Vivió en un mundo lleno de sangre, guerra y envuelta en secretos, como toda aldea Shinobi.

Nació, creció, entreno peleo y murió por su aldea y Kage.

Aún más al ser de origen civil, tenia que demostrar que era digna de estar entre las filas de Shinobi criados en clanes de la aldea.

Encontró maestros dispuestos a ayudarle, como Ibiki Morino, Mitarashi Anko y Shirauni Genma, para sacar lo mejor de sí.

Subió en las filas, pero no fue rival cuando llegó la guerra y vio con sus propios ojos a dioses Shinobi que arrasaban escuadrones de un lado a otro.

Al final murió sacrificándose para salvar a un Shinobi de clan, para darle a la Alianza un poco más de tiempo, darle a un Shinobi que seria mejor que ella a la larga.

Y finalmente iría a las tierras puras, con sus antepasados, a descansar eternamente sin tener que luchar más.

Sonrió feliz, el dolor terminaría y solo quedaría felicidad, dio su ultimo aliento y dejo de existir en las Naciones Elementales.

En otro mundo, en la ciudad de Tokio, Japón.

En un hospital de clase alta nació una pequeña bebe, de piel pálida, regordeta, un mechón de cabello fiusha y ojos grisáceos, observando

todo a su alrededor.