Hola a todos y todas los que leen este fan fic! Primero que nada, gracias por el interés. Este fanfic nació de mi interés renovado por Beyblade, ya que era una serie que lo ví en mi adolescencia...
Segundo, el fic tiene la categoría M porque hay momentos donde se narran algunas instancias para un público un tanto maduro. Nada crudo ni trágico, pero si donde toda fangirl desearía leer (?)
Sin más preámbulos, espero que disfruten leerlo
Capitulo 1: Felicidades Ray.
La jornada laboral de Ray había llegado a su fin. Mientras se encontraba cerrando la caja del restaurante de su familia y observaba a los empleados acomodar el salón, llevaba una conversación cálida con ellos. Lo cierto es que ese día era especial: Ray cumplía la mayoría de edad. Los mozos, cocineros y uno de sus tíos que administraba el negocio le dieron varios regalos que fueron del agrado del moreno. Mientras todos les deseaban un feliz natalicio, Ray tomaba sus objetos personales y los saludó, deseándoles una buena noche a cada uno.
Al salir, Ray se encontraría con su amigo Lee. Se saludaron amistosamente y emprendieron un viaje hasta un bar cercano. Mientras caminaban, Lee le diría a Ray que necesitaba hacer una parada previa en su casa, porque se había olvidado algo. Los dos muchachos estaban llegando a la residencia del beyluchador, cuando al abrir la puerta y prender las luces fueron recibidos entre guirnaldas, confetis y globos.
-¡Feliz cumpleaños Ray!
La cara de sorpresa del moreno era tan increíble, que la retrataron en una foto sorpresa que le tomó su mejor amiga Mariah. Los integrantes de los White Tigers X le habían planeado una fiesta sorpresa, lo cual lo del bar fue una excusa para llevar a cabo el encuentro. Todos se acomodaron en sus respectivas sillas, donde cada uno se servía la comida y bebida que deseaban. Mariah fue a poner música, mientras que los hermanos ayudaban a reponer lo que hiciera falta.
Había llegado el momento donde pusieron la torta en la mesa, mientras prendían las velas con los números de la edad de Ray. Cantaban todos felices el cumpleaños, sonrientes y aplaudiendo. Ray miraba fijamente el pastel y uno de los chicos ordenó "Pedí tres deseos". Ray cerró los ojos momentáneamente….
En ese lapso de tiempo, una voz apareció en sus pensamientos.
-Quiero que ganes… porque te quiero ver.
-Pudiste hacerte daño…
-Mira a Drigger…
Ray había quedado tan pensativo, que todos creyeron que había quedado dormido. El muchacho trabaja muchas horas… no es para menos.
-Amigo, ¿estás bien? -Arqueaba la ceja Lee
¿Qué fueron esas voces que sonaban como un flashback? Quedó atónito por un momento antes de recomponerse.
-Ah… disculpen-Se recompuso-Me quedé pensando un poco-Sonrío mientras le sudaba una gota en la sien- Tengo mis tres deseos.
Ray sopló las velas mientras sus amigos aumentaban la intensidad de los aplausos y gritos. Mariah fue abrazarlo, casi apretujarlo y decirle cuanto lo quería. El resto estaba feliz, algo ansiosos por comer de ese dulce bocado y abrir la botellita de sake que trajo su amigo. Ray en un momento se opuso, no tenía muchas ganas de tomar alcohol y que pueda embriagarse… ¿o sí? El mayor de los hermanos le dijo que no se preocupara, y que además era su natalicio. Celebrar un año mas de vida. Ray hizo caso omiso y comenzó a tomar un shot. Segundo shot. Tercero…
Todo le daba vueltas. Hablaba incoherencias. Celebraba. Su imagen estaba difusa y comenzó a perder el control de sus sentidos…
-Tienes que recuperarte…
-No… ¿Por qué me ayudas?-Reprochaba esa voz masculina que no tenía rostro.
La silueta figuraba. Pero el rostro… no lo podía identificar. Aunque esa voz…
-Me tengo que ir… ¡Pero recuerda que siempre puedes llamarme!
Se estaba marchando, dejando una despedida amarga.
-No voy a negar que me vas a hacer falta…
El avión despegó con destino a Hong Kong.
-Me haces falta…
Estaba en su lugar de siempre.
-Falta….
¿Qué o quien hace falta?
Un rayo de luz estaba pegando el rostro de Ray. Se había olvidado bajar las persianas, asi que no tardó en sentirse invadido por la cálida luz. Cuando sus ojos se abrían lentamente, pudo corroborar que se le había hecho tarde. Saltó de la cama, desesperado. Tomó su ropa de trabajo y bajó las escaleras en busca de algo que comer. Su tío ya se había ido a trabajar, lo cual llevó a que su preocupación creciera como el dolor de cabeza que lo estaba azotando. Resaca de la mayoría de edad.
Ray tomó el cartón de leche y agarró un par de galletas que había en la alacena. Tomó del pico del cartón y comió de un bocado cada comestible. Lo cierto es que cuando estaba por guardar el cartón, cayó y ensucio parte del piso y la puerta de su heladera.
-Qué bien…Felicidades Ray-Miró apenado
Tomó un trapo cualquiera y limpio como pudo. Agarró sus cosas que por suerte estaban allí en el living room. ¿Cómo Ray llegó hasta su casa si anoche se fue de copas? Salió corriendo de su casa. A pesar de las molestias corporales, parece que su resistencia era tan buena que la preocupación le hizo ignorar el malestar.
A pesar de todo, Ray no estaba tan lejos. Pero es una persona muy prolija con su deber y de hecho, nunca había llegado tarde que recuerde. El problema de todo esto, es que Ray era el encargado de abrir y cuando observó el reloj comprobó que estaba atrasado por quince minutos.
Corrió saltando baches y carteles de obras, como si fuesen un obstáculo. Casi chocaba con una mujer y su hijo, lo cual no estuvo ajeno de recibir un insulto. Ray pidió disculpa en la distancia y pudo notar que ya estaba muy cerca. Lo que le llamaría la atención, fue que al llegar encontraría a los cocineros y la moza del turno mañana fuera del negocio. Algo había pasado. Mientras sus pasos se volvieron más lentos, se encontró con su tío que lo miró algo molesto al ver que llegó tarde. Bufó, pero se ahorró el sermón puesto a que tenía algo más importante que comentarle. Al parecer, había una falla eléctrica en la zona y no saben si podrán abrir el restaurant. Lo bueno fue que los técnicos pudieron ver la falla y resolvieron el asunto lo más rápido posible.
Al abrir el negocio, cada uno se posicionó en su lugar. Ray y su tío conversaron un poco antes de comenzar la jornada laboral. Le dijo que tenía que hacer el cierre del mes pasado; que si bien esa era tarea de él, Ray necesitó darle una mano puesto a que su tío estuvo atravesando unos problemas de salud que llevó a que el lugar quedara un poco desorganizado por un tiempo. Pero su sobrino a pesar de la poca experiencia de encargado, pudo llevar a flote el lugar.
-Por cierto, Ray. Recuerda que en esta época toca el mayor turismo. Ya sabes por qué…
Ray sonrío y sabía bien por qué. Y es que China se convirtió en la sede de la final del torneo de Beyblade. Aquel deporte que Ray solía asistir, pero se tomó un hiatus debido a que tenía que atender ciertos asuntos personales que lo llevaron a alejarse del escenario.
No solamente pasó con él, sino también con el resto de sus camaradas. Tyson se tuvo que arremangar sus puños puesto a que terminar el colegio secundario, mientras que tenía que terminar de ayudar a arreglar su nueva casa que compraría con el dinero otorgado por los torneos. Lo último que supo de él, es que finalmente aclaró los tantos con Hillary y están de novios.
Luego Kenny, debido a sus buenas calificaciones, obtuvo una beca para estudiar Informática en el extranjero, donde se especializada en informática aplicada a las beybatallas.
Por último, Maxi. El pequeño del grupo, aquel niño que parecía mimado y protegido por el resto, está trabajando tras bambalinas con sus padres para propinar las mejoras correspondientes para los próximos torneos.
Pero del único que no tenía noticia… era de el miembro más enigmático de los Bladebrakers: su amigo Kai. Se pregunta en qué andará… aunque por lo que sabía de boca de él, parece que tendrá que comenzar su carrera en el área de negocios.
Ray quedó un poco pensativo antes de comenzar con los balances al pensar en su amigo. Hubiese sido una linda sorpresa si sus colegas hubiesen aparecido anoche….
Antes de comenzar a hacer el balance, su tío le alcanzó un blíster de medicamentos para su resaca. Los ojos de Ray estaban rojos, además de que se tocaba cada rato la frente. El tío suspiró algo molesto, pero se la perdonó ya que su sobrino tuvo su primera experiencia de "borrachera".
-Espero que sea la última vez, Ray-Dijo severo
El moreno tomó esa pastilla junto con el vaso de agua que le habían ofrecido. Sabía que el efecto tardaría un poco, pero una cosa es seguro: se repondrá. Buscó un libro de actas, sacó una calculadora y también buscó una carpeta con pagarés y facturación. Todo estaba ordenado y prolijo, aunque con esto último que había sucedido con su tío, tenía que poner las cosas en orden.
Mientras Ray acomodaba y hacía cálculos, sintió la puerta del negocio abrirse por la campanilla que avisaba la llegada de un nuevo cliente. No quitó su vista de la documentación, que de hecho, la guardó ahí mismo en el mostrador. Ahora cuando se desocupe un poco, pensaba comenzar con ello.
La persona se acercó y el recién pudo verla cuando su concentración dejó de ser esas carpetas.
- ¡Hola! Buenas tardes… ¿En qué…? -La sonrisa de Ray se desvaneció al ver quien había llegado como cliente suyo. Sus pupilas quedaron completamente dilatadas y su corazón latía con la intensidad de un terremoto. No podía creer… quien estaba enfrente suyo.
