Autor Original: torikasa

ID: 1456373

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"¡Kenma!"

"Shouyou…" murmura suavemente, observando al enérgico chico de cabello anaranjado deslizarse hacia él, saltando de arriba abajo con demasiado vigor. Kenma mira un poco hacia un lado, sin saber exactamente qué más decir e incapaz de actuar dentro de lo esperado en cualquier tipo de situación social, y también, por alguna razón, siente algo que le incomoda un poco a su espalda. Elige ignorar esto último y echa un vistazo de Shouyou, quien le está dedicando una de sus amplias sonrisas.

"Hey, tengo un videojuego nuevo" en ese momento, las orejas de Kenma se alzaron como las de un gato curioso y su rostro se sonrojó por el entusiasmo y la anticipación "Y como es un juego cooperativo, pensé que podríamos jugar juntos. ¿Quieres?"

Kenma sacude apresuradamente la cabeza de modo en que solo puede traducirse como un 'sí, sí, sí' y aunque la sola idea de jugar a un nuevo videojuego hacía que el chico de pelo corto sintiese algo (involuntariamente) más allá de la alegría, todavía no puede quitarse la sensación de inquietud que ha estado sintiendo durante bastante tiempo. Y así, en un rápido movimiento, gira la cabeza y sus ojos se fijan en unos intensos azules antes de rápidamente dirigir su atención a Shouyou.

Desde el primer partido de entrenamiento con el equipo de voleibol de Karasuno, su colocador principal (el que Shouyou dijo una vez que es 'un poco intenso de más') ha estado molestando indiscretamente a Kenma con preguntas gruñonas sobre cómo Kenma hace lo que hace. La molestia no es demasiado irritante, aunque la intensa forma en que el colocador hace las preguntas asusta a Kenma. Últimamente, sin embargo, las preguntas se han vuelto menos frecuentes y han sido reemplazadas por intensas miradas. Kenma no está exactamente segur de qué hacer, ni tampoco está seguro de si prefiere las miradas a las preguntas más que frecuentes, aunque todo lo relacionado con el colocador de Shouyou hace que Kenma quiera huir por miedo.

Shouyou continua balbuceando, una cadena continúa de palabras que resuenan en sus oídos, hasta que se detiene abruptamente y llama a su amigo de pelo negro. O al menos Kenma cree que los dos compañeros de equipo de Karasuno son amigos. Tal vez amigos con un poco de rivalidad.

Al mencionar su nombre (Kageyama, ¿verdad?), Kenma se da cuenta de cómo los labios del otro colocador se arrugan ligeramente al luchar contra una sonrisa, aunque finamente la lucha cede y fuerza un tenso puchero, arrugando la nariz. Camina hacia Shouyou con pasos firmes, lanzando una mirada irritada hacia Kenma.

La situación de repente se torna mucho más incómoda, piensa Kenma para sí mismo, preguntándose si era el momento adecuado para salir corriendo.

"Oye, idiota" llega la profunda voz del chico de pelo negro mientras presiona la palma de su mano sobre los rizos naranjas de Shouyou "¿De qué estáis parloteando ahora? Se os escucha desde un kilómetro de distancia"

"¡Q-Qué! ¿No estabas a solo un par de metros? Además, tengo muchas razones para estar 'parloteando' de esto. ¡Es un nuevo videojuego!" los ojos de Shouyou brillaron (y Kenma tenía que admitir que los suyos también lo hicieron) mientras Kageyama solo les dedicaba a ambos una mirada confusa. Shouyou continúa "Iremos a mi casa a jugarlo. Es solo para dos jugadores, ¡pero puedes venir a vernos si quieres!"

Kenma le dedica a Shouyou una mirada exasperada, no queriendo ninguna compañía externa aparte de ellos, especialmente no el tipo de compañía que lo mira de manera inexplicable. Sin embargo, el bloqueador central de pelo naranja se muestra ajeno a las miradas de desesperación de Kenma y, a pesar del incómodo silencio del chico de pelo negro, termina arrastrándolos a ambos a su casa.

La caminata a la casa de Hinata no fue tan tranquila como Kenma hubiera pensado que sería. Los dos compañeros de equipo prácticamente discutieron a lo largo de la travesía, mientras que Kenma está metido en sus propias cosas, escuchando su lista de reproducción para ahogar sus discusiones bastante agravantes. Intenta no prestarles atención, aunque da algún vistazo ocasional a la 'conversación', y a veces se percataba de que el chico de pelo negro sostiene la mirada de Shouyou un poco más de tiempo de lo que Shouyou lo hace con él, y a veces también ve al otro colocador mostrando brevemente una sonrisa (aunque realmente es espeluznante) antes de forzarse a mostrar una expresión neutral.

Era un poco intrigante la manera en que el otro colocador parecía estar luchando internamente consigo mismo. Kenma lo compara con la forma en que una pequeña colegiala se comporta cuando se enamora, aunque no es de los que se entrometen en los asunto de otras personas, por lo que deja a un lado ese pensamiento.

En la casa de Hinata, una humilde casa que se siente acogedora y extrañamente familiar Kenma se encuentra frente a un Shouyou encogido que saluda a su hermano con un fuerte abrazo, después cambia completamente de actitud y mira a los otros dos que no son Hinata.

"Hermano, ¿quién es el alto?" pregunta esta con signos evidentes de descontento.

Shouyou se ríe de todo corazón y le da unas palmaditas en la espalda a sus amigos ('au' murmura Kenma) "¡Este es el que me coloca los balones! ¡Kageyama! ¿Y creo que te acuerdas de Kenma? ¡Saluda, hermanita!"

De mala gana, la mini Shouyou se fuerza a saludar y corre hacia otra habitación antes de que él o el otro colocador tengan tiempo de responder. Shouyou se ríe de nuevo, murmurando algo acerca de cómo a su hermana no le gustan mucho las visitas, y luego corre a su habitación, diciéndoles a ambos que lo sigan. Kenma se quita cuidadosamente los zapatos y camina detrás de Shouyou, observando cómo el chico de pelo negro inmediatamente corre en la misma dirección. Kenma suspira, preguntándose si ir a la casa de Shouyou con Kageyama era buena idea, pero el dulce sonido del nuevo videojuego que se inicia lo distrae de sus ensoñaciones, y rápidamente los alcanza, ignorando distraídamente cómo un simple roce de la mano de Shouyou hace que el colocador se tambalee.

Por décima vez en la última hora, Kenma se deleita internamente en el victorioso triunfo, un poco de satisfacción surge en todo su cuerpo cuando ve que el cuerpo de Shouyou cae hacia atrás, derrotado.

"¡Agh, Kenma, eres demasiado bueno! ¡Siempre me quedo atrás y siempre me muero! Me enfada un poco…" dice Shouyou con fingida frustración, lanzando dramáticamente su mando al aire y haciendo un doloroso ruido al caer sobre su cara.

"Solo eres malísimo, idiota" murmura el chico de pelo negro tras ellos. En realidad, no ha estado hablando mucho mientras Shouyou y él estaban jugando al videojuego (o tal vez Kenma estaba demasiado absorto en este como para notar algo a su alrededor). Las únicas declaraciones emitidas por boca del otro colocador eran los ocasiones insultos bruscos, recibidos con una respuesta casi automática e igualmente brusca de Shouyou.

Con un suspiro hastiado, intencionalmente fuerte, Shouyou mira a sus visitantes y les dice "Estoy realmente cansado en este momento… Podemos jugar en otra ocasión. ¿Queréis iros?"

Encogiéndose de hombros, como si dijese que a Kenma no le importa de ninguna manera, el chico de pelo corto se levanta de su asiento y le dedica una pequeña sonrisa de Shouyou "Gracias por dejarme jugar… me iré ahora…"

Shouyou sonríe y se deja caer en la cama, enterrando la cara en la almohada mientras agita el brazo perezosamente "¡Sí, nos vemos!"

Y cuando Kenma sale, siente la intensa presencia del chico de pelo negro justo a su lado. Siente como si la marcha del chico de pelo negro debería ser, en parte, una obligación. Las incómodas implicaciones de quedarse ahí mientras que el otro se va son difíciles de ignorar, por lo que Kenma comprende la decisión del chico de pelo negro de querer irse también y evitar que se de esa situación incómoda. En ese momento, puede haber sentido una conexión con el otro colocador. Tal vez.

Una vez fuera de la casa de Hinata, Kenma comienza a buscar la dirección de su primo en su móvil. Po suerte para él, mientras que el resto del equipo se queda en una pequeña habitación, Kenma tiene la suerte de tener familia en la zona. La casa de su primo tampoco está demasiado lejos, por lo que Kenma podrá tener tiempo de ponerse al día con algunos de sus antiguos videojuegos.

Dicho chico se pone los auriculares y comienza a tararear con la música, los suaves sonidos de piana de sus banda sonora de videojuegos favorita hace que la emoción fluya por sus venas. Pronto podrá jugarlo, y ahora que ha ideado una estrategia increíble, podrá derrotar al jefe final solamente con–

Ejem. Kenma se da la vuelta y se encuentra cara a cara con un rostro gruñón de nuevo. (Kenma no es realmente de los que ponen apodos, pero la adrenalina ahora desaparece de sus venas saca lo mejor de él). Se da la vuelta y camina un poco más rápido, contemplando si usar o no el resto de su energía para huir.

Escucha a chico de pelo negro hacer falsos ruidos de tos tras él nuevamente, convenientemente acordes con las notas musicales que escucha Kenma. Este decide simplemente ignorarlos porque no está seguro de qué decir, y nunca ha cruzado ni una palabra con el intenso colocador, además de un saludo poco frecuente (reflejando los propios saludos de Shouyou hacia su colocador). Con solo estar a solas con el aterrador amigo de Shouyou es estresante para él. Mantener una conversación con él sería una hazaña inviable y simplemente impensable de lograr. A veces, en momentos como este, Kenma desea que sus habilidades sociales no fuesen inexistentes, sobre todo teniendo en cuenta que se supone que el otro colocador comparte habilidades sociales igualmente horribles. Quizás entonces el paseo n le haría sentir tan incómodo.

El pelinegro vuelve a toser, un ruido deliberado que era hecho seguramente con la idea de llamar la atención del chico de pelo de dos colores. Cumple su función, por supuesto, al igual que las toses anteriores, por lo que sube discretamente el volumen de música, lo que lo libera de una parte de culpa que siente por no hablar.

Los dos siguen caminando hacia la dirección general de su hogar en mutuo silencio. Kenma quiere tararear junto con su música (en este momento, suena una canción realmente pegadiza de su videojuego de rol favorito) pero se siente avergonzado. De repente, siente la presencia del chico justo a su lado, haciendo que Kenma se sorprenda.

"Yo…" comienza este, bajando la voz de repente. Su cabeza asiente hacia un lado, como si estuviese ocultando el obvio color rojo brillante en su piel bronceada "Mmm… ¿puedo preguntarte un par de cosas?"

Kenma está desconcertado por lo normal que suena el chico de pelo negro en ese momento – muy diferente de los sonidos ásperos que escucha cada vez que el intenso colocador habla con Shouyou. Da un profundo suspiro y luego murmura en voz baja "Mm, sí…"

"No son sobre voleibol" dice el otro colocador, su voz le recuerda a cómo un adulto intenta usar una manera reconfortante al tratar con un niño pequeño. Por desgracia para él, la declaración solamente hace que Kenma se sienta un poco más incómodo. Por mucho que considere que el voleibol es demasiado poco interesante para su gusto, no había nada más de lo que los dos pudiesen hablar. A menos – ¡A menos! – que el chico de pelo negro estuviese conmovido por las habilidades del chico en los videojuegos y quisiese aprender más sobre eso, con lo que Kenma realmente (esto también era una sorpresa para él) hablaría con gusto.

"Mm, si se trata de videojuegos, entonces tengo muchos consejos que puedo darte…" ofrece tímidamente Kenma, bajando la música a su suave ruido para conversar con el otro colocador como se debe. Sin embargo, la reacción en su rostro es una que Kenma no esperaba – una descaradamente confundida.

"Eh, no" el de pelo negro aparta la mirada de Kenma, ya que parece que se está preparando mentalmente para comenzar una especie de confesión. Kenma descubre que sus propias mejillas cada vez arden más por sus presuntas suposiciones sobre las preguntas del chico de pelo negro y, sin darse cuenta, sube el volumen de su música una vez más. Ve moverse la boca del otro chico, aunque en realidad no escucha nada y no está bien versado en los movimientos de labios para saber de qué está hablando el chico de pelo negro.

Pero es por la forma en que sus mejillas se vuelven de un tono rosa brillante que Kenma se da cuenta de los dos últimos movimientos de sus labios – la doble formación de O – por lo que era más que probable que estuviese diciendo Shouyou, y que por alguna razón le estuviese preguntando a Kenma por consejo sobre Shouyou; y en ese momento, Kenma se da cuenta de otra cosa y es que, aunque siempre intenta no entrometerse en los asuntos de otras personas, el hecho es demasiado obvio, incluso para alguien que no es tan perceptivo sobre su entorno como Kenma; el colocador de Karasuno está enamorado de Shouyou Hinata.

Con la intención de prestarle atención al pobre chico, Kenma se quita los auriculares y piensa exactamente qué decirle al chico, claramente enamorado hasta las trancas del bloqueador más bajo "Mmm…" Kenma mete las manos en los bolsillos, obligándose a hablar un poco más fuerte de lo habitual "Con Hinata, solo tienes que ser simple. Es un tipo simple"

La expresión perpleja del muchacho de pelo negro insta a Kenma a dar más explicaciones "No es exactamente la persona más brillante de aquí, así que debes ser directo con él. Si quieres lanzarte a llamarle por su nombre, simplemente empieza a llamarle así y él hará lo mismo contigo. Si quieres ir por ahí con él, entonces dile que quieres ir a algún sitio y seguramente irá. Si quieres salir con él, entonces solo dile que le quieres, y él será honesto contigo.

Ahora, la expresión perpleja de este fue rápidamente reemplazada por un desastroso sonrojo. Sus labios fluctúan entre abrirse para darse una respuesta, más que seguro que desagradable, y luego cerrarse para evitar decir algo malo. El sonrojo que cubrió sus mejillas aumentó de manera exponencial, convirtiéndose en un rojo brillante que Kenma compararía con el color de su propio uniforme de voleibol. Ver al otro colocador hace que Kenma se sienta incómodo de nuevo, y se pregunta si sus palabras de consejo fueron de alguna ayuda, o si hizo que los intensos pensamientos del chico fueran aún más confusos que antes.

Al ver la casa de su primo a solo unos metro de distancia, Kenma se giró hacia el chico en estado de pánico y le ofreció un último consejo "Personalmente, creo que deberías dejar los insultos de lado y felicitarlo más. Creo que lo apreciará. Mm, ¡adiós!"

Y con eso, se va, perdiéndose cómo el otro colocador se tropieza y casi se cae.

Los nuevos auriculares se ajustaban perfectamente a la cabeza de Kenma, tanto que siente la repentina urgencia de dar un rápido y satisfecho chillido en voz alta. Con sus nuevos cascos, podrá hablar con Shouyou todo el tiempo mientras juega videojuegos, en lugar de pelearse con colocar correctamente su móvil entre el omóplato y la oreja, haciendo equilibrios. Hasta ahora, solo el escuchar el grito frustrado de Hinata prueba el valor de la gran inversión.

"No entiendo cómo eres tan bueno tanto en voleibol como en videojuegos. Eres realmente increíble, Kenma"

Kenma sonríe suavemente, a pesar de que Shouyou no puede verlo. En realidad, no poder verlo es lo mejor, de todos modos "Gracias, Shouyou…"

"Solo te digo la verdad" silencio y luego Hinata, de repente, suena serio y pregunta en voz baja "¿Puedo pedir un consejo?"

En ese momento, Kenma sabe que tiene algo que ver con el colocador de Karasuno. Recuerda lo anterior, cuando su equipo estuvo entrenando todo el día con Karasuno, que el dúo rarito no funcionaba tan bien como solía hacerlo en los partidos anteriores. Kenma se había dado cuenta de que el colocador de Karasuno estaba conteniendo todo tipo de insultos desagradables que intentaban salir por su boca y, en su lugar, los reemplazó con 'cumplidos' (verdaderamente espeluznantes), sorprendiendo de Shouyou y sacándolos de su ritmo habitual. Se había dado cuenta de cómo el otro colocador parecía concentrarse únicamente en Shouyou en esos momentos, provocando que fuesen bloqueados más veces de lo normal, y el rostro sudoroso, ruborizado y frustrado de Shouyou cuando de repente empezó a fulminar con la mirada al colocador. Era un extraño cambio de rol, y creó una insoportable manta de fuerte tensión entre ambos equipos.

Shouyou continúa sin esperar siquiera la respuesta de Kenma y dice en voz baja y aterradora "Creo que Kageyama está tramando algo. Hoy solo me estaba lanzando a mí, y no me importaba al principio, pero seguía siendo bloqueado, y el resto del equipo estaba molestándose. Incluso ignoró la llamada de Asahi para que le lanzase. También intentó llamarme por mi nombre después de eso, ¡pero la manera en que lo dijo de verdad que me asustó! ¡Su rostro eran tan aterrador! Y luego me preguntó si quería que fuésemos juntos a mi casa. ¿Por qué se invitaría a sí mismo a mi casa? No entiendo qué está pasando…"

Después de escuchar todo eso, Kenma siente que tiene toda la culpa del extraño comportamiento del otro colocador el día de hoy, y aún más de la tensa relación recién descubierta entre él y Shouyou "Mm…" Kenma se esfuerza por pensar en algo que decir, pero no tiene palabras, y aunque eso le sucede mucho, por una vez se siente frustrad por no poder ayudar a buen amigo como Shouyou.

"Realmente no entiendo qué pasa con él… intenté hablarle, pero simplemente estaba siendo realmente espeluznante. ¿Qué crees que debería hacer?"

Kenma aspira un poco de aire (Como Shouyou está distraído, termina teniendo que defenderse de un grupo de enemigos virtuales prácticamente solo) "¿Te gusta?"

"¡Por supuesto!" dice en un tono que denota orgullo "Me hace sentir invencible en la cancha, y siempre salimos juntos fuera de la cancha. Incluso diría que es mi mejor amigo – ¡aunque nos insultemos tanto!" Shouyou toma aire de nuevo, cruzando los brazos sobe el pecho como un niño pequeño "La manera en que se estaba comportando hoy… simplemente no estaba acostumbrado. La verdad es que no sé si es una señal de algo entre nosotros o qué. Solo quiero saber por qué no está actuando como él mismo. Me está preocupando…"

"Creo que… está intentando actuar más como un amigo" (Mientras espera a que Shouyou encuentre la respuesta, Kenma usa esa distracción como una oportunidad de disparar en la cabeza al personaje de Shouyou, a pesar de que están en el mismo equipo, como castigo por no ayudarlo antes).

"¡Pero ya somos mejores amigos! ¿Qué podría querer de mí?"

"¿Se incluso más cercanos?" las palabras de Kenma ni siquiera suenan muy seguras, pero al escuchar el grito de alivio de Shouyou (mezclado con la ligera frustración de que su personaje muera gracias a los ataques de Kenma), Kenma está convencido de que sus palabras han ayudado al enérgico muchacho solo un poco y eso hace que Shouyou vuelva su atención hacia el videojuego en cuestión.

"Está bien, está bien, hablaré con él mañana y veré qué pasa. ¡Por ahora, no perderé contra ti desde este momento!"

Las tardes de los perezosos sábados son uno de los momentos favoritos de la semana de Kenma. Naturalmente, simplemente apoya su pecho en la cama y se concentra en jugar algunos de los videojuegos en su consola portátil, la música de la banda sonora suena en el fondo de manera suave en comparación con la manera rápida de pulsar las teclas. Su teléfono ha estado vibrando a su lado durante una hora consecutiva, aunque intenta no prestarle atención, pensando que probablemente solo era Kuroo queriendo almorzar con él, o tal vez era Lev queriendo echar una partida online (aunque Kenma siempre rechaza sus peticiones, principalmente porque Lez es un poco tramposo). Sin embargo, cuando Kenma ve un destello rojo en su pantalla, lo que indica su enésima llamada perdida de hoy, suspira y deja a un lado su videojuego para coger el móvil, desplazándose por una enorme lista de mensajes de texto. Como pensaba, alrededor de tres eran de Kuroo sobre que quería almorzar en el nuevo café que se había abierto cerca del área, y había uno de Lev que, al parecer, vio a Kenma en línea y quería echar una partida con él, prometiendo que lo 'tomaría con calma' con su compañero de equipo.

El resto de mensajes provenían únicamente de Shouyu, quien no solo le mandó demasiados mensajes a la vez, sino que parecía haber escrito ensayos completos en sucesión inmediata. Kenma se percata de que eso es muy diferente a como es Shouyou, que generalmente opta por mensajes de una palabra ocasionalmente frases fragmentadas.

La mayoría de sus mensajes tenían al menos un párrafo de longitud, con emoticonos de aspecto angustiado al final de cada uno. Hojeando todos ellos, Kenma capta la esencia general de la situación: Shouyou había hablado con su colocador para resolver las cosas y aclarar la confusión que tiene, pero en esa charla, Shouyou se da cuenta de que siente que 'sus latidos se aceleran de la misma manera en que lo hacen cuando golpea uno de los pases de Kageyama', excepto que no está haciendo nada de eso, y es raro sentirlos en una conversación formal.

Sus dedos se ciernen sobre el teclado virtual mientras piensa una respuesta. El hecho de que tanto Shouyou como su nuevo enamorado (al menos, Kenma asumiría el anteriormente sentimiento que Shouyou describió como una buena indicación de que le gustaba el chico de pelo negro más allá de los límites de la amistad) no se lo dijesen el uno al otro confundía un montón a Kenma. A pesar de que sus habilidades sociales eran deficientes, le gustaría pensar que dos personas escandalosas y habladoras como el extraño dúo no tendrían ningún problema para confesarse el uno al otro.

Da golpecitos con los dedos en la pantalla del móvil, escribiendo simplemente 'Dile como te sientes y buena suerte' como respuesta. Entonces, con una ocurrencia tardía, mandó otro mensaje que decía 'Recuerda el beso', y luego metió el teléfono debajo de la almohada para concentrare finalmente en derrotar al jefe final. Tal vez el jefe final sea tan simple como la extraña pareja de locos. 'Hacedlo estúpidamente simple', ese es el camino a seguir, después de todo.

Ser arrastrado a una cita con la extraña pareja es algo que Kenma nunca hubiera pensado que tendría que enfrentar en su vida, pero ahí está, sentado incómodamente frente a la inusualmente silenciosa pareja, que parecían querer enterrar sus caras en los menús de comida al mismo tiempo para el propio asombro de Kenma. Aun así, ser el tercero en una cita no es nada que Kenma hubiera querido hacer en una agradable tarde, una tarde que habría dedicado para terminar la tercera mazmorra sin perder vidas, pero las súplicas de Shouyou son difíciles de ignorar cuando, básicamente, se deja caer sobre Kenma y prácticamente le grita en la oreja que le ayude.

Ni siquiera está seguro de si puede llamar a esto una cita, especialmente considerando que Shouyou parece estar llevando su atuendo habitual: una camiseta básica blanca y su chaqueta negra (seguramente sudada por la forma en que siempre corre con ella) completándolo con unos pantalones negros a juego. Mientras tanto, su gruñón amigo es un desastre de la moda con su chaqueta gris, gafas de sol y una gorra que lleva impresa la palabra 'Hollywood' delante. Las gafas de sol parecen realmente innecesarias, especialmente por el hecho de que el sol está cubierto de nubes en ese momento, pero Kenma tiene que admitir que hace que el otro colocador se ve un poco mejor de lo habitual.

Shouyou juguetea con su menú y mira atentamente a la nada, abriendo su boca con duda "Mm, entonces, To… Ka-Kageyama… ¿Qué vas a pedir hoy…?" la pregunta parece más una declaración dirigida al suelo que al chico de pelo negro "Yo… creo que pediré el tamago gohan"

"Ah… ¿Tu favorito?" el colocador de pelo negro está hablando como si estuviese hablando con un fantasma "Creo que pediré el curry de cerdo…"

"…¿con un huevo encima?" termina Shouyou con naturalidad, como si se tratase de él. Las comisuras de su boca se curvan ligeramente, la felicidad evidente en sus ojos oscuros, y cierra el menú como si dijese 'Sí, exactamente'.

La atmosfera de repente se torna un poco menos incómoda, lo que hace que Kenma suspire de alivio "A ambos les gustan los huevos" murmura con indiferencia, examinando el menú y sin encontrar nada que le interese.

Los dos responden con asentimientos simultáneos, el camarero finalmente llega y anota los pedidos de todos (Kenma simplemente opta por un vaso de agua, ya que no ve nada dulce en el menú).

Después de que el camarero se marchase, Kenma se da cuenta de inmediato de cómo la atmósfera de repente se vuelve incómoda de nuevo, observando como Shouyou se torna inquieto. Juega nerviosamente con los pulgares, sus ojos moviéndose de un lado a otro entre el techo, el suelo y el chico a su lado. El de pelo negro está más tranquilo de lo que lo estaba inicialmente, sin embargo, todavía no habla como lo haría con normalidad, estando más bien demasiado preocupado e interesado por la suciedad en la mesa.

Shouyou empieza a fijar su mirada en el colocador. Sus ojos son inusualmente tranquilos y calculadores, como si esperara pacientemente el momento adecuado para algo, buscando en la cara del otro chico, como si analizara cada minúsculo rasgo. Entonces, en un movimiento rápido, Kenma ve a Shouyou lamer sus labios e inclinarse en dirección al otro chico, plantando sus labios fruncidos en sus mejillas. Dichas mejillas cambian de un color algo tostado a un rosa brillante en cuestión de un instante; y aunque está temblando, no empuja a Shouyou ni se molesta en responder. Sigue quieto, y Shouyou sigue dando ligeros besos húmedos sobre las mejillas cada vez más cálidas de su enamorado.

Kenma siente que debería mirar a otro lado, un sentimiento de culpabilidad emergiendo dentro de él, diciéndole que está invadiendo una especie de momento privado entre un amor floreciente. Aun así, le resulta personalmente difícil apartar los ojos. Nunca fue un romántico, Kenma siempre se sentía mal físicamente al ver muestras de afecto en público. Aun así, esta incómoda situación, provocada por dos personas a las que respeta personalmente, es un espectáculo para la vista. Es dulce y simple, al igual que la extraña pareja, y muestra su cercanía a pesar de haberse conocido hace poco más de un año. En cierto modo, Kenma siente un poco de celos por la forma en que dos personas pueden ser tan cercanas en tan poco tiempo, pero el momento es tan entrañable que Kenma aleja esos pensamientos y simplemente les mira con asombro.

Cuando Shouyou finalmente se separa de las mejillas de su amigo, el chico de pelo negro coloca la palma de su mano en el mismo lugar que el chico de pelo naranja había estado besando, sus labios temblando por la amalgama de emociones que van desde la vergüenza, el jubilo y el alivio "¿Por qué fue eso, idiota?"

"Te quiero, Kageyama…" dice Shouyou lentamente y por lo bajo.

"¿Ah? Dilo más fuerte. No puedo oírte" Kenma no está realmente seguro de si el chico de pelo negro está mintiendo o no.

Shouyou hincha las mejillas con molestia "¡Dije que me gustas, idiota!"

"Lo mismo para ti, perdedor"

"¡Qué! ¡Dilo tu también!"

"También me gustas, ¿de acuerdo?" y, en el calor del momento, se tambalea hacia adelante e imita a Shouyou dándole a este un pequeño beso en la mejilla, retirándose demasiado rápido, antes de que Shouyou pueda reaccionar de manera adecuada.

"¡Eso fue débil!" dice Shouyou con un tono molesto "¡Bésame otra vez! ¡Una vez más!"

Y el chico de pelo negro vuelve a darle un beso en la mejilla a su enamorado, y luego Shouyou le devuelve el beso, y el intercambio de besos continúa, sus mejillas arden más y más con cada beso que se plantan entre ellos.

Todo ese tiempo, Kenma estuvo sentado en su silla, envolviendo con sus labios la pajita para beber un poco más de su agua con hielo. A veces, piensa que las personas complican innecesariamente las cosas. Las respuestas a un problema siempre son mucho más simples de lo que a la gente le gustaría pensar. Sin embargo, tal vez mientras el resultado final sea satisfactorio, no importa si un elige el camino difícil y con muchas curvas o el camino sencillo y recto. Las personas siempre llegarán a su destino gradualmente si siguen caminando. Bueno, al menos eso piensa. Por lo general, no le gusta pensar en cosas profundas, pero la extraña pareja siempre tiene una forma de motivar incluso a las personas más desmotivadas. Es maravilloso, de verdad.

Da otro sorbo a su agua y revisa su móvil, sonriendo ante el mensaje de Shouyou ("¡Gracias por el consejo, Cupido!"), poniéndose los auriculares y, una vez más, tararea la música del jefe final al que derrotó ayer.