AOI POV

"¿Heridas, yo? ¡Ni hablar! Ahora déjenme seguir entrenando" se lo escucha gritar al final de la habitación, mientras que sus vendajes bañados en sangre demuestran lo contrario.

Caprichoso.

"Pero, Inosuke-san, no debería moverse tanto; es por eso que las heridas no se curan del todo" Lo intenta hacer entrar en razón Sumi; seguida de Kiyo que es lo suficientemente áspera con las palabras como para decir: "Si entrena en este estado se abrirán de nuevo las heridas y morirá desangrado" Áspera, pero siempre con una sonrisa en el rostro.

"No sé de qué heridas están hablando. Yo no estoy herido ni mucho menos moriré. Ahora déjenme salir a entrenar" Insiste mientras las esquiva saltando de cama en cama para dirigirse a la puerta de la habitación.

Terco.

Se escucha como las pequeñas le gritan al unísono "Noo, por favor, Inosuke-san, escúchenos" y como Inosuke, por correr y saltar en la habitación para llegar a la puerta; y por mirar hacia atrás en dirección a las niñas para hacerles burla, se choca con otro cuerpo lo suficientemente fuerte como para que él caiga al suelo. Por supuesto, el mío.

Inmaduro.

"Qué bien, ahora habrá que cambiar de nuevo las vendas porque las heridas se abrieron" Le digo en tono severo, aunque sé muy bien que será inútil.

Las intimidaciones funcionaban a la perfección en Zenitsu, tal vez no en Tanjiro pero al menos éste tomaba la indirecta de que debía obedecer; pero Inosuke era un caso perdido… no importaba el tono en que hablaras, si era severo, amable o sarcástico; más bien, no importaba siquiera que hablaras, él nunca escuchaba otra cosa que no fuese lo que quería oír.

Obstinado.

Inosuke mira como sus vendajes se fueron desplegando en el impacto, al mismo tiempo que la sangre de sus heridas.

"Ha sido tu culpa por ponerte en mi camino" dice en tono alto dirigiéndose a mí.

"¿QUÉ HAS DICHO?" Tal habrá sido mi expresión de exasperación lo que hizo que las tres niñas, que estaban al fondo de la habitación, corrieran hacia nosotros en un segundo para que el asunto no pasara a mayores.

Impertinente.

Ya no estaba exasperada, estaba enojada ¿Cómo es posible? ¿En la lógica de quién cabe que sea yo la culpable de que él no pueda cuidarse por sí mismo?

Justo antes de que mi cabeza explotara de la rabia; Inosuke levanta su máscara y veo la enorme sonrisa que lleva en el rostro. En ese hermoso rostro… NO, yo no pensé eso.

En ese momento, para sorpresa mía y de las niñas, comienza a reír a carcajadas. Y no sé si pensar si se ha vuelto loco.

"¡Has caído Aoi - doc! Venga, con unas mantas más y esas pomadas para el dolor estaré perfecto para entrenar…" Dice y pone la mirada fija en mí para ver mi reacción, que de por sí es desconcertada "…mañana. Volveré a entrenar mañana" termina diciendo, guiñando un ojo.

Pícaro.

Y al ya desconcierto que tenía ahora se me sumó el sonrojo en mis mejillas, pero aun así trato de disimularlo y con la firmeza que me caracteriza le respondo "Eso está por verse. Ahora bien, a cambiar las vendas y tomar un día de descanso" mientras lo ayudo a incorporarse y Sumi prepara nuevamente los elementos para curar las heridas.

Caprichoso, terco, inmaduro, obstinado, impertinente y pícaro. Ahora ya sé qué debo responder cuando alguien me pregunte cómo es un jabalí.


¡Hola! Los veo de nuevo por aquí pero, esta vez, con esta pareja que es muy difícil no shippear. Iré compartiendo algunos drabbles que espero que les divierta tanto leerlos como a mí escribirlos. Sin más, la aclaración de siempre de que los personajes de Kimetsu no Yaiba no me pertenecen, sino que pertenecen a Koyoharu Gotouge.

PD: si quieren ver memes de anime y algún humilde dibujito los invito a pasar por mi ig ashuzuri, para seguirme o simplemente ver, yo más que feliz.

Ahora sí, besos y hasta la próxima!