Capitulo 2: Situaciones Inesperadas


"Miraba aburrido el paisaje de esa escuela católica que su padre obligo a que acudiera solamente para encontrarse con la hija de un nuevo socio de él. Suspiro derrotado odiaba cuando su viejo le imponía este tipo de situaciones que para su punto de vista eran absurdas y estúpidas, ¿Qué sentido tenia que el recogiera a esa joven? Él no era el niñero de nadie, además esa joven tenía casi su misma edad ya bastante crecidita debería de estar para no confiar en extraños. Rio ante el pensamiento o más bien deduciendo hasta ahorita, el motivo u objetivo de su viejo en que viniera.

- "Seguramente desea entablar algún tipo de amistad con esa nueva compañía". – pensó sonriendo coqueto a cuanta joven se cruzaba en su camino. – "Pues para ser un Instituto Católico la mayoría de las jóvenes son demasiado hermosas y seguramente atrevidas".

Bien decían que las apariencias engañan, él siempre tenía fijos sus objetivos y claros sus ideales acerca del Imperio Gojou uno que por desgracia caería en sus manos al retirarse su padre.

- Así que el viejo anda en búsqueda de una…novia. – sintió escalofríos al decir la palabra.

Y es que Gojou Satoru nunca he tenido novia o algo que se le parezca el simplemente la pasaba bien con cuanta mujer se le cruzaba o deseaba pasar un buen rato, dejando en claro desde el primer momento que solo sería sexo, nada de sentimientos solo una mera atracción física. Por ese motivo le divertía, así como molestaba la actitud de sus padres hacia él, bufo nuevamente molesto sacando una paleta de cereza mientras se recargaba en una pared de la salida, seguramente en estos momentos Suguru estaría más divertido que él en compañía de Yu, Nanami, Shoko, Mei Mei incluso la pesada de Utahime. La sonrisa gatuna que se formó en su rostro no pudo disimularla al recordar esta última y como no era nada precavida respecto a su atracción por su mejor amigo, el cual decía que quería a Utahime mas no de la misma forma.

- Puede ser bonita, pero en ocasiones es un dolor en el culo. – saco su celular para corroborar la hora y arrugo el entrecejo al ver lo temprano que era. – Maldita sea aún falta una hora para que salga.

Cerro los ojos disfrutando de la brisa otoñal, así como el sabor de su dulce, pocas veces podía sentirse, así como un simple mortal y no como el heredero del Imperio Gojou hasta que de pronto escucho el ruido de alguien queriendo brincar la Institución. Enarco una ceja consternado, visualizo como una chica comenzaba a bajar cuidadosamente y mirando en ambos lados para ver que nadie la observara excepto el joven debajo que había visto por completo sus bragas color melón.

- "Bueno al menos me podría divertir rápido antes de que salga esa mocosa". – sonrió ladinamente ante sus pensamientos.

La chica pelinegra dio un paso en falso provocando que resbalara, antes de llegar a mitad de su camino y sin esperar más que una inminentemente dolorosa caída, sintió unos cálidos brazos sosteniéndola estilo princesa. Abrió cuidadosamente sus ojos esmeralda encontrándose con un chico que la miraba divertido.

- Vaya parece que hoy es mi día de suerte. – acercando su rostro al de ella, que simplemente arrugo el entrecejo al verlo. - ¿Cómo que tú no eres mucho de cumplir las reglas, ¿eh?

Y antes de acercar sus labios al de ella sintió como le propinaban una fuerte bofetada, la primera que recibía en su vida. Sus ojos color cielo hicieron que se fijara en un gran charco de agua mostrándole no al adolescente que era sino al hombre maduro de veintinueve años que representaba y volteo rápidamente deseando encontrarse con los ojos de la primera y única mujer que hicieron que su carente corazón vibrara…Amanai Riko.

Sin embargo, no eran unos preciosos ojos esmeralda los que observaba sino eran azules como el mar, su piel no era nacarada sino nívea, su cabello negro como la noche era sustituido por un extraño color cian y su sonrisa no era de superioridad sino de dulzura e inocencia.

- Ka-Kasumi…- alzo las cejas sorprendido, la joven en cuanto escucho su nombre levanto aún más su mirada otorgándole una soñadora sonrisa. - ¿Dónde está Riko?

Vio desconcierto en Kasumi, ¿Qué era todo esto?

- No, se quien sea Riko, Satoru. – su voz melodiosa logro hipnotizarlo como en el bar. – Pero solo quería agradecerle por lo de anoche. – sus mejillas se tiñeron rosa, logrando alimentar su ego. – Usted es una buena persona.

Nuevamente escucho esas palabras de ella, pero justo cuando iba a decirle que gustoso repetiría la noche que compartieron vio frente a sus ojos la misma escena. Una que deseaba olvidar, una que provocaba que odiara soñar y es que nuevamente alguien estaba muriendo frente a él… un disparo certero en el costado de la cabeza de Kasumi, igual que ella…esa joven murió igual que ella…igual que su Riko".

Abrió los ojos de golpe comenzando a sudar frio y respirando agitadamente, desesperado busco la joven peliceleste al otro extremo de su cama, frunció el ceño al verla vacía. Se incorporo un poco tratando de ver si estaba en el baño, pero nada suspiro derrotado mientras golpeaba el acolchonado lugar frustrándose por ese maldito sueño; sus ojos celestes vieron unas pequeñas manchas rojas en la cobija deduciendo que ese joven no fue una ilusión y que…

- Entonces Kasumi-chan no mintió…si era virgen. – recargo su cuerpo nuevamente. - ¿Por qué abre soñado con Riko y con esa niña? Pff… ni siquiera la conozco bien. – recordó los besos, las tímidas caricias, como sus cuerpos sincronizaban a la perfección aun y fueran torpes por Kasumi. – bueno al menos no lo suficiente. – sonrió orgulloso.

Debía de reconocer que esa chica tenia un encanto e inocencia impregnada en su piel al grado de activar ese lado protector, pero siempre existía un pervertido que se aprovecharía de la situación y por desgracia para Kasumi, él fue el bastardo pervertido que se aprovecho de ella teniendo la prueba en sus sabanas, además de las escenas de ella. Sin ser consciente su miembro comenzó a despertarse.

- Tsk. Parezco un crio. -comento burlesco. – Bueno creo que es mejor ducharme, seguramente es demasiado temprano. – tomando su reloj, pero…- ¡Mierda! Dormí demasiado tiempo, Nanami va a asesinarme.


Los comentarios del peliblanco no estuvieron muy alejados de la realidad, en estos momentos Nanami Kento deseaba realmente arrancarle la cabeza a su colega y ex compañero de años atrás, no podía creer como Gojou Satoru a pesar de ser un adulto por cumplir casi los treinta fuera un irresponsable de primera.

- Que se puede esperar de alguien que aun se cree un crio. – suspiro derrotado descargando su furia con el resto de su quinto cigarrillo. – Solo espero que llegue a tiempo para las ultimas clases, porque si no Yaga-san estará furioso.

- Nuevamente divagando solo, Nanamin-sensei. – la voz detrás de él hizo que volteara encontrándose con tres de sus alumnos, enarco una ceja viendo como ellos tenían claro signo de haber peleado y al parecer su mirada aun detrás de sus lentes fue notoria. – Estos golpes son por unos tipos que nos buscaron bronca ayer en un bar.

Rio nervioso Itadori rascándose la nuca y es que para él joven, su profesor ha sido lo mas cercano a un padre, extrañado al ver que su progenitor aun estaba vivo y era un hombre amable, pero en ocasiones sentía que Itadori Jin prefería a Sukuna al ser su primogénito perdonándole todos sus desfiguros.

- Me sorprender que alumnos y jóvenes tan centrados como ustedes, hayan tenido ese tipo de encuentros. – el rubio miro como el semblando de Fushiguro cambio, Jumpei agachaba la mirada e Itadori solo se encogió de hombros. – Incluso hubiera esperado ese tipo de comportamiento por parte de tu hermano Itadori-kun.

Ante la mención de Sukuna, Fushiguro Megumi bufo al mismo tiempo que se retiraba del lugar, no tenia humor desde ayer que tratando de buscar a su…a Tsumiki en ese bar solamente encontró un labio partido y un moretón en su mejilla. Donde el peor del caso no había encontrado a la castaña por ningún lado, solo al hijo de puta de Sukuna.

"Megumi sintió como el sujeto que se estaba besando con Momo-san hace unos instantes lo golpeaba fuertemente en la mejilla y antes de que intentara algo mas lo tomo de cuello para acertarle un golpe directo en la boca del estómago dejándolo inconsciente.

- ¡FUSHIGURO DEJASTE INSCONSCIENTE A MI CITA DE HOY! – exclamo enojada la rubia alejada de la pelea junto a las demás chicas.

- Querrás decir a tu follada del día de hoy. – corrigió Mai aburrida viendo la situación.

Mientras que Jumpei, Itadori y Yuta estaban tratando de vencer a unos sujetos que por desgracia se veían mas experimentados en las artes marciales que los otros debiluchos. Un rubio golpeaba a Yuta como si fuera saco de boxeo muy raro en el joven, pero justo cuando le iba a atacar el joven vio una sombra posicionarse frente de él propinándole una patada en el cuello y unos tantos golpes mas en el cuerpo de ese hombre, sorprendiéndose al encontrarse con…

- Maki-san. – la nombrada lo vio por el rabillo del ojo molesta, provocando que los nervios de Okkotsu incrementaran.

- Te dije que podía cuidarme sola, yo no necesito de ninguna protección de tu parte y de ninguna otra. – realmente se encontraba molesta y más porque estas patéticas situaciones que hacia el joven provocaban que su corazón latiera con fuerza.

En cambio, tanto Jumpei como Itadori estaban teniendo dificultad con ese sujeto que no dejaba de decir incoherencias acerca del tipo de mujer perfecta, logrando colmar a todos.

- Oye grandulón ya me estoy cansando de todo esto. – arrugo el entrecejo Itadori. – Es demasiado rara tu pregunta.

Los ojos azabache del joven los miraban divertido.

- No entiendo porque, solamente deben de responderme ¿qué tipo de mujeres les gusta? Dependiendo su respuesta, prometo no se tan brusco con ustedes, además dependiendo de sus fetiches y gustos más escondidos es mostrar si tu oponente es interesante o aburrido.

Todos los presentes tenían un gran signo de interrogación, bueno todos excepto las hermanas Zen´in, ya que al parecer conocían al sujeto.

- Que sujeto mas insoportable y raro. – dijo Megumi mientras escupía la sangre del golpe.

- Comenzare contigo, Fushiguro, ¿Qué tipo de mujer te gusta?

Inmediatamente en la mente del joven vino la imagen de Tsumiki sonriéndole, abrazándolo y por último donde sintió los delicados labios de ella en su mejilla. Ella era hermosa de pies a cabeza, pero lo que hacia excepcional a la joven era…

- No me importa el físico de la persona. – comento serio. – Simplemente me conformo con que tenga un carácter inquebrantable. – recordó como defendía sus ideales a pesar de todo. – Eso es lo que me gusta de una mujer su…

No pudo terminar sin sentir un fuerte dolor en las castillas ya que el sujeto conocido como Aoi Todou lo derrumbo.

- Bueno es una respuesta aceptable, me hubiera ofendido mucho si hubieras preferido a las pechugonas. – señalo Kugisaki al escucharlo y al mismo tiempo preocupándose por su amigo.

- ¡FUSHIGURO! -gritaron los demás.

La mirada marrón de Mai brillo al escucharlo brotando así las sensaciones que hace tiempo había enterrado por el joven azabache. Aoi observo a los otros tres notando como la rubia corría hacia el sujeto llamado Jumpei que estaba abatido en el piso, después vio a Yuta poniendo inconscientemente a Maki detrás de él ante el bufido de esta y por último…

- ¿Y tu que me dices eres igual de aburrido, que Fushiguro?

Yuuji arrugo el entrecejo y ofendido por como esa sujeto barría con sus amigos.

- Mi tipo ideal de chica es…- Nobara miraba expectante al chico ante su respuesta y mas conociendo su desastrosa historia con su exnovia. – Es que tenga piernas largas y un enorme trasero como Jennifer Lawrence.

La respuesta de Yuuji hicieron que todos lo vieran como un extraterrestre, todos menos el mismo sujeto que comenzó con su debate Todou simplemente levanto la mirada al techo del lugar, comenzando a formarse en sus ojos lagrimas desconcertando aun mas ese bizarro escenario. Pero Yuuji de repente sintió un fuerte golpe provocándole algunas vueltas y que cayera al piso viendo frente a él a Kugisaki mirándolo despectivamente, sintiendo un miedo y dolor inminente en sus siguientes palabras.

- Eres repugnante Itadori. – deseaba llorar, pero no se lo permitiría. – Al parecer eres igual que los demás.

Esas frases lograron que algo dentro de él se quebrara, sin embargo, fue levantado abruptamente por Todou, pero ahora con una expresión feliz.

- ¡Al parecer seremos besto friend, Itadori Yuuji! – el nombrado no apartaba la mirada de la peli naranja hasta que todos escucharon una voz burlona con unos aplausos llegando al lugar.

- Gambare, Gambare. – sonriendo socarronamente Sukuna vio todo el desorden que sus conocidos en compañía de su hermano provocaron, ampliando aun mas su sonrisa al ver en el suelo a Fushiguro adivinando que el azabache se encontraba buscando a…- Mai escuche unos ruidos extraños en el baño al parecer a Kasumi no le cayeron las bebidas y Tsumiki se encuentra auxiliándola.

La menor de las Zen´in era de las pocas personas que conocían bien a Sukuna deduciendo que todo esto era una treta, para auxiliar a la castaña de los celos protectores de su hermano, sin esperar mas fue corriendo hacia dicho lugar en compañía de Momo. Megumi iba a seguirlas, pero fue detenido por el brazo del hermano mayor de su amigo.

- Creo haber dicho solamente a Mai Zen´in y por lo que veo no eres una chica ni tampoco te apellidas así. – estaba retándolo. - ¿O por fin tu padre regresara al yugo de su verdadero apellido?

Fushiguro lo miraba con odio, trato de propinarle un golpe, pero el ojirubis fue más rápido para esquivarlo.

- Eres repugnante, Sukuna.

- "Si vieras que Tsumiki-chan piensa todo lo contrario" – sonrió al recordar las torpes caricias de la chica, como delineo con sus manos su menuda figura desde sus pechos, cintura y muslos, hubiera llegado a su zona intima sino fuera por el espectáculo que se escuchaba. – Es mejor que se larguen yo me encargare de los gastos del lugar.

- No me iré de aquí sin Tsumiki. – los ojos azules brillaban como brazas.

Los jóvenes junto a Nobara y Maki se acercaron procurando ya no armar otro escándalo.

- Vamos Megumi no tiene caso, Tsumiki esta bien te lo aseguro. – fue la peliverde quien hablo. – Solamente Kasumi bebió de más, tu hermana está en buenas manos créeme.

- Si Fushiguro, ya vámonos te dije que era una mala idea venir. – apoyo Itadori junto a los demás jóvenes comenzando a hartar al pelinegro.

Desesperado al ver que no conseguiría nada se largo del lugar sin prestar atención a nadie, siendo seguido de los demás, pero si hubiera visto cuidadosamente hubiera descubierto el pequeño "moretón" que estaba en la clavícula de Sukuna, así como el rastro de besos adornados por el labial color rosa que hasta hace poco tenía Tsumiki".


- ¡Vamos Tsumiki! Despreocúpate, pronto llegara Kasumi. – en la hora del almuerzo Mai veía irritada como la castaña miraba preocupada su celular esperando ansiosa una llamada de su amiga. – ¿O será que estas ansiosa por otra llamada y no por Kasumi?

La forma sugerente del comentario de su amiga hizo que sus mejillas se sonrojaran al recordar su episodio con Sukuna, donde ambos estaban besando desesperadamente en un baño público, permitiéndole al joven tocarla sin ningún pudor alguno restregando su hombría en su vientre.

- "Eres tan suave como un algodón. – murmuro el joven con voz ronca. – Desearía saber que otras partes de tus cuerpo son así de suaves y estrechas".

- Entonces mis sospechas de ayer fueron ciertas. – la joven se cruzo de brazos, suspiro. – Si bien te dije que liaras con Sukuna, pero nunca te enamores de tipos como el Tsumiki.

- ¿De que hablas? – la miro consternada. – Ademas Sukuna-chan y yo…

- El tipo te trae ganas desde que tienes catorce. – se burló. – y al parecer al fin tus hormonas quieren experimentar "eso". Aunque si me permites darte un consejo no entregues tu virginidad a alguien como él, seria como desperdiciar todo esas boberías del momento especial. Sukuna solo folla y hasta ahí.

La mirada miel de Tsumiki decayó, sabia perfectamente como era Sukuna cuando el comenzó su vida sexual ella fue la primera en enterarse; una porque el mismo chico se lo dijo y dos porque fue con su mejor amiga de la secundaria, provocando que su delicado corazón se quebrara. Refugiándose con el tiempo en los brazos de Megumi quien, a pesar de tener una actitud arisca y desinteresada, era la persona que mas amaba incluso llego a desear en no ser hermanos sino algo mas profundo…se castigo con solo pensarlo o sentirlo.

- No tienes de que preocuparte Mai. – forzó una sonrisa. – Se perfectamente como es Sukuna-chan nunca seria capaz de…involucrarme con él de esa forma y…

- Entonces me negaras ¿que ese intento de ocultar tu chupetón con maquillaje fue obra del hada de los dientes? – señalo el lugar cerca del inicio de sus senos, logrando que Tsumiki lo ocultara con las manos.

Justo cuando iba a debatirla vieron como ingresaba rápidamente Kasumi comprando su comida, sorprendiéndolas, ya que la joven nunca compraba su almuerzo para economizar en su hogar. Preparando todo desde su casa a través de alimentos de "poca calidad" según Mai y Momo, aunque esta primera veía con sospecha los movimientos de su amiga, así como su extraño caminar recordándole cuando ella…abrió desmesuradamente los ojos.

- "Así que la pequeña Kasumi, ya probo un poco de los grandes placeres de la vida". – mordió su labio para no carcajearse, pero en eso vio por la puerta de la cafetería una cabellera blanca demasiado conocida, así como esa actitud petulante. – "Me tienes que estar jodiendo, él realmente regreso".

- Buenos días. – dijo tranquilamente Miwa al ver a sus amigas. - ¿Mai estuviste en todas las primeras clases?

La joven simplemente asintió viendo fijamente a Miwa que agacho la mirada avergonzada.

- Kasumi-chan, ¿Dónde estuviste toda noche? – Tsumiki estaba verdaderamente preocupada logrando sentir mal a la peliceleste. – Después del zafarrancho del bar estuvimos buscándote.

Miwa abrió ampliamente los ojos, ¿zafarrancho? ¿estuvieron buscándola? Entonces ellas no sabían que anoche…sus mejillas se tiñeron de rojo ante la pena y vergüenza en cómo les diría a sus amigas que había desaparecido para tener sexo con un desconocido.

- Tsumiki no la fatigues, seguramente uno de sus hermanos se enfermó y como Kasumi es tan buena samaritana fue a auxiliarlos. – tomo un poco de su jugo verde.

- ¿Eso es cierto, Kasumi? – cuestiono ganándose un asentimiento de la otra. – Menos mal espero que se recupere pronto.

- Muchas g-gracias. – rio nerviosa.

- Kasumi tengo en mi mochila la medicina que me pediste, podemos ir al baño. – Miwa enarco una ceja. – Sabes que si te entrego la medicina enfrente de todos pensaran que son drogas, idiota.

La ojiazul solo asintió siguiendo como perrito regañado a Mai, ante la mirada de desconcierto de Tsumiki, pero su atención hacia sus amigas duro poco al escuchar como había llegado un mensaje a su teléfono y al leerlo abrió ampliamente sus ojos.

- "Espero repetir lo de anoche, estuviste maravillosa besándome". – decía junto con un emoji de diablito y sus mejillas se sonrojaron al ver la imagen que Sukuna le había enviado mostrando claramente que no solo él había dejado una marca en ella, sino que también ella. – "La próxima vez si deseas dejarme una marca, que no sea tan obvia. Te espero afuera en la salida."

Apretó el teléfono a su pecho cerrando los ojos con una sonrisa boba, una que el culpable veía a través de las sombras percibiendo que su plan estaba resultando a la perfección, pero sintiendo un pequeño malestar en el pecho al hacerle esto a ella.

- Seguramente solo es un malestar. – murmuro enojado dándose la vuelta.


Gojou Satoru miraba con una sonrisa nerviosa y con una mano detrás de su nuca al serio hombre frente a él y es que, aunque pasaran los años Nanami seguía siendo el mismo hombre de hielo que conocía incluso dudaba que el hombre conociera la palabra follar y si era el caso tendría que ponerla un monumento a la persona o exigirle que se esforzara mas en satisfacerlo, para lograr sacarle toda esa tensión que siempre desbordaba el hombre.

- Y bien Gojou, ¿Cuál es tu excusa ahora? – cruzándose de brazo mientras enarcaba una ceja. – Espero que me digas la verdad y no una excusa barata.

Satoru amplio su sonrisa y sin ningún tipo de pudor dijo:

- Bueno ayer fui a buscar una nueva víctima para follar, me encontré con Sukuna rescato a Tsumiki de lo que probablemente haya sido un ataque de alcohol y mientras los esperaba encontré a mi presa la cual dolida por una decepción amorosa acepto follar conmigo lo hicimos dos veces hasta que me quede dormido y vine despertando casi a las 11.

Una enorme vena podía notarse en la cabeza de Nanami ante la desfachatez de Gojou al decir su vida íntima, pero al menos no mintió y le gustara o no le hablo con la verdad, aunque siendo honesto no le sorprendió que por una noche de sexo el peliblanco llegara tarde, sino que despertara hasta tarde conociendo los problemas de este al conciliar el sueño.

- ¡¿Qué?! No me mires con esa cara dijiste que fuera sincero y lo estoy siendo. – recalcó sacando una paleta de durazno. – Debes de reconocer que eso no puede ser una mentira.

- En pocas palabras volviste a ser un bastardo con una chica nueva. – suspiro derrotado. – En serio Gojou, no comprendo porque simplemente no aceptas el matrimonio y tienes mas hijos para tu Clan. En lugar de romperle el corazón y las ilusiones a cuanta mujer se cruza en tu camino.

Gojou daba vueltas en la silla giratoria viendo burlón al rubio, conociéndolo probablemente estuviera compadeciendo a Kasumi.

- Despreocúpate, no la hecha de mi departamento, sino que al despertar ni siquiera busco otra ronda de mi o esperarla para un amanecer juntos. – se encogió de hombros. – Tranquilo solo fui…

- Su pañuelo de lágrimas, que al despertar desecho como si no fueras importante.

El comentario de Kento hizo que Gojou detuviera con su pie el movimiento de la silla viéndolo como si estuviera loco, ¿Quién en su sano juicio lo vería como algo desechable? Inmediatamente un nombre vino a su mente, pero ella no contaba.

- Que buena broma esa, Nanamin. – alargando el nombre de este riendo soberbio. – Yo no soy el pañuelo de lagrimas de nadie y menos uno desechable. Solo le ofrecí sexo accedió, ella gano olvidar y yo con quien follar, no hay que darle tanta importancia.

Ahora fue el turno de su amigo de burlarse.

- Si tu ego te permite creerte eso adelante. – tomando un trago de su café. – Solo que debes de reconocer que la joven en cuestión tuvo mas dignidad que cualquier otra al dejarte como sueles hacerlo con ellas, solo te uso y se largó. – se encogió de hombros. - ¡Animo Gojou! Con que una mujer no haya caído rendida hacia ti no te hace menos hombre. Por cierto, tu próxima clase comienza en cinco minutos, llevaras Negocios pídele los apuntes a Miwa-chan es la alumna mas aplicada de Utahime. – veía el semblante ensombrecido del peliblanco.

Sin más se disponía a retirarse no sin antes…

- Satoru. – el nombrado levanto la mirada al escuchar su nombre en la boca de su estoico amigo. – Bienvenido a Japón, todos te extrañamos.

Diciendo esto la figura de Nanami Kento desapareció dejando un hueco en el ego y soberbia de Satoru respecto a su joven amante de anoche, desconcertado con ese nuevo sabor amargo que tenia en la boca, provocando que tirara el dulce.

- "Estoy seguro que si volvería a ver a Kasumi-chan me pediría de rodillas una noche más". – sonrió al recordar su adorable rostro junto con su peculiar fleco. – Si ella no es tan diferente a las demás.

Sin más preámbulos tomo sus cosas y se dirigió a su próxima clase, al fin y al cabo, se encontraba ahí sustituyendo a Utahime por su embarazo. Alzo un poco las cejas al notar un cabello peculiar pasar rápidamente a cierta distancia de él, desconcertándolo.

- Tanto me afectaron las palabras de Nanami, que ya esta comienzo a alucinar. – sonrió y tarareando una canción comenzó su día como maestro suplente.


Sintió como era empujada al baño más solitario de la Universidad, viendo a su amiga como si estuviera…

- ¿Con quien y donde estuviste ayer? – abrió la boca consternada. – Y no me digas que no es cierto, ¿tuviste sexo con esa persona?

Los colores subieron a su rostro al escucharla, aclarándole a su amiga que si ya no era virgen.

- ¡Felicidades, Kasumi! Ya no eres mas Santa Kasumi ahora si sabes lo que es disfrutar de una buena…

- Por favor no lo digas. – murmuro sonrojada. – La verdad si fue completamente diferente a como me la imagine, pero…fue linda.

- ¿Conoces al sujeto? – la vio negar. - ¿Al menos fue delicado y era atractivo? – Miwa asintió. - ¿Usaron protección?

Kasumi se quedo de piedra, maldita sea había olvidado eso. Su reacción era muy notoria.

- ¡Maldita sea, Kasumi! Tuviste sexo y no usaste condón, en donde tenias la cabeza. – Miwa iba a responder, pero…- Sabes que olvídalo en esos momentos sentimos todo menos la cabeza, bueno ellos en la segunda que tiene para darnos placer, pero ese no es el punto.

Sacando de su mochila unas pastillas y ofreciéndole una.

- Tómatela, sino deseas tener escuchar lloriqueos estresantes. – Kasumi se la tomo rápidamente. – La próxima semana deberías acerté estudios para enfermedades de transmisión sexual, ¡Por dios Miwa, la próxima vez que desees follar con desconocidos exígeles que se pongan condón! Y Que te importe un pepino si dicen que no se siente igual tú decides.

- Muchas gracias, Mai. – sonrió. – Etto…espero que todo esto sea un secreto para nosotras dos, no deseo que las demás…

- ¿Crees que te van a juzgar? – Miwa negó sincera. – Entonces, ¿Cuál es el maldito problema si se enteran que eres virgen o no?

Miwa sonrió triste y es que, a pesar de haber pasado la noche con el hombre perfecto por su belleza, cuando se baño en su casa sintió un sabor amargo en su garganta junto con una mezcla de culpa, remordimiento, deseo y con unas ganas inmensas de volver a repetirlo con el peliblanco al grado de haberse cuestionado, ¿Dónde quedo todo ese amor que juraba tenerle al pelinegro? ¿Acaso hubiera sentido lo mismo si ella hubiera accedido en hacer el amor con él?

- Simplemente no deseo que se enteren, ¿podrías guardar el secreto, por favor, Mai?

Al ver la cara de desesperación de Kasumi comprendió que hablaba en serio y ella en ocasiones era una desalmada, pero no podía serlo ni con la ojiazul ni siquiera con Tsumiki siendo las mas buenas y nobles del grupo, además siempre le han ofrecido su amistad incondicional sin juzgarla.

- De acuerdo, pero como sabes tendrás que hacerme un favor. – señalo.

- ¡Claro el que quiera! – brinco feliz, aunque no debió de hacerlo aún sentía un poco adolorida la entrepierna.

- Tendrás que hacer mis tareas de Utahime-sensei. – la mirada de Miwa se apago de repente logrando descolocar a Mai. – Y no diré nada de tu pequeño desliz.

- Esta bien.

- Bueno hablando de eso, creo que llegaremos tarde en su clase. Andando, aunque dudo mucho que nos abra la puerta, últimamente ha estado demasiado hormonal.

Viendo su maquillaje en el amplio espejo.

- Andando.

Kasumi simplemente asintió, pero se detuvo al sentir como su celular vibraba y al sacarlo sus ojos se abrieron al ver el nombre en su pantalla.

- "¿Acaso no se rinde? Realmente quiero mi espacio". – cerro los ojos al recordar sus momento con el pelinegro, sus sonrisas, su trato amable y tocando sus labios pudo percibir la dulzura en que los acariciaba.

Inmediatamente venia luego los besos abrazadores de Satoru, agito la cabeza negando y deseando sacar esas ideas poco productivas.

- Prometí olvidarme de ti y lo lograre, ya lo veras.

Apresuraron el paso para adentrarse a la clase de Negocios, pero se quedaron de piedra al descubrir que solo estaban sus compañeros: Megumi miraba aburrido por la ventana, Itadori trataba de hablar con Nobara mientras que esta "miraba" su celular y por último Sukuna que estaba bostezando para disponerse a dormir.

- "¿Dónde estará Utahime-sensei?". – sintió la necesidad de tomar su celular y marcarle, pero se detuvo. – "¿Acaso el día de hoy todos se volvieron locos?"

Entonces escucharon unas pisadas deteniéndose detrás de ellas, pero eran distintas no eran delicadas por un tacón, sino más fuerte. Kasumi sintió como la mirada de esa persona taladraba su alma al grado de erizarle la piel de una forma desconocida.

- ¿Tu que demonios haces aquí? – escucho reclamar a Mai a la persona detrás de ella, que al escuchar su sarcástica y divertida risa algo conecto con la mente de Miwa.

- "Tiene que se una broma". – pensó comenzando a temblar. – "No puede ser la misma persona, no puedo tener tan mala suerte".

- ¡EH! ¿Acaso no extrañabas en ver a tu antiguo niñero, Mai-chan? – su voz esa maldita voz hizo que volteara lentamente hacia el marco de la puerta donde su amiga se estaba debatiendo con ese "desconocido" encontrándose con una mirada oculta por unos lentes oscuros, pero sabia perfectamente que la observaba.

- Vete al diablo. – respondió la Zen´in sulfurada, pero Satoru dejo de observarla para mirar bien a la joven que estaba al lado de esta, encontrándose con nada mas ni nada menos que la dulce y virginal Kasumi-chan.

Delineo con su mirada el vestido otoñal azul verde que portaba junto a unas zapatillas blancas y su cabello recogido con media coleta, era preciosa. Sonrió soberbio al ver su desconcierto, miedo y seguramente alegría en volver a verlo.

- Pero que vocabulario es ese Mai. – acercándose a las jóvenes y viendo como la Zen´in protegía a Kasumi de él. – Deberías de ser mas respetuosa conmigo a partir de hoy, bueno mas bien todos los presentes. – sonrió viendo desconcierto en sus próximos alumnos incluso en el pequeño grupo de Itadori y Sukuna.

- Así ¿y por qué?

- Porque a partir de hoy seré su nuevo sensei de Negocios. – ingresando al salón, rozando accidentalmente con Kasumi percibiendo su nerviosismo. – Bueno muchos gusto algunos de aquí me conocen otros no, así que me presentare soy Gojou Satoru su próximo mejor sensei suplente que podrían tener.

Los rostros de los presentes lo divertían demasiado, hace tiempo que no sentía esa adrenalina y diversión, aunque según sus colegas ser maestro era tedioso él lo veía como una nueva forma de hacer cambiar las reglas de mierda que existían y mas aun los propios tabús de los Clanes Principales. Deslizo un poco sus lentes mostrando sus ojos celestes frente a Mai y Kasumi.

- Adelante no muerdo, pueden pasar. – decía divertido y excitante de la situación. – Muy bien clase, me ahorrare las presentaciones de ustedes a medida que avance sus participaciones, exámenes y proyectos me esforzare en aprenderlo o si quiera recordar sus nombres.

Los alumnos lo miraron de mala forma, mientras que Kasumi se sentó en el asiento acostumbrado frente al escritorio de Utahime-sensei, y que ahora era…

- Muy bien comenzare al día viendo el avance que tienen, ¿Qué alce la mano quien es Miwa-chan? – decía en tono cómico como si estuvieran jugando a las escondidas.

Sin embargo, para la nombrada, era como colocarla en la horca una donde se había acostado con su verdugo, nerviosa alzo la mano sintiendo nuevamente la mirada de Satoru…perdón Gojou-sensei.

En cuanto vio la mano de ella alzada no podía estar más que feliz, prometió internamente que esa joven seria nuevamente de él comprobando que la teoría de Nanami era errónea y que el podía obtener lo que quisiera de esa joven cuando se le plazca. Se acerco al banco de ella, lo cual para su dicha era justo frente a él.

- ¿Podrías prestarme tus apuntes, Miwa-chan? – cuestiono agachándose a la altura de ella, que simplemente no lo miraba solo le entrego/arrojando su libreta, pero ella no se espero que sostuviera su mano provocando una electricidad tanto en la espina dorsal de ella como él. – Muchas gracias, muy bien clase saquen sus apuntes. – incorporándose comenzó a dar instrucciones.

Pero nada de eso escuchaba Miwa Kasumi, sino lo difícil que seria lo que restaba su ciclo escolar procurando que en el transcurro no se presenten mas situaciones inesperadas.


Otro capitulo, la verdad es que me siento muy inspirada en esta historia al grado de tener ya los borradores de los siguientes tres uno de ellos será dedicado a esa persona que hizo sufrir a nuestra Kasumi y en el próximo capitulo les dare varias pistas. Muchas gracias por sus reviews luc1822vilsi, arrios18, clairewesker2021, Mint Esthete y Moria13, ademas de todos los que la leyeron y es de sui agrado.

Perdonen si hay uno que otro error ortográfico.

Muchas gracias y espero que disfruten de esta historia.

TheOtherDestiny ;).