Disclaimer 1: Fanfic sin ánimos de lucro. The Loud House es creación de Chris Savino, propiedad material de Nickelodeon Intl, y está bajo licencia de Viacom International Media y Jam Filled Entertainment.

Disclaimer 2: Los materiales referidos y/o parodiados son propiedad intelectual y material de sus respectivos creadores.

Moras, banana y chocolate

Ciclistas de la perdición

Royal Woods, Michigan

9 de julio de 2034

1:47 am

Las afueras de la granja Hunnicut

Por raro que le parezca, es la primera vez que disfruta de hacer una pequeña salida clandestina a un lugar que su tío le describió como sencillo. Si su definición de esa palabra era "asqueroso chiquero al aire libre", entonces el fuerte hedor de los campos recién abonados con estiércol le dan una idea mucho más directa de lo que es tener una clase con Stein seguida de una hora en detención con la señorita Nordberg.

Lo admite. Salir con Erika es una buena idea. Salir con Erika durante un castigo es una mala idea. Pero hacerlo durante un castigo, habiendo tomado prestada la bicicleta de su tío ("él no la va a usar de todos modos", dijo resuelta al salir) para conseguir algo de contrabando para compensar la lesión de este y darle a Maggie un bonito regalo de cumpleaños, sencillamente es un plan de locos. Uno que la tía Lily apoya con lujo de violencia.

-Así que… -registra Liam, bastante dudoso de hacer esa transacción-… son cincuenta bengalas, dos docenas de petardos, dos lanzacohetes chicos tipo Katyusha, una veintena de bombas de humo y un Vuela-retretes Tijuana. ¿Es todo, niñas? -preguntó con un bostezo.

-Si, señor -respondió Lois.

-Espero que estén conscientes de que un amigo los pasó por la frontera -especificó el cobrizo, luciendo unas imponentes patillas a la luz de su lámpara-. No me gustaría que a mi amigo lo arrestaran por mi culpa, y menos a mi.

-No me sorprende -replicó Lois, pagando por la pirotecnia.

-Una última cosa -dijo el cobrizo-. El Vuela-retretes Tijuana. Ese jamás lo exploten si no es en un terreno baldío de unos… -deja espacio para calcular en base a su última experiencia-… quinientos pies.

-¿Por qué lo dice?

-Créeme, niña. No querrás ver lo que hace en una distancia menor a eso.

Dándose media vuelta, aquél hombre del que le había hablado el tío le resulta bastante extraño. Habían coincidido horas atrás, justo cuando él salía con su férula y una silla de ruedas y el granjero entraba con una mujer bajita de cabello negro con un embarazo muy avanzado.

Una vez que vieron que se adentró a su casa, ambas chicas emprendieron el regreso a casa.

-Hasta yo sé que es una mala idea -dijo Erika, sonriendo un poco.

-A ti te gustan las malas ideas -acusa Lois, evitando un bache en la terracería.

-No soy tan loca como todos creen -alega la chica teñida de verde-. Ha ideas malas como esta, y hay ideas malas como bañar a Kaede y a Mina con ensalada de atún pasada.

-A Heather le habría encantado ver la cara de ese par de brutas cuando pasaron junto a la tienda de mascotas -dijo riendo la castaña.

No bromeaba. Heather le había comentado que Kaede quiso chantajearla con revelar que tiene una colección de la que no quiso hablar. De hecho, después de que Maggie los dejara atrás luego del concurso de comer banderillas, Luan había resuelto que, en lo que volvían a casa, todos se separaran. Emboscó a la oriental y a su segundona en la salida que daba a la tienda de mascotas de Marv, y volcando un par de potes con ensalada rusa de atún que estaban desechando de un puesto los gatos se enfilaron sobre ambas chicas.

-¿Cómo pretendes que tus mamás no se enojen? -cuestionó Erika.

-Les dije que estaría cuidando del tío Linc esta noche -contestó Lois-. Lo dejé viendo una película que encontré.

.

Sentado en la sala, Lincoln ya cabecea bastante de sueño. No es que una película no le cause disgusto, pero ver una grabación casera de la noche de bodas de Luan y Maggie, bueno… es más que aburrido.

Siempre le dio curiosidad ver cómo operaba el Jugo Futa. Por lo visto, esas dos horas de espera eran demasiado sosas incluso para alguien que tuvo un problema de pornografía en su pubertad. Lo suficiente como para quedarse dormido.

Aburrido, ni siquiera notó que su hermana y su cuñada entraron en la sala.

-Linc -llamó Luan con suavidad-, ¿viste a Lois?

-¿Qué? -dijo este en sueños.

-Lois -susurró Maggie, un poco más agresiva-. No está.

-Ah, si, si… petardos… -bostezó al cerrar los ojos-… con Liam.

-Gracias, hermano -dijo Luan, frotando el cabello de Lincoln.

-Te lo juro, Luan -dijo Maggie, tomando una bata y cubriéndose antes de tomar las llaves del auto familiar-. Es la última vez que la dejamos con tu hermano de noche.

-Lincoln no tuvo la culpa -defendió la castaña, imitando a su cónyuge-. Necesita esos sedantes para el dolor de la pierna.

-Y ahora resulta.

-¿Quién lo puso al cuidado de Lois?

Sin responder a eso, Maggie subió al auto y esperó a que Luan lo hiciera. Lo que no sabían es que, a menos de una milla de recorrido a la granja Hunnicut, pasaron de largo a dos adolescentes en bicicleta. Si las vieron o no, no parecía importarles. Con toda seguridad, concluyeron, están a media transacción.

Aminorando la marcha del auto hasta detenerse, resolvieron que la peor forma de gastar su tiempo sería bajar y subir por el terreno a la casa que coronaba la granja de los Hunnicut.

-Ya estarás contenta -protestó Luan, cansada por la hora.

-Dilo por ti -replicó Maggie-. Estamos en medio de la nada, rodeadas de animales que deben de ser unos mirones…

Como si se confirmara ello, un par de vacas que asomaban a lo lejos retrocedieron, haciendo creer a ambas que tal vez, solo tal vez, era verdad.

-… y ni hablar de los mosquitos -remató Maggie, empezando a rascarse tras el brazo.

-Supongo que ya todos aquí deben de estar dormidos -teorizó Luan.

-Ya escuchaste a Lincoln. Aquí vive el fulano que le consiguió los petardos para las fiestas.

-¿Compró petardos? -preguntó asombrada Luan.

-Dijo que al final no los quemó -respondió Maggie, bajando la mirada-. Dijo que los guardó con bolsas de sílice en el cobertizo del patio trasero.

-¡Y ahora me lo dices!

En el acto, Luan golpeó el volante del auto, soltando un potente claxonazo que encendió las luces de la casa.

-¡Oigan! -protestó una mujer desde la ventana- ¡Hay algunas personas que queremos dormir!

-¡Vayan a armar escándalo en otra parte! -secundó Liam, no menos molesto.

Apagando las luces, a ambas no les sorprende que el granjero si estaba durmiendo. Más aún, ver a aquella mujer con la silueta de una lencería pícara con un abultado vientre les hizo pensar que era otra cosa.

Ni siquiera encendieron bien el auto cuando, a lo lejos, podía divisarse un gran despliegue de luces. No saben de dónde procede, pero el caso es que luce desorganizado a todas luces.

-Tal vez alguien hizo una fiesta a lo grande -dijo Luan, bostezando.

-¿Vamos a la cama en cuanto volvamos? -preguntó Maggie.

-¿Ir a la cama o… "ir a la cama"? -preguntó Luan, sonando seductora.

-Solo quiero dormir.

-Ah -suspiró Luan, abatida.

En cuanto al origen de las luces…

~o~

El mero hecho de cargar con casi veinte libras de petardos le costó bastante caro a ambas chicas. Sobre todo cuando se trata de empacarlos en materiales que reaccionan a la estática. Mucha estática.

Todo cuanto ambas pudieron hacer fue admirar, habiéndose detenido frente a la casa de los Matsui para deshacerse de su cargamento, el fruto de sus accidente. De inmediato, apenas al iniciar los chispazos y se desprendieron de las bolsas, avanzaron lo suficiente para retirarse.

Contemplando su obra, vieron salir a Kaede, molesta y en pleno tratamiento con mascarilla de aguacate y con una plancha para cabello en las manos.

-¿Qué demo… -alcanzó a decir Kaede cuando una enorme bola de fuego salió disparada de la mochila y alcanzó una buena altura.

-¿Ese era el Tijuana? -preguntó Lois, escondida tras un Camaro.

-Usa esto -dijo alarmada Erika, sacando un par de gafas de soldador de su gorro.

-¿Qué va a pasar? -¡Eso!

El estallido es lo bastante potente que, de no haber usado las gafas, lacosa se habría tornado problemática para ellas. Una potente luz azul, seguida de otras verdes, rojas y blancas, iluminaron bastante la zona, haciendo que la luz sea lo bastante fuerte como para que ambas chicas pudieran ver el centro de la explosión.

En cuanto las luces se extinguieron, una oleada de curiosos asomaba a ver qué pasaba. De todas las personas que pudieron salir, dos en particular salieron de casas cercanas.

-¡Malditos sean, Matsui! -exclamó Benny a grito pelado, a tres casas de la posición de ambas vecinas.

-¡Si! ¡Bravo, Kaede! -gritaba Mina, dando saltitos y aplaudiendo como una idiota.

.

Contaba con que nadie estuviera despierto. Empero, el crujido de la duela hizo que, en automático, las luces se prendieran.

-Bonitos fuegos artificiales, Lois -dijo Luan, sentada en aquella vieja silla adaptada como un trono bufonesco.

-¿Cómo lo…?

-Tu tío nos lo dijo -respondió Maggie-. En sueños.

-Y no es como si fuera algo de otro mundo -secundó Luan-. Una cosa son bromas como las tuyas, y otra muy diferente es comprar petardos sin licencia, siendo menor y en un estado que es muy restrictivo para el uso civil.

-¿Qué tienes que decir, Margaret? -cuestionó Maggie, usando su segundo nombre.

-Eran para tu… ¿cumpleaños? -respondió Lois.

-Es suficiente para mi -cedió Maggie-. Vete a la cama.

-Pero… -protestó Luan, cortada.

-A la cama, cariño -insistió Maggie, soltando una nada discreta nalgada.

Sintiéndose a salvo, Lois ya puede sentirse a salvo

~o~

Día 5, listo.

Lo dicho. A partir de este punto, iré a contrarreloj. Los siguientes días serán algo más cortos, pero creo que valdrá mucho la pena. Ya después de esto... me voy a tomar un descansito. Diez días publicando seguido y una fiesta no planeada en la que estuve involucrado no se dicen fácil.

Nota al margen, se me antojó un recalentado de carnitas de pollo. Si son mexicanos y su vendedor más cercano tiene la opción de freír pollo como carnitas, que lo hagan. El resultado les quedará de huevos... o dependiendo de cómo le queden.

Miscelánea: si de traduce el título al inglés (Bike rider of doom), es una alteración de la canción de Rhapsody of Fire (antes Rhapsody) Knightrider of Doom (Caballero de la perdición).

Respondiendo...

J0nas Nagera, debo de admitir que el señor Sandler oootra vez tuvo bastante que ver. De hecho, el segmento de la fractura es una copia directa de Son como niños 2. Así tal cual, salvo por lo de la beberecua del doctor. ¿Jack Daniels? Ni que fuera, y lo digo en todas sus letras una suerte de Shrek buchón... neta, evítate a vergüenza de ver las toneladas de videos de Shrek buchón. A muerte. Como si fuera un infectado de ébola.

Sigan sintonizados

Sam the Stormbringer

No dudo que Liam trafique con el Komodo.