Aclaraciones:
╞ Edades de protagonistas: Adrien 19; Marinette 19.
╞ Temas delicados como la muerte, depresión, embarazo, entre otros.
╞ Mayormente contendrá momentos trágicos, quedáis avisados.
╞ Entre la narración se estarán incluyendo Flashbacks, para que no os confundáis.
╞ Aún no tengo claro cuántos capítulos haré pero intentaré actualizar lo más pronto posible.
Sin más, espero que os guste. Os veo en la siguiente actualización
Continicio (S.) Se refiere a la hora de la noche en que está todo en silencio.
A pesar de estar rodeada de tantas personas, no lograba escuchar nada o es que quizás estaba tan absorta en sus pensamientos que ni siquiera se molestaba en querer escuchar lo que decían. Las lágrimas bajaban por su rostro sin cesar y su cabeza dolía por la deshidratación, en algún momento se preguntó en qué momento quedaría seca y no podría llorarle más. Subió la mirada y se dio cuenta que las nubes estaban grises, este parecía un día tan oscuro que parecía hacer alusión al sentimiento colectivo.
«Hasta el cielo está triste.»
Fue lo que pensó. A pesar de que se encontraban en la ceremonia fúnebre, era difícil procesar las cosas. Quizás era tan solo una pesadilla, tal vez en algún momento despertaría y las cosas serían como siempre.
Pero si era una pesadilla, ¿por qué dolía tanto?
Tenía tan presente sus últimos momentos junto a él, y sentía como se le estrujaba el corazón dentro del pecho de tan solo pensar en cada una de las memorias que construyeron juntos, las cuales ahora se convertían en un constante recordatorio de que ella estaba viva, pero él no más.
"Viva"... Eso fue lo que anunció el doctor en el hospital después de comprobar que sus signos vitales eran normales. Pero vivir para Marinette no era estar viva, porque vida era única la que tuvo con Adrien Agreste.
Volvió a la realidad cuando sintió como Alya, quien estaba a su lado, le daba unos pequeños empujones en el brazo con el codo para hacerla reaccionar. La chica de cabello azul oscuro la miró y se dio cuenta que era su turno de dar unas palabras.
Suspiró un par de veces y limpió las lágrimas de sus ojos mientras jugaba con el anillo que alguna vez perteneció a su compañero.
Se puso de pie mientras miraba al suelo, podía sentir todas las miradas posándose sobre ella. Seguro muchos debieron sentir lástima, pues todo lo que Adrien y Marinette vivieron juntos fue tan breve, que pensar en una chica viuda a tan solo sus 19 años era bastante impactante, una pérdida tan dolorosa a una edad tan corta.
El recorrido de su asiento al podium que se encontraba al lado de aquel ataúd no era tan largo, pero ella podía sentir como sus pies se hacían tan pesados, así que su paso era lento. No se sentía capaz de hablar, más sabía que debía hacerlo. Todo esto la hacía sentir nauseas y querer simplemente echarse a llorar y desahogar la pena que llevaba encima.
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Flashback
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—¡ADRIEN!
Un grito desgarrador se escuchó en la torre Eiffel por parte de Ladybug quien de rodillas veía horrorizada como a su compañero héroe le era propiciada un estoque contra su pecho. Gabriel Agreste, quien sujetaba el puñal con una mano, había intentado arrebatar de la mano de Chat Noir el broche de Pavo Real que previamente este había logrado quitarle, junto con el anillo de la destrucción; no fue hasta que escuchó el grito de Ladybug que su sonrisa perversa y triunfante se borró de su cara.
—¿A-Adrien?... ¿¡Hijo!?
Preguntó conmocionado el empresario quien, desquiciado por haberle sido arrebatada la única oportunidad de traer a su esposa de vuelta a la vida, se había abalanzado contra el héroe de negro, quien aún se encontraba impactado tras descubrir que su padre había sido el villano que había lastimado a muchas personas antes y había causado terror en Paris.
Los ojos verdes del chico se habían abierto al máximo cuando le provocó una herida corto punzante lo cuál causó un dolor tan fuerte y fue incapaz de siquiera gritar. Su mirada se dirijo hacia abajo, viendo cómo salía mucha sangre desde su propia herida y luego volvió a subir la mirada para encontrarse con la expresión de horror de su padre.
—Pa... dre...
Alcanzó a pronunciar con dificultad mientras que sus ojos se inundaban de lágrimas y justo en ese momento, el poder de su magia se acabó, mostrando su verdadera identidad.
Incapaz de creer la inhumanidad que acabó de cometer, el reconocido diseñador soltó el arma con que él mismo había apuñalado a su hijo, haciendo que este perdiera el equilibrio y cayera por la esquina de la Torre Eiffel que era donde se encontraban.
—¡NO, ADRIEN!
Gritó la chica finalmente reaccionando, a pesar de que sus rodillas dolieran no se detuvo y saltó justo por donde Chat Noir había caído.
Con ayuda de su Yo-Yo, logró sostenerse de una columna de la Torre y atrapó a Adrien en el aire antes de que este cayera, bajó al suelo rápidamente y se puso de rodillas en el suelo mientras recostaba al chico frente a ella, con la cabeza del rubio en su propio regazo.
Chilló un poco de dolor ya que sus rodillas aún dolían, cuando Chat Noir vio como su padre intentaba apuñalarla, la había empujado con toda la fuerza que tenía para alejarla del peligro y ella cayó al suelo con nada más grave que sus rodillas raspadas.
Pero él había salvado su vida.
—¡Adrien! ¡Adrien! ¿Por qué hiciste eso? —Preguntó eufórica la chica mientras lágrimas caían de su rostro sin parar. La sangre del chico manchaba el suelo y a ella también, sentía tanta angustia pero no le importaba más que el bienestar de su amado.
—Por ti mi Lady... Soy capaz de... cualquier cosa. —Respondió él con dificultad mientras forzaba una leve sonrisa; intentaba respirar lo más que podía. Pero por cada respiración que tomaba más perdía sangre, o eso fue lo que los doctores explicarían más adelante.
—¡No, mejor no hables! Todo va a estar bien, ¿sí? Iré a conseguir ayuda. —Justo cuando se dispuso a levantarse, el chico tomó con un poco de fuerza el brazo de la chica para que no se marchara.
—Marinette, no hay tiempo. —Le dijo con una mirada dolorosa que suplicaba que ella se quedara a su lado. Estaba seguro que no iba a sobrevivir y tenía miedo, por lo que no quería pasar su último momento solo. Sus ojos se llenaron de lágrimas al ver que la chica de antifaz insistió de nuevo en ir por ayuda.— Por favor... Quédate...
La chica intentaba no romperse en llanto frente a él, quería darle la seguridad de que saldría de esta y que ambos podían seguir con su vida juntos. Pero a este punto ni siquiera ella estaba segura. Decidió quedarse, seguro alguien que presenciara la pelea llamaría a emergencias.
—Estarás bien, vas a ponerte bien y estaremos juntos siempre. No me dejes por favor, te necesito mi amor. —Lloró y tomó la mano de Adrien suavemente, pero esta se sentía muy fría ya, entonces lo entendió; lo estaba perdiendo.
—Si hay algo de lo que... me arrepiento en esta vida... es por no haberme dado cuenta... de mis sentimientos antes. —Más punzante que sus palabras, eran las pausas que hacía por falta de aire. La chica de antifaz se inclinó hacia adelante y besó su frente, mientras sus labios hacían contacto con la piel del chico ella sollozó en silencio.— Podríamos haber tenido más tiempo...
—No digas eso. Nuestro tiempo juntos ha sido perfecto. —Respondió ella haciendo lo posible porque no se le formara un nudo en la garganta, mientras envolvía sus brazos alrededor de él para sentirlo cerca, pero ella ahora temblaba mientras que el rostro del chico se volvía igual de blanco que una hoja de papel.— Te amo Adrien...
—Y yo a ti, Mari... —Estando cerca de su rostro, Marinette fue testigo de cómo el alma de su amado se le iba de los brazos.
... Suspiró una vez...
Y perdió todo pulso, el agarre de sus manos se soltó.
... Suspiró por segunda vez...
Y sus ojos se cerraron, mientras que su rostro se inclinó hacia un lado.
... Y no hubo un tercer suspiro...
Cuando no pudo sentir algún signo vital más por parte de Adrien, Marinette lo abrazó con más fuerzas y lloró con tanto dolor, como si de alguna forma eso pudiera traerlo de vuelta a la vida, como si el cielo fuera a apiadarse de ella y le perdonaría la vida. Justo ahora... Ella solo quería irse con él.
Y cuando las luces de la ambulancia comenzaron a sonar cerca de ella...
... La lluvia acompañó a Marinette en su sufrimiento.
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Fin del Flashback
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Mientras miraba el ataúd que resguardaba los restos de Adrien se limpió inútilmente el rostro con sus manos, pues sus mejillas seguirían bajando por su rostro como agua de rio, tras recordar aquel fatídico día; al menos le debía a Adrien ser fuerte durante un par de minutos. Se paró frente al podium y miró a las personas. Tantos amigos, conocidos, familiares que ella no llegó a conocer. Todo era tan difícil...
—Quiero agradecerles por acompañarnos hoy en honor al mejor ser humano y héroe que alguna vez haya existido. Adrien... Chat Noir... era mucho más para mi que solo mi compañero al luchar contra el crimen, mucho más que el amor de mi vida... —Guardó silencio cuando sintió un nudo en la garganta. Se cubrió la boca un momento para no sollozar y cuando finalmente sintió su garganta liberada de nuevo retomó la palabra, pero esta vez volvió la mirada hacia el ataúd a su lado y sus manos se sostuvieron con fuerza en el podium.
—Él era mi alma gemela. Me dio una razón, un propósito. Me dio también una nueva vida... Y en esta vida yo aprendí a cómo ser feliz a pesar de las dificultades. Y sé que va a costarme mucho recuperarme y reaprender ahora que mi gatito se fue... —Y entonces al pronunciar ese apodo cariñoso que le tenía al rubio, volvió a romper en llanto, con la diferencia de que esta vez no se detuvo.— Pero nunca olvidaré todo lo que aprendí de él y jamás lo daré por sentado.
"Así que gracias por venir en su honor. A Chat Noir pero aún más importante, a Adrien Agreste...
... Un héroe para todos nosotros."
Continuará.
