Capitulo 1: Hilo rojo
- "Si que eres tonta Miwa". – se reclamaba internamente dando un enorme trago a su bebida una hermosa joven de cabellos cian hasta la cintura, piel nívea, grandes ojos zafiro, rostro angelical. – "Al menos algo compensa por mi falta de curvas". – frunció el ceño al recordar el motivo por el cual se encontraba ahí devastada. – "Como si alguien como él fuera a dejar su prospero futuro, por alguien como ella". – mas lágrimas deseaban salir. – "Ni siquiera es capaz de hacer publica nuestra relación. Aunque siendo honesta eso nos perjudicaría en el futuro".
La joven volvió a tomar otro largo trago sentía como el alcohol quemaba en su garganta, pero eso no importaba, no claro que no, hoy se encargaría de olvidar a ese tarado por más que lo amara y es que debía de ser realista. Tener los pies sobre la tierra era algo que siempre caracterizaba a ella, Miwa Kasumi una típica joven japonesa de diecinueve años cursando su primer grado en la prestigiosa Universidad de Jujutsu Kaisen en el área de negocios. Puede que no sea la mas hermosa, pero si tenia cualidades que sus amigas distinguían: trabajadora, ahorrativa, dulce, amable y dedicada plenamente a sus hermanos menores al ser su única familia.
- "Hasta que lo conocí a él, descubrí el verdaderos significado del infierno". – cerro los ojos frustrada. – Soy tan patética. – suspiro.
- ¡Venga Kasumi, arriba ese ánimo! – escucho el grito alegre de Momo su rubia amiga de ojos azules que se encontraba bailando sensualmente junto a un desconocido demasiado atractivo. – Ya vez lo que dicen un clavo saca a otro clavo.
- Momo tiene razón penes hay demasiados, no te amargues por uno que ni siquiera probaste. – el comentario subido de tono de su otra amiga Mai Zen´in hicieron que sus mejillas se sonrojaran.
Los ojos azules de Miwa veían con envidia la libertad de sus amigas en como expresarse y corroborando con sus atuendos atractivos, porque siempre eran las estrellas con el sexo opuesto. No como ella que vestía un simple vestido blanco, ya que por su extraño color de cabello casi nada podía combinar. Incluso Nobara y Maki que estaban junto ella no dejaban de recibir miradas o invitaciones de desconocidos, pero sabia perfectamente porque no deseaban aceptarlas ya que los corazones de sus amigas ya estaban ocupados por Itadori Yuuji y Okkotsu Yuta.
- Creo que deberías tomar las cosas con calma, Kasumi-chan. – volteó hacia una joven castaña que se encontraba borracha sonriéndole con las mejillas sonrojadas. – Estoy segura que solo fue un malentendido y que esa persona ideal pronto llegara.
- ¡EY TSUMIKI!. – grito Mai acercándose. – El propósito de esta salida es que Kasumi se olvide del innombrable y tener la mejor noche para perder la virginidad.
- Vaya consejos que le das. – la mirada marrón de Maki vieron a su hermana con burla. – Deja que ellas decidan. – mirando a las susodichas. – Tranquilas no se pierden de mucho.
Las susodichas se sonrojaron ante la forma tan despectiva en que la Zen´in se refería a la vida intima de la peliceleste.
- También podrías aprovechar, ahora que no esta el perro guardián de Megumi y ver como el suculento de Sukuna no ha dejado de ver tus piernas, así como tu escote en toda la noche desde que llegamos. – sonrió maliciosa.
Ante el comentario de la pelinegra las mejillas de Tsumiki Fushiguro, la segunda mas inocente del grupo, volteó ligeramente encontrándose con la mirada rojiza del hermano mayor del mejor amigo de su hermano: Sukuna Itadori que al toparse con la castaña de ella alzo su bebida con clara muestra de brindar y como su sonrisa se extendió al corresponderle tímidamente. Porque en algo tenía razón Mai y es que la joven castaña rondaba últimamente en la mente del hombre, aunque por motivos completamente diferente al que pensaban.
- "Ya encontré tu talón de Aquiles, Megumi". – pensó Sukuna al delinear la blanca piel de las piernas de Tsumiki. – "Te daré el golpe donde mas te duele". – mordiendo ligeramente su labio inferior.
Miwa enarcó una ceja al no comprender que veía Tsumiki en alguien tan mujeriego y sádico como Itadori Sukuna, son completamente opuestos. Ella nunca ha sido alguien de juzgar a alguien por su apariencia, pero siendo honesta cada vez que ve al hermano gemelo de Yuuji tenia un mal presentimiento de algo, aunque probablemente en su amiga aplicaría: "Los polos opuestos se atraen". Pero debía de reconocer que algo admiraba del joven frente a ellas y era la seguridad. Probablemente ese haya sido el motivo por el que cayo perdidamente enamorada del azabache.
Se sonrojo al recordar a su novio, el era tan bueno, dedicado y siempre mostrando su sonrisa gentil.
- Siendo honesta el imbécil de Sukuna, podrá ser todo el hijo de puta que quieran o mujeriego, pero no negaran que tiene un aire que te atrapa. – llegando Momo a refrescarse con su bebida. - ¿Aunque Yuuji tampoco está nada mal?
El comentario de la rubia hizo que Nobara la viera con ojos de desear lanzarse sobre ella.
- Probablemente solo sean rumores. – intervino Miwa, imaginando como se sentiría Tsumiki. – Nunca lo hemos visto siendo malo con esas chicas, seguramente solo lo inventaron.
- Tampoco es como si fuera necesario verlo follar frente a nosotras para creerlo. – Mai volteo los ojos ante lo inocente que pueden llegar a ser sus amigas. – Sukuna tanto otro pervertido que conozco desprende testosterona.
Todas vieron como los ojos marrones de Mai se tornaban aburridos mientras arrugaba el entrecejo.
- Y bien piensas emborracharse sentadas habiendo tanta presa fresca frente a ustedes. – tanto Miwa como Tsumiki se miraron. – Levanten esos lindos traseros y vamos a bailar.
Momo tomo la mano de Kasumi mientras Mai la de Tsumiki, quienes nerviosas comenzaron a bailar tímidamente.
- Al parecer será una larga noche. – suspiro la peli naranja derrotada y viendo como su mejor amiga simplemente asentía.
Mientras en el otro extremo del bar un atractivo hombre peliblanco miraba divertido los alrededores del lugar, comenzando su cacería de la noche, pero siendo honesto desde que ingreso al establecimiento veía una infinidad de mujeres hermosas, cuerpos esculturales, escotes y la falda al grado de casi verles las bragas, en pocas palabras lo mismo de siempre. Hizo un mohín infantil, hacia tiempo que se aburrió de descubrir que últimamente a sus amantes en turno no parecían satisfacerlo por completo, al grado de incluso desear terminar rápido y que desaparecieran de su departamento después. Rio al imaginarse el sermón de su mejor amigo ante su forma tan espontanea de divertirse y es que para el heredero del Imperio Infinito no había limites respecto a sus estrafalarios gustos. Gojou Satoru hijo único, adinerado, poderoso, inteligente y extremadamente atractivo cualquier mujer caería a sus pies al solo observar su cabello blanco, su piel nívea, su espectacular altura de 1,90, su sonrisa gatuna, su seguridad y un cuerpo que incluso adonis envidiaría. Sonrió soberbio si sus mejores amigos lo escucharan dirían que el egocentrismo junto con la soberbia eran algo que siempre restaban puntos, además de su espontanea y descarada personalidad.
- Vaya es una sorpresa encontrarte aquí. – una voz detrás de él hizo que sonriera. - ¿Cuándo regresaste a Japón? Inglaterra es muy aburrido.
Volteo solamente para encontrarse con uno de los mocosos que sus padres obligan a que cuidar, ya que deseaban entablar una amistad de negocios con los padres de él.
- No veo de que te sorprendes, Sukuna-chan. – vio como arrugo el entrecejo él mencionado, su sonrisa se amplió. – Por lo que veo, por fin dejaste las faldas de tu madre y estas adentrándote al mundo de los adultos.
Sukuna volteo los ojos al comprender que su antiguo niñero seguía siendo igual de bastardo que él.
- Me sorprende que regresaras, después de la amenaza que le hiciste a tu padre. Imbécil.
- El viejo me perdono, después de todo soy su único hijo. – encogiéndose de hombros. – Yuuji y Megumi vinieron contigo. – los ojos celestes de Gojou vieron como este ignoraba su preguntaba y tomaba de un trago su bebida. – Vaya parece que toque un tema sensible.
- Para nada, Yuuji seguramente se encuentra con el raro de Jumpei y con el estúpido de Megumi.
- Parece que algunas cosas cambiaron en mi ausencia. – tomando un poco de su piña colada.
- Lo mismo diría yo, ¿ya aprendiste a tolerar el alcohol o solo pediste lo mas dulce? – cuestiono burlón.
- Sabes que odio el alcohol, me imagino que si no viniste ni con Yuuji o Megumi seguramente vienes….
- Solamente busco a alguien con quien follar.
Si se imaginaba una respuesta así por parte del joven y es que desde la niñez Sukuna mostro una seguridad innata en todo. Mostrando ante el matrimonio Itadori que el sería mejor líder que su hermano menor, sino fuera por el mismo carácter de mierda que tiene.
- Lo siento querido, se que me gusta experimentar nuevos horizontes, pero estoy seguro de mi sexualidad. – decía Gojou coqueto con un toque de lastima, provocando una risa estridente de Sukuna.
- Olvídalo tampoco serias mi tipo si fuera gay. – se encogió de hombros. – Ademas ya tengo en mira a mi próxima víctima.
Paso ligeramente su lengua en la comisura de sus labios imaginando a la dulce de Tsumiki debajo de él gimiendo.
- Quita esa cara. – riendo Satoru. – Verdaderamente das miedo en lugar de buscar una noche de sexo, encontraras una demanda por acoso sexual.
- Entonces tendrías que sentirte orgulloso. – aun detrás de los lentes Sukuna sabia que el mayor abrió un poco los ojos. – Aprendí demasiado bien del maestro o me negaras que solo buscabas distraerte en ser un mero espectador aquí.
Antes de que le respondiera a Sukuna vio como rápidamente una joven demasiado linda se acercaba a ellos mostrando en su rostro una clara preocupación.
- Sukuna-san. – su voz era como un ángel. – Por favor ayúdeme…
Sin embargo, el nombrado enarco una ceja al ver frente a él a una de las mejores amigas de Tsumiki deduciendo que…
- ¿Dónde está Tsumiki? – sabia que la respuesta no le agradaría para nada.
- Se encuentra en el baño. – comenzaba a balbucear a pesar de su estado de ebriedad. – No se ve realmente bien, no encuentro a las demás…
Sukuna se levanto no sin antes suspirar con fastidio, se dirigió al lugar antes dicho por la peliceleste, bien si deseaba que su plan funcionara era necesario ser "Santo Sukuna" y no una "Maldición" como suelen decirle.
Kasumi iba a seguirle el paso al hombre, hasta que sintió como su cabeza comenzó a dar vueltas y sosteniéndose rápidamente de lo mas cercano choco de espaldas con algo o mas bien alguien, levanto su mirada solo para quedarse muda al ver unos hermosos ojos color cielo. Lo mismo pasaba en la mente de Gojou Satoru y es que indirectamente encontrarse con Sukuna lo ayudo para ver frente a él a su próxima presa de la noche.
Si bien la joven no era su estereotipo de mujer con la que compartía la cama, pero no negaba que ese aire angelical e inocente lo cautivaron, sin darse cuenta sus ojos comenzaron a detallarla de arriba a bajo.
- Deberías tener mas cuidado. – decía divertido, no deseaba asustarla. – Mejor siéntate.
Miwa se sonrojo en cuanto escucho la gruesa, pero delicada voz de él, correspondiendo con una sonrisa.
- Muchas gracias…estem…
- Satoru. – encogiéndose de hombros. – Probablemente Sukuna se tarde con Tsumiki-chan, es mejor esperarlos aquí, Kasumi-chan. – vio como enarcaba una ceja desconcertada. – Recuerda que Sukuna, dijo tu nombre. – sonriendo.
La joven simplemente asintió con sus mejillas sonrojadas a estas alturas no sabia si era por el alcohol o por la personalidad llena de seguridad del hombre frente a ella. Gojou vio las blancas piernas de Kasumi y como ese vestido blanco se adhería a su cuerpo como una segunda piel.
- "Esta será una larga noche". – pensó el mayor. – "Espero que tengas buena resistencia, Kasumi-chan, porque hoy no pienso dejarte dormir".
- Deberías de tranquilizarte, Tsumiki-chan se encuentra bien. – la divertida voz de Yuuji se escuchó detrás de él cuando le entrego una cerveza. – Ademas Kasumi-chan, Maki y Kugisaki se encuentra con ellas ni contar con Mai y Momo.
- No me preocupa nuestras amigas, sino esas dos últimas. – arrugo el entrecejo mientras continuaba jugando. – Tu no conoces tanto a Mai-san ni a Momo-san estando borrachas, además todo esta reunión era por una decepción amorosa y sabes que esas no terminan bien siempre. – los ojos azules del pelinegro vieron como el rostro de Itadori se ensombreció.
Unos pasos se escucharon en el pasillo y cuando se detuvieron en la puerta de Fushiguro este en automático dijo un adelante, para luego mostrar a un joven tímido, de la misma estatura que Itadori, su cabello café oscuro y sus ojos grises.
- Traje mas comida. – alzando la bolsa de comida chatarra. – Ademas encontré unas películas que olvidaste en la mesa, Fushiguro. – el nombrado solo se sonrojo y rápidamente le arrebato dichas películas a su amigo, desconcertando a los presentes.
- No son mías, sino que el imbécil de Sukuna me las hecho en la mochila sin darme cuenta. – lanzándoselas a Itadori. – No deseo saber que contienen, seguramente es algo desagradable.
- O pornografía. – decía con simpleza Yuuji conociendo a su hermano. – Por cierto, me mandó un mensaje diciendo que Gojou-sensei regreso. – sus ojos se iluminaron. – No es fantástico.
Jumpei se alegro igual que su amigo y es que Gojou Satoru era tanto amado como odiado en su pequeño grupo de "estudiantes" como solía decirle al momento de ser su niñero, en cambio Megumi sintió un poco de desconcierto mezclado con miedo y es que el peliblanco antes de irse le dijo un secreto. Uno que cambio por completo sus sentimientos al grado de comprenderlos, vio rápidamente la fotografía donde se encontraba una tierna niña castaña de diez años abrazándolo por detrás provocando su acostumbrada cara de fastidio con un ligero sonrojo.
- "No deberías sentirte culpable por estar sintiendo esa clase de amor". – recordó. – "A fin de cuentas tanto tu como ella no comparten ningún lazo sanguíneo, así que es normal que te guste Tsumiki, Megumi-chan".
Apretó los puños hasta dejar sus nudillos blancos, porque, aunque ellos no compartían ningún lazo sanguíneo se criaron juntos, convivieron, sus padres le demostraban las mismas muestras de amor y sobre todo ellos ante la sociedad incluso el Clan Zen´in eran los perfectos hermanos Fushiguro. Porque tenía que recalcárselo diariamente: Tsumiki era su hermana, solo eso no podía verla como lo ha estado haciendo hace cuatro años.
- "Debo de dejarla vivir su vida, ella tiene derecho de reír, ser feliz y …amar". – resoplo al imaginarse a un imbécil abrazando a la castaña, besándola y seguramente después…- Maldita sea.
- ¿¡EH!? ¿Dijiste algo Fushiguro? – cuestiono Itadori, pero al ver como su amigo simplemente negaba y se concentraba en jugar miro rápido a Jumpei quien solo se encogió de hombros.
- "Solo espero que no sea alguien como Sukuna"
Toco por cuarta vez la maldita puerta de ese baño sintiendo las miradas curiosas de algunas mujeres, donde sin dudarlo unas le hacían señas en entrar con él a uno seguramente a follar y otras lo miraban de mala manera. Mientras que en el otro lado de la puerta se podía escuchar como la castaña regresaba seguramente hasta lo que había desayunado ese día, suspiro la paciencia nunca fue una sus virtudes y dudaba que algún día la obtuviera.
- Lárguense todas de aquí. – miro despectivamente a todas las mujeres del lugar, que al escucharlo no lo obedecieron. – ¿Acaso son estúpidas o sordas? ¡Que se larguen si no quieren tener problemas!
Las mujeres rápidamente salieron del lugar al escuchar esa voz llena de furia y sin tener más paciencia abrió la puerta con el pie, logrando que Tsumiki volteara a verlo soltando un pequeño grito de susto y vergüenza en que la viera en ese estado tan deprimente. En cambio, la mirada de Sukuna no estaba concentrada en eso, sino en como el vestido rojo que portaba había subido unos centímetros más otorgándole la excitante vista de las blancas piernas de Tsumiki y como su busto subía y bajaba seguramente por el malestar que provoco el alcohol en ella.
Se fue acercando hasta agacharse y quedar a la altura de ella, tomando unos de los rebeldes mechones castaños que ocultaban su mejilla.
- Si sabes que eres intolerante al alcohol, ¿Por qué mierda lo tomas? – sabía que, si deseaba que su plan funcionara tenia que ser amable, pero tampoco podía cambiar de la noche a la mañana. – Y bien, ¿no piensas responderme? – tomando su mentón.
Tsumiki no se asusto ante el tono de reproche de Sukuna ni sus palabras, conocía al joven desde la niñez y sabia que él nunca haría nada malo.
- Es que…tratábamos de animar a Kasumi-chan, por su ruptura. – hizo un puchero ante el regaño de Sukuna. – Lo siento, creo que…es mejor que busque a las chicas. – trato de ponerse de pie, pero al hacerlo sintió su cuerpo débil.
Antes de que su cuerpo tocara el suelo fue sostenida por la cintura, desconcertada volteo solamente para ver su rostro a escasos centímetros de los de Sukuna. Detallando por primera vez, que eran ciertos los rumores donde decían que tanto Yuuji como Sukuna eran completamente distintos o mas bien el aura que desprendían, desde ahí pudo ver su perfilada cara, su rebelde cabello hacia atrás, su mirada burlona incluso el inicio de sus tatuajes en el cuello.
Pero eso no hizo que las mejillas de la hermana menor de Fushiguro se sonrojaran, sino en la íntima posición en la que se encontraban y mas aun al sentir como este la acercaba mas a su trabajado abdomen, mientras que con la otra sostenía su rostro.
- Creo que es mejor acompañarte, pequeña Tsumiki. – susurrándole en el oído. – No queremos que nada malo te suceda, ¿verdad? – hipnotizada comenzó a negar.
- N-No. – la castaña sentía un calor extraño en el cuerpo y que claramente Sukuna percibió.
- ¿Tienes calor? – sonrió maliciosamente y al escuchar "un poco" de la avergonzada joven. - ¿No quieres apagarlo? – subiendo su mano deteniéndose en la parte baja de su vientre.
- ¿Cómo? – cuestiono inocente Tsumiki, sintiendo como Sukuna cerraba la puerta del baño mientras la volteaba para quedar cara a cara. Alzándola rápidamente abrazando la cintura de este con sus piernas.
- Así. – y sin perder mas tiempo la beso con desespero.
Tomando rápidamente de su bebida Kasumi se cuestionó, ¿Por qué tardan tanto sus amigas y porque seguía ahí con ese hombre atractivo? Sus ojos azules miraban de reojo al peliblanco que estaba cerca de ella, impresionada de que en este tiempo recibió fácilmente diez invitaciones de mujeres realmente atractivas y en lugar de aceptarlas permanecía ahí con ella.
- "Si que es un sujeto extraño". – pensó viéndolo de reojo y notando como a través de esa camisa se marcaban sus músculos.
- Si sigues observándome así, harás que me de vergüenza. – volteando a verla, notando como su comentario la sorprendió y provoco un sonrojo en sus mejillas. – No me has dicho, ¿Por qué unas jóvenes tan hermosas como Tsumiki-chan y tu se encuentran aquí?
De repente vio como los ojos azules se apagaban llenos de tristeza y dolor, provocando por primera vez sentirse idiota en habla antes que pensar como siempre. Sin ningún reparo tomo el mentón de Kasumi viéndola mas de cerca notando lo que ya sabía: "Era simplemente hermosa".
- No tienes que responderme sino quieres, pero seguramente es por una decepción amorosa, ¿verdad? – al ver como alzaba las cejas sorprendida comprendió.
- ¿Soy demasiado obvia?
- Siendo honesto sí, pero no tienes de que preocuparte los hombres van y vienen. Además, eres muy hermosa. – decía encogiéndose de hombros.
- No diga eso. – sonrió incrédula. – Solamente soy común y corriente, como dirían muchos una más del montón. Muchas gracias por tratar de subirme el ánimo, pero no tiene que mentir, Satoru-san. – levantándose de su asiento, mientras él se sorprendía al pensar que ella conocía sus verdaderas intenciones. – Usted es muy amable, solo soy normal. Iré a buscar a mis amigas. Con permiso. – haciendo una leve reverencia al despedirse.
Esa chica si que era rara, sin lugar a duda Kasumi logro sorprenderlo no solo por su belleza angelical, sino que a pesar de haber sentido una atracción inminente hacia él no había intentado nada, absolutamente nada en coquetear o seducirlo. Sabía que tenía una decepción amorosa, pero siempre sucede que las mujeres recurren a él para olvidar el dolor a través de follar, pero esta chica simplemente le agradecía su compañía y su "amabilidad" en mentir cuando fue sincero por primera vez con una mujer en decir que era hermosa.
- "No ella no ha sido la primera". – cerro los ojos al recordar un bello cabello azabache con una sonrisa similar a la de Kasumi, para después todo teñirse de rojo y un dolor inminente en su ser. – Probablemente Kasumi-chan no es la única que deba olvidar esta noche.
Y con ese pensamiento se levantó rápidamente de su asiento, gritando su nombre y al ver como esta volteaba a su dirección, se detuvo.
- Satoru-san, ¿se encuentra bien? – a pesar de parecer cuerda los tragos comenzaron a marearla nuevamente.
- Quería decirte que existe otra forma de olvidar una decepción amorosa. - vio como los ojos de ella brillaban esperanzados. – Solo es de que tu decidas.
La joven no comprendía las palabras del hombre sino fue hasta que sintió los suaves labios de él, se sorprendió quedándose de piedra.
- "Las mejores opciones para superar una decepción amorosa es con alcohol o una buena dosis de sexo". – pensó en los consejos de Mai siendo apoyados por Momo.
- "Deberías de intentarlo, si él te rompió el corazón es mejor olvidarlo. Total, un clavo saca a otro clavo" – decía desinteresadamente la rubia.
Cerro los ojos y poco a poco fue correspondiendo, Satoru sonrió sobre el beso por la respuesta tímida de ella. Tomo con ambas manos la cintura de Kasumi.
- "Lo siento, Kasumi-chan tengo que regresar. Ellas me necesitan. – se contuvo las lágrimas que deseaban salir al escucharlo. – Sabes que te amo, pero…"
- "No él no me ama, amar no es engañar, no es mentir y sobre todo no es ocultar lo que ella sabía. Él nunca abandonaría a su familia".
Por eso mismo Miwa Kasumi comenzó a besar con la misma intensidad al hombre que con su simple roce provoco una descarga eléctrica desde sus labios que se desplazaba por toda su columna vertebral. Cuando se separaron un pequeño rastro de saliva los unía, excitando aun mas a Satoru, el cual lamio rápido el labio inferior de la peliceleste.
- Vamos a mi departamento. – susurro con voz ronca, ganando un asentimiento por parte de la joven y sin más preámbulos tomo la mano de ella. Sin percatarse que ese acto sería el inicio de todo.
- Sigo pensando que esto es mala idea. – decía preocupado Yuuji al lado de Jumpei quien simplemente asentía. – Megumi, ¿no crees que estas exagerando?
Los ojos zafiro del nombrado vieron fríamente a su mejor haciendo que este tragara en seco, deduciendo que lo mejor no seria molestar al morocho en ese estado.
- Aquí es la dirección que te dio Maki-senpai, Yuta.
- Si, Megumi. – suspiro derrotado. – Pero creo que no será tan fácil acceder no vez que…
Sin escucharlo Fushiguro se acerco a la entrada del antro encontrándose con un grandulón que lo miraba despectivamente.
- Lo siento mocoso, este es un club exclusivo. – el guardia del lugar lo vio con burla, haciendo que el entrecejo del azabache incrementara. - ¿Qué acaso eres sordo? Lárgate.
- El único que se ira eres tú. – sin más preámbulos golpeo fuertemente la boca del estomago del hombre, para después darle un golpe en la parte de atrás del cuello dejándolo inconsciente.
- ¡FUSHIGURO! - gritaron los demás al ver que su amigo estaba verdaderamente cabreado.
- Ustedes quédense aquí, solamente traeré a Tsumiki. – sin voltear a verlos fue ingresando al lugar sorprendiéndose de la cantidad de gente que se encontraba.
De lejos vio como Mai estaba besándose apasionadamente junto a una pareja, a Momo bailando descaradamente con un sujeto, rápidamente volvió a escanear el lugar encontrándose con Maki y Nobara siendo molestadas por unos imbéciles.
- Oye ¿Qué tanto vez? – acercándose Itadori y cuando vio el mismo panorama de su amigo apretó los puños. - ¡Ey! Ese imbécil esta molestando a Kugisaki.
- Y ese otro a Maki-san. – exclamo sorprendido Yuta.
El grupo de hombre se fue dirigiendo a donde estaban sus amigas, pero los ojos de Megumi vieron una escena demasiado bizarra logrando que se detuviera su andar.
- ¿Qué sucede, Fushiguro-san? – Jumpei interrumpió su "visión" al escuchar su voz, viendo como este enarcaba una ceja.
- Nada, parece que solo fue mi imaginación. - ¿Por qué no podía ser posible ver salir de ese lugar a Kasumi-san siendo besada desesperadamente por el mismísimo Gojou Satoru o sí?
En cambio, tanto Nobara como Maki veían con fastidio a los hombres que no dejaban de insistir en invitarles una copa.
- Entonces, ¿Qué dicen cariño? – tocando sugerentemente su hombro logrando que bufara molesta la peli naranja. – Te aseguro que lo pasaremos de maravilla.
- El asunto aquí es que no soy tu cariño. – alejando la mano. – Y no quiero pasarla de maravilla con un estúpido como tú. – viéndolo despectivamente.
- Y tú que dices dulzura, si tu amiga no quiere podríamos pasarla genial los tres. – ahora era el turno del imbécil numero dos, él cual toco el muslo de Maki sobre el vestido.
Sin embargo, la actitud de la Zen´in era completamente distinta a la de su mejor amiga, regalándole una sonrisa coqueta de arriba a bajo a ambos hombres, respondió.
- Lo siento "dulzura" pero creo que ni tu ni tu amigo lograrían satisfacerme en lo necesario. – apretando fuertemente la mano en su muslo. – Es mas creo que a ninguna de nosotras podrían cumplirnos. Así que váyanse.
El hombre se sintió realmente ofendido y apretando aun mas el muslo de la joven se disponía a besarla incluso a la fuerza, pero un repentino golpe hizo que cayera de bruces alborotando el lugar.
- Creo haber escuchado que les dijeron que se largaran. – la voz temerosa y aburrida de Okkotsu Yuta se hicieron presente.
El otro sujeto sostuvo fuertemente a Nobara y antes de que le diera un beso, también recibió un cabezazo que lo hizo caer, quedando ambos inconscientes.
- Pero que sujetos mas desagradables. – Itadori miraba con el ceño fruncido a ambos idiotas. – Kugisaki, ¿estas bien?
La nombrada abrió los ojos sorprendida, simplemente asintió, pero en eso escucharon a…
- ¡¿Por qué TENIAS QUE HACER ESO YUTA?! Podía haberlo solucionado perfectamente sola. – cruzándose de brazos Maki veía a su amigo que simplemente agachaba la mirada cada vez que la joven le gritaba.
- Pues eso no parecía hace unos momentos. – Fushiguro se acercó. - ¿Dónde esta Tsumiki? – cuestiono viendo como a ambas se le erizo la piel por la forma tan parecida que tenia él joven con su tétrico padre. – Kugisaki, Maki-senpai…estoy esperando, ¿Dónde se encuentra Tsumiki?
Antes de que respondieran una alegre Momo se acercó, pero lo que no sabían es que el tipo con el que hace unos minutos atrás besándose era amigo de los otros sujetos y sin esperar mas tiempo junto con otros comenzaron una pelea.
Cuando llegaron al departamento Kasumi se sintió intimidada no solo por la seguridad y confianza del hombre, sino porque al parecer se estaba involucrando con alguien que ni en sus mas remotos sueños se … ¿acostaría?
- ¿Quieres algo? – cuestionó Satoru detrás de ella mientras su manos apretaban su vientre acercándola mas su cuerpo, para sentir su excitación. - ¿O quieres pasar directo al postre?
- ¿Vamos a cenar? – volteo a verlo de perfil escuchando como se reía cerca de su oído erizando su piel.
- No. – repartiendo besos en su cuello. – Pero sin duda alguna te compararía con un delicioso postre, a punto de se devorado. Porque no empezamos quitando esta linda envoltura. – sus manos subieron con clara intensión de deslizar los tirantes del vestido, volteando rápidamente a la joven.
- Satoru…yo…
No pudo terminar, porque inmediatamente sintió los labios hambrientos de él sobre los de ella, cautivándola por completo. Gimió un poco al sentir como apretaba su pecho izquierdo provocando que adentrara su lengua para jugar con la de ella, hasta que sintió como sus piernas se toparon con el amplio sillón donde sin previo aviso Satoru la deposito, para disponerse a quitar su camisa dejando al descubierto su bien trabajado pecho, la mirada azul de Miwa fue bajando hasta encontrarse en aquello que abultaba sus pantalones asustándola y trayéndola a la realidad.
- Espera. – levantando su torso, asustada y provocando que Gojou alzara las cejas. – Creo…creo que todo esto es precipitado…- los ojos celeste de Satoru analizaron las reacciones de la joven. – Si deseo olvidar…y nunca me había sentido así, pero…- sus mejillas estaban rojas no sabia si por las bebidas antes consumidas o…
- Eres virgen. – divertido Satoru vio como ella balbuceaba y agachaba avergonzada el rostro.
Suspiro derrotado, él sin lugar a duda no era del pensar mucho simplemente actuaba y si deseaba follar a alguien simplemente lo hacía, pero deseo carnal que sentía en estos momentos por esta joven era demasiado excitante al grado de ayudarla a levantarse quedando los dos parados en el living, tomo el rostro de ella con sus grandes manos.
- El alcohol junto con el sexo es una terapia para olvidar, aunque sea un momento. Después viene las consecuencias de nuestras acciones. – decía terminando de deslizar por completo el vestido blanco de Kasumi, dejándola solo con sus bragas y brasier. – Pero créeme cuando te digo que en su momento la paz que sientes al mezclarlos es inimaginable, pero tomemos en cuenta que su eres virgen, ¿estas segura que quieres estar conmigo?
Sentía miedo eso era notorio, nunca imagino perder la virginidad a través de una decepción amorosa y con un completo desconocido, pero también estaba segura que deseaba cambiar un poco, no ser siempre la buena y aburrida Miwa Kasumi. Además, reconocía que el hombre frente a ella provocaba espasmos en su cuerpo al grado de desear sentirlo por completo y todo aquello que podía ofrecerle. Cansado el peliblanco se disponía a darle vuelta, pero una mano tomando la suya hizo que volteara para sentir como Kasumi se paraba de puntas y lo tomaba de cuello para besarlo como hace unos momentos el hacía con ella.
- Sa-Satoru-san…si soy virgen. – viendo sus hermosos ojos celestes. – Pe-Pero reconozco que nunca me he sentido así…
En definitiva, el alcohol nos daba valor, sonriendo victorioso Satoru delineo con sus dedos la nívea cara de Kasumi desde su peculiar flequillo que le gusto, bajando por su pequeña nariz y terminando en sus rojos labios.
- Entonces hagamos magia esta noche, Kasumi-chan.
Beso nuevamente a la peliceleste dirigiendo de forma sumamente suave desde su cuello hasta el nacimiento de sus pechos, los cuales apretó ligeramente sobre la tela sintiendo aun, así como se erguían ante su toque.
- Al principio una mezcla de miedo, vergüenza y anhelo te harán sentirte como si no estuvieras en la tierra. – sus besos junto con su lengua fueron bajando al cuello. – Después sentirás como si te elevaras en el aire. – sus manos desabrocharon su brasier. – Cuando llegue el momento sentirás un pequeño dolor, pero será la puerta hacia el paraíso. – para después posicionarlas en las caderas de ella. – Y al final sentirás que lo observas todo, lo sientes todo…como si estuvieras absorbida por el infinito del deseo.
Cada palabra dicha por él quedó grabas en su mente.
- Satoru. – gimió cuando este absorbía levemente su cuello, dejando una marca morada.
- Sostente de mi Kasumi. – sin decirle dos veces coloco sus manos alrededor del cuello de Satoru sintiendo como este la alzaba colocando cada una de sus piernas en la cadera de él.
Ocultando su rostro lleno de vergüenza en el pecho de él, para después sentir como era depositada en la cama delicadamente, podía percibir el olor masculino del peliblanco en él. Cuestionándose que nunca había estado en una cama de un hombre excepto en la de sus hermanos, ni siquiera con él.
Los ojos celestes de Satoru detallaron a la joven quedando hechizado viendo desde su sonrojado rostro, sus moldeables senos que se ajustaban a sus manos, su pequeña cintura, sus caderas apetecibles y sus largas piernas. Era preciosa.
- "Y yo seré el primero en disfrutar de ella". – ante la sola idea de imaginar ser el primer hombre que enseñe a Kasumi en el sexo lo excito aún más.
Mientras la veía comenzaba a quitarse los pantalones quedando solo en bóxer y ella en bragas. Sentir la piel desnuda de sus senos contra el pecho de él fue demasiado placentero para Kasumi, pero esto duro poco al sentir como el comenzaba a tocarlos primero lentamente, cerro sus ojos no podía explicar lo que su cuerpo ansiaba o mas bien no deseaba por el momento descubrirlo.
Satoru bajo sus labios para comenzar a jugar con lengua los sensibles pezones de ella.
- Satoru…por favor. – pero él no la escucho, sino que comenzó a enfocarse mejor en saborear sus senos primero uno, para después comenzar con el otro.
Ya cuando se sintió satisfecho vio como estos se erizaban, fue bajando sus besos por el ombligo hasta llegar a la parte baja del vientre de la peliceleste alzo un poco la mirada encontrándose con una vista maravillosa: Kasumi se veía verdaderamente preciosa podía observar claramente todo el cuerpo de ella perlada de sudor y la escasa luz de su habitación ayudaba para ver las marcas que sus besos habían hecho.
Sumergida aun Miwa abrió los ojos al sentir como Satoru retiraba sus bragas lentamente, la pena nuevamente venia al ver como miraba detenidamente su intimidad y cuando sus miradas se encontraron vio como este sonreír perversamente al comenzar a besarla en su vagina comenzando desde sus pliegues comenzando a jugar con dos dedos en lo mas hinchado de su sexo.
- Sabes demasiado bien, Kasumi-chan. – escucho mientras arqueaba su espalda y apretaba fuertemente las sabanas. – Eres demasiado estrecha. – continúo jugando hasta llegar a su clítoris
Justo cuando sus dedos comenzaron a estimular dicho lugar los gemidos de Kasumi fueron mas alto al grado de subir el ego de Satoru, pero también en que su erección creció tanto que comenzaba a dolerle y deseaba entrar en la joven de una vez. Entonces movió más rápido sus movimientos mientras su lengua seguía jugando en dicho lugar hasta que sintió como Kasumi tuvo su primer orgasmo.
- "Sentirás como si te elevaras en el aire". – las palabras de su amante venían porque tenía razón, cada sensación tanto con su boca como manos era como siendo elevada al aire.
Rápidamente volvió a sentir los labios de Satoru sobre los de ella, sorprendiéndose en permitirlo, ya que hace unos momentos estos se encontraban devorando su sexo. Entonces una loca idea surgió en Miwa, fue bajando sus manos sintiendo lo bien marcado del pecho de Satoru y al llegar a la licra de los bóxer introdujo su mano temblorosa al tocar el grande miembro del hombre. Perturbándose en darse cuenta que "eso" pronto entraría en ella, pero no importaba ahora ella se dedicaría en regresarle el favor al peliblanco.
- Ka-Kasumi…- el sonido gutural de Satoru la animo a continuar, comenzando a tocar de arriba a bajo la erección, sintiendo la textura de este y como se hacia mas grande. – S-Si continua…lo haces muy bien Kasumi-chan, pero…creo que es momento de continuar.
Haciendo un puchero la joven asintió, y viendo como rápidamente él se despojaba de sus bóxer dejando al descubierto su miembro, sonrió soberbio al ver como Kasumi apartaba la mirada avergonzada y sus mejillas sonrojadas. Lentamente se fue posicionando en las piernas de Kasumi mientras masajeaba nuevamente su clítoris con dos de sus dedos, para prepararla. Ella al sentir cuando sus intimidades se tocaron sintió como esa misma adrenalina recorriera todo su cuerpo y gimió al sentir como Satoru se introducía en su interior.
- "Cuando llegue el momento sentirás un pequeño dolor, pero será la puerta hacia el paraíso". – sentía como algo le quemaba por dentro y un pinchazo de dolor comenzó a recorrer toda su columna, era como si la estuvieran partiendo. – Duele. – gimió.
- Shhh, tranquila Kasumi-chan. Veras que pronto te sentirás mejor. – continuando en estimular su clítoris y sin darle tregua comenzó a moverse.
Comenzando un vaivén primero lento viendo las reacciones de Kasumi, pero al ver como gemía pudorosamente y sus mejillas adquirían mas color, fue aumentando la velocidad.
- Eres demasiado cálida y estrecha, Kasumi-chan. – gruñía cerca del rostro de ella, que, al verlo con sus ojos bañados de lágrimas, pero de placer estiro un poco el cuello para besarlo con desesperación a medida que aumentaban las envestidas.
Las caderas de ambos se sincronizaban perfectamente, la joven sentía como algo crecía en su interior y estaba a punto de terminar, inconscientemente abrazo con las piernas a Satoru indicándole que podía moverse más rápido.
- Sa-Satoru…creo que yo…- rápidamente el peliblanco se separó de ella sentándose en la amplia cama y poniendo a Kasumi en su regazo entro en ella de golpe. - ¡Ah! Espera.
En esa posición se sentía mas expuesta y cuando las manos de él se encontraron en su cadera realizando, impulsándola de arriba hacia abajo, y con un ronco.
- Brinca, Kasumi-chan. – los ojos azules se encontraron con los celestes de él y como si sus palabras la embriagaran comenzó a mover sus caderas a la sincronía que él decía.
- "Esto es la gloria". – pensó mordiendo los hombros de Kasumi y dirigiéndose directo a los pechos., sin dejar de moverse dentro de ella. – Es hora de venirte, pequeña Kasumi.
Aquellas palabras sonaron demasiado pervertidas y tiernas a la vez, al mismo tiempo que sintió como Satoru mordía su cuello mientras apretaba sus pechos y sintió como algo espeso esparcirse en su interior y se mezclaba con sus propios fluidos.
- Y al final sentirás que lo observas todo, lo sientes todo…como si estuvieras absorbida por el infinito del deseo. – susurro débilmente a la vez que su cuerpo y ojos se sentían agotados.
Gojou sintió el mejor orgasmo de su vida, ese chica era un diamante en bruto y por mas que deseara continuar sintió como el cuerpo de Kasumi-chan se sentía un poco pesado notando el cansancio en ella. Sin salir de su interior y tomándola de la cintura lentamente fue recostándose en su cama llevándose consigo a la joven recargándola en su pecho.
- Estuviste magnifica, Kasumi-chan. – tocando con delicadeza la piel desnuda de su espalda, escuchando una ligera sonrisa de ella. – Espero que haya ayudado un poco en hacerte olvidar. – viendo como levantaba su rostro nublado de cansancio.
- Si. Muchas gracias, Satoru…eres una buena persona. – diciendo esto ultimo antes de sumergirse en los brazos de Morfeo.
- No, Kasumi-chan. – peinando su desordenado flequillo. – Yo no soy una buena persona.
Acerco mas el cuerpo de Kasumi si era posible y al sentir el calor corporal de ella junto a ese olor a vainilla que desprendía se quedo profundamente dormido.
Unos rayos se escapaban en las cortinas logrando incomodar a Kasumi, quien simplemente abrazaba mas fuerte a su cálida y suave almohada comprándola con una nube.
- Que agradable. – susurro abriendo lentamente sus ojos y entonces cayo en cuenta que esa no era su "almohada".
Todos los colores se le subieron al rostro al recrear cada una de las imágenes de ayer cada caricia, peso, mordedura, beso y… una repentina sonrisa surco su rostro.
- "Es verdaderamente atractivo". – detallo con su mente cada rasgo del hombre que la hizo suya, ya que seguramente seria la primera y última vez que vería a Satoru. – "Es mejor que me vaya antes de que sea incomodo para él".
Lentamente fue alejándose de él, sintiendo como su parte intima ardía junto con otras partes de su cuerpo, pero tenía que agilizarse debía de regresar a casa y después ir a la Universidad. Recogió sus prendas a como su cuerpo se lo permitió, viendo por ultima vez a Satoru se dispuso a desaparecer en la vida de este. Cuando salió del edificio sus ojos azules miraron el cielo comparándolo con el color de ojos de Satoru y rápidamente la imagen de "él" venia a su mente.
- Te prometo que a partir de hoy te olvidare. – y con esa promesa partió a su hogar.
Mientras que, en otro lugar, pero de noche un pelinegro veía fijamente el cielo en ese lujoso departamento. Recordando la tierna e inocente sonrisa de esa joven que logro cautivarlo.
- Espero que algún día me perdones, Kasumi-chan. – viendo la foto almacenada en su celular con la peliceleste. – Te prometo que buscare la forma de estar contigo.
Porque así era la vida a veces, en ocasiones nos da golpes duros de tolerar al grado de dejar desangrar nuestra alma y corazón, pero uno nunca sabe cuando los designios del destino nos entrelazan con el hilo rojo de nuestra vida. Total, siempre hay un roto para un descocido y eso lo descubrirá pronto Miwa Kasumi y Gojou Satoru.
Hola nuevamente, muchas gracias a quienes me han mostrado sus muestras de apoyo en cada una de las historias de esta maravillosa pareja GojouxMiwa. La verdad tenía mis dudas de subir esta historia, mas que nada porque me encuentro atorada en dos de esta pareja (¿Cuál es tu tipo ideal? / Mis dos pequeños problemas) pero realmente deseaba subirla. Espero que sea de su agrado y como se habrán dado cuenta nuestro protagonistas se conocieron de mas jajajaja, pero que se puede esperar nuestra querida Kasumi tuvo una decepción amorosa y Gojou estuvo ahi consolandola jajaja. habrá interación de los personajes y varios temas fuertes. ¿Quién creen que es la persona por la cual Kasumi estaba sufriendo?
Muchas gracias y espero que disfruten de esta historia.
TheOtherDestiny ;).
