DGM no me pertenece.

Una pequeña historia escrita en quince minutos por el cumpleaños de Road.

Escondidos

Lo había arruinado, lo había arruinado totalmente. No se suponía que todo esto debía ser así, pero aquí estaban, refugiándose en lo que parecía ser una iglesia abandonada hace mucho. La lluvia no parecía que cediera pronto. La miró de reojo y soltó un suspiro resignado.

—Perdón Road, no se suponía que termináramos aquí encerrados para protegernos de la lluvia.

Ella lo miró mientras intentaba exprimir el agua de su ropa.

—Allen, no es como si tú hubieras hecho que lloviera, no podíamos saberlo. Por lo menos, encontramos un lugar donde escondernos.

—Pero, ya estás empapada.

Tanto él como ella, tenían toda su ropa chorreando de agua y por más que lo exprimían seguían muy mojados.

Road negó con la cabeza, restándole importancia.

—Mejor dime, ¿por qué quisiste ir a dar un paseo conmigo a la ciudad?

—Porque es tu cumpleaños—respondió avergonzado.

La chica lo miró con sorpresa.

—¿Lo sabías?

—Hace tiempo que se lo pregunté a Tyki.

—Entonces, ¿por eso querías pasar el día conmigo?

—Pensé que eso te haría feliz.

Road le sonrió.

—Pensaste bien.

A pesar de la linda atmósfera que se sentía entre ellos, su ropa mojada no ayudaba en nada.

—Allen, perdón por esto, pero tengo que hacerlo.

—¿De qué hablas?

La Noah decidió quitarse la blusa mojada y extenderla en una rama de un árbol cercano. Allen la miró por unos momentos antes de apartar la vista, sonrojado.

—Tú igual quítate la tuya.

Intentando por todos los medios no mirarla, se quitó la camisa y la extendió en otro árbol.

Ahora la atmósfera entre ellos había cambiado y a Road le molestaba.

—No parece que vaya a dejar de llover pronto—intentó romper la atmósfera con un comentario cualquiera.

—Eso parece.

Allen respiraba profundo una y otra vez. Esta era la oportunidad que estaba buscando, pero el hecho de que ella no tuviera su blusa puesta lo ponía muy nervioso. No podía ni mirarla. Pero, debía hacerlo si quería hablar con ella.

Tú puedes, solo hazlo—se dijo a sí mismo.

Se acercó a ella y sin darle tiempo a reaccionar, la tomó de la mano para atraerla a él y así besarla. Fue un beso tan rápido que Road no tuvo tiempo de reaccionar, pero al separarse, deseó ver por siempre ese rostro tan lindo y avergonzado frente a ella. Así que, sin dudarlo, le dio otro beso.

Allen aún con mucha vergüenza, pero con un poco más de confianza, la abrazó para acercarla más. Su piel era más suave de lo que se había imaginado y tenerla en contacto directo con la suya no le ayudaba en nada en esos momentos.

Continuaron besándose, expresándose todo sin palabras, hasta que Allen retrocedió un poco. Necesitaba calmarse y poner un poco de distancia, pero Road no lo deseaba, por lo que caminó hacia él mirándolo seductoramente hasta hacerlo chocar con una pared.

Lo tomó del cuello y volvió a besarlo para distraerlo mientras se desabrochaba y bajaba la falda, aunque por la cercanía de sus cuerpos, Allen pareció darse cuenta.

—Siento que estamos profanando la iglesia—le dijo totalmente rojo, al ver como ella rompía el beso para desabrocharle el pantalón.

—Ya no es una iglesia, son solo ruinas.

Allen la miró. Road se veía decidida y aunque él intentara negarlo, él igual lo deseaba.

—Pero, extendamos nuestra ropa para que se seque.

—Está bien.

Un par de horas después la lluvia cesó y aunque su ropa no estaba completamente seca, ya no estaba demasiado mojada, por lo que se la volvieron a poner sin problemas.

Tomados de la mano, volvieron a la ciudad para continuar con su paseo planeado para ese día.