TEASE

Sonrojo

Estaba aburrido de nuevo.

Era algo inevitable, preparar una boda implicaba muchos arreglos y, curiosamente, bastante papeleo de mi parte para que la Torre funcionara sin mayores problemas si en verdad deseaba tener un par de días libres.

¡Era un asco!

Suspiré, recargando la pluma con tinta antes de continuar con las últimas líneas de la información que debía dejar en aquel documento.

Justo había terminado cuando miré despreocupadamente la esfera de cristal de mi escritorio, una idea divertida me pasó por la cabeza apenas notar que mi prometida estaba fuera de su casa, deambulando por los restaurantes de la plaza, demasiado cerca del área donde ahora vivía su amiga recién casada, ¿cuál era el nombre de la joven? era algo con Ca… pero la amiga había resultado ser TAN aburrida, que no lograba siquiera recordar su nombre.

-¿Debería hacerle una visita antes de seguir con el trabajo?

No pude evitar sonreír divertido conforme un plan iba tomando forma en mi cabeza. Era algo que realmente no podía evitar.

Mi corazón se aceleró un poco, me relamí los labios y una sutil corriente eléctrica comenzó a recorrerme ante la sola idea de avergonzar a Latte en público.

¿Cuándo me había aficionado a verla sonrojar de manera tan furiosa, que pareciera un tomate con una peluca de paja?

Sonreí de nuevo.

Recordaba claramente la primera vez que la había arrinconado y pegado mi frente a la suya, con el corazón bombeando sangre con más angustia que cuando castigaba a alguien que me había hecho enfurecer.

Recordaba la primera vez que la había traído a la Torre, convenciéndola de tomar mi mano para sentarnos en el barandal de mi habitación, con la magia flotando alrededor de ambos para evitar que ella pudiera caer… y ese primer beso que me había dejado embriagado.

-Si, alguien tiene que recordarle a esa imprudente quien es su dueño ahora.

Mi sonrisa se ensanchó, si Latte me escuchaba decir algo como eso, no solo se sonrojaría como un tomate, encima se pondría a darme un sermón, completamente nerviosa y con la voz un poco más aguda de lo usual… y eso siempre era algo divertido de ver, especialmente si no podía resistírseme después.

-Bueno, ¿qué se le va a hacer?, ella tiene la culpa por ser tan estúpidamente interesante.

Dejé la pluma, envié el manuscrito con la tinta a medio secar al lugar donde era requerido dentro de su torre con magia y me fui.

q.p

Canola estaba encantada al igual que yo, luego de todo el drama con Ibelin en mi casa, salir de paseo con mi mejor amiga había sido refrescante.

-Y entonces me llevó rosas ¡rosas, Latte!, ¿tienes idea de lo halagada que me hizo sentir con eso?

Sonreí sin poder evitarlo.

-Me sentiría igual si recibiera flores así como así -Dije sonriendo, realmente encantada al notar el brillo en los ojos de Cano.

-¡Dioses!, no sabes cómo adoro estar casada con él, es tan atento y romántico, claro que apenas llevamos un mes de casados, jajaja, no debería ilusionarme tanto, lo romántico no va a durar para siempre.

-Bueno, Cano, solo recuerda qué así como tú te sientes halagada con esos pequeños detalles, él se debe sentir igual cuando haces algo por él, sigue esforzándote para que él también lo haga, así el romance durará por más tiempo.

Ambas reímos contentas, justo antes de posar nuestras miradas en la misma vitrina de pasteles, mirándonos de pronto, sintiéndonos cómplices la una de la otra al señalar el mismo lugar, caminando sin prisa hasta el interior de la pequeña cafetería llena de postres de todo tipo.

El día era tan agradable en aquel momento, que decidimos sentarnos en una de las mesas de la terraza. Ordenamos nuestra variedad preferida de té y un par de postres, Cano simplemente no podía dejar de sonreír, me pregunto si yo también brillaré de ese modo cuando Arwin y yo…

-¿Y el Maestro de la Torre también es romántico contigo, Latte querida?

Habría reído a carcajadas de no tener tanta gente a mi alrededor, conteniéndome de una demostración exagerada.

-Creo que si… a su manera.

¿Torturar a los enemigos de tu pareja hasta dejarlos como sacos inútiles de verduras que solo babean puede considerarse romántico?, ¿o poner mi vida en peligro haciéndome flotar a lugares cada vez más altos y fríos?, bueno, el anillo de fuego que me regaló, definitivamente…

-¿Soy romántico entonces, querida clienta?

Casi muero del susto, de nuevo.

Cano había dejado de sonreír un momento, paseando su mirada de mí a alguien a mis espaldas, alguien considerablemente más alto que yo, alguien que, con toda seguridad, estaba mirándome con ojos tan rojos como los rubíes y cabellos platinados y tan brillantes como la plata más pura, seguramente sonriendo como si nada.

-¡ARWIN! ¿QUÉ DEMONIOS TE HE DICHO DE APARECERTE ASÍ DE LA NADA ATRÁS DE MÍ?

Volteé a verlo, efectivamente estaba detrás, sonriendo como un niño inocente con su rostro tan cerca del mío, que el aroma de las frutas que le habían dejado en su escritorio me llegaba con tanta facilidad, que casi podía degustarlas.

Mis mejillas se pusieron repentinamente calientes, mi corazón latía con rapidez y un extraño agujero negro se había alojado en mi estómago sin más. Arwin reía un poco ahora, se veía completamente divertido, sin embargo, fueron las risitas de Cano las que llamaron mi atención.

-Yo, Cano, jejeje, di, disculpa que él, bueno… -Me sentía terriblemente nerviosa ahora, que una señorita noble le gritara a su prometido no era algo usual… no en la plaza… en la terraza de una cafetería… a medio paseo con su mejor amiga… de pronto estaba extremadamente consciente de cuántas personas estaban mirándonos a ambos directamente.

-Está bien, no te preocupes por mí, querida, ustedes pueden seguir coqueteando cuanto quieran.

Dejé de respirar, completamente helada ante aquella aseveración. ¿EN SERIO ESTÁBAMOS COQUETEANDO? ¿ERA ESO LO QUE PENSABA, O SOLO INTENTABA DISCULPARME POR MI CONDUCTA INAPROPIADA?

Pronto volví a respirar, mi corazón se había reiniciado con un brinco, Arwin se había sentado a mi lado, con una sonora carcajada que había comenzado a cobrarse algunas víctimas a nuestro alrededor, al menos dos transeúntes y un comensal yacían ya en el suelo, desangrándose por la nariz.

-¿Cómo puedes pasar de estar toda roja a volverte blanca de un segundo a otro? -Preguntó Arwin, riendo estrepitosamente y reclamando mi atención- ¡ERES COMO UN CAMALEÓN O ALGO ASÍ!

Le habría soltado un muy merecido golpe en la cabeza, si no supiera de antemano que él lo esquivaría y yo caería al suelo o sobre su regazo por pura inercia.

-¿Cómo puedes estar aqui riéndote si dijiste que tenías demasiado trabajo en la torre?, ¿es que acaso eres un mago irresponsable?

Me había cruzado de brazos, mirándolo con los ojos entrecerrados y fingiendo estar agobiada, de pronto era como si fuéramos solo nosotros dos, esa sonrisa diabólica acercándose a mi peligrosamente, mis mejillas se sentían cálidas de nuevo al tener sus ojos tan cerca, que parecían un par de espejos que no dejaban de reflejar mi rostro sonrojado.

-¿Es irresponsable hacerme un espacio para tomar el almuerzo con mi querida prometida?

Podía sentir su mano acariciando una de las mías por debajo de la mesa, sus labios estaban tan cerca, que podría atraparlos con facilidad, ¡tan tentador!

-¿Tan aburrido estabas, que decidiste venir a molestarme? -Murmuré sin poder evitarlo.

-Me sentiría herido si no me conocieras tan bien -Repuso mi loco particular en un susurro.

-Estamos en público, no deberías acercarte tanto.

-No me lo pones fácil, querida hada, de pronto, molestarte es algo más que solo divertido.

Coloqué una de mis manos sobre la mesa, descansando mi cabeza sobre ella con el codo apoyado en la mesa, notando que él me imitaba con naturalidad, como una serpiente hipnotizada por un hábil flautista hindú.

-Entonces, ¿acabas de ascenderme? ¿soy algo más que un bufón para ti?

-Pronto serás mi esposa -Respondió él con una pequeña sonrisa ladina, mirándome con tal intensidad, que estaba segura de que seguía profundamente sonrojada, a pesar de sentirme extrañamente tranquila y con el corazón bombeando sangre en rápidas sucesiones-, se podría decir que pasarás de bufón a… otro tipo de entretenimiento.

Arwin me sonrió de un modo tan brillante, que casi me deja ciega, tuve que levantar a la Señorita Chueca para usarla como un escudo, aún no lograba acostumbrarme a ese brillo deslumbrante de su rostro angelical.

Él tomó a la señorita Chueca con su mano libre, quitándola de en medio sin dejar de sonreír, acercándose despacio, acabando con mi tranquilidad y acelerando tanto mi respiración como mis pulsaciones, podía sentir una pequeña corriente eléctrica recorriendo las puntas de mis dedos y mis labios, no me atreví a moverme, observándolo acercarse, repentinamente consciente de que estaba sonrojada hasta las orejas sin que aquello fuera incómodo. Me relamí los labios con anticipación, mi cuerpo gritando que me acercara también, que acabara con los dos milímetros que separaban nuestros labios para acabar con esta dulce agonía y tener ese beso celestial que prometía tanto, suspiré sin poder evitarlo, a punto de acercarme también con mis ojos a medio abrir a causa del trance cuando…

-Mate y un pastelillo shifón de fresa para la señorita, té de frambuesas y tartaleta de calabaza para la dama… ¿qué le traigo al… señor?

No pude evitar cubrir mi boca al darme cuenta de que estábamos en la cafetería, en público, con Cano frente a nosotros y un amplio público mirando con morbo y curiosidad.

Estaba tan avergonzada y anhelante, ¿por qué demonios había hecho eso?

Entonces, algo más importante que mi vergüenza atrajo mi atención, Arwin estaba mirando al infortunado mesero con una sed de sangre tan palpable, que no tuve más opción que tomarle de una mano y sonreír con fuerza.

-Café y una rosquilla de azúcar para él, por favor -Me apresuré a decir.

El mesero volteó a verme, tardó un par de segundos en comprender la orden que le había dado, haciéndose un par de pasos hacia atrás, completamente nervioso, sonriendo repentinamente de forma tan forzada, que casi no había entendido cuando soltó un extraño "a la orden" para luego huir del lugar.

Arwin se recargó con pesadez en la silla, de tal modo que podía notar perfectamente su perfil, estaba más que molesto, cualquiera podría darse cuenta, ese pobre mesero había estado cerca de morir o de algo peor simplemente por habernos interrumpido.

-Entonces… ¿Maestro Arwin? -Intervino Cano de repente, recordándome por qué estaba en aquel lugar justo en aquel momento.

Ambos volteamos a verla al mismo tiempo, por el rabillo del ojo le lanzaba algunas miradas de soslayo a mi novio, notando como se relajaba ligeramente en ese momento.

-¿Cómo van los preparativos para su boda?

-¿Cómo deberían de ir? -Respondió Arwin, completamente cortante y de mal humor.

-Bueno, una boda es un evento… ya sabe, los nervios, las flores, tantas decisiones a tomar, para que sea un día inolvidable… cuando se hayan casado y lo recuerden, se darán cuenta de que iba a ser inolvidable aun si fuera una boda rápida en un rincón.

Arwin no respondió, simplemente cambió un poco su postura a una más relajada, alcanzando mi mano para acomodarla en su hombro como si no se diera cuenta de lo que estaba haciendo.

-Latte debe estar muy emocionada -Continuó Cano-, no la habría convencido de venir a comer un postre si no le hubieran dicho en la modista que el vestido le sigue quedando bien, ¿sabe?, aunque es natural que una novia se preocupe por verse, más que perfecta el día de su boda.

La sed de sangre de Arwin había desaparecido de repente, él solo tuvo que voltear apenas un poco para mirarme con un rostro complacido y una diminuta sonrisa.

-¿Cuántas veces debo decirte que comas lo que quieras?, podrías ponerte tan redonda como una pelota y seguiría sintiendo lo mismo por ti.

-Si engordo tanto, harás de mi vida un infierno -Respondí con naturalidad, mirándolo sonreír contento y divertido, el muy idiota-, ¿no lo vas a negar, verdad?

-Hay muchos tipos de infierno, querida clienta, podrías ser más específica si quieres, pero ambos sabemos a cuál de todos estás haciendo referencia.

¡Oh, si! ¡vaya que lo sabíamos! ese infierno particular donde Arwin hace todo lo posible por burlarse de mí de día y de noche, haciendo pedazos mis nervios y torturando mi corazón hasta el cansancio.

-Su, café… y su rosquilla… señor.

Arwin le dedicó una mirada homicida y el pobre mesero se dio a la fuga tan rápido como le fue posible, yo solo tuve que apretar la mano que no había soltado la mía para hacerlo voltear.

-Se supone que estoy descansando un poco con mi mejor amiga, Arwin, te agradecería que no mates, ni tortures a nadie y que mejor comas un poco con nosotras, ¿no era acaso lo que querías? ¿pasar tiempo con tu payaso particular?

Él sonrió, tomando mi rostro por la barbilla para darme un beso rápido en los labios, apenas un roce que había sido más que suficiente para dejarme completamente roja y en blanco el tiempo suficiente para que Arwin comiera su rosquilla y terminara su café.

-Acabo de recordar que tengo todavía algunas tareas que preparar en la Torre, así que me retiro, ¡gracias por el café, querida clienta!, espero verla en casa más tarde.

Y así como llegó, se fue, sacándome del trance en que me había dejado.

-Tienes razón, Latte -Comentó Cano con voz suave, llamando mi atención en ese momento y haciéndome notar la adorable sonrisa que adornaba su rostro-, tu mago es romántico a su modo.

Sonreí también, recuperando la movilidad y comenzando a disfrutar de mi almuerzo.

-Si, a su modo -Afirmé divertida y un poco más tranquila-, y va a terminar matándome a una edad temprana si no se controla.

.

Notas de la Autora:

Hace cuatro o cinco días leí el manwha Miss Not So Sideckik, o, No Subestimes Al Personaje De Apoyo.

Reí como loca, me obsesioné tanto, que sinceramente me alegró que estuviera completamente traducido al español, así que lo leí en un día… terminé a la 1 de la mañana, lo juro, simplemente no podía parar.

Y bueno, al igual que otras fans a las cuales observé en Facebook, me quedé con las ganas de más, las interacciones de Latte y Arwin son una verdadera delicia, el hecho de que usen tanto sarcasmo, tanto cinismo y estén tranquilos el uno al lado del otro a pesar de todo, o que se estén burlando el uno del otro, en serio, necesitaba más de eso, me recuerda un poco a las interacciones que tengo con mi marido cuando estamos jugando y bueno, esto es lo que salió, espero la historia sea de su agrado, no dejen de comentar si les gusta, si no les gusta y cualquier cosa que deseen comentar al respecto.

En cuanto a este capítulo estando en primera persona, lo sé, no es algo que acostumbre hacer, solo será por este capítulo, estaba tan emocionada que terminé escribiéndolo en primera persona, los demás están en tercera, como siempre.

SARABA