¡YAHOI! ¡FELIZ NAVIDAD, GENTE! Este es mi primer regalo para vosotros estas fiestas (?). Esperad otro a lo largo del día. ¡Y mañana también libro! Lo que mi resfriado mortal y yo agradecemos, porque no sabéis cómo ando. Y el médico no me quiso dar antibiótico ni nada. Ibuprofeno, jarabe para la tos y p'alante.
Ya veréis, el lunes/martes estaré llamando otra vez, diciendo que POR FAVOR me den droga de la buena. Que sino esto no me pasa. Maldito el día en que mi médico decidió cogerse vacaciones. Él sí que sabe, que para algo me conoce y sabe que sin antibiótico del guay esto no me pasa.
Al menos me hicieron una PCR por si acaso (mi jefa en tienda me lo pidió, también) y salió negativa. Cosa que yo ya me imaginaba, por otra parte. Porque estar tosiendo al lado de los clientes no da buena imagen. Mis ataques de tos son horribles y hacen huir hasta al más valiente de entre los valientes (?).
Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.
Prompt de hoy: fairy tale AU.
Hora de publicación: 13:36. Hora peninsular española.
Aclaraciones: Esta viñeta está conectada a Un día de invierno, una de mis historias cortas. Os invito a leerla si aún no lo habéis hecho xD.
(Pido disculpas, esto debería estar subido antes, pero DLH nuevo salvaje apareció y nada más y nada menos que sobre Hermes, uno de mis dioses favoritos de la mitología griega. Id a darle mucho amor al vídeo, porfi. Pascu y Rodri se lo merecen).
¡Espero que os guste!
17. Mi zorro inmortal
Naruto estaba subido en las ramas de un árbol, escudriñando el horizonte, impaciente. Su amiga le había prometido visitarlo aquel día, después de no poder verla durante varios días. Según ella, había invitados muy importantes en la casa de su padre, y debía ejercer su deber como anfitriona debido a su posición como la hija mayor, a falta de su madre.
Al fin, divisó una figura pequeña envuelta en capas de ropa abriéndose paso entre la fría nieve que cubría el bosque en aquella época del año. Antaño, el duro invierno lo habría hecho ponerse de mal humor, pero hoy era su estación favorita, puesto que había sido en un día de invierno cuando la había conocido.
Sonriendo, sintiendo su corazón latir un poco más deprisa dentro de su pecho, saltó al suelo y fue a su encuentro, atrapándola entre sus brazos cuando ella chocó contra él. La joven soltó una exclamación ahogada que a él lo hizo reír. Le encantaba sorprenderla.
―¡Naruto-kun! ¡M-me has asustado!―Él agachó las orejas, intentando poner su mejor cara de arrepentimiento. Ella suspiró al ver que no lamentaba lo más mínimo el susto que le había dado.
―No te enfades―le dijo, sintiendo miedo de pronto de que ella se enfadase con él y lo abandonase, dejándolo solo nuevamente―. Prometo no volver a hacerlo. De verdad'dattebayo. ―Ella levantó la mirada, con sus ojos perlas brillando a la luz del sol de mediodía―. Hinata…
―No estoy enfadada―le dijo al fin. El alivio lo recorrió entero, de la cabeza a los pies―. Pero no vuelvas a hacerlo. No me gusta. ―Él asintió varias veces seguidas con la cabeza, vehementemente.
―Lo prometo. ―Enrolló una de sus colas en la cintura femenina y la acercó a él, para abrazarla, encerrándolos a los dos entre sus nueve largas y espesas colas.
Y mientras la tenía así, junto a él, bien pegada a su cuerpo, el pensamiento de que ojalá pudiese estar así siempre con ella, en su pequeño mundo, todo sería perfecto.
Porque solo la necesitaba a ella para ser feliz.
Solo a ella.
Hinata sintió la vibración de una risa en el pecho de su esposo y abrió los ojos, levantando la cabeza para verlo. Los ojos azules le devolvieron la mirada, chispeando divertidos. Ella giró hasta ponerse boca abajo sobre sus pectorales, mirándolo, curiosa.
―¿Qué ocurre?―Él amplió su sonrisa y negó con la cabeza, haciendo que sus adorables orejitas de zorro se agitasen con el movimiento.
―Recordaba la primera vez que pensé que ojalá no te separaras nunca de mí. En ese momento aún no me había dado cuenta, pero creo que ya te amaba. ―Hinata sintió su corazón hincharse de pura felicidad ante sus palabras.
Le acarició el pecho con una de sus manos, sintiéndolo estremecerse de puro placer. La mano masculina que estaba en su cintura comenzó a subir y a bajar por su espalda, consiguiendo arrancarle un suspiro.
―Yo lo supe desde el primer día en que te conocí, que ibas a ser alguien muy importante en mi vida. Te esperé durante muchas lunas, sabiendo en mi corazón que volverías. Pensaba que, tal vez, mi madre te había enviado para cuidar de mí y de Hanabi. ―Naruto besó su coronilla. Hablar de su madre siempre ponía a su esposa melancólica y triste. La había perdido muy joven, apenas una cachorra que no podía valerse por sí misma.
―¿Sabes? No creo que sea tan descabellado. Cuando llegué al bosque que rodeaba tu aldea humana, algo en mi interior me dijo que era un lugar seguro. Yo también pensé que eran mis padres, diciéndome que allí podría ser feliz. Y para los seres sobrenaturales como yo, los presentimientos y presagios siempre tienen algún significado especial. Así que me quedé. Y luego apareciste tú. Y ya no me sentí solo de nuevo. ―Hinata sonrió, con lágrimas en los ojos, y le besó el pecho, allí dónde le latía fuertemente el corazón.
Naruto cerró los ojos, disfrutando de las atenciones de su mujer, sintiendo el despertar de algo más. Gruñó cuando ella se movió para acomodarse mejor. Hinata lo conocía como nadie y no pudo evitar sonrojarse al percatarse de lo que había aleccionado sin siquiera darse cuenta. Intentó bajarse del cuerpo masculino para acurrucarse a su lado, pero en un rápido movimiento, Naruto les dio la vuelta, quedando él ahora encima. Hinata sintió que su excitación crecía al mismo ritmo que los erráticos latidos de su corazón.
―Naruto-kun… ―Él emitió un gruñido bajo, acercando sus labios al cuello femenino, expandiendo sus fosas nasales y gimiendo al captar el olor de la excitación femenina―. Bo-Boruto… es-está durmi-endo… ―Hinata gimió al sentir como su lengua traviesa la lamía, provocándole escalofríos de lo más placenteros.
―Entonces, esposa mía, deberemos ser muy, muy, muy silenciosos… ―Hinata se tapó la boca con una mano cuando una mano masculina abarcaba su pecho mientras la otra se colaba entre sus piernas. Las colas de su marido le acariciaron las piernas, apartando el yukata de dormir a su paso, aumentando el deseo y la excitación.
Finalmente, se rindió; cerró los ojos y lo abrazó contra ella, diciéndole así que podía hacer lo que quisiera con ella.
Naruto sonrió triunfante contra su suave piel. Aquello era lo que había perseguido desde el principio. Y Hinata se había dado cuenta. No en vano, su esposo era un ser sobrenatural cuyas necesidades, a veces, eran superiores a las de un humano normal y corriente.
Pero no le importaba. Ella lo amaba y lo amaría hasta el final.
Porque para algo Naruto era su zorro inmortal.
Suyo.
Por siempre.
Fin Mi zorro inmortal
Ya, no tengo nada más que añadir. Ya dije todo lo que quería en las notas de arriba xD. Solo que no me odiéis por dejarlo en la mejor parte. Prometo que habrá compensación en un futuro capítulo (?).
¿Me dejáis un review? Porque, ya sabéis:
Un review equivale a una sonrisa.
*A favor de la campaña con voz y voto. Porque dar a favoritos y follow y no dejar review es como manosearme una teta y salir corriendo.
Lectores, sí.
Acosadores, no.
Gracias.
¡Nos leemos!
Ja ne.
bruxi.
