¡Hola! mi primera historia para este fandom, pero es que esta idea no podía sacarla de mi mente, desde que volví a ver BOF durante el tiempo de cuarentena. Y ahora viendo a Kim Bum en Tale Nine-Taled fue como que todo cobró sentido. Básicamente son como one-shots con secuencia, que narrarán partes importantes de la vida Yi Jeong y Ga Eul como esposos durante su primer año de casados, es un twelve-shot: son doce capítulos uno por cada mes hasta llegar al primer año.
Aviso: Boys Over Flowers no me pertence, solo me divierto con sus personajes.
"Un matrimonio feliz es la unión de dos buenos perdonadores" – Ruth Bell Graham
Capítulo 1. Primer mes
Junio, 2015
Ga Eul abrió los ojos, y mientras estos se acostumbraban a la poca luz de la habitación, notó que había despertado mucho antes de lo que la alarma estaba programada. 6:00 am marcaba el reloj en forma de la Torre de Pisa—recuerdo de su luna de miel en Italia—sonrió triunfante, y se dispuso a salir de la cama para preparar todo antes de irse a su trabajo, e iba hacerlo pero un fuerte brazo que rodeaba su cintura impidió que se moviera, intentó una vez más, pero se aferraba cada vez más a ella.
—Yi Jeong, sunbae... —empezó a decir—Es tarde yo tengo que ir a trabajar, y tú tienes esa junta con los del museo...
—Anae —Yi Jeong susurró en su oreja, causándole cosquillas—Seguro son menos de las seis y media...Dormir, sigamos durmiendo.
—Sunbae, pero el desayuno...
—Han pasado muchos días desde que oficialmente nos casamos, ¿Hasta cuándo vas a llamarme así?
Ella se removió un poco y logró quedar de frente a él, aún acostados él abrió los ojos para verla, y la verdad es que no tenía la respuesta, la costumbre de llamarlo así le ganaba. Ya llevaban un mes de casados, un mes viviendo en esa casa (un poco grande para su gusto) que él había comprado en un suburbio de Seúl, un mes compartiendo las mismas cosas, un mes despertando a su lado, un mes sintiéndose tan feliz que podría explotar en cualquier momento.
—Yi Jeong-ah —habló Ga Eul de nuevo y depositó un beso sobre su nariz—En serio debo ir a hacer el desayuno, hoy debo llegar más temprano porque mis alumnos tienen un paseo guiado a la biblioteca y...
Yi Jeong la abrazó y la acercó más a él, la cabeza de ella ahora reposaba sobre el pecho de él.
—Quedémonos aquí un poco más, para eso contraté personas que hicieran esa tarea.
Ga Eul suspiró, desde el momento uno ella siempre estuvo en desacuerdo con tener personal de servicio, Ga Eul era una chica sencilla, con solo tener a Yi Jeong a su lado, y ser felices le bastaba. No quería los lujos, o servidumbre haciendo cosas que perfectamente ella podía hacer, era como si invadieran la privacidad de ambos. Cuando se lo comentó a su ahora esposo, él solo dijo que una mucama o dos no hacían daño y que solo estarían en días específicos.
—Bien, solo cinco minutos más.
Yi Jeong sonrió triunfante y le robó un beso en los labios.
Despertar así todos los días no estaba nada mal. Al bajar a la cocina media hora después, ya el desayuno lo tenían servido.
Más tarde ese día
Había tenido un día agotador, tras salir de distintas juntas de trabajo, puesto que varios museos querían exhibir la última pieza que había construido, y es que desde su luna de miel dos semanas antes no había estado muy ocupado realmente. Su luna de miel...ese pensamiento solo trajo la cálida sonrisa de Ga Eul a su mente, sus mejillas rosadas, la forma tan tierna como ella lo miraba, y la embriaguez que sus labios emanaban porque ese era el efecto que tenían en él.
Sonrió, y con ese pensamiento entró a su casa.
—Ga Eul-ah! —gritó para llamar la atención de la joven, era un poco más del mediodía, lo que significaba que ella ya había salido de la escuela donde trabajaba.
Pero al escanear toda la sala de estar y no verla suspiró resignado, subió las escaleras rumbo a la segunda planta, pero detuvo su paso en el segundo escalón.
— ¡Por aquí! —La voz de Ga Eul resonó desde la cocina.
Yi Jeong se dirigió hasta allí. Ga Eul había llegado una hora atrás, las mucamas que Yi Jeong había contratado ya habían dejado listo el almuerzo, pero ella se sentía tan incómoda con personal de servicio alrededor que cada vez que llegaba a casa ella les daba el resto del día libre.
Se encontraba encima de una silla limpiando las alacenas más altas. Mientras tarareaba una canción. Yi Jeong se detuvo en el marco de la entrada hacia la cocina. La observó, tuvo ganas de reírse, la sola imagen de ella así le producía una ternura incomparable, claro que...si miraba su figura enmarcada en esa blusa blanca y esa falda alta, era otra cosa lo que invadía su mente.
Carraspeó para llamar su atención y pensar en otra cosa.
Ga Eul volteó a verlo y se sobresaltó, casi perdió el equilibrio por lo que Yi Jeong rápidamente corrió hasta ella para sujetarla. Sus brazos rodearon la cintura de ella. El corazón de Ga Eul latía rápido por la impresión, pero allí estaba aprisionada contra el cuerpo de Yi Jeong, sus mejillas se tornaron rosadas.
— ¡Debes tener más cuidado! —él le reprendió y cuidadosamente la soltó haciendo que sus pies tocaran el piso, pero sin despegarse de ella, sus brazos aún rodeaban su cintura — ¿Dónde está Min Jae? este es su trabajo. So Ga Eul, te he dicho miles de veces que eres la señora de la casa, si tuviste un día duro después del trabajo ve y descansa, otros se encargarán de esto...
—No soy una muñeca de porcelana, So Yi Jeong —ella respondió muy seria—Les di el día libre a Min Jae y Cha Ji, sabes que me siento incómoda con gente andando de aquí para allá.
Yi Jeong asintió ya harto del tema.
—Bien, bien, lo sé, pero luego hablaremos de eso, ¿Qué tal si comemos?
Y tras sugerir eso, la soltó y se dispuso a husmear entre las ollas y platos servidos que estaban sobre la mesa, el olor emanó de inmediato, un exquisito aroma de verduras sofreídas, guiso de carne y mezcla de verduras llenó parte de la cocina. Yi Jeong de inmediato tomó una porción solo por probar.
— ¡Este Japchae está delicioso! —Él expresó—Ven, Anae. Te serviré un poco
Ga Eul se cruzó de brazos y rodó los ojos un poco frustrada. Claro, eso que aún no pruebas el que yo preparo. Pensó.
Un par de días habían pasado, Ga Eul había intentado volver a despachar a las mucamas, pero Yi Jeong al estar trabajando en nuevos proyectos artísticos de alfarería pasaba más tiempo en casa —Había acondicionado un salón de la casa como su taller—de manera que se daría cuenta.
Entró en su habitación solo para ver a su esposo frente al inmenso espejo del cuarto.
—Ga Eul-ah, ¿Quisieras decirme por qué mi camisa Charvet está de color rosado?
Ga Eul se tapó la boca y reprimió una risa.
—Oh, nampyeon. Yo traté de lavarla la semana pasada, pero esa lavadora automática con secadora es muy extraña y creo que mezclé los colores y...
— ¡Era una edición limitada! solo hay dos piezas en el mundo, Woo Bin tiene una, y yo tenía la otra —él empezó a quitársela, todavía a Ga Eul le costaba ver el torso desnudo y bien tonificado de él, a pesar de que ahora constantemente lo veía, y más allá de eso.
Pero cuando él sacudió la camisa estrellándola contra el piso, supo que estaba molesto. Yi Jeong casi nunca se enojaba, al menos no con ella, era muy raro para ella verlo así, durante los años que estuvieron saliendo él solo era tierno, caballeroso y comprensivo con ella.
— ¡Hay una razón por la cual Cha Ji es la que se encarga de la ropa! —Él continuó pero elevaba la voz cada vez más, Ga Eul retrocedió unos pasos.
—Claro ya no importa...—dijo al fin y al cabo suspirando y calmándose, tomó una camiseta y salió de la habitación. Ga Eul todavía pensaba en todo lo que había pasado.
No sabía dónde estaba Yi Jeong, tras lo sucedido en la mañana ella creyó que luego se le pasaría pero se había ido de la casa, ya eran cerca de las tres de la tarde y aún no sabía nada de él, no sabía si sentía enojada o triste, y es que, si las mucamas les parecían tan perfectas a Yi jeong pues ¡Se fuese casado con una de ellas!
Ga Eul fue a pasar su enojo al cuarto de lavado, donde había empezado todo el dilema, miraba los botones de los artefactos y suspiraba, ¿Por qué era tan difícil? ella solía ayudar a Jan Di en la tintorería algunas veces, claro que aquellos equipos no eran tan sofisticados como los que tenía Yi Jeong en casa.
De pronto Yi Jeong abrió la puerta y entró. Ella parpadeó al verlo luego una furia recorrió su cuerpo, recordó el por qué estaba enojada.
—Ga Eul, te estaba buscando por toda la casa...
— ¿A mí? ¿O a alguna de las mucamas? porque parece que ellas son mejor en todo lo que hacen que yo—se quejó ella acercándose a él, golpeando con las palmas de sus manos el pecho de él. Ahora era su turno de estar molesta.
Yi Jeong tuvo el ridículo impulso de sonreír.
—Perdóname por tratarte como lo hice —él la tomó por los hombros—Estuve pensando en lo estúpida que fue mi actitud. Y de verdad, Ga Eul, eres la mejor esposa del mundo, y no es como que si yo haya tenido otras...— pero al ver la cara de Ga Eul frenó lo que estaba diciendo.
—Anae...eres lo mejor que me ha pasado en la vida, yo solo quiero que estés bien. Pero no quiero que pienses que te subestimo, eres la persona más fuerte y maravillosa que conozco. Ga Eul-Yang. Mi Ga Eul—dijo, y allí estaba de nuevo, esa sonrisa de ella que lo desarmaba por completo.
Se acercó más a ella y la besó, los brazos de Ga Eul instintivamente rodearon su cuello, sus labios se movían sincronizadamente, saboreaban, mordían y seguían bailando. El ritmo del beso cambió ya no era lento y suave sino que era rápido y apasionado, un jadeo escapó por la garganta de Ga Eul lo suficientemente audible como para que Yi Jeong dejara su boca y empezara a trazar un camino de besos por el cuello de ella, sus manos se movían arriba y abajo por la espalda de ella, acariciándola, mientras ella desordenaba su cabello con sus dedos.
Yi Jeong caminó con ella hasta pegarla de la pared, a decir verdad el cuarto de lavado no era tan grande, solo estaban las lavadoras, secadoras y un par de cestas. Pronto las manos de él estaban por debajo de la camiseta de ella, y comenzaron a acariciar sus pechos aún escondidos en su sujetador. Ga Eul cerró los ojos para disfrutar del momento, claro que los nervios comenzaron a atacarla, ese no era el lugar...
Pero sus pensamientos se interrumpieron cuando sintió que Yi Jeong se había detenido, abrió los ojos y notó que el chico solo se había separado centímetros de ella solo para deshacerse de su propia camiseta, luego volvió a unir sus labios, nuevamente besándola con tanta ternura que podía llenar todo su ser, mientras el calor del momento los invadía y sus labios colisionaban, las manos de Yi Jeong pedían permiso para seguir subiendo la camisa de ella, sin embargo, el sonido de la puerta abrirse los hizo detenerse.
—Omo, ¡Lo siento!
Ambos se separaron sobresaltados y se giraron hacia la puerta del cuarto de lavado. Una mujer bajita un par de años mayor que ellos estaba allí de pie con una cesta de ropa. Ga Eul solo moría de la vergüenza, mientras intentaba arreglar su ropa, Yi Jeong por su parte cerraba los ojos y suspiraba.
La mujer dejó la cesta en el piso y salió apresuradamente.
Ga Eul se mordió el labio, tarde o temprano algo así podía pasar, y claro que ella no tenía por qué sentirse así, esa era su casa, y Yi Jeong su esposo, era algo normal…Trató de calmarse a sí misma, pero toda aquella escena solo la hacían querer esconderse.
—Yo...yo recordé que tengo algo que hacer, nos vemos más tarde. ¡Te amo! —dijo torpemente Ga Eul a Yi Jeong.
Y salió tan rápido como un huracán del lugar.
Yi Jeong aún seguía sin camisa, y solo en el cuarto de lavado lo había pensado bien. Era oficial: despediría al personal de servicio, una casa solo con él y Ga Eul era suficiente, y lo único que necesitaba.
N/A: ¿Y, te gustó? yo amo a SoEul, y ya necesitaba sacar esto de mi mente. By the way, el año donde situé la historia es 2015, partiendo de un hecho hipotético en donde los enventos que pasaron en BOF fueron en el 2009, luego los cuatro años que nuestro SoEul estuvo separado, él vuelve, ellos inician una relación y un año después se casan= 2015.
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