. Suspiro. Quería dejar su cobardía. Necesitaba dejar de lado esa timidez que la alejaba de él. Yeni que aprovechar el momento, ahora que sabía que de nuevo estaba soltero.
- ¡No es necesario que piense nada!- Sus palabras salieron de pronto, sorprendiendo al mismo Gojo, sin embargo él no habló, quería que ella terminara de hablar.- Iré con usted a donde me diga, aceptó el trabajo.- Kasumi, lo miraba directo a los ojos, ella hablo sin pensar y se sonrojó. Desvió la mirada aún sonrojada ¿Que pensaría su jefe?
Gojo también hizo la cosas sin pensar, tomo su rostro con una de sus manos. Y la hizo girar de nuevo para que se vieran directamente a los ojos. Los dos se acercaron al mismo tiempo, sus rostros quedaron a centímetros, pero como si el destino estuviera celoso de ese momento, el teléfono de Miwa comenzó a emitir un tono que indicaba una llamada entrante. Era el teléfono que Utahime le había dado, en él solo llamaban personal de la empresa. Definitivamente era con algo relacionado con el trabajo. Los dos se separaron él estaba frustrado y ella apenada se apresuró a contestar, el teléfono.
-Habla Miwa.- Pensó que era Nanami o tal vez Utahime para darle instrucciones para el día de mañana, pero se sorprendió al escuchar a la persona que estaba del otro lado de la línea.
-Hola hermosa Kasumi, habla Naoya Zenin, te espere en el estacionamiento para llevarte a tu casa, pero al parecer ya te habías ido.- Mintió. Sabía que Gojo la estaba llevando a su casa y lo sabía porque ahora mismo los estaba siguiendo, él se encontraba a tres automóviles atrás de ellos. La curiosidad lo estaba matando, al parecer Gojo se estaba acostando con Miwa, una ventaja para el, las mujeres fáciles le encantaban, el podía tomar todo de ellas sin que no tengan derecho de pedirle algo a cambio. Al parecer la fachada de timidez y recato de esa preciosidad era mera apariencia. Sonrió perverso. Ya quería verla en acción. Su miembro se puso aún más duro. Los quería interrumpir, no quería que Gojo la tocara mientras él estaba al acecho, disfrutaría de ella y luego se la dejaría a su buen amigo. Se notaba que a él le interesaba mucho, desde que fue a la oficina a interrumpirlos, ni siquiera cuando Hina y él coqueteaban frente a él, se había molestado cómo está tarde lo vio. Que Gojo fuera tan posesivo con ella, lo hacía pensar que Miwa era muy buena en la cama. Esa mujer sería suya en cuestión de tiempo.
Kasumi tembló por la incomodidad. Esto ya no le gustaba, mañana le comunicaría a Utahime su decisión. Pondría al día todos los asuntos de la oficina e intentaría ayudar a Nishimiya hasta que llegara su remplazo. -Discúlpeme, señor Zenin, mañana lo veo en la oficina, lo ayudaré en lo que pueda. Hasta mañana.- Sin mas colgó. Miro hacia su lado derecho que era donde estaba el conductor y vio que Gojo la veía con el ceño fruncido.
-No deberías ser tan condescendiente con Naoya, se que mi padre lo impuso, sin embargo, no dudo que ese hombre te quiere llevar a la cama. Lo conozco desde que tenía cinco años y por eso afirmó que lo conozco. No descansará hasta que usted ceda. No puedo echarlo de la oficina, mi padre lo impuso ahí "para fastidiarme". -pensó.- Por eso señorita Kasumi, si ese idiota intenta propasarse vaya a mi oficina, no importa si no estoy en ella. Daré instrucciones para que la dejen pasar, aunque no esté ahí. Y si eso no lo detiene llámeme, estaré con usted inmediato.-
Kasumi estaba con su corazón latiendo al límite. Comenzó a pensar en cosas que no debía, pero para su mala suerte se estaba haciendo ilusiones. Definitivamente Satoru Gojo era un caballero a su manera. Ella agradeció de manera torpe y él al escuchar ese agradecimiento sonrió. Suspiro, pero ese suspiro se ahogó con el rugir del motor del automóvil que reanudaba su marcha. El trayecto fue cómodo, los dos pensaban en el beso que estaban a punto de darse. Satoru entonces sonrió maliciosamente. Esas travesuras, eran de cuando él era un adolescente pero podría funcionar. Esos cinco pasaron para él dieron interminables y para ella fueron fugases. Él se estacionó exactamente afuera de sus casa. Cuando apago el automóvil se giró a verla. Los dos se vieron pero no dijeron nada.
-Mañana nos vemos, señorita Kasumi, no llegue tarde. firmaremos el contrato a la hora de la comida, llevare a unas personas, espero que no le moleste.-
-Claro que no señor Gojo ¡muchas gracias por traerme hasta mi casa! Se que su casa y la mía están del lado opuesto de la ciudad. Mañana nos veremos a la hora de la comida, si me necesita antes estoy a su entera disposición.- Miwa hizo una reverencia y se giró a la puerta quiso abrir la puerta, pero se dio cuenta que los seguros estaban abajo, por lo que no podía abrir. Se giró de nuevo, para pedirle a su superior que los subiera, pero se sorprendió cundo el poso sus labios sobre los de ella, solo era un roce, Satoru le estaba dando la oportunidad de rechazar ese contacto, pero se sorprendió cuando ella de manera torpe completo el beso. Los dos sintieron por primera vez en su vida un calor abrazador por todo su cuerpo. Gojo fue el más sorprendido, un simple beso lo estaba haciendo sentir pleno. Ni siquiera el sexo lo hacía sentir así, ahora que lo pensaba, él tenía sexo porque le gustaba tenerlo y punto. Aún con Hina cuando estaba con ella solo satisfacía esa necesidad, a pesar de que él creía que la "quería". Ahora estaba más seguro que nunca. Miwa Kasumi sería su esposa; Gojo Kasumi, ese nombre sería el próximo de esa mujer que aún no dejaba de besar.
Kasumi estaba en las nubes. Había besado antes pero nunca como este beso. En un arranque de pasión pegó sus senos al pecho de Gojo y los dos gimieron en el beso. De repente a él le dio un poco de lucidez y decido romper él beso, pero no la separo de él al contrario la pego aún más a su pecho.
-No es que no me haya gustado, pero creo que debemos ir más lento. Me gustas mucho Kasumi, desde que era tu profesor. Ahora que soy tu jefe, deberíamos ir más lento, aunque no me molestaría, tener estos labios en los míos todo el día.
Volvió a darle un beso, pero este para Kasumi fue fugaz. Él se separó y la miró a manera que ella comprendiera que él necesitaba una respuesta a lo que acababa de decir. Ella lo comprendió y decidió ser sincera.
-Yo también siento lo mismo que usted.- se sonrojo más si eso era posible. Estaba segura que su corazón se saldría por su garganta si seguía a ese ritmo, pero debía aprovechar el momento. Se dio valor y lo vio a los ojos para esperar su respuesta.
-A estas alturas me deberías llamar solo por mi nombre. Compartiremos mucho Kasumi, siéntete con la confianza de llamarme Satoru. Aunque sería un problema si en el trabajo lo hicieras, no quiero que comiencen a hablar mal de ti. Cuando estemos a solas compartiremos estos momentos y en el trabajo simularemos una cordialidad como hasta ahora. Cuando esto madure al igual con tu desempeño en el trabajo, ya no será necesario aparentar nuestra interacción ¿Estas de acuerdo?- Ella asintió de manera frenética. A él le enterneció su timidez. Volvió a darle otro beso y la separó poco a poco de su pecho.
Al otro lado de la Ciudad. En un lujoso departamento, se encontraba una mujer hermosa, recostada en un sofá. Esa mujer era Hina Kamo hablaba por teléfono con un hombre que se notaba que estaba furioso.
-!No regresaré con Satoru! Tire dos años de mi tiempo a la basura por intentar que ese hombre se enamorara de mi ¡No funcionó! Si quieren que él firme esos papeles que ustedes quieren tendrán que buscar a otra mujer que lo engatuse a tal punto de robarle la voluntad. Les deseo mucha suerte.- Sin esperar respuesta corto la comunicación. Suspiro. Ninguna mujer podría robarle la voluntad a Satoru a tal punto de obligarlo a ponerse del lado de la familia Kamo para hacer algunas inversiones, que por lo que entendió eran una trampa para que esas, irían en contra de los intereses de los Gojo y los Zenin, lo que desataría una batalla entre esas tres familias. Los Kamo habían tejido una treta para que la única familia que quedara en pie fuera la de ella, aunque sabía que tenían un infiltrado de los Zenin.
Pobre del estupido o estupida que hiciera que Gojo trabajara por los intereses de los Kamo sin saberlo. Lo conocía lo suficiente para asegurar que él lo destruiría sin dudarlo. Con ese pensamiento comenzó a reír y se dirigió a su baño.
Hola!! Por fin esos dos decidieron dar un paso importante!! Ahora veremos a donde va todo esto. También salió a la luz una de las razones por las que lo de Satoru y Hina no funcionó . Hay muchos conflictos entre las tres familias. Veremos cuál es la familia que quedará en pie!
