Capitulo 3: Desastrosa armonía
"Kasumi servía la comida y bebidas de ese grupo de Universitarios que no dejaban de molestarla haciéndole comentarios fuera de lugar desde su extraño cabello cian hasta cuestionamientos de su vida íntima, donde esta última provocaba incomodarla considerablemente, pero tenía que soportarlo.
No podía darse el lujo de renunciar en este empleo que se acomodaba a la perfección a su otro trabajo de entre semana. Suspiro derrotada en ocasiones deseaba darse por vencida y mandar todo al carajo, pero inmediatamente venían a su mente los rostros de sus hermanos y como el futuro de ellos dependían de ella.
- Oye lindura tráenos más bebidas y botanas. – decía uno mirándola de arriba hacia abajo pervertida mente.
- Creo que han estado tomando demasiado y pronto tendremos que cerrar. – se armó de valor y se posiciono frente a ellos.
Siendo honesta ya se encontraba agotada, además tenía que llegar a su casa a estudiar para sus exámenes finales de la Preparatoria, esos tres sujetos no arruinarían su itinerario, sin embargo, uno de ellos se levantó de su asiento tomándola del brazo bruscamente.
- ¡Quien demonios te crees niñita! – comenzó a zarandearla, provocando que Kasumi cerrara los ojos. – Tu eres una simple mesera que su única función es complacernos y si nosotros te decimos que queremos más cervezas nos las traerás. – acercándola más a su cuerpo logrando que la joven percibiera su aliento alcohólico. - ¿O acaso deseas que nos divirtamos contigo?
Miwa abrió ampliamente sus ojos mientras comenzaba a balbucear, se sentía una inútil en situaciones como esta, donde no podía defenderse y justo cuando sintió que el hombre iba a acercarla más una mano se interpuso entre ellos, percibiendo un olor a menta detrás de ella. Nerviosa miro a través de sus ojos azules una gallarda figura que desde hace tiempo llamaba su atención, junto con su amabilidad, su cabello azabache y personalidad tranquila.
- Creo haber escuchado a la joven, que pronto cerraran y por lo que veo se encuentran demasiado tomados, caballeros. – mirándolos despectivamente, pero sin dejar su sonrisa de lado. – Es mejor que se retiren sino quieren un problema.
El hombre que había acercado a Kasumi sintió como ese sujeto apretó aún más su agarre al grado de soltarla y sin más miramientos la posiciono atrás suyo. Mirando a los otros dos y alzando una ceja espero que se alejaran, pero…
- Oye amigo, tranquilo. Solo estamos aquí para pasarla bien incluso ella. – señalo a la temblorosa chica. – Mujeres como ella solo buscan una cosa y nosotros gustosos se la podemos ofrecer.
- El problema aquí, "amigo" es que no me gusta como están tratando y mirando a mi novia. – su mano apretaba considerablemente al universitario que dio un grito de dolor. – Así que les doy cinco minutos para que paguen y se larguen. A y espero no volverlos a ver por estos rumbos.
Los jóvenes simplemente asintieron ese sujeto realmente daba miedo, podría pasar desapercibido a través de su amable sonrisa, pero no podían asegurarlo y sin más miramientos se fueron del establecimiento no sin antes dirigirle una mirada de odio e impotencia a la pareja.
En cambio, Kasumi tenía sus mejillas sonrojadas, por la amabilidad de ese hombre desconocido y es que reconocía tener una debilidad por los hombres atractivos como él, sin embargo, algo en ese pelinegro había hipnotizado sus ojos azules al grado de recordar cada vez que iba al restaurante, su té favorito, su comida preferida incluso contaba los minutos de su presencia lamentando la hora en que debía de partir. Una mano en su mejilla la saco de sus cuestionamientos y consternada levanto la mirada encontrándose con esos profundos ojos negros.
- Tranquila, me asegurare que no vuelvan a molestarte. – decía sonriéndole pacíficamente. – Aunque deberías ser un poco más clara con esa clase de sujetos, siempre malinterpretan cortesía con coquetería.
- M-Muchas gracias. – quiso darse de bruces al tartamudear, pero solo escucho una risa cautivadora del hombre. – Disculpe la molestia, si desea puedo ofrecerle un té de cortesía.
Estaba completamente nerviosa incluso podía percibir que su risa era torpe, al grado de parecer patética frente al pelinegro, sin embargo…
- Por supuesto que acepto. – sentándose en la mesa acostumbrada. – Y no tienes de que preocuparte como te dije hace un momento me asegurare que esos sujetos no vuelvan por aquí y mucho menos a molestarte, Kasumi-chan.
Al escuchar su nombre se sintió como una colegiala, sus manos comenzaron a sudar, sus mejillas seguramente ya estaban en un color escarlata y sus piernas por poco flaqueaban.
- Perdona, fui muy atrevido de hablarte con demasiada familiaridad. – se disculpó al verla quedarse callada. – Es solo que normalmente siempre escucho a tus compañeros decirte Miwa, cuando tu gafete dice Kasumi y siendo honesto tu nombre es muy bonito.
- Gracias. – apretó más fuerte con sus manos la libreta. – No hay problema que me llame por mi nombre, solo que…
- Es raro que un extraño al cual ni siquiera conoces, te comience a tutear. – la sonrisa del hombre se le hizo familiar a…- No te preocupes, tú también puedes llamarme por mi nombre. – extendiéndole una mano con clara señal de presentarse. – Mucho gusto Kasumi-chan, mi nombre es….
Miro desorientada como él movía sus labios, pero no podía escuchar ninguna de sus palabras, aunque sabia a la perfección su nombre, sus gustos, su comida favorita, sus aspiraciones y su…familia; ella lo acepto con los brazos abiertos sin cuestionarlo. Cerro los ojos frustrada mientras con sus manos tapaba con fuerza sus oídos.
- Solo es un sueño…solo es un sueño. – se repetía una y otra vez, deseando despertar, porque sabía perfectamente en que terminaría.
Pero al abrir los ojos sintió como estaba recostaba manteniendo su mirada fija en el techo, hasta que sintió un placer recorrer su cuerpo, además de la sincronía de este al ser movido por…
- ¿Qué es un sueño, Kasumi-chan? – su piel se erizo al sentir cerca de su oído una voz demasiado profunda con un toque divertido. - ¿Acaso te está gustando más como te estoy follando?
Consternada vio como ese hombre levanto su rostro mostrando unos hermosos ojos cielo, que hacían contraste con su cabello blanco como sus largas pestañas, su nariz perfilada y su sonrisa gatuna al ver su desconcierto, además de los sonidos vergonzosos que emitían los dos. Porque hasta ese momento percibió que el calor de hace un momento era provocado por las embestidas que él proporcionaba, gimió más fuerte al sentirlo moverse más rápido.
- Sa-Satoru…- gimió cerrando los ojos al sentir como levantaba sus piernas, para ponerlas en los hombros de él. - ¿Por qué…?
- Ya no soy, Gojou-sensei. – rio rozando su nariz con la de ella. – Lastima, me hubiera encantado escucharte decirme así en estos momentos. – entrelazo sus manos. – Pero no importa, te dije que por más que te negaras volverías a ser mía, Kasumi-chan.
Negaba repetidas veces con la cabeza sintiendo un nudo en su parte baja, conociendo esa sensación, escuchaba el choque de sus cuerpos, así como los gemidos de ella y los gruñidos por el peliblanco. Las manos del hombre bajaron a sus pechos, mientras que su lengua hacia un trayecto por todo su cuello hasta llegar de nuevo a su oído.
- Es hora de despertar, pequeña Kasumi. – y sin más preámbulos sintió como llegaba al clímax junto a él."
Se reincorporo abruptamente de la calidez de su cama, desorientada y escaneando el lugar corroborando que se encontraba en su habitación, suspiro aliviada.
- Solo fue un sueño. – sus mejillas se sonrojaron al recordarlo. – Normalmente soñaba con él, pero…- recordó las caricias y besos proporcionados por el peliblanco. - ¿Por qué abre soñado precisamente con Gojou-sensei?
Coloco su mano derecha la altura de su corazón, percibiendo como latía rápidamente por su sueño subido de tono, aunque deseaba olvidar lo que ocurrió hace dos semanas nunca podría. ¡Por dios había perdido su virginidad con uno de los herederos de los tres grandes Imperios de Japón, un playboy catalogado para muchos y el peor de los casos su profesor suplente! Uno que, sin ningún pudor o recato, al terminar la clase solicito que fuera a su oficina proponiéndole…
- ¿Qué ganaría con todo eso? – apretando sus piernas. – Puede tener a la mujer que le plazca, ¿Por qué proponerme que fuéramos…amantes?
Se levanto de su cama, percibiendo como su ropa interior se encontraba húmeda. Avergonzada corrió al baño y es que….
- ¡No puede ser! Llegare tarde las primeras clases. – debía de apurarse no podía darse el lujo de perder la beca y mucho menos después de ver la actitud del peliblanco hacia ella. – "Y justamente llegare tarde a su clase". – suspiro mientras sentía el agua fría tratando de calmar la excitación que ese hombre provocaba. – Espero que llegue tarde, porque si no estaré en serios problemas.
Irónicamente Miwa no estaba demasiada alejada a la realidad respecto a los pensamientos de su sensei, el cual miraba con su ceño fruncido el asiento desocupado de la joven. Consternado de que esta aun no llegara a su clase, bueno también reconocía que desde el rechazo de ella en convertirse en su compañera de cama temporal se convirtió en un verdadero bastardo con Kasumi al grado de cuestionarle argumentos de su materia sumamente avanzados, tareas específicamente a ella como castigo cada vez que hablaba con Mai o Yuuji incluso en sus exámenes sorpresa a la joven ojiazul le daba un escrito más difícil que los demás.
Sonrió ante el recuerdo, ya que cada una de esas pruebas la joven había aprobado mostrando que no solo era una cara bonita, sino que Miwa Kasumi era un diamante en bruto, el cual cada día más deseaba tener y cuestionándose, ¿Qué clase de hombre había roto el corazón de la joven cian?
- "Tiene que ser por lo menos alguien superior a mí". – bufo al solo imaginarse un tipo sin chiste y feo. – "Aunque ella no es las que se dejan llevar por las apariencias".
Busco a través de Tsumiki quien era una de sus mejores amigas indagar sobre Miwa, pero solo obtuvo que era una joven a cargo de dos hermanos menores, tiene dos trabajos, además de representante de clase, ahorrativa y que era de las escasos alumnos becados del Jujutsu Kaisen.
- Aquí tienes Satoru. – fue sacado de sus pensamientos al ver a Sukuna extendiendo su examen. - ¿Qué tanto me miras, idiota?
Sonrió cínico ante el comportamiento del joven y tomando su examen.
- Nada, Sukuna-chan ya puedes retirarte a jugar. – alzando la mano sin importancia. – Aunque deberían de darte más bien unas clases de modales, ¿no crees?
- No te mordiste la lengua. – colocando sus manos dentro de sus bolsillos. – Ya no perderé mi tiempo, ya que como dices iré a jugar.
Esto último no le gusto al peliblanco, ya que deducía con quien se vería Sukuna.
- No deberías de jugar con fuego. – acercándose y susurrando para que solo ellos escucharan.
Aunque al parecer todos estaban concentrados en su examen sorpresa que en su conversación.
- Tú sabes que el fuego es más excitante y más si viene de por medio dos lindas piernas, Gojou-sensei. – sonriendo soberbio, acomodando su mochila en su hombro y decirle un escueto. – Adiós.
Gojou aparto la vista en cuanto desapareció Sukuna, viendo a través de sus lentes como Megumi no apartaba su mirada zafiro de ellos y que las palabras de Itadori tenían razón, sino ¿Por qué deseaba volver a follar con Kasumi? Incluso al grado de sentirse terriblemente tenso con sus amantes en turno y volvió a sentir amargo al recordar el día en que su "alumna predilecta" lo rechazo.
"Cuando finalizo la clase se acercó a Kasumi la cual guardaba sus cosas con rapidez, seguramente deseando desaparecer del lugar, como si su sola presencia la…incomodara, arrugo el entrecejo al pensarlo. Rememorando que la actitud de ella es demasiado infantil y más aún al "tipo de situación" en la que estuvieron involucrados ambos hace unos horas en su departamento, sonrió imaginándola nuevamente debajo de él completamente desnuda y gimiendo suavemente por el pudor de esta.
- Miwa-san, ¿podría acompañarme a mi oficina? Creo que usted me ayudaría a ponerme al día con la clase.
La joven cian sentía las miradas asesinas de sus compañeras, ya que al parecer el nuevo sensei acaparo toda la atención del sexo opuesto, bueno excepto Mai y Nobara que parecen conocerlo desde antes; y respecto a ella…sus mejillas adquirieron un lindo color rosa. Logrando que Satoru mordiera su lengua tratando de controlarse.
- Anda ve Kasumi, te esperare en el estacionamiento por mientras jugare un rato con Itadori. – dijo aburrida Mai mientras comenzaba un ligero coqueteo con Yuuji, para provocar a la peli naranja.
Que al escucharla tomo al joven de la oreja arrastrándolo, siendo seguidos de Megumi quien seguramente buscaría desesperado a cierta castaña. Gojou rio ante la situación era como transportarlo cuando los jóvenes eran apenas unos niños, ya que al parecer estos no habían cambiado nada solo en apariencia, cuando llegaron a su oficina se aseguró que ninguno de los otros profesores estuvieran lo cual era muy probable incluso Nanami no estaba, su sonrisa se alargó al imaginar que podría jugar un rato con la pequeña Kasumi.
Kasumi se armó de valor, para olvidar que sucedió entre ellos. – donde probablemente él ya lo olvido. – y como era la estudiante modelo de Utahime-sensei seguramente solo se concentraría en hablar sobre que tan avanzados estaban de la materia.
- Bueno Gojou-sensei, actualmente nos encontramos en el tema de capitales…-se volteo mientras hablaba, pero unos arrolladores besos la detuvieron.
Satoru no pudo contenerse más esa joven tenía algo, como si su cuerpo fuera un maldito imán. Al grado de olvidar en donde se encontraban y las consecuencias que podría traerle, sin mas miramientos acerco a Kasumi al amplio escritorio donde la sentó colándose entre sus piernas abiertas.
- Shhh…no digas nada, Kasumi-chan. – susurrándole. – Solo déjate llevar por tu nuevo sensei. – coloco sus manos en los muslos de ella, provocando que temblara. – Ya que al parecer te tendré que enseñar en varias áreas en específico.
La joven cerro los ojos al sentir los labios de Satoru…no de Gojou-sensei bajando por su cuello, transmitiéndola nuevamente esas sensaciones que él le había proporcionado en su departamento.
- "Tu eres especial, Kasumi-chan". – la voz de él venia a su mente, logrando que abriera los ojos asustada. – "No te preocupes seré paciente, se que tu primera vez debe ser especial simplemente porque tú lo eres".
Sintió como el peliblanco alzaba su vestido para llegar a sus bragas y tocar su sexo.
- "Kasumi-chan, pases lo que pase siempre te amare". – esas ultimas palabras dedicadas con su amable sonrisa hicieron que algunas lagrimas cayeran en sus mejillas.
- D-Detente. – dijo sintiendo como ingresaba unos dedos a su sexo y su respiración era más errática. – P-Por favor deténgase, Gojou-sensei.
Satoru escucho su petición haciendo que se detuviera y se incorporara para ver su rostro sorprendiéndose de verla temblando llena de miedo, además de que sus ojos azules estaban llorando sin parar. Recordándole ese momento en especifico donde Riko lo había dejado.
- ¿Qué te sucede? Ayer no dudaste tanto en entregarte a mí. – sus palabras fueron como una daga en Kasumi. – Incluso me dijiste que estas sensaciones de hace un momento nunca las habías sentido con nadie más, incluyéndolo a él.
- N-No estaba en mis cinco sentidos. – agacho la mirada porque era cierto. – Siento mucho lo que sucedió, pero mejor olvidemos este error y sigamos con nuestras vidas.
Cuando levando su rostro, la sonrisa que estaba plasmada inmediatamente desapareció al verlo serio y con una mirada vacía arrugando el entrecejo. Porque en la mente del gran Gojou Satoru al momento de decirle que fue un "error" haber sido su amante era darle una bofetada directo a su ego y su soberbia, sobre todo una joven universitaria que acababa de conocer.
- ¿Así que deseas olvidar lo que sucedió con nosotros? – vio como asintió tímidamente. – De acuerdo para mi solo fuiste un acoston más. – tomando su mentón para acercar sus rostros. – Aunque para ti, querida Miwa-chan fue algo mas que quedara grabado en tu mente porque yo fui quien te quito tu linda virginidad.
Sonrió soberbio ante las mejillas sonrojadas de ella y como balbuceaba.
- Ese novio tuyo tendrá que agradecérmelo después, perdona…exnovio, ¿no?
Sintió de pronto como su rostro era volteada, además de sentir un dolor en su mejilla izquierda todo, cortesía de la pequeña mujer que aun tenia alzada la mano. Volteo mirándola furioso, esa niña estaba colmándole la poca paciencia que tenía, además de generar una mezcla de emociones que odiaba en tan poco tiempo.
- Usted no es una buena persona. – derramando mas lágrimas.
- Eso lo sé. – se encogió de hombros Gojou. – Seré franco contigo podríamos hacer un trato. – ella enarco una ceja sin comprender. – Seguir follando hasta que ambos nos cansemos yo de tu cuerpo y tú de ese sujeto.
- ¿Qué? – no podía creer la desfachatez de ese hombre. - ¿Acaso piensa que soy…?
- No, porque no te pagare por tus servicios, sino que ambos salimos ganando mutuamente. – alejándose. – Ademas, aunque lo niegues yo te gusto y ese "error" que dijiste cometer conmigo siempre lo recordaras.
Kasumi se bajó rápidamente de ese escrito llena de indignación alzo la mirada orgullosa y dijo:
- Nunca me volvería a acostar con alguien como usted, Gojou-sensei. – apretó sus pequeños puños al ver como una sonrisa de superioridad lo adornaba. – Así que olvídelo.
Sin mas iba a tomar su cuaderno hasta que el rápidamente se lo arrebato.
- Creo que por hoy solo me quedare con esto. – alzando burlón el cuaderno. – A fin de cuentas, dudo que la estudiante modelo de la incompetente de Utahime quiera explicarme sus avances ¿o te quedaras mas tiempo "Miwa-chan"? – decía su nombre con burla.
Negando repetidas veces se volteo dispuesta a salir de ese lugar con la frente en alto y reprimiendo sus hormonas al caer victimas de ese apuesto hombre, hasta que antes de salir escucho su última frase.
- Por cierto, pequeña Kasumi por experiencia propia nunca es bueno decir: "De esta agua no beberé" Porque tarde que temprano volverás a mí con la petición de que seas mía.
Rio infantilmente como un niño confesando su próxima travesura, una donde incluía estar entre las piernas de esa joven peliazul."
Se encontraba sumergida en ese álbum de fotos que había encontrado en el despacho de su padre, mirando con melancolía cada una de ellas era como transpórtala nuevamente a esos días donde no existía rivalidades, enojos, peleas y un sinfín de sentimientos negativos entre las dos personas mas importantes para ella. Toco delicadamente la imagen de ese niño carente de emociones, pero con ella siempre mostraba una bondad infinita y preguntándose, ¿Cuándo fue la ultima vez que Megumi le permitió abrazarlo? ¿estar cerca de él o simplemente…?
- ¿Qué hice mal Megumi-chan? – su mirada decayó al recordar su última pelea.
Esa donde su padre Toji tuvo que intervenir, abogando por ella, aunque sabia muy en el fondo que no creyó en absoluto su "excusa barata" sobre esa noche en el bar y su regreso tarde al día siguiente a su hogar.
"Su mirada miel volteo a todos lados asegurándose que no se encontrara su padre ni Megumi, y es que no deseaba que su hermano le armara una escena por lo ocurrido en el bar, donde seguramente no se había tragado el cuento de su malestar. Fue cerrando con cuidado la puerta, pero en cuanto se volteo se topo con el musculoso cuerpo de su padre y cuando sus ojos se cruzaron vio como este tenia el ceño fruncido junto con una ceja alzada.
- Otousan. – susurro la castaña riendo nerviosamente. – Buenas tardes, ¿Cómo estás? No te han dicho que hoy estas tremendamente guapo.
El pelinegro alzo sus cejas sorprendido y avergonzado por el comentario de su pequeña, pero no duro mucho al recordar las palabras de Megumi en la mañana.
- Creo que hoy no te servirán sus halagos hacia mi Tsumiki-chan. – la nombrada agacho la mirada avergonzada. – Anda entra Megumi nos esta esperando en la cocina.
Tsumiki simplemente asintió preparándose mentalmente en el regaño de su padre, podría ser que ella no compartiera lazos sanguíneos con los Fushiguro, pero desde que fue abandonada hace tiempo. Ellos han sido la familia que siempre soñó incluso ahora que su Okasan había muerto hace dos años a causa de cáncer. Su mirada miel se topo con la zafiro de Megumi quien la veía reprobatoriamente, sentándose su padre en la cabecilla de la mesa y ambos jóvenes en cada extremo.
- Y bien, ¿no hablaras de lo sucedido anoche y porque llegaste hasta ahora? – pregunto inquisitoriamente el pelinegro a su "hermana" la cual bufo molesta al escucharlo.
- Anoche fui con mis amigas a un bar y estuve todo el día en la Universidad, Megumi. No se que hay de raro con eso.
- No eso no tienes nada raro, si cuando fui al bar no te encontré en ningún maldito lado igual que al imbécil de Sukuna, además de que saliste mucho antes que tus demás compañeras saltándote clases importantes. – Fushiguro comenzó a alzar la voz.
- ¡¿Cuál es tu maldito problema?!. – levantándose abruptamente la chica ante el desconcierto de los presentes. – No tienes ningún derecho de averiguar mi vida, ya soy una adulta y se lo que esta bien o no.
- Tsumiki, Megumi tranquilícense. – dirigiendo una mirada fría a ambos jóvenes. – Tu deja de cuestionar algo que me corresponde como padre. – provocando que el chico bufara cruzándose de brazos. – Y tu Tsumiki claro que nos interesa lo que te suceda puede que distingas varias cosas, pero no dejas de ser una cria como este idiota. – señalando a su hijo. – Ademas no veo correcto tu comportamiento en el bar y respecto a lo otro eres libre de salir donde te plazca siempre que nos tengas informados para saber que estas bien.
La joven se tranquilizó mientras volvía a tomar asiento, comenzando a sentir culpa por estarles mintiendo a su padre y a Megumi, mas aun al ver el semblante preocupado del hombre. Que, si bien nunca ha sido demasiado afectuoso, pero lo que distingue a Fushiguro Toji era la protección que este siempre tenia hacia sus hijos y si cualquier persona incluso los del Clan Zen´in se atrevían a tocarles un pelo, él juro terminar con todos ellos.
- Lo siento mucho Otousan. – tomando una de sus manos. – Se que te preocupas mas desde que Okasan ya no está con nosotros. – sintió como la mirada verde del hombre se ensombreció. – Mi actitud no fue la correcta en el Bar y por lo tanto mis amigas me auxiliaron, por eso mismo no pude ver a Megumi.
Y en parte era cierto eso, omitiendo claramente su encuentro…un poco intimo con Sukuna, ya que no deseaba que su sobreprotector padre amenazará al joven y Megumi se fuera a los golpes como siempre.
- Pero ya no quiero que me controlen, deseo disfrutar de mi juventud conocer gente nueva, convivir con mis amigos e incluso enamorarme.
La joven acerco su otra mano hacia Megumi, pero al escuchar eso ultimo no la tomo al contrario sus ojos miel vieron como apretaba los puños y vio algo que solo tras la muerte de su Okasan transmitía su hermanito mucho dolor e impotencia.
- Megumi…- susurro al ver como ahora este se paraba del lugar viéndola despectivamente.
- Por lo que veo no eres esa persona madura ni sensata que imagine. – su rostro era carente de emoción. – Es una lastima que unas cuantas palabras bonitas al oído te hagan cambiar, Tsumiki y mas aun al haberme equivocado contigo.
El pelinegro camino hasta el marco de la entrada.
- Eres igual que esas personas que odio y aborrezco. – aquello descoloco a la joven que al escucharlo algo se quebró dentro de ella al grado que comenzara a llorar. – Iré con Yuuji y Kugisaki no me esperen para cenar.
Sin más preámbulos vieron como el joven tomaba las llaves de su auto y cerraba la puerta. Todo ante los otros dos, dejando a la joven castaña llena de dolor y a su padre estoico asegurándose internamente que las acciones de su hijo eran los celos de un hermano y no aquello que su mente estaba formulando.
- Tanto tu como Megumi experimentaran todo tipo de cosas a su edad, Tsumiki. – suspirando cansado. – Solamente no corras cuando todavía no sabes ni gatear. – sonrió levemente, aunque para mucho su sonrisa era aterradora. – Y si deseas enamorarte que sea alguien menos hijo de puta como nosotros.
Tsumiki se levanto para abrazar lo que, su menuda figura alcanzaba del musculoso hombre, pero el ultimo comentario de él la helo.
- Espero por el bien tuyo, que esa persona no sea Sukuna. Porque te aseguro que de ser así Megumi se quedara corto a comparación mía, por cierto, estas castigada."
Suspiro de solo recordar esa tarde tan amarga y tensa con su familia, además de que después de eso Megumi ha actuado demasiado extraño con ella, como si no existiera incluso se veía mas cercano a Mai.
- Espero que ese suspiro sea dedicado al menos para mí. – desconcertada levanto la mirada, para dirigirla al otro extremo de ese árbol gateo ligeramente encontrándose del otro lado a Sukuna que la veía burlonamente.
Llevaba un buen rato ahí viendo como su "novia" estaba sumergida en un recuerdo nada grato seguramente y al verla ahí gateando hasta llegar a él venían a su mente imágenes nada sanas teniéndola como protagonista, tomando en cuenta que ese escote donde podía ver el nacimiento de sus senos no ayudaba en nada. Sin pedirle permiso la tomo de un brazo, para recostar su cabeza en sus piernas viendo cómo se sonrojaba y el cabello castaño se esparcía en la hierba.
- Llevas mucho tiempo aquí. – se sonrojaba cada vez mas al sentir de cerca el aliento de Sukuna, así como su fragancia.
- Algo. – se encogió de hombros. – Satoru hizo un examen sorpresa y salí temprano. – sonrió soberbio. - ¿Qué tanto mirabas en esa cosa? – tomando el álbum familiar de las manos de ella.
Llevándose una gran sorpresa en la fotografía que hace unos momentos contemplaba la castaña y provocando que arrugara el entrecejo, ya que tenia como protagonistas a un Megumi de diez años abrazando posesivamente a una sonrojada Tsumiki.
- Recordé nuestra infancia y como solíamos divertirnos tos juntos. – rio levemente. – Ademas de que antes tú y Megumi-chan solían ser mejores amigos, siempre me he preguntado, ¿Por qué dejaron de serlo?
La mirada rojiza de Sukuna se torno mas intensa en recordar el motivo, porque Fushiguro y él dejaron de ser amigos. El motivo que se encontraba en estos momentos descansando su cabeza en el regazo de él sonriéndole dulcemente, porque hace años había descubierto el mayor pecado de Fushiguro Megumi, uno tan retorcido que a nadie le pasaba por la cabeza que esos celos de hermanos mayor que tenia hacia Tsumiki era solo una fachada para no mostrar su mayor deseo.
- Simplemente nos dimos cuenta que nuestro objetivo era el mismo, pero que ambos no podíamos obtenerlo. – Tsumiki enarco una ceja. – Ademas no vine aquí a hablar de tu "hermano" sino a otras cosas.
Sin esperar mas tiempo junto sus labios salvajemente a los de Tsumiki, sonriendo al comprender que desde hace mucho tiempo él había ganado.
Corrió lo más rápido que pudo para alcanzarlo había escuchado por marte de Megumi-san que por desgracia tuvieron un examen sorpresa el día de hoy, justamente el día en que su alarma no sonó y la despertó de esa horrible pesadilla de sus recuerdos, sumándole esa fantasía donde su mente jugaba con ella recordándole su encuentro intimo con su sensei. Tan concentrada estaba que, al girar el pasillo, se tropezó con otra persona provocando que el impacto hiciera que cayera al piso.
- Auch. – gimió adolorida y desorientada. – Lo siento no me di cuenta por donde caminaba y…
- Miwa-san. – una voz brusca, pero delicada hizo que levantara su mirada encontrándose con la mirada ónix de…- Perdóname no me fije yo tampoco, anda toma mi mano para ayudarte a levantarte. – sonriéndole mientras le extendía su mano.
- Muchas gracias, Muta-san. – agradecía la joven siendo sostenida por este que sin ningún problema pudo levantarla. – Lo siento nuevamente realmente no me fijé, hoy se me hizo tarde y tuve un examen sorpresa, tanto que me lo perdí.
Comenzaba a hablar rápidamente y rascándose la nuca nerviosamente, después de su ultimo encuentro con el joven, logrando que Muta Kokichi mejor conocido como Mechamaru para sus amigos lo percibiera.
- Cierto he escuchado que su nuevo sensei es alguien sumamente extraño. – arrugo el entrecejo al notar un ligero sonrojo por parte de Miwa. – Mai me comento que lo conoce de toda la vida, un junior aburrido de la rutina que desea jugar al sensei.
Kasumi abrió la boca sorprendida en la forma en que su amigo hablaba de Gojou-sensei, claro podría ser un idiota cuando se lo proponía, pero reconocía que el peliblanco era una excelente sensei. Uno que sin darse cuenta provoco que se esforzara mas en su carrera y futuro al grado de desear tener un puesto importante.
- Oye Miwa respecto a lo que sucedió la vez pasada. – tomando con mas fuerza la mano de ella, sacándole de sus pensamientos. – Realmente hablaba en serio.
El joven fue acercándose más a la peliceleste, logrando que se comenzara a incomodar.
- Se que tienes muchas responsabilidades sobre tus hombros, pero si me permitieras estar contigo, yo…
- Por lo que veo esta clases de asuntos personales es mas importante que mi clase. ¿No es así joven Miwa?
Una voz a sus espaldas hizo que ambos jóvenes voltearan a su dirección encontrándose con un peliblanco que vestía una camisa color vino arremangada hasta los codos haciendo contraste con su pantalón claramente caro de color gris y sus zapatos negros. Miwa enarco una ceja, ya que pasara lo que pasara su nuevo sensei nunca se había quitado sus gafas provocando en sus compañeras la atracción del misterio.
- "Segura que solo tus compañeras sienten atracción hacia, Satoru". – comenzó a regañarse internamente ante ese pensamiento.
- Y bien sigo esperando joven Miwa. – Gojou se cruzo de brazos arrugando aun mas su entrecejo. – Si mi clase le quita parte de su valioso tiempo con su novio, es mejor que se de por vencida con mi materia incluso en una carrera tan importante como Negocios.
Miwa comenzó a balbucear entre ofendida y dolida, donde este último sentimiento no comprendía el porqué.
- Gojou-sensei, yo…
- No creo que sea la forma correcta en dirigirse a una alumna. – Mechamaru salió a la defensa de la joven, caminando hasta quedar frente al peliblanco que simplemente le regalo una sonrisa de superioridad. – Que sea un sensei no le da derecho de tratarla así, puede ser incluso suspendido.
La risa burlesca de Satoru se escucho logrando que el cuerpo de Miwa se erizara, pero de una forma que ella misma negaba. Esos espasmos que Gojou Satoru había despertado en ella la descolocaban al grado de desconocerse.
- Tienes razón, joven…
- Muta Kokichi. – dijo apretando los puños ante la actitud de ese sujeto.
- Bueno si como sea. – alzando la mano como sino fuera importante. – Es curioso que alguien como tu que hace unos momentos me catalogaste como "Un junior aburrido de la rutina que desea jugar al sensei". Me este dando clases de como dirigirme a mis alumnos, pero bueno este es un país libre y así como mi opinión no es relevante para ti, la tuya me viene valiendo un…
- Gojou-sensei venia a hablar precisamente con usted.
Intervino Kasumi poniendose en medio de ambos hombre, incluso alguien como ella pudo percibir la tensión del lugar y viendo como los lentes del nombrado se deslizaron un poco continúo hablando.
- Se que hubo un examen sorpresa y deseaba saber si…
- De acuerdo, acompáñame a mi oficina. – se encogió de hombros despreocupadamente mientras se daba la vuelta ignorando la mirada furiosa del joven.
Pero siendo honesto ese joven llamado Muta no era el único furioso, sino que él también, ¿acaso ese joven sin chiste era por quien Kasumi estaba llorando? Era el causante de que aquella joven no deseara volver acostarse con él, bufo molesto. Si ese era el caso su competencia no era la gran cosa, y si solo movía ciertas piezas a su favor estaba seguro que en menos de lo que termina el mes tendría nuevamente a Kasumi debajo de él sintiendo la suavidad de su piel.
- ¡No lo puedo creer, siento que mi cabeza va a explotar!. – gritaba dramáticamente Nobara tras haber salido de ese horrible examen. - ¿Quién le dijo a ese idiota que un examen sorpresa provocara que mejoremos?
La peli naranja recargo su rostro en la mesa del comedor siendo observada por el resto que simplemente se rio ante su actitud.
- Tranquilízate Nobara, sabes como se las gastas Satoru en joder a la gente. – Maki veía su celular desinteresadamente hasta que se topo con un estado logrando que hiciera una cara de disgusto. – Seguramente esos exámenes no tengan un valor al momento de evaluar.
Los ojos de la chica brillaron y agradecieron internamente a su mejor amiga por ayudarla, pero la voz de sus otros amigos hicieron que los mirara con ganas de asesinarlos.
- No se porque te quejas tanto. – comenzó Fushiguro. – Si desde hace dos semanas él nos advirtió como evaluaría y sus métodos, debes estar preparada para cualquier sorpresa.
- Estoy de acuerdo con Fushiguro, aunque siendo honesto tampoco me agrada mucho la idea de presentar cada viernes y en lugar de disfrutar mi fin de semana estuviera preocupado por mi calificación.
- ¡Ay cállense ustedes dos no ayudan en nada! – golpeando la mesa con sus dos manos. – De castigo me acompañaran al centro comercial a comprarme ropa. – se cruzó de brazos.
Tanto Itadori como Megumi se miraron desconcertados y derrotados al comprender que su amiga hablaba muy en serio tanto que se estaban preparando para la larga tarde que los esperaba con ella, hasta que Zen´in Mai hizo acto de presencia abrazando por la espalda a Megumi, el cual arrugo su entrecejo ante la cercanía.
- Hasta afuera puedo escuchar tus gritos chillantes, que decepción cada día el nivel de Jujutsu Kaisen baja por personas sin clase. – decía desinteresadamente la joven.
- ¡Que es lo que dijiste gemela desabrida! – Kugisaki se levanto alzando su mano en un puño y antes de que se acercara mas Yuuji la tomo de la cintura.
- Incluso Miwa tiene porte, educación y clase; ella si merece decir con orgullo que es becada aquí, no como otras, ¿no crees Kugisaki? – mirándola de arriba a bajo burlonamente.
Maki enarco una ceja no por las rutinarias peleas de su hermana con su amiga, sino que desde su llegada no había soltado a Megumi y este no hacia ningún intento de alejarla. Sintiendo que la posible respuesta no le agradaría nada tomando como protagonista al azabache y su gemela.
- Por cierto, Megumi no podrá acompañarlos esta ocasión. – tocando descaradamente el pecho del nombrado.
Sus acciones hicieron que Yuuji se sonrojara, Maki negara al comprenderlo por fin y Nobara una mueca de asco.
- No se a que estas jugando Mai, pero Megumi siempre nos acompaña al centro comercial y…
- Mai tiene razón Kugisaki, hoy no podre acompañarlos a sus compras. – decía aburrido alejando cuidadosamente los brazos de la joven de su cuerpo y disponerse a comer.
- ¿y se puede saber el motivo por lo menos? – Maki que se encontraba al margen de la situación cuestiono por fin. – Digo sino es algo demasiado privado.
Mai se desconcertó por las acciones y actitudes del joven, pero bueno que se esperaba de alguien tan inexpresivo como él. Nunca lo había visto al borde las emociones y probablemente nunca lo vea por nada ni por nadie. – Excepto por Tsumiki. – Alejo esa idea de su mente y viendo a los nombrados con un aire de superioridad simplemente dijo:
- Eso es porque…
- Tenemos asuntos privados que atender. – respondió escueto Megumi comenzando a desesperarse. – Ademas no tengo ningún motivo de notificarles mi vida privada.
La forma fría y carente de emoción que el pelinegro les regalaba helo a sus amigos, nunca había visto a Fushiguro con esa actitud al grado de compararlo con su progenitor. Donde el peor del caso es que ni siquiera la única persona que conocían podía controlarlo.
- Hola, chicos. – hablando de la reina de roma. – Megumi-chan estoy lista podemos irnos a la hora que quieras a casa y…
- Puedes irte en bus, yo tengo asuntos importantes que atender con Mai. – levantándose ante la mirada sorprendida de todos y sintió un nudo en la garganta al ver como Tsumiki sonreía tristemente. – Yuuji lleva a Tsumiki a casa, no puede llegar tarde ¿o Otousan ya te levanto el castigo?
La joven negó con la cabeza deseando que su hermano se marchara para no sentir esa incomodidad abrumadora, viendo como este pasaba de lado aun sosteniendo la mano de su amiga y susurrarle:
- Por cierto, no me vuelvas a decir Megumi-chan, solamente es Megumi o Fushiguro.
Tanto Nobara como Itadori no sabían si acercarse a la castaña o dejar que….como cámara lenta vieron como la castaña tomaba el bote de cartón de su bebida y sin más preámbulos se lo arrojo al nombrado manchándolo en el proceso. Esa acción provoco que el cuerpo del nombrado comenzara a temblar y furioso se volteo para encararla, pero se quedo de piedra al ver sus ojos llenos de lágrimas, así como su mirada llena de reproche.
- ¡ERES UN IDIOTA FUSHIGURO MEGUMI! – grito captando toda la atención de los alumnos en la cafetería, saliendo apresuradamente del lugar.
Se reprocho internamente nunca fue una chica agresiva o impulsiva, pero la actitud de su hermano le dolía y mucho. Porque ese día había dejado en claro que ella no significaba nada y donde seguramente estaba incluida a ese grupo de personas que odiaba.
- "Odio a las personas bonachonas, que buscan el perdón como un acto de bondad a pesar de no sentirlo".
¿Acaso ella siempre fue así? Una persona que reflejaba una cosa, pero sentía otra. – sus pasos fueron demasiados torpes al grado de caer en el césped todo ante dos miradas que vieron desde el inicio la riña de los hermanos Fushiguro.
- Al parecer tu plan esta marchando a la perfección Sukuna. – decía divertido un peliazul inhalando lo último de su cigarrillo viendo divertido lo patética que se veía esa joven. – Pronto podrás desquitarte con Fushiguro, esa joven es tan idiota que…
- Cállate de una puta vez Mahito. – viéndolo de reojo mientras fruncia el ceño. – Toma encárgate de vender el resto de la mercancía, sabes que detesto perder dinero. – lanzándole una mochila exclusiva de sus "dulces especiales".
- Ey ¿A dónde vas? – enarco una ceja al ver como el peli rosado caminaba desinteresadamente a la joven castaña y sin ponerle cuidado solo Sukuna le saco el dedo de medio, indicándole que no estuviera jodiendo. – Al parecer el jodido será otro sino se controla por esas lindas piernas.
Soltó divertido mientras se encogía de hombros dispuesto a vender la droga correspondiente a sus clientes mas fieles, pero se detuvo abruptamente al ver una nueva víctima. Total, Sukuna nunca le prohibió venderle a uno de los mejores amigos de su hermanito.
Por mas que lo intentaba no podía concentrarse en su examen, sintiéndose una completa inútil y es que encontrarse encerrada en la misma oficia con su sensei, el cual hace poco había sugerido en seguir teniendo encuentros íntimos, realmente estaba incomodándola y mas aun viendo como este la miraba fijamente después de responder algunos mensajes.
Suspiro derrotada con esta prueba, estaba claro que la sola presencia de Gojou-sensei lograba perturbarla de una forma inimaginable al grado de sentirse dividida entre el deseo que provocaba en ella y todo su cuerpo o los sentimientos de devoción que aun sentía por él.
- Por lo que veo estar perdiendo el tiempo en los pasillos con su novio, señorita Miwa está cobrándole la factura. – decía divertido apoyando su barbilla con su mano, posando su codo sobre el escritorio. – Tienes cinco minutos para entregarme el examen, le he dado mas tiempo que sus demás compañeros y como vera eso es injusto.
- Entonces…es mejor que le entregue mi examen. – extendiéndoselo. – Ademas Muta-san no es mi novio, solo un buen amigo.
Satoru acepto el examen de la ojiazul enarcando una ceja al ver mas de la mitad incompleto y donde estaba completamente seguro que alguien tan inteligente como Kasumi lo hubiera resuelto.
- Si es así deberías ser clara con él. – "Acaso no te mordiste la lengua Satoru" arrugo el entrecejo al escuchar inconscientemente la frase que Sukuna siempre decía. – Ese joven esta locamente enamorado de ti incluso pensé que era la persona que deseabas olvidar esa noche.
Sus comentarios provocaron que las mejillas de Miwa se sonrojaran al recordar sus palabras y después como terminaron las cosas con el peliblanco teniendo ambos…una relación mas intima.
- Muta-san no es la persona que me dejo. – sonrió triste seguramente recordándolo. – Y si ese día justamente él me confeso sus sentimientos, pero solo he visto a Mechamaru como un amigo muy apreciado como Yuuji, Fushiguro incluso Yuta. Así que no podría engañarlo ilusionándolo con corresponder sus sentimientos.
- Así que un amor unilateral, capaz de sacrificar todo. – rio divertido el sensei ante el desconcierto de Miwa. – Ciertamente ser sensei es divertido, aprendes incluso de tus propios alumnos.
- ¿Aprender de nosotros? – vio como los ojos color cielo se clavaban en ella. - ¿Qué podría aprender alguien como usted de nosotros?
Satoru recargo su espalda en la silla divertido al grado de querer carcajearse ante las muecas de la joven.
- Que el amor es el sentimiento más destructivo tanto que el odio o atracción los cuales son generados netamente por simple placer.
La joven estaba sorprendida por la forma tan divertida y poco despectiva que expresaba uno de los sentimientos más hermosos.
- Quien lo escuchara pensaría que nunca se ha enamorado o tuvo una decepción amorosa.
Ahora fue turno de Kasumi en reírse suavemente al imaginarse tal escenario, pero lo que sabia ella es que no estaba muy alejada de la realidad, una que deseaba Satoru olvidar a través de los años e incluso esa amistad que tenía con su mejor amigo de toda la vida. La cual también era un recordatorio claro de Amanai Riko.
- Esta equivocada joven Miwa. – levantándose de su asiento. – Personas como yo, no nos dejamos llevar por esa clase de sentimientos. – "No nuevamente". – Eso es para las personas débiles. – sentándose en el escritorio frente a ella.
Algo dentro de Kasumi le decía que él hombre frente a ella mentía, pero no tenía caso discutir, además como terminaron hablando de esa clase de temas. Rememorando que a pesar de como termino su anterior relación no todo fue malo incluso a través de él aprendió lo que significaba el verdadero amor hasta la desilusión.
- Entonces creo que soy una persona sumamente débil. – levantándose de su asiento sin darse cuenta que esa acción provocaría que ambos estuvieran más cercas aún. – Es mejor enamorarse con sus pro y contra, que ser simplemente un mero espectador carente de emociones.
- Yo si tengo emociones, Kasumi-chan. – los labios de ambos estaban a centímetros de tocarse. – Solamente el deseo y el placer, pero tu te convertiste en algo.
- ¿En algo? ¿En qué?
- En una tortuosa y desastrosa armonía.
En donde sin miramientos juntaron sus labios en un beso necesitado de deseo por parte de ambos.
Awui estoy nuevamente jajajaja mil disculpas en tardar en actualizar, es que mi trabajo me ha estado absorbiendo constantemente al grado de solo dormir, pero prometo ir actualizando las historias en el transcurso de la semana. Nuevamente por sus muestras de apoyo. La historia se ira desarrollando con temas fuertes como drogas, escenas explicitas y en el próximo capitulo por fin se descubrira quien es el hombre que hirió el corazón de Kasumi, aunque ya les deje una pista que Mechamaru no es.
Perdonen si hay uno que otro error ortográfico.
Muchas gracias y espero que disfruten de esta historia.
TheOtherDestiny ;).
