Nota importante:
•Sin bien en el manga el apodo de Isamu Akai es Red, prefiero dejarlo en Akai para que no haya confusiones con otras contrapartes. Clefairy dice su nombre en japonés "Pippi".
•Ginjiro es la contraparte de Rival Silver. Es un chico amistoso.
•El entrenador joven es el cazabichos de toda la vida.
•Básicamente piensen en las apariencias de Red, Silver y Cazabichos pero con otras personalidades.
•Todo a continuación ocurrió en el manga, con algunas modificaciones y combinación de otras escenas. Yo sólo aumenté y modifiqué para que pueda ser narrado como texto.
Un mal día para Akai
A ver, tenía que aceptar que su llegada a Johto había comenzado mal y que taaaal vez no era un entrenador tan experimentado como creía. ¿Por qué siempre tenía que vivir una humillación pública por culpa de su Clefairy? Y ahora el muy bestia se había desconocido y casi mata a mordidas a un niño porque tenía hambre.
—¡Discúlpate! —le ordenó Akai, totalmente rojo de la vergüenza.
Para su buena suerte, el pequeño entrenador aceptó la disculpa, aunque se alejó del pokémon parlante que aún lo miraba con deseo. Muy perturbador para ser una bola rosa.
—¿Ya ves? Nos disculpó —Clefairy habló con descaro—. Eres un exagerado, Akai.
—Qué desvergonzado. ¡Eres un peligro para la sociedad!
—Sólo fue un par de mordidas y lamidas, no exageremos.
—¡Deberías cambiar esa actitud tan terrible o al menos que te sirva para las batallas! ¡Nunca hacemos nada bien!
—¿Qué? —berreó ofendido—. ¿Cambiar? ¡Pero si soy perfecto! ¿No acordamos, Pikachu, en que yo soy perfecto?
Pikachu agitó una pata en un ademan de "más o menos", Clefairy bufó aún más ofendido.
—¡Ya van a ver! ¡Tengamos una batalla y verán cómo ni me despeino! Aunque, pensándolo bien, con este hambre que me traigo yo no podría-
—¡Oh! ¡Entonces me vienen muy bien! — interrumpió el niño saliendo de su escondite, que era la espalda de Akai—. ¡Quiero vengarme y necesito ayuda para eso! Verán, un entrenador pelirrojo luchó contra mi Donphan y nos ganó, fue una humillación que no puede quedarse así.
—¿Cómo era exactamente? —El entrenador y sus pokémon miraron al niño con profunda curiosidad.
—Uhm, vestía ropas oscuras, era de estatura media, —contó con los dedos—. Cabello naranja-rojizo, ojos verdes y tenía un Totodile.
—¿Qué? ¡Ah, claro, Ginjiro! —Akai y Clefairy dijeron al unísono—. Lo conocemos.
—¡Sí, así dijo que se llama! El me destrozó, derrotó a mi Donphan. ¡Quiero vengarme de Ginjiro y necesito tu ayuda!
—Por supuesto que-
—Ahora mismo no lo podemos atender, intente de nuevo mañana. —Clefairy se rascó la espalda y se recostó en un árbol. No terminó el ronquido por la cachetada de su entrenador para despertarlo.
—¡No decidas por ti! ¡Vamos a ayudar a este niño!
Akai regresó su mirada al dueño de Donphan, tratando de darle seguridad (y fingir que aún tenía algo de dignidad).
—Ginjiro y yo somos amigos y rivales. Si te ayudo, esta será una batalla entre nosotros, así que no interfieras.
El niño guardó silencio, mirando con admiración el rostro determinado del entrenador. Toda la mala impresión que se había formado antes se esfumó por completo mientras se acercaba a él y le tomaba del brazo, aferrándose como si dependiera de él.
—¡No lo haré! ¡Patéalos por mi!
—¡Así se habla! ¿Sabes a dónde se fue?
—¡Te llevaré! ¡Suban a Donphan!
A Ginjiro no se le pasó por la cabeza que un quinteto de idiotas lo venía siguiendo, porque estaba de lo más tranquilo caminando con su pokémon. Totodile dio saltitos de emoción cuando el letrero del pueblo próximo se hizo ver a unos metros y corrió a avisarle a su entrenador.
—Ya llegamos a pueblo Azalea. Ganemos la medalla primero y seguimos con la Pokédex después. ¿Estás listo para demostrar nuestro entrenamiento especial?
Totodile agitó las patas con desesperación mientras apuntaba hacia atrás, obligándolo a girarse.
—¿Eh?
—¡ABRAN PASO! ¡ABRAN PASO!
Fueron con exactitud diez segundo para tomar a Totodile, apartarse tres pasos y aún así que lo golpearan en el costado haciéndole caer de bruces al suelo. Entrenador y pokémon se levantaron adoloridos, nada más para encontrarse con dos chicos inconscientes y tres pokémon desparramados en todo el suelo.
—¿¡Qué fue eso!?
Clefairy se levantó a duras penas del suelo, pero fue mirar a Ginjiro para fingir que tenía dignidad y guiñarle un ojo.
—Con que aquí estabas, te estaba esperando, corazón.
—¡Tú no me estabas esperando!
—Da igual, este de aquí quiere la revancha.
El pokémon señaló al entrenador de Donphan, quien apenas logró ponerse de pie mientras miraba a todas partes completamente desorientado.
—¿Eh? Ahhhh, el piernas cortas.
—¡Soy pantalones cortos! —reaccionó.
—¿Quieres tu revancha? ¿Qué opinas, Totodile?
El pokémon dio mordidas al aire y gruñó con insistencia, contagiando también a su entrenador.
—Muy bien, te daré tu revancha.
Akai se interpuso entre él y el niño, impidiéndole el paso.
—Ginjiro, vamos al grano: quiero pelear por este chico. Te estoy retando a nuestra primera batalla como rivales.
El entrenador pelirrojo abrió la boca por la sorpresa, sin embargo, recuperó la tranquilidad y le regaló una sonrisa desafiante. Akai también le sonrió, su nuevo rival y amigo sería su primer reto real en Johto y la adrenalina de la inminente batalla recorrió una a una sus venas.
—Good, solo déjame revisar la Pokédex para ver qué ataque puedo...
—¡No es momento de estudiar! ¡Totodile, ve!
Akai reaccionó al mismo tiempo que su pokémon esquivó el primer ataque mientras gritaba como nena. Se colocó de cuclillas para lucirse mientras esperaba una orden.
—¡Clefairy, confío en ti! ¡Muéstrale como peleamos nosotros!
—¡No se diga más, pí! ¡IMPACTO GOLPE PATADA VOLADORA LETAL!
Clefairy dio un gran grito y saltó varios metros arriba, estirando una pata en dirección a Totodile mientras caía. Justo antes del impacto, el tipo agua abrió la poderosa mandíbula y la cerró con fuerza sobre ella. El grito de guerra de Clefairy se convirtió en un grito de espanto, retorciéndose como un gusano.
—¡AY! ¡NO, NO, NO!
—¡CLEFAIRY! —Akai apretó los dientes al verlo herido.—¡Suéltate, apenas es el inicio!
—¡Totodile lo está moliendo! —chilló el niño.
Totodile agitó la cabeza y lo lanzó lejos. Clefairy dejó de rodar y se levantó delante de su público, sacándo el pulgar hacia arriba.—¡Descuida, niño, este veterano tiene todo bajo control!
—¿¡Cómo que "bajo control"!? ¡Te estás desangrando!
—¡Esos son detalles!
Ginjiro levantó la voz entre todo el griterío. — ¡Totodile, dale una mordida justo en la cabeza!
—¿AH, SÍ? —el pokémon rosa se limpió la sangre con un manotazo y saltó otra vez hacia el cielo—. ¡PUES, ATAQUE GIRATORIO DE BOFETADAS!
—¡Chorro de agua!
—¡ESPECIAL DEFENSA ESPECIAL DE CLEFAIRY, PÍ!
—Qué vergüenza, qué dirá Ginjiro... —Akai bajó el ala de su gorra para ocultar su rostro—. ¡Agh! ¡Deja las bofetadas y usa derribo!
—¡Totodile! ¡Usa tus garras y corta en pedazos a Clefairy!
Ambos pokémon se congelaron en plena pelea y voltearon a mirar al chico pelirrojo. —¿Qué dijiste?—Clefairy abrió los ojos como si viese un fantasma.
—¡Córtalo en mil pedazos!
Totodile giró lentamente y subió y bajó las cejas mientras sacaba las brillantes garras.
—…
—…
—...
—…
—¿…Pika?
—...
—...Ya, me acabo de mear...
—¡Grosero! —el niño arrugó la nariz, asqueado—. Se dice "hacer pis".
—Me acabo de hacer pis en una pata.
—Mucho mejor.
—¡Clefairy, reacciona! —Akai ordenó a todo pulmón para llamar su atención—. ¡Esquiva sus garras y usa tus puños!
Clefairy se tropezó con su propia cola al tratar de huir y ocultó la cabeza en el suelo, temblando como el patético que era y negaba ser, pero negaba que negaba serlo. Así todo bien negado.
—¡No puede ser, está mal! ¡Donphan, sálvalo!
El pokémon tipo tierra saltó justo a tiempo para detener con sus colmillos las garras de Totodile. Clefairy se levantó para ver la escena, respirando como un asmático, tratando de no desmayarse ante su inminente muerte.
—Ya-Ya me hice pis en la otra pata.
Ginjiro no tenía idea de qué rostro poner ante semejante batalla, sin embargo, se calmó un poco y empezó a reírse de la situación, resultaba divertida, aunque para Donphan aquello lo aterró y salió corriendo en dirección opuesta. Totodile regresó feliz de la vida junto a su entrenador.
—¡Donphan, vuelve! —corearon los demás.
—¡Creo que tiene miedo, ja,ja! Pobre. Bien, quedamos en nada. Volvamos a pelear otro día para tener un final mejor. Nos vemos.
—¡Cállate!
Clefairy se tambaleó por el dolor y se sujetó el costado, posando cual escena dramática digna del Shéspier ese. Ginjiro torció la boca ante la imagen mallugada del pokémon, quizás se había excedido, porque lo estaba mirando con mucho odio.
—¡Cállate! ¡Cállate!, te crees mucho porque eres bueno entrenando.
—Lo soy. —acordó.
—Y porque tu pokémon es fuerte.
—Sí que lo es. —secundó.
—Y porque derrotaste al inútil ese.
—Esteeeee…
—¡Oye! —el niño lo miró furioso.
—Y porque el profesor Oak siempre alardea de ti.
—Tambien.
—Y porque tus ojos verdes son preciosos.
—Tal cual... ¿Cómo?
—Y tienes ese cabello tan...
—¿Por qué me miras así?
—Y esas piernotas...
—¿¡Qué te pasa!?
—¡OH, GINJIRO QUÉ NO TE HARÍA!
—¡AKAI!
Akai pateó al pokémon que se abalanzó sobre el muchacho y lo mandó varios metros lejos. Ambos chicos ayudaron a Ginjiro a levantarse, este dejó de jadear por el susto, pero estaba completamente despeinado por el revolcón.
—¿Acaba de lamerme?
—¡Te excediste, Clefairy! ¡Ay Dios, Ginjiro lo siento!
—A mi intentó comerme ese degenerado.
—¡Pi! ¡Estoy harto de todos ustedes! ¡Volveré con Donphan y mi contraataque será terrible!
Nadie dijo nada cuando desapareció en el horizonte, al contrario. Aunque Akai esperó que no se fuera lejos, igual lo iba a extrañar.
—Lo-Lo siento, no pensé que se le zafaría un tornillo en plena pelea. Debieron ser los golpes en la cabeza o el hambre que lo atonta...
—¡N-No te preocupes! — el muchacho pelirrojo le sonrió para calmarlo aunque aún no se calmaba ni él—. No pasa nada, creo. Es muy raro tu Clefairy.
—Mucho, aunque es un buen... —Akai torció la boca—. No, olvídalo. Te compensaré, lo prometo.
—Déjalo así. Cambiemos de tema.
—Okey. Esto... —Akai carraspeó la garganta y dibujó una sonrisa nerviosa—. ¿A dónde irás ahora?
—Iba al gimnasio de Azalea antes de que llegaran. Ganaré la medalla y seguiré llenando la Pokédex. Si quiero ser campeón necesito más batallas.
—¡Lo lograrás!
—¡Tú también! ¡Y tendremos nuestra batalla de verdad!
—¡Y seremos los mejores!
—¡Los mejores de todo Japón!
El niño arrugó el entrecejo al ver a ambos entrenadores ponerse cursis. Sacó la lengua listo para decir "Bleh", pero se la tragó en cuanto una nube de polvo se alzó por el mismo lado que Clefairy había desaparecido.
—¡Oh, es Clefairy!
Ginjiro dio un paso al frente.
—¡Ja! ¿Vino para mostrar su contraataque? ¡Olvídalo, te falta mucho todavía!
—¡ATAQUE CUÁDRUPLE DE RUEDAS!
—¿Eh?
La nube de polvo se disipó y un automovil deportivo de enormes llantas apareció, siendo conducido por un Clefairy gritando como si quisiera sacar el sayayin interior.
—Ya para qué me molesto... —suspiró Akai.
Clefairy hizo rugir el motor y condujo directo hacia Ginjiro, pisando el acelerador. El entrenador comenzó a gritar despavorido mientras corría junto a su Totodile, y en ese pueblo todos eran sordos porque nadie salía a ayudar.
—¡Qué estás haciendo! ¡Tramposo!
—¡Cállate y muere!
—¡Eso no está en el reglamento! ¡Estás yendo en contra del reglamento!
—¡A mí el reglamento me importa un pico! ¡Ahí voy, ten mi revancha!
—¡Así no juego! ¡Violaste las reglas!
—¡Yo no violo reglas! ¡Mírame bien!
Con el sonido del freno Ginjiro volteó, y cuatro Donphans enrollados a modo de llantas miró. El ataque no era ilegal de esa forma, aunque la táctica no estuviera muy dentro de norma. Con un nuevo grito partió a la carrera, atrás venía Clefairy exigiéndole que se muera.
—¡PÍ! ¡ATAQUE GIRATORIO POR CUATRO YA GANÉ MIA ES LA VICTORIA!
—Uhm, señor Akai, ¿hará algo?
Pikachu, niño y entrenador se quedaron mirando con rostros aburridos la escena, tampoco es que pudieran hacer mucho.
—No, lo mejor será quedarnos aquí y dejar que se canse. Dormirá bien esta noche.
—Donphans a modo de llantas. Es inteligente...
—Creo, el auto funciona a modo de objeto en este caso, no es ir contra las reglas.
Mas cuando el piernas corta abrió la boca, porque es un tonto, y es Clefairy el que ha logrado apachurrar a Totodile y Akai luce impávido, dice:
—Era derrotarlo, no humillarlo.
—¡GANÉ, GANÉ, GANÉ!
—¡Ganaste, lo acepto! —Fue lo único que escucharían del rival antes de ser arrollado.
Akai tomó a Clefairy de la cola y salió corriendo con Pikachu. Ginjiro no le iba a recriminar el intento de asesinato, pero si se enteraba el Profesor Oak de lo que su pokémon le hizo a su querido pupilo, seguramente el asesinado sería él y la idea le ocasionaba molestias en la vejiga.
Renuncia: Pokémon Pocket Monsters (1996) es propiedad de Kosaku Anakubo. Pokémon es propiedad de Satoshi Tajiri, GameFreak y Pokémon Company.
Déjame un review si crees que Clefairy debería tener su propio anime. ¿No? ¿Nadie? Entendible, es una basura pero me gusta que sea una basura. Gracias temporada de Advance Generation por animar por diez segundo a este trío de inútiles a quienes les di mi corazón (?)
En fin, dejando eso: Muchas gracias por leer.
