Descargo de responsabilidad : Los personajes de Mo Dao Zu Shi pertenecen a Mo Xiang Tong Xiu, yo solo los tomé prestados para la creación de esta historia, todos los créditos a ella .
El segundo Jade del clan Lan, caminaba con lentitud hacia la habitación que compartía con Wei Wuxian, el ojigris había afirmado tener una sorpresa que le gustaría.
Le había dicho que no necesitaba ningún regalo, con saberlo a su lado le bastaba, pero al ver la alegría y felicidad en su rostro supo que al igual que siempre sería incapaz de negarse ante su esposo.
Lan Wangji entró al Jingshi, al encontrarlo tan silencioso sintió su corazón doler. Si bien pasado meses desde lo ocurrido en el templo Guanyin, el más pequeño atisbo de silencio y soledad carcomían su alma pensando que Wei Ying no había vuelto, que todo solo era un sueño febril que terminó incluso antes de iniciar.
Tragando el nudo en su garganta, se adentró. Su respiración se cortó y sus manos comenzó a temblar mientras luchaba inútilmente por retener las lágrimas, delante de él se encontró su ahora esposo vistiendo unas túnicas similares a las que usaba en su época como el temido Patriarca Yiling, incluso su cabello estaba sujeto como en aquellos años.
—Wei Ying— susurró mientras se acercaba.
El ojigris al escucharlo giró con una enorme sonrisa que poco a poco desapareció al ver las lágrimas que bañaban el estoico rostro del Lan. Se acercó con rapidez y lo tomó del rostro limpiando sus lágrimas.
—Lan Zhan ¿Qué sucede? - cuestionó asustado mientras retenía sus propias lágrimas, si había algo que odiaba era ver a su esposo sufrir.
Ignorandolo Wangji lo obligó a soltarlo mientras el lo tomaba de las mejillas acercandolo lo más que podía.
- Wei Ying, vuelve a Gusu conmigo - pidió con desespero, incluso su voz tembló un poco. Al escucharlo Wuxian no pudo detener el sollozo que abandonó su garganta y las lágrimas comenzó a caer por sus mejillas.
Tomó las manos del Jade entre las propias y se acercó más, apegándose como si quisiera volverse uno solo con el, sonrió de manera rota mientras se ponía de puntillas y unía sus frentes.
—Rápido Lan Zhan, llévame a tu Secta.
Al escuchar la respuesta sus piernas fallaron y cayó al suelo llevándose a Wei Ying con él, pero a ninguno le importo demasiado. El dorado y plateado de sus ocelos se encontraron frente a frente en una batalla de arrepentimiento, dolor, amargura y desesperación que con el paso de los segundos fueron sumergidos en un océano de un amor absoluto e incondicional.
Las palabras fueron innecesarias pues sabían sin dudarlo ni un momento que estaban dispuestos a entregar la vida por el otro, que si uno partía seria cuestión de un momento antes que el otro lo siguiera. Necesitaban del otro para vivir, para sentir que la vida tenía algún sentido. Fueron trece años de espera y soledad, que si bien habían terminado, un miedo profundo crecía en ellos de que fuera todo una mentira y que en un solo parpadeo todo desapareciera.
El temor era tal que sabían que era imposible conciliar el sueño si no estaban entre los brazos del otro, se amaban, se necesitaban, se pertenecían. Su amor era tal que si terminaba no sería hoy, tampoco sería mañana, ni siquiera en veinte vidas, cometieron errores, dijeron cosas que no debían, callaron otras que debieron gritar al aire, pero estaba hecho y no lo podría cambiar.
—Wei Ying no quiero lastimarte ni castigarte, quiero protegerte. No te encerrare solo quiero que estés a salvo.
Wuxian sonrió mientras asentía— Lo sé, confío en Lan Zhan si él dice que me protegerá, entonces así será.
Se vio a los ojos por unos segundos mientras sus respiraciones se regularizaban, si bien Lan Wangji ya sabía de sus sentimientos que era un momento perfecto para recalcarlos.
Tomó aire, y con satisfacción junto a una pizca de orgullo repitió las mismas palabras que dijo en aquel templo que dio inicio a su relación.
—Mi memoria es muy mala, no puedo recordar las cosas que sucedieron en el pasado. Incluso en ese tiempo en Ciudad sin Noche, no recuerdo ni un poco lo que pasó en esos días. Pero, pero de ahora en adelante, todo lo que me digas, todo lo que hagas por mi lo recordaré todo. No olvidaré ni una sola cosa.
Al escucharlo, Wangji soltó un bufido que bien podía pasar por una ligera risa que lo alentó aún más.
—Eres increíble, me gustas. O poniéndolo de otro modo, te deseo, te amo, te quiero, no puedo separarme de ti. Quiero ir de cacería nocturna contigo por el resto de mi vida ¡Y acostarme contigo todos los días! Puedes hacer lo que quieras conmigo.
El segundo Jade soltó sus mejillas para poder llevar sus manos a su cintura para poder resguardarlo en su pecho, justo donde nadie podría hacer daño, Wuxian se acomodó para poder estar más cómodo y poder seguir viendo aquellos ojos dorados que tanto quería.
—Te juro que lo que digo no es por el calor del momento, ni estoy bromeando como en el pasado, tampoco lo hago por gratitud, no es por nada de eso. Es solo porque te quiero. ¡No quiero a nadie más que no seas tú! ¡No puede ser nadie más que tú! Lan Zhan, mientras tú estés dispuesto ...
Justo como ese día no lo dejo terminar, beso con suavidad sus labios antes de que al igual que su alma gemela repetir su confesión.
—Te deseo, Te amo, Te quiero— después de cada afirmación Wei Ying respondió con un Sí bastante seguro haciendo que Hanguang-Jun dejara pequeños besos en sus labios— ¡No puedo separarme de ti! No quiero a nadie más que no seas tú, no puede ser nadie más que tú.
Después de eso ambos se quedaron en silencio, no era necesario decir más ya todo estaba dicho. Si bien su relación no tuvo un buen comienzo se aseguraría día a día que su final fuera maravilloso porque su pareja lo merecía, mientras uno perdió a su familia el otro lleva en su espalda la marca de treinta y tres latigazos.
Pero ahora, justo en ese momento en el que sabían a la perfección que sostenían el mundo del otro sonrieron dichosos, su amor era dulce, leal y salvaje. Y era imposible que no estuvieran orgullosos de el.
