Capitulo 4: La cruel realidad
"Después de su encuentro con esa joven tan grosera e intrépida, su padre en compañía del señor Amanai realizaban esporádicas celebraciones, para que tanto él como esa inútil de Riko se trataran mejor, conllevando aquello que había previsto desde antes. Su padre y ese viejo estaban planeando una unión de las compañías mediante un compromiso, algo muy arcaico a su parecer.
- Cómo si deseara tener como novia a alguien tan boba como ella. – decía divertido recostado en la rama de un árbol.
- Y como si yo aceptara a un maldito infiel y promiscuo. – respondió otra voz más delicada.
Aquello hizo que Satoru mirara hacia abajo encontrándose con una joven cruzada de brazos mirándolo con el ceño fruncido y realmente ofendida, provocando que el joven correspondiera el gesto de diversión y sin esperar más bajo del árbol.
- Por lo que veo no eres tan tarada como imagine. – decía divertido sacando una paleta de su bolsillo. – Aunque déjame decirte que muchas morirían por estar en tu lugar.
Riko solo volteo los ojos ante el enorme ego que se cargaba ese peliblanco.
- Si como digas, seguramente solo compartieron un momento íntimo y no han tenido la desdicha de convivir contigo…sino se darían cuenta del carácter insoportable que te cargas.
Aquella respuesta logro que Satoru arrugara el entrecejo y volteara los ojos, porque le gustara o no esa joven había acertado en el clavo, por eso mismo no tenía novias o más de tres citas con la misma persona, ya que mucha gente lo tachaba de soberbio, infantil y su poco tacto con las personas. Pero vinieron a su mente las palabras recientes de Riko, lo cual logro que cambiara su expresión desconcertándola.
- Bueno querida Riko, creo que cuando uno está teniendo sexo lo menos importante es saber uno del otro. – arrinconando a la joven en el mismo árbol. – Lo que uno busca es liberación, poder y desprender todo ese deseo reprimido. – de cerca veía que la niñita era demasiado bonita, simple, pero bonita.
En cambio, los ojos esmeralda de ella veían con lastima al chico frente a ella, puede que Gojou Satoru no sea santo de su devoción, pero una persona que simplemente huye de un sentimiento tan puro como el amor excusándose simplemente por el deseo y placer, era una persona carente de este sentimiento en su vida.
- Sabes Satoru, podrás tener todo el poder que quieras, a la mujer que deseas, una vida de ensueño, pero no tienes algo y es lo más importante, ¿sabes qué es?
- No ilústrame, querida Riko. – sabía que esa joven caería de una u otra manera.
Algo muy dentro de él sabía que no le era indiferente a la azabache pero la respuesta de ella lo dejo helado.
- Te falta creer en ti mismo y en que puedes despertar algo tan débil como él amor. – sonrió empática la joven.
Esas palabras desconcertaron a Satoru, el cual cerro los ojos momentáneamente quitándose los lentes, pero en cuanto iba a ponérselos nuevamente vio a través del negro cristal que ya no era ese joven de diecinueve años sino un hombre de próximos treinta y uno.
- Porque es mejor ser débil. – levanto su mirada cielo impresionado de no ver nuevamente a Riko sino…- Es mejor enamorarse con sus pro y contra, que ser simplemente un mero espectador carente de emociones.
Cerro los ojos por un momento al sentir el suave tacto de Kasumi, su mirada inocente y llena de pureza era algo completamente nuevo para él. Su propio subconsciente le estaba jugando una mala broma, donde mezclaba a la mujer que considero el amor de su vida y a esta niña que sin proponérselo se ha convertido en una meta hacia su ego.
- No dijiste precisamente eso cuando follamos, ni siquiera cuando correspondiste mi beso en el despacho, pequeña Kasumi. – acercando su rostro al sonrojado de ella. – Al parecer ese amor incondicional que sentías hacia esa persona no es tan fuerte.
Sonrió soberbio, imaginando el rostro lleno de vergüenza y sonrojado de ella, pero simplemente Miwa le estaba regalando esa misma sonrisa que Riko una que lograba calarle hasta los huesos como ese día en que iba a confesar sus sentimientos hacia ella, pero Riko había decidido antes entregar su corazón a alguien más, logrando por primera vez en su vida sentir envidiar, odiar, lastimar. Aunque al mismo tiempo no podía culparla de haberlo escogido a él, un ser que su sola presencia iluminaba el lugar y no por sus bromas pesadas o querer llamar la atención, sino porque su aura era distinta, reconfortante, armónica y llena de bondad. Era una verdad que hasta la fecha se negaba aceptar como la muerte de la pelinegra, así como su amor hacia…
- Te equivocas, Gojou-sensei. – lo interrumpió Kasumi. – Puede que el deseo que sienta por ti nuble mis sentidos, pero nunca superara mi amor hacia él. – arrugo el entrecejo al escuchar esas mismas palabras. – Porque mi amor hacia Getou Suguru es más fuerte, simplemente por ser quien es.
Ahora sus lentes se deslizaron por completo mostrando la impresión, la ira y la traición, tomando con sus grandes manos el rostro de Kasumi abarcándolo, para después disponerse a besarla con desesperación."
Abrió sus ojos de golpe sintiendo un extraño sabor amargo en la garganta, además de como su cuerpo se encontraba agitado por el reciente sueño o más bien pesadilla. Dirigió su mirada a la hermosa mujer castaña que se encontraba al lado suyo, arrugando el entrecejo al verla aun dormir, lo mejor era fingir que aun dormía para ahorrarse despedidas innecesarias y que se fuera total esa mujer representaba un número más en su lista de conquistas, donde ni siquiera recuerda su nombre o como diantres llegaron a acostarse. Obviamente todo con su debida precaución.
- "Excepto con ella no use". – recordó la vez que Kasumi estuvo entre sus brazos y como por la adrenalina del momento no había usado condón sintiendo después de mucho tiempo en terminar dentro de alguien. – Verdaderamente para ser su primera vez, Kasumi-chan estuvo magnifica.
Cerro los ojos recordando sus tímidas caricias, sus besos llenos de dulzura, sus mejillas sonrojadas, su largo cabello azul esparcido en su cama, así como sus exquisitos gemidos cada vez que entraba en ella y como había dicho su nombre al momento de haber terminado ambos. Provocando inconscientemente una erección matutina desde que se había acostado con ella, entonces vinieron a su mente los fragmentos de ese sueño y encontrando la similitud de las palabras que hace años Riko había dicho tan parecidas a las de Kasumi en su último encuentro.
"Cerro los ojos al sentir los labios del sensei sobre ella, donde inconscientemente su cuerpo estaba traicionándola al corresponderle la misma intensidad en ese beso tan necesitado para ambos. Kasumi sintió como las grandes manos de él rodeaban su cintura para colocarla arriba del escritorio mientras hacia un espacio entre sus piernas avergonzándola por tan comprometedora escena. Mientras que Gojou sonreía en ese beso, comprobando que estaba en lo correcto no le era indiferente a esa chica, no importaba ese sujeto del pasillo Muta o ese desconocido personaje que ella deseaba olvidar, porque sin importar quien la joven Miwa Kasumi se derretía con una simple mirada de él o un roce, pero siendo honesto necesitaba urgentemente estar en el interior de su "alumna".
- Déjame follarte una vez más, Kasumi. – susurro cerca de su oído provocando espasmos en la joven. – Te prometo que aprenderás demasiadas cosas interesantes.
Kasumi comenzó a balbucear y justo cuando Satoru iba a volver a besarla escucharon los toques a la puerta.
- Gojou abre la maldita puerta, necesito que me regreses mi taza de café. – desesperado Nanami comenzó a despotricar internamente a su colega y amigo. – Si no abres juro que…
- Tsk. Vaya manera de arruinar el momento. – hizo un puchero el peliblanco que pareció demasiado tierno para Miwa. – Tu y yo aún tenemos una plática pendiente, Kasumi-chan. Si cambias de parecer ve a mi departamento. – dijo esto último dándole un rápido beso.
La joven se quedó muda y rápidamente bajo del escritorio acomodando su blusa mientras recogía su mochila, Gojou sonrió al verla sin lugar a duda la joven era como un pequeño conejito asustado. Sin esperar más tiempo y no desesperar al rubio de su amigo abrió la puerta mostrándole su perfecta dentadura a la vez que se recargaba en la puerta, provocando que Nanami Kento enarcara una ceja y más al ver a Miwa Kasumi dentro de la oficina de su descarado amigo, pero al parecer Gojou leyó su pensamientos.
- Oye tranquilízate, Nanamin. – decía alargando su nombre. – Miwa-chan solo estaba presentando uno de mis exámenes semanales. No es lo que estás pensando, así que no te pongas celoso hasta el momento tú eres mi favorito. – decía guiñándole el ojo coqueto, mientras sonreía perversamente.
Las palabras de Gojou provocaron que Kasumi se sonrojara hasta las orejas y que Nanami deseara despellejarlo vivo.
- Veo que por más edad que tengas sigues comportando como un maldito crio. – la respuesta del rubio provoco que Satoru estallara con una fuerte carcajada. - ¿Cuándo te comportaras como alguien de tu edad, Gojou?
- Eso será el mismo día que dejes toda esa tensión sexual acumulada, mi estimado Nanami. – y justo cuando Kento iba a debatirlo una tímida voz los interrumpió.
- Disculpen…Nanami-sensei, Gojou-sensei tengo que retirarme. – la peliceleste estaba demasiado sonrojada por el debate de ambos profesores, pero demasiado sorprendida por como su profesor de contabilidad respondía con el mismo descaro que el peliblanco.
- De acuerdo, Miwa-chan. – dijo Nanami haciéndose a un lado para que la joven pasara y avergonzado por caer ante los juegos de Gojou.
En cambio, Satoru se encontraba riéndose en sus adentros por la divertía actitud que adquiría la gente en su alrededor incluso alguien tan recto como Nanami tenía un poco de esa locura peculiar que los caracterizaba y por como percibió que el cuerpo de Kasumi respondía ante su cercanía. Antes de que la joven se fuera grito:
- Miwa-chan, recuerde que tenemos un tema pendiente. – alzando la mano en forma de despedida y riendo infantilmente. – Espero que pronto podamos aclararla, así como su examen. – alzo la hoja para que Nanami no sospechara.
Sin más preámbulos Kasumi se retiró sin responderle, reprochándose mentalmente de que caer nuevamente ante las caricias de alguien como Gojou Satoru, un hombre que inconscientemente podría ser su tipo ideal…pero lamentablemente ella pudo haberle entregado su cuerpo al sensei sustituto, sin embargo, su corazón ya pertenecía a alguien. Saco su celular e inconscientemente fue a galería encontrándose con varias fotos de ellos, pero su favorita era una en especial frente a un Templo. Representando su primera foto oficial como novios, sin embargo, la joven no sabía que sus desgracias apenas comenzarían y no sería precisamente Gojou-sensei el responsable de ello.
- Si tan solo Nanami, no nos hubiera interrumpido seguramente ahora me encontraría entre las piernas de Kasumi-chan. – sonrió perversamente. – A fin de cuentas, es como dijo Utahime una vez: Yo no soy una buena persona.
Sukuna no sabía porque diantres se encontraba ahí junto a Tsumiki, total estaba seguro que la rara de Miwa Kasumi no abriría la boca si sabe lo que le convenia, mordió su mejilla interna para no mostrar su sonrisa ladina recordando como la chica de cabello cian los había encontrado a Tsumiki y a él en aquel salón vacío. Aunque agradecía internamente que fuera ella quien los descubriera y no su mocoso hermano, que al enterarse seguramente le iría con el cuento a Fushiguro, arrugo el entrecejo al recordar como Tsumiki no ha podido responder su pregunta.
"Había visto como Fushiguro trato a Tsumiki en la cafetería y aunque en el fondo se alegró por ver frente a sus ojos como el azabache estaba perdiendo a la persona que más quería aún seguía ese malestar al ver a Tsumiki llorando incluso le dieron ganas de moler a golpes al imbécil de Mahito en cuento lo escucho burlarse de su castaña. Porque, aunque ella seria la manera de joderle la existencia a Fushiguro, Tsumiki era de él; sin importar lo que sucediera esa chica ya había caído en su red y hasta que se aburriera de todo este juego. Fushiguro Tsumiki era suya, le gustara o no incluso a ella, por eso mismo suspiro derrotado al verla ingresar llorosa a un salón vacío.
Fue guiado por los sollozos de la joven, que se encontraba hecho ovillo, suspiro fastidiado mientras se sentaba al lado de ella.
- Deja de llorar es fastidioso e irritante. – vio como la castaña levantando la mirada haciendo un puchero como los que solía hacer Gojou. – "De que me sorprende ese imbécil, los crio como si fueran sus hermanos" No deberías ponerte así por las palabras de Fushiguro. Total, a fin de cuentas, no es nadie en tu vida. – decía encogiéndose de hombros ante la mirada atónica de Tsumiki. – "Mierda, creo que empeore las cosas". – pensó.
Mientras que la castaña cambio su mirada sorprendida a arrugar el entrecejo ante el comentario fuera de lugar de su novio, podría ser que no fuera hermana de sangre de Megumi, pero eso no significara que le dolían sus palabras y la actitud arisca de esta hacia su persona. Es más nunca le ha gustado discutir con el pelinegro, desde que eran niños eran inseparables al grado de que llegaban a mal interpretar la relación de ambos.
- No sé porque dices eso. – hipo respondiendo ofendida. – Siempre me importara Megumi. – eso hizo que ahora Sukuna se sintiera molesto. – Sabes perfectamente que él es la persona más importante y siempre buscare la forma de defenderlo.
Él sabía perfectamente eso, sabía que, aunque comenzara una "relación" con Tsumiki esta nunca dejaría ese sentimiento hacia Megumi, por eso mismo se prometió introducirse en su ser al grado de necesitarlo como el aire, olvidar por completo esa devoción que sentía hacia el azabache y que nunca descubriera que aquello que sentía por su "hermano" no era simplemente cariño fraternal.
- Deberías de relajarte, solo fue la sensación del momento. – trato de sonreír, pero…
- No tienes que ser empático, sino lo sientes Sukuna. Es peor cuando eres hipócrita, solamente para hacerme sentir mejor.
Eso no lo sorprendía, desde que se conocieron Tsumiki siempre fue la más intuitiva al grado de descifrar cada una de sus reacciones, lo que era digno de admirar era que aun sabiendo eso la joven castaña ha permanecido a su lado sin cuestionar sus decisiones o bueno las que deseaba que supiera. Con sus manos tomo el rostro de ella, limpiando con su pulgar los rastros de lágrimas que aun tenia, juntando sus frentes percibiendo el olor a flores silvestres de ella.
- Entonces solo queda por mis propios métodos hacer que olvides. – la joven Fushiguro enarco una ceja sin comprender hasta que sintió como Sukuna comenzaba a besarla suavemente, incluso desconcertándola.
Odiaba cuando su propio cuerpo lo traicionaba por estas acciones que solía realizar hacia la castaña, él nunca fue una persona compasiva o delicada. En eso se parecía al imbécil de Satoru, su único propósito al interesarse de una chica era follarla hasta hartarse y después desecharlas, pero con Tsumiki era distinto no negaba que deseaba tener sexo con ella. Aunque probablemente sentía un poco de afecto por ella o simplemente deseaba que cuando llegara el momento en que Fushiguro descubriera todo, ya no habría retorno respecto a su pequeña gatita. Una de sus manos fue bajando lentamente desde el cuello hasta su cintura, ganando un gemido por parte de su novia y aprovechando la situación comenzó a ingresar su lengua y sintiendo demasiado calor.
- E-Espera aquí no. – la joven trato de empujarlo, pero Sukuna fue más rápido y la acostó en el suelo posicionándose arriba de ella. – Sukuna…
- Tranquila aun no follaremos, solo calentaremos un rato para ese momento. – sus ojos se enfocaron en los miel de ella regalándole una sonrisa divertida. – Solo no hagas tanto ruido.
Tsumiki simplemente asintió dejando que el joven recorriera con sus manos su cuerpo deteniéndose en los bordes de su falda, donde su piel se erizo al sentir como delineaba con sus manos sus piernas desnudas al haber levantado la prenda. Mientras que su boca besaba su cuello expuesto por sus reprimidos gemidos, bueno probablemente era entendible era la primera vez que se sintió deseada por alguien y que no saliera huyendo ante su padre y Megumi, aunque relativamente nadie sabía sobre su relación con el mayor de los hermanos Itadori.
- Tsumiki. – ronroneo cerca del oído de la castaña, recibiendo solo un gemido como respuesta. – Si te dieran a escoger entre Megumi y yo, ¿a quién escogerías?
Aquello la saco de su burbuja trayéndola a la realidad, viendo directamente los ojos rojizos de Sukuna y notando un rastro de desesperación en su respuesta, pero siendo honesta…
- No comprendo porque me cuestionas eso. – alzo sus cejas. – Sabes que ustedes dos son muy importantes para mí. – delineando la mejilla del chico, que al no sentirse satisfecho por su respuesta hizo a un lado la ropa interior de ella sintiendo lo cálido de su sexo. - ¿Q-Que haces…detente Sukuna?
- ¿Por qué? – sonrió ladino. - ¿Acaso nunca te has tocado, Tsumiki-chan?
Las mejillas de ella se sonrojaron y negó en repetidas ocasiones causando risa al peli rosado, porque sabía que era cierto más tomando en cuenta la forma tan arcaica que era Fushiguro Toji y su hijo en los temas como la sexualidad.
- Entonces me alegra ser tu primera vez. – sin miramientos fue estimulando a la joven tocando su clítoris e ingresando dos dedos percibiendo como eran apretados por esa zona en específico. – Si así eres con mis dedos, no quiero ni imaginar cuando por este dentro de ti.
Las sensaciones, así como las palabras subidas de tono de Sukuna, no lograban concentrar a Tsumiki quien sentía como una necesidad sentir más de cerca a su novio sin nada de por medio, sorprendiéndose de sus pensamientos pervertidos.
- "Odio a las personas bonachonas, que buscar el perdón como un acto de bondad a pesar de no sentirlo". – nuevamente las palabras de Megumi venían a su mente. – "Tienes razón no soy nadie para involucrarme en tu vida, así que tu haz lo mismo con la mía".
Itadori Sukuna comenzó a sentir el cuerpo de la castaña rígido, consternado dirigió su mirada encontrándose con su mirada miel mirando un punto fijo de la habitación como si estuviera sumergida en un recuerdo doloroso, provocando que detuviera sus movimientos en el interior de ella.
- Sukuna-chan. – balbuceo triste la joven Fushiguro. - ¿Tú crees que soy una mala persona?
Aquello no se lo esperaba Sukuna, pero al ver como la joven deseaba llorar logrando así incomodarlo, aunque reconocía que tenía un fetiche en que la gente le suplicara y llorara frente a él, Fushiguro Tsumiki era la única maldita excepción.
- Si te soy franco eso no es relevancia para mí. - con su mano libre comenzó a desabrochar la blusa de ella. – Aunque los humanos suelen compararse a su mismos con quienes les rodean…por lo que conlleva a la debilidad y obstaculización del crecimiento. – viendo detenidamente el brasier color rosa divertido. – Solo debes incinerar todo lo que deseas en cenizas sin pensarlo hasta alcanzar la máxima altura de poder. – besando los senos de la castaña sobre la tela y continuando en estimular su clítoris. – A veces lo que nos hace falta Tsumiki-chan es esa hambre de poder.
Estaba sorprendida por la madurez y un poco de crueldad en las palabras de Sukuna, dándose cuenta que de una u otra forma el joven no era malo simplemente alguien incomprendido y ocultaba su verdadera forma de ser a través de una coraza, seguramente por miedo de ser lastimado. Gimió nuevamente al sentir los movimientos de más rápidos, así como las caderas del joven se apegaban en su vientre y comenzaba a besar sus pezones sobre el brasier, llagando al grado de arquearse mostrándole una clara invitación a continuar.
- Sukuna…creo que yo…- no podía terminar la oración era demasiado vergonzosa.
- Estas a punto de conocer una de las puertas del pecado, gatita. – dijo mordiendo mientras sentía como la castaña llegaba a su orgasmo gritando su nombre.
Pero el sonido de la puerta abriéndose los alerto que dejaron de estar solos y dirigiendo sus miradas se encontraron con el rostro sorprendido y sonrojado de Miwa Kasumi al ver tal escena de su amiga casi semidesnuda, Sukuna arriba de ella y las claras muestras de besos que portaba.
- L-Lo siento. – balbuceo avergonzada. – Con permiso. – dijo saliendo rápidamente del salón dejando a un divertido Sukuna soltando a la carcajada y una Tsumiki que deseara que la tierra se la tragara."
- No comprendo ¿Qué demonios hacemos aquí? - bufo harto viendo como su novia esperaba el descanso de la joven cian. – Podríamos estar aprovechando este tiempo de calidad haciendo otras cosas interesantes que justificar algo que no se puede esconder.
Los ojos miel de Tsumiki lo vieron furiosa dando a entender que era mejor guardar silencio o sino no podría llevarla a departamento para comenzar…
- Kasumi-chan, siéntate por favor. – fue interrumpido al ver a la ojiazul viéndolo de arriba abajo deduciendo lo mismo que muchas personas pensaban de él.
- Relájate pelo de chicle no muerdo. – se burló de la chica que al escucharlo y recordando lo del salón de clases no podía comprender que ve su amiga de un sujeto como Sukuna.
- Sukuna-chan, por favor compórtate. – la mirada llena de reproche de Tsumiki le advirtieron nuevamente que si no se controlaban no podrían follar en unos días
Miwa se sentó lo más retirada posible del chico concentrando su mirada solamente en su amiga que era un manojo de nervios y vergüenza, bueno ella estaría igual si la hubieran encontrado en u salón vacío con su pareja mientras era estimulada. Aunque ella no llego a mucho con su anterior novio.
- "Pero si cruzaste la línea con Gojou-sensei". – se reprimió recordando las caricias del peliblanco en su cuerpo y como solía disfrutarlas, al grado de desconocerse. – Tsumiki no es necesario que te justifiques conmigo, ya eres una adulta y sabes tomar tus decisiones. – "Aunque no muy sabiamente". – pensó Kasumi viendo de reojo al mayo de los Itadori.
- Si, pero no quiero que te lleves una mala impresión de Sukuna o mía. – tomando sus manos. – Lo que sucedió en el salón de clases fue…bueno eso…- ahora si no sabía cómo continuar. – Bueno tu entiendes…creo…el punto es que…
Sukuna se encontraba divertido viendo las reacciones de Tsumiki sabía que no podría terminar la frase y se sumergiera en su vergüenza, pero en eso el celular de esta sonó alertándola que pronto debía regresar a casa.
- Ya regreso, por favor espérame. – dijo a su amiga y se retiró a hablar en privado con su padre, no sin antes dirigirle una mirada de advertencia a su novio.
En cuanto ambos jóvenes vieron que la castaña se perdía de su vista, Miwa comenzó a hablar.
- Verdaderamente no sé qué vio Tsumiki-chan en usted. – viendo fijamente al burlón joven. – Pero estoy segura que sus intenciones hacia ella no son buenas.
El joven apoyo su codo en la mesa, para luego descansar su mejilla en la palma de su mano.
- No crees que eres la menos indicada para júzganos, Kasumi-chan. – diciendo su nombre con ironía. – Lo que Tsumiki y yo estábamos haciendo es algo muy normal entre las parejas de nuestra edad, en cambio ser la preferida de Satoru simplemente porque le abriste las piernas deja mucho que desear, ¿no crees?
Los ojos azules de Kasumi se agrandaron al escuchar aquello que venía rondando en su mente desde hace semanas y que por motivos del destino no puede hacerlo.
- ¿De qué hablas? – la sonrisa sádica que le dedico Sukuna erizo su piel de miedo, advirtiéndole algo que su instinto siempre supo: Itadori Sukuna era un hombre sumamente peligroso.
- Que aquella noche en el bar desapareciste misteriosamente junto a Gojou y no apareciste hasta el día siguiente, eso sin contar como te asustaste al verlo llegar a nuestro salón y los constantes pretextos del idiota en tocarte. – Miwa deseaba que fuera pesadilla. – Pero despreocúpate, no suelo interferir en ese tipo de situaciones. – alzando la mano como si le restara importancia. – Aunque déjame decirte algo mocosa estúpida, si descubro que le vas con el chisme al imbécil de Megumi o alguno de esos perdedores. Créeme que conocerás el infierno en vida. – mostrando una sonrisa dulce y tierna como suele hacerlo Yuuji.
Cada fibra de su ser temblaba ante la amenaza de ese joven, al grado de no poder responderle y n cuando por fin Tsumiki había regresado de su llamada.
- Sukuna, era mi padre necesita que regrese de inmediato a la casa. – el nombrado solo asintió mientras se levantaba. – Kasumi-chan, yo…
- Despreocúpate entiendo que desees mantener esto en secreto. – fingió una sonrisa. – Yo no le diré ninguna palabra a Megumi-san o alguien, Tsumiki.
Tsumiki simplemente asintió y abrazo a su amiga no sin antes decirle un alegre gracias, para después dirigiéndose a la salida con su novio, pero este le dijo que se adelantara que tenía algo que conversar con la joven cian.
- Para que veas que no soy tu enemigo, mocosa te diré algo interesante. – Miwa dudaba de sus palabras, pero…- Dime Kasumi, ¿sabes porque se encuentra Gojou sustituyendo a Utahime-sensei? – la nombrada negó. – Creo que deberías de felicitarla, no todos los días será mama de un lindo varón.
Sin esperar como reaccionaria Miwa, se dio la vuelta para irse a dejar a Tsumiki. Lo cual internamente Kasumi agradecía, ya que su cuerpo comenzó a temblar, sentía como su corazón se estrujaba y unas inmensas ganas de llorar regresaban nuevamente, se fue corriendo al vestidor para que nadie viera su dolor.
- No es cierto. – recordando esa sonrisa amable. – Debe ser una mentira. – recordó cuando la invito a salir por primera vez. – No pudiste hacerme esto…no tu. – cómo sus labios la besaban con suma delicadeza. – Tú me lo prometiste…tú me prometiste que me amabas…porque…- cayendo en el suelo mientras se abrazaba a sí misma. – ¿Por qué me haces esto …por qué?
- No puedo creer que Suguru-san será pronto padre nuevamente. – exclamaba feliz un hombre de aproximadamente veintiocho años que se encontraba bebiendo en compañía de sus antiguos colegas.
Su alegría enterneció a Shoko que permanecía cerca del pelinegro y sin proponérselo sonrió igual de feliz. Aunque a los otros dos presentes pareciera darles lo mismo.
- Es obvio que volvería a ser padre, Yu-chan. Eso ocurre cuando dos personas follan como Utahime y Suguru, ¿Qué esperabas un pollito de colores? – argumento divertido Satoru recordando a su viejo amigo y a la antipática de Utahime.
El comentario del peliblanco hizo que las mejillas de Haibara adquirieran un color carmesí, Shoko volteara los ojos ante la indiscutible falta de tacto de su amigo y que Nanami le diera un golpe en la nuca.
- ¡Auch! Eso dolió Nanamin. – alargo el nombre mientras hacia un puchero infantil. - ¿ahora que hice?
- Y todavía tienes el descaro de decirlo. – acomodando su lentes. – Esos comentarios tan fuera de lugar provocaran que nos echen de aquí, Gojou.
El peliblanco enarco una ceja notando los perfiles de sus amigos mostrando una sonrisa gatuna, cada vez que tenía en mente sacar de sus casillas al rubio y avergonzar a Yu y a Ijichi.
- No creo que nos corran por tener una conversación de los más normal del mundo acerca del sexo, solo estamos diciendo mas no practicándolo para satisfacer el morbo de los presentes. – se encogió de hombros. – Ay, pero…acaso… ¿Nanami eres virgen?
Aquello si era el colmo logrando que Ijichi escupiera su bebida, Yu deseaba desaparecer del lugar, Shoko soltó una sonora carcajada y Nanami Kento…
- Créeme, Satoru, que él que pronto dejara de ser virgen en aquel lugar donde ni el sol entra serás tú, sino dejas de decir estupideces. Siendo tú el ultimo descendiente de tu Clan.
Su comentario hizo que Gojou soltara una carcajada ante la respuesta de Kento, su amigo le divertía, pero aún más este tipo de situaciones donde dejaba de ser el recto y perfecto profesor, para convertirse en un simple mortal lleno de malas palabras, errores y de locura.
- Ay, pero que tímido. – se burló bebiendo de su jugo de manzana. – Deberías de ser más liberar con el sexo, créeme es una forma maravillosa de quitar tensión.
- Pero Satoru-san, Kento-san tiene novia. – murmuro pensativo Yu, ganándose una mirada de pocos amigos del profesor.
Satoru amplio su sonrisa- ¡No podía creerlo, su serio y arcaico amigo con novia! – pero entonces, ¿Por qué se encuentra así de tenso siempre? Acaso…
- ¿No te has acostado con ella? – al ver como este desviaba la mirada dio en el clavo. – Ay Nanami perder la virginidad es lo más común y a nuestra edad.
- No es por eso, Gojou. – tocando su entrecejo al ver que tendría una jaqueca horrible. – Suki y yo no nos enfocamos en ese tema, aunque te cueste creerlo existen parejas sin la necesidad nada de tener coito todos los días. Ademas perdí mi virginidad a la edad adecuada, no como tú que la perdiste a los 16.
- De hecho, fue a los 14. – corrigió. - ¡Pero vamos a brindar que la vida es corta! – alzando su jugo.
Todos volvieron a brindar, pero siendo realistas el grupo de amigos no solamente se reunió para festejar el regreso de Gojou, sino cuestionarlo acerca…
- Escuche que tu padre pronto realizara una cena junto con los Zen'in y Kamo. – Shoko rompió el hielo encendiendo un cigarro. - ¿Sabes lo que eso significa cierto, Satoru?
El semblante del nombrado no cambio en lo absoluto, sino todo lo contrario mostro ese aire de superioridad que siempre lo caracterizo casi incluso imaginando a su progenitor frente a él comenzando su sermón sobre la puta descendencia.
- Eso es obvio me estará buscando unas incubadoras para seguir nuestro estúpido linaje. – se encogió de hombros. – Pero todo será en vano, sabe perfectamente que no cederé y más porque con la fortuna que me heredo mi abuelo podrían vivir incluso siete generaciones más.
- Y… ¿Por qué no te das la oportunidad de conocer a alguien? – ahora era el turno de Yu. – Quien sabe podrías conocer al amor de tu vida.
- ~YUUUU~- dijo cantarín el nombre del pelinegro. – Sabes perfectamente lo que pienso del amor, esa clase de sentimientos no van conmigo. Así que amigos y colegas míos olvídense que algún día verán a mí al gran Gojou Satoru enamorado, porque eso solo son para los débiles.
Los presentes no desearon indagar más conociendo que si volvían abrir la herida que por años tanto Satoru como Suguru trataban de ocultar era por un motivo en específico, porque el día en que murió Amanai Riko también se llevó de encuentro las ilusiones de ambos amigos dejando solo un cascaron vacío, pero lo que no sabían es que en la mente del peliblanco estaba cierta joven de cabello cian rondando su mente y reprochándose internamente porque Miwa Kasumi podría ser su mayor tentación en este momento.
- "Bueno no me puedo quejar, la pequeña Kasumi tiene mucho que aprender aún. – sonrió ladinamente. – "Tarde que temprano demostraría que ella no era inmune a él".
Kugisaki Nobara siempre fue una chica perspicaz desde que tuvo uso de razón, por eso mismo sabía perfectamente que algo sucedía con sus ineptos amigos del sexo opuesto desde el antisocial de Megumi hasta el tranquilo de Jumpei, el cual ha estado evadiéndolos hace unos días. Extrañada por esa actitud prefirió ir directo al grano y hablar con el joven.
- Muy bien, Jumpei ¿Qué demonios te pasa? – brinco en su sitio el nombrado provocando que derramara un poco del jugo que estaba sirviéndose y se sintió intimidado por la mirada miel de su amiga. – Llevas unos días actuando extraño, sino te conociera como lo hago diría que podría ser una novia, pero tanto tu como yo sabes que…
- Por favor no lo digas. – susurro avergonzado de sus preferencias. – No deseo que esa persona se enterará y se sintiera incomodo después, además no creo que seas la más indicada para reclamarle, Nobara-san.
Las miras se encontraron una sorprendida y otro con ese aire de derrota que caracterizaba al chico, Kugisaki no comprendía porque Jumpei tenía pésima autoestima, siendo uno de los chicos más buenos y tranquilos que conoce, es más estaba segura que si no supiera el secreto del chico y ella gustara de Yuuji podrían ser una magnifica pareja, aunque los roles serian intercambiados.
- Volvieron a molestarte esos brabucones, ¿verdad? - dijo acercándose al chico y tocando su frente que era oculta por su gran fleco. – Deberías de infórmanos cuando ocurra eso, para eso somos amigos, además adoro golpear a los brabucones y más si esos le temen a Fushiguro e Itadori.
Jumpei se carcajeo por la forma tan cómica y un poco intimidante en que su amiga trataba de mostrarle que ella solo podía ayudarlo con sus brabucones, pero prefirió no decirle nada acerca de su nuevo amigo.
"Sintió como su espalda chacaba con la reja de la escuela, mientras sus tres compañeros en compañía de una chica rubia seguían golpeándolo, además de burlarse de su afición por el cine de terror.
- En serio que eres patético, Jumpei. – el mas gordo de ellos comenzó a reír. – Tener un club con los perdedores de tus amiguitos. En lugar de hacer cosas estúpidas, porque mejor no sigues haciendo nuestras tareas.
- Ey el gordinflón tiene razón para lo único que eres bueno es siendo un ratón de biblioteca, lastima que tanto Fushiguro como Itadori te sacaron de ahí. Dinos ¿Cuál de ellos es tu novio? O …no me digas que tienen una relación abierta.
Los comentarios provocaron risas entre los presentes, excepto por la chica y uno de los mas populares de la Universidad.
- ¡Oigan! No digan esas cosas, Megumi-kun es un hombre de verdad a kilómetros se desbordan su masculinidad tanto o mas que Sukuna.
En la mente de Jumpei veía como suma ironía la falta de amor propio de esa chica, según recuerda es una de las típicas chicas que han sido dejadas por el mayor de los Itadori después de regocijarse por acostarse con ella.
- "Los seres humanos somos tan patéticos, que siempre seguimos con la estúpida rutina de la supervivencia". – fue interrumpido al sentir un golpe en la boca del estómago. – Tsk…Mierda. – susurro mientras escupía sangre.
- ¿Qué tanto le mirabas a mi hermana, Jumpei-pervertido? – se agacho para quedar a la altura de este tomándolo por su fleco mostrando las cicatrices de colilla de cigarrillos. - ¿acaso por fin has decidido estar con una mujer? ¿Ya te aburriste de ser un muerdealmohadas?
Ante lo patética de la situación ahora fue el turno de Jumpei en reírse, mostrando un rostro lleno de superioridad o seguridad que pocas veces demostraba.
- Créeme que si deseara follarme a alguien no seria precisamente tu hermana. – se sentía agotado en extremo. – No cuando mas de la mitad de la Universidad conoce hasta sus anginas, sino pregúntale a Suku…
Ahora fue el turno de Hanabi en golpearlo.
- ¡Cállate maldito fenómeno! Eres un…
- Vaya no sabia que intimidar a un compañero fuera permitido ahora, mas tomando en cuenta que sus padres son unos accionistas minoritarios del mío, ¿no creen Hanabi y Haruto?
Los hermanos miraban con miedo al recién llegado que podía regalarles una de las sonrisas más sinceras, pero sabían que muy en el fondo Hashimoto Mahito era muy peligroso.
- Yo que ustedes mejor me iría corriendo, sino desean problemas. – acercándose a Yoshio. – Digo, así como las peleas abundan en Tokyo, también los accidentes y estos no siempre terminan bien.
Al decir esto el cuarteto se fue corriendo no sin antes ver como Mahito llego solo, sino que sus guardaespaldas Jogo y Hanami estaban viéndolos con profundo odio, provocando mas miedo y con claro propósito de alejarse de ese lugar, total si Mahito deseaba deshacerse de alguien como Jumpei adelante. En cambio, los ojos grises de Jumpei miraban con desconfianza al chico frente a él, notando que era como ver una versión masculina de Kasumi-san por su extraño color de cabello, pero al parecer su observación fue notada por él que al encontrarse con su mirada sonrió.
- Pero que modales los míos. – rio amistosamente, mientras sacaba un pañuelo ofreciéndoselo. – Mi nombre es Hashimoto Mahito estoy en la Facultad de Biología, tu debes ser Jumpei, ¿no?
Se sorprendió al ver que ese joven no tenía el mínimo esfuerzo de tomar su ayuda.
- Oye se lo que estas pensando, no me compares con esa escoria. – refiriéndose a sus brabucones. – Aunque debo reconocer que tenías razón sobre Hanabi, aunque si te digo un secreto. – decía como si estuviera contando un secreto. – Según Sukuna ha sido su peor polvo en años.
El comentario hizo que Jumpei riera un poco conociendo perfectamente el vocabulario de Sukuna y bajando sus defensas total si este chico vino a ayudarlo era porque no era una mala persona, ¿verdad?
- Yoshio Jumpei. – tomo el pañuelo, pero se sorprendió al sentir la mano de Mahito entrelazada con la de él para ayudarlo a levantase.
- Bueno mucho gusto, Jumpei-kun. – riendo inocente. – Espero que seamos muy buenos amigos a partir de ahora.
Eso había sorprendido al nombrado, extrañas veces los jóvenes de su edad incluso adultos deseaban entablar un lazo con él, ya que la mayoría lo tachaba de raro o subnormal, pero ese joven frente a él no solo quiere serlo, sino que lo defendió además de otorgarle su ayuda.
- Eso tenlo por seguro, Mahito. – correspondiendo el gesto, sin saber que esa extraña amistad cambiaria su vida por completo".
- Deberías dejar de verlos fijamente. – los ojos azules de Megumi miraban aburrido a Yuuji. – Si tanto te molesta, porque no le dices simplemente a Kugisaki que te gusta. Total, no creo que le seas indiferente.
Itadori miraba con sumo cuidado la escena dentro de la cocina de Nobara tratando de peinar a Jumpei parándose de puntitas para lograr alcanzarlo y riendo como una pareja.
- Mira quien lo dice, el hermano neurótico que no deja que su hermanita crezca y arma una escena en plena cafetería. – se rio al ver como Fushiguro volteaba los ojos hastiado. – Oye hablando de Tsumiki, ¿porque no se encuentra aquí? Tu padre le levanto el castigo.
- Si. – fue tajante. – Al parecer alguien le fue con el chisme de ese día y ahora el castigado soy yo por provocar que llorara.
Esa confesión hizo que Yuuji negara repetidas veces haciendo una nota mental: "Nunca meterse con la princesa de Fushiguro Toji, sino deseabas terminar muerto".
- Hablando de ella…aun no logran encontrar a su verdadera familia, ¿verdad? – el azabache miro por un segundo a su amigo y negó. – Vaya pobre Tsumiki ser abandonada siendo una recién nacida debe de ser duro para ella, aunque siendo honesto fue una suerte que ustedes la acogieran. Así no fuiste creado como los típicos hijos únicos y mimados, teniendo a una hermana para…
- Podrías callarte. – Megumi levanto un poco su voz. – No me cambies el tema y deja de ser un cobarde respecto a Kugisaki porque cuando te des cuenta seguramente ya sea tarde.
El peli rosado miraba sorprendido a su amigo ante esas palabras no era muy común que alguien tan estoico como Fushiguro perdiera los estribos ante una conversación tan simple, pero lo que no sabia Itadori es que Megumi odiaba cuando recalcaban esa relación que debió desarrollar hacia la castaña, no estos donde la mera presencia de Tsumiki hacia que perdiera sus sentidos. Anhelando abrazarla, besarla y por último hacerle el amor, dejar de sentirse enfermo, porque sabia perfectamente que el día en que la mujer que amaba llegaría con la noticia de una relación amorosa, cualquier lazo entre ellos se rompería sin retorno alguno.
Agradecía internamente a su jefa Yuki en dejar que descansara, sentía sus ojos pesados y los rastros de lágrimas en sus mejillas, negaba que las palabras de Sukuna fueran verdad, pero ¿Qué ganaría alguien como él mintiéndole?. Levanto su mirada encontrándose lo hermosa que estaba la luna llena recordándole nuevamente a…
- En estos momentos debería de estar odiándote. – sonrió amargamente.
Se detuvo en un parque contemplando como algunas familias se disponían a retirarse por las horas inapropiadas para continuar jugando los niños, vio una familia conformada por unas niñas en compañía de una pareja y donde la mujer se encontraba fácilmente en sus seis meses de en gestación.
- Soy tan patética y débil que ni siquiera soy capaz de responderle. – miro su celular el cual no dejaba de sonar mostrando el nombre que deseaba olvidar.
- "Eso es para las personas débiles". – recordó las palabras dichas por Gojou-sensei. –"Yo si tengo emociones, Kasumi-chan. Solamente el deseo y el placer, pero tú te convertiste en algo".
Sus mejillas se sonrojaron al recordar los momento íntimos con el peliblanco, sintiéndose por primera vez deseada y ser consciente de la realidad de las cosas. Donde el hombre siempre estableció sus limites con ella, no la ilusionaba, no le bajaba el cielo y las estrellas, pero sobre todo…no le daba falsas esperanzas a través de palabas de amor. Mostrándole la cruel verdad de la vida.
- A lo mejor es momento de dejar de lado las fantasías de niña enamoradiza. – abriendo su galería oculta mostrando todas las fotografías con el azabache. – Seguramente este es mi castigo por haberme fijado en él en su situación, por permitirme ser…
- "Si cambias de parecer ve a mi departamento".
- Le hablare a Maki y Mai, hoy no deseo llegar a mi casa. – dijo deambulando sin rumbo fijo.
Mientras tanto en un departamento en Inglaterra un apuesto hombre se encontraba encerrado en el cuarto de baño de ese lujoso lugar que compartía con su familia, moviéndose desesperadamente de su sitio a otro esperando respuesta del otro lado de la línea.
- ¿Por qué no respondes? - decía desesperadamente el pelinegro mirando fijamente su teléfono. – Por favor…responde al menos una vez, Kasumi.
Volvió a marcar a la joven cian, esperando una respuesta, pero nada. Suspiro frustrado.
- Maldita sea. – tomo los mechones rebeldes que desbordaban en su frente. – Solo espero que aun no te hayas enterado. – cerro los ojos imaginando a esa hermosa joven, su sonrisa tierna, sus mejillas sonrojadas y los tímidos besos de ella. – Maldita sea, si tan solo te hubiera conocido antes.
Golpeo fuertemente el espejo de cuarto de baño frustrado por toda esta situación, por la vida, por sus decisiones y sobre todo por sentirse un verdadero bastardo en odiar unos de los momentos que seguramente muchos hombres desearían experimentar, lastima que el no sentia eso. Al menos no con su esposa y deseando volver a ver a Kasumi.
- Porque es precisamente ella con quien deseo tener este hijo. – miro la sangre recordándole inconscientemente la muerte de Riko. – No me permitiré que te alejes de mi lado, Kasumi. No dejare que alguien que amo se vuelva alejar, no nuevamente.
Juro internamente viendo su reflejo y como los pocos fragmentos de alma que quedaban en él comenzaban a desmoronarse nuevamente, pero el peor del caso es que ahora era su maldita culpa.
Se estiro mientras se dirigía a la cocina para tomar un vaso de su deliciosa malteada de fresa, amplio su sonrisa al recordar a su progenitora al decirle siempre que si continuaba comiendo cosas dulces se enfermaría gravemente, engordaría o lo dejarían mas estropeado de lo que estaba.
- Si solo se imaginaran que eso me estimula a no dormir. – dijo pensativo viendo su vaso completo. – Verdaderamente odio dormir.
Cerro los ojos viniendo rápidamente flashes de su vida: su estricta preparación para heredar el Imperio, sus momentos con sus amigos, cuando conoció a Riko, su distanciamiento hacia Suguru, el rechazo de su prometida y al final deteniéndose a un enorme charco rojo de la sangre derramada ese día. Cambiando por completo sus vidas:
- "Entonces creo que soy una persona sumamente débil. Es mejor enamorarse con sus pro y contra, que ser simplemente un mero espectador carente de emociones".
Sonrió amargamente recordando las palabras de esa chica, cuestionándole si él alguna vez había amado asegurándole con su característica seguridad que él no desarrollaba esos sentimientos, porque…
- No deseo volver a ser alguien tan débil y patético…no nuevamente.
Fue sacado de sus pensamientos al escuchar el timbre de su departamento, alzo las cejas sin comprender y viendo rápidamente el reloj de la repisa se dio cuenta que pronto seria media noche, además de no recibir muchas visitas excepto por sus amigos y al parecer el día de hoy había excedido los limites de paciencia de Nanami. Perezosamente se dirigió a la puerta rezando para que no fuera la ultima "cita" que tuvo, porque verdaderamente no deseaba discutir con una completa desconocida, pero al abrir la puerta no se esperó encontrar a…
- ¿Kasumi-chan? – sorprendido vio cada una de las finas fracciones de la joven, percatándose que estuvo llorando por un buen tiempo. – Kasumi-chan, ¿estas bien?
Los ojos azules de ella se encontraron con la figura de su sensei, notando como él estaba semidesnudo y solo portando un ligero pantalón de dormir.
Satoru se fue acercando y alzo un poco su mano con clara intensión de tocarla, pero dio dos pasos hacia atrás al sentir como ella lo tomaba por el cuello para tomar sus labios, aquello habia sorprendido al hombre quien solo sonrió a través del beso}, tomandola de la cintura dejando que ella lo besará con ímpetu dándole el acceso a ingresar su lengua con la de ella. Giro rápidamente a la chica cerrando la puerta con su pie, para concentrarse en tocar cada rincón del exquisito cuerpo de Kasumi.
- Acepto. – dijo en cuanto se separaron viéndolo fijamente a los ojos. – A-Acepto…
- Shhh…- silencio Satoru con su dedo. – Tranquila comprendo y no sabes cuanto me alegra escucharte, pequeña Kasumi. – viendo fijamente sus labios. – Creo que es momento de comenzar tu clase privada de anatomía.
Las palabras de doble sentido del hombre hicieron que se sonrojara, provocando que Gojou volviera a besarla y comenzando a quitar la estorbosas prendas de ambos. Buscando en sus cuerpos un refugio, una forma o simplemente un escaparate para la cruel realidad de lo que era su vida, mientras que en la mochila de Kasumi volvía a vibrar su celular mostrando la llamada entrante del hombre que olvidaría en los brazos de Gojou Satoru…porque por fin seria un nuevo comienzo para olvidar a Getou Suguru.
Rayos creo que cada vez estoy haciendo las largos los capitulos XD, la verdad deseo abarcar varios temas pero posiblemente sea un poco tedioso. Bueno en este capítulo ya se reveló quien fue la persona que rompió el corazón de Kasumi, siendo honesta dude un poco en que fuera Suguru, pero siendo honesta es extraño imaginarme a Mechamaru como el rival de Gojou, no porque no me agrade el personaje. Además Getou es uno de mis personajes favoritos.
Muchas gracias por las muestras de su apoyo, verdaderamente deseo ir actualizando al menos por semana, pero la vida adulta es dificil.
Perdonen si hay uno que otro error ortográfico.
Muchas gracias y espero que disfruten de esta historia.
TheOtherDestiny ;).
