Prologo
—¡Yo me haré cargo!
Fue el gritó que aquella extraña mujer manifestó de la nada. ¿Cómo que se haría cargo? Nos acabamos de conocer hace menos de una hora y dice eso; las personas son realmente curiosas. ¿Qué? ¿Qué que esta pasando? Bueno… deberíamos retroceder un poco el tiempo, no tanto, solo unas cuantas horas en este día sábado.
Horas antes…
Sawako Yamanaka, una joven profesora que rige en la escuela exclusiva de mujeres Sakuragaoka, ubicada en la prefectura de Shiga. Aquella mujer de cabellos largos y castaños, usando un vestido de una pieza de color amarillo; se encontraba más que estresada. Y como no estarlo, si faltaban menos de cuarentaiocho horas para que la escuela recibiera a sus nuevas alumnas de primer año, y eso no es tarea fácil.
Había terminado de distribuir a todas las alumnas de primer año en sus respectivos salones, así que procedió a reclinarse en su silla mientras estiraba su espalda, lo que provocó que una de las hojas cayera al suelo. Al tomarla, se percató que el nombre de la chica era Yui Hirasawa, sin darle más importancia, lo dejó en el lugar para proceder a guardar todos los demás papeles en una carpeta.
—¡Ay! —se quejó—, pensé que nunca iba a terminar…
Tras aquella frase, se puso de pie, tomó la carpeta, y salió del salón de maestros para dirigirse a la oficina del director. Una vez en el lugar, tocó la puerta y, después de que se le permitiera el ingreso, entró para dejar la carpeta en el escritorio del director, quien solo asintió con la cabeza.
Sawako satisfecha de terminar su labor, procedió a volver al salón de profesores para tomar su bolso y volver finalmente a su departamento. Se despidió de sus colegas y caminó hasta el estacionamiento del establecimiento.
Lo que Sawako Yamanaka no sabía, es que su vida estaba a punto de dar un giro de 180° grados muy bruscamente. Y es que, mientras ella hacia todo el papeleo, en un callejón un chico planeaba finalmente acabar con todo su sufrimiento usando una soga de cáñamo.
Aquel misterioso chico, al que no se le podía ver el rostro por la capucha que estaba usando, estaba sentado junto a unos cubos de basura mientras, le daba vueltas a aquella soga. Miraba la luz de los autos proyectar sombras en la pared que tenía al frente, lo que le hacia pensar lo injusta que es la vida. "unos viven tan bien, pero otros tan mal".
¿Qué es lo que había hecho? No lo entendía, creció sin el calor de una familia que le diera amor, vivió gran parte de su vida en un orfanato, del cual, a sus 14 años, escapó. Ni siquiera sabía como llegó a aquella ciudad, lo único que sabía, es que hoy todo terminaría.
Sawako conducía bailando al ritmo de la música de heavy metal que tanto le gustaba. Estaba tan ensimismada en la guitarra, que no se dio cuenta de que su auto se había quedado sin combustible, lo que le hizo detenerse cerca de un callejón.
—Lo que me faltaba —pensó la mujer mientras salía del auto—. ¿Qué se supone que haré ahora?
Sawako se dio cuenta de que había una bencinera a no muchas calles, así que fue al maletero del auto para sacar un galón de combustible, pero mientras lo hacía, escuchó unos ruidos extraños provenir del callejón.
La mujer, temerosa de que fuera algún asaltante, tomó un palo a modo de arma mientras caminaba con más miedo que valentía. Aunque nada la había preparado para la escena que vería. Había un hombre, no, más bien solo un niño. Estaba colgado del cuello; usando las escaleras de emergencia del edificio para atar la cuerda.
Pesé a lo shockeante de la escena, rápidamente saltó para subir hacía la escalera y desatar la soga, provocando que el chico cayera al suelo. Cuando bajó, rápidamente colocó sus dedos en el cuello del chico buscando cualquier tipo de pulso, el que afortunadamente encontró. Así que procedió a llamar a una ambulancia.
Mientras esperaba, le quitó la capucha al chico para poder ver su rostro. El joven no debía tener más de 14 años y lo más llamativo, era que su piel sufría de vitíligo, así que su rostro era adornado con algunas manchas más blancas que su piel y algunas pecas. Su cabello era curioso, la mitad izquierda era de color azabache, mientras que la derecha parecía estar decolorada dándole un color rubio.
—Mírate… —Susurró Sawako por alguna extraña razón emocionada—. ¿Quién te lastimó tanto para que… hicieras esto? —dijo mientras acariciaba el rostro del chico quien respiraba lentamente.
Pequeñas lágrimas caían de sus ojos y un nudo se manifestaba en su garganta. ¿Es este acaso… el instinto materno que desarrolla una mujer al llegar a ser mayor? Se preguntaba la mujer sin recibir respuesta más que el sonido de una sirena.
Al momento que llegó la ambulancia, los paramédicos tomaron al chico para colocarlo en una camilla para proceder a subirlo en la ambulancia. Pese a que Sawako tenía su auto, decidió ir en la ambulancia. Debía hacerlo, su corazón le exigía ver a ese chico despierto, necesitaba saber que estaría bien para poder dormir tranquila esa noche.
El camino al hospital fue agobiante, entre las preguntas que se le hacían a la mujer, y el ver como al chico le conectaban una máscara de oxígeno al mismo tiempo que se le chequeaban sus signos vitales.
Las cosas se calmaron unos instantes los cuales fueron de ayuda para que Sawako prestara más atención al chico. Era bastante delgado, de 1.70 cm de alto por lo menos. estaba vistiendo unos jeans negros que estaban bastantes gastados, unas zapatillas a las que le notó uno que otro agujero, su camiseta era una musculosa de color gris que se notaba manchada, por lo que parecía ser sangre.
Sawako prestó su atención a la muñeca izquierda del chico, rezaba por no ver lo que temía. Su corazón dio un vuelco al notar cicatrices en forma de cortes. Esto solo provocó que comenzara a llorar muy amargamente a la atenta mirada de los paramédicos, los cuales intentaron darle consuelo cubriendo sus hombros con una manta.
Sawako no prestó más atención a su entorno, solo pensaba en aquel muchacho, ¿qué fue lo que debió pasar?, ¿dónde estaban sus padres? Juró que, si los llegaba a ver, dejaría su lado de profesora para que la líder y guitarra del grupo "Death Devil", volviera por unos segundos; para tener una, "charla", con ellos.
Finalmente llegaron al hospital a eso de las diez de la noche, y Sawako tuvo que quedarse en la zona de espera y no podía quedarse tranquila. Se paraba cada cinco minutos, miraba su celular, reflexionaba, cualquier cosa para distraerse. Finalmente, a eso de las 11:30 de la noche, salió un enfermero preguntando por el acompañante del chico, así que Sawako le siguió hacia la cama donde estaba el chico ya despierto.
Al verlo despierto, el corazón de la mujer pudo descansar un poco, aunque pudo notar que los ojos del chico no tenían ningún rastro de vida, estaban despiertos, pero no vivos. Eran de un color escarlata intenso con unas notorias ojeras debajo de ellos.
Al notar la presencia de la mujer, el chico alzó la mirada para mirarle directamente.
La mujer tímidamente se aproximó hasta el chico en un silencio que, ninguno de los dos, sabía romper. Solo cuando el medico llegó al lugar fue roto.
—Sawako Yamanaka, ¿cierto? —preguntó el doctor mientras miraba los papeles del caso.
—S-sí… —respondió desde su lugar junto a la cama del chico.
—Y ¿tú eres? —preguntó el doctor mientras miraba al chico de cabello bicolor.
Los ojos de Sawako le miraban con toda su atención, necesitaban saber el nombre de aquel muchacho.
—Kazuha… —mencionó con un hilo de voz que solo fue escuchado gracias al silencio de la habitación.
—Kazuha —dijo el doctor mientras escribía en las hojas—. ¿Y tú apellido es?
—No tengo. Soy huérfano —volvió a decir con un hilo de voz.
Sawako al conocer esta nueva información, solo pudo apretar sus puños sobre sus rodillas.
—¿Dónde naciste? —preguntó de nuevo el doctor
—No lo sé —dijo mientras agachaba la mirada—. En algún lugar de Tokio creo.
—¿Cuántos años tienes?
—14
Lo siguiente solo fue una conversación mutua entre el doctor y Kazuha preguntando por el pasado del chico, pero era muy difícil. Lo más rescatable de aquella conversación, es que Kazuha tenía 14 años, era huérfano, no sabía que día nació, había vivido los últimos dos meses en la calle y llegó hasta Shinga por suerte.
—Por qué querías quitarte la vida? —preguntó el doctor mientras se sentaba al lado derecho del chico.
El chico no contestó y Sawako de verdad estaba muy afectada por todo lo que había vivido en menos de 24 horas.
—¿Por qué me salvaste? —preguntó Kazuha de repente hacia Sawako
—¿Qué quieres decir? —preguntó Sawako con un tono algo molesto—. ¡Te salvé porque es lo que hubiera hecho cualquier persona en mi lugar! —Subió el tono de su voz mientras lágrimas caían de sus ojos.
—¿Por qué lloras? —preguntó de nuevo Kazuha—. Debiste haberme dejado morir… a quien le importa después de todo. Solo soy un don nadie que no sirve para nada, ni siquiera pude matarme…
El doctor escuchó toda la conversación anotándola en las hojas del caso. Iba a hablar, pero la mujer habló primero y para su sorpresa, estaba cantando.
—¿Debería haberme quedado? ~, ¿Había señales que ignoré? ~ ¿Puedo ayudarte a que no te dañes nunca más? ~ Nosotros vimos el brillo, cuando el mundo dormía~. Hay cosas que podemos tener, pero que no podemos mantener~. Y si dicen: "¿A quien le importa si se apaga una luz más?" ~ En el cielo de un millón de estrellas~ Parpadeando~ "¿A quién le importa cuando se acabe el tiempo de alguien?" ~ Si un momento es todo lo que somos~ Tan fugaz~. "¿A quién le importa si se apaga una luz más? ~ Bueno… a mí~. Terminó de interpretar la canción la mujer mientras veía al chico a los ojos.
Kazuha agachó la mirada mientras apretaba sus puños, entonces volvió a preguntar
—¿Por qué te importa? Ni siquiera te conozco —contratacó el chico—. No sabes nada de mi vida, no sabes de mis heridas ni mi infancia, no sabes nada.
—Lo sé… —dijo Sawako mientras se ponía de pie y procedió a abrazar al chico—, pero puedo hacerlo ahora.
—Señorita —dijo el doctor—. Lamento informarle que este chico necesita ayuda psicológica y probablemente sea internado en un hospital mental si nadie se hace cargo de él.
Las palabras del doctor llegaron muy al fondo del corazón de la mujer y casi por instinto sus labios se abrieron y dijeron las palabras.
—¡Yo me haré cargo! —alzó la voz mientras se ponía de pie.
—Señorita, es una responsabilidad demasiado grande el cuidar de un joven de 14 años, sin mencionar los gastos y necesidades básicas.
—No me importa —dijo firmemente—. Tengo un buen trabajo y un departamento lo suficientemente grande para dos personas.
Kazuha veía la situación en shock. ¿De verdad esta mujer que acababa de conocer y que no sabia nada de él, quería cuidarle? No lo entendía, de verdad no lo entendía.
–Bueno –dijo el doctor—. Todo dependerá de la decisión del chico.
La mujer le miraba completamente expectante a la respuesta del joven, el cual estaba con la mirada baja sin saber cómo responder.
—Vamos Kazuha —dijo Sawako—. Yo cuidaré de ti.
—P-pero no me conoces —seguía insistiendo el chico.
—¿Y acaso las personas que van al orfanato a adoptar las conoces? —sonrió la mujer mientras parecía estar ganando la discusión.
—¿Y mis estudios? —mencionó el joven ya sin muchos argumentos.
—Soy profesora, haré lo que sea para que puedas estudiar donde enseño, y así no te quedes solo —Sawako le acarició la cabeza y procedió a remover su flequillo que le cubría los ojos—. Ya no tienes que estar solo.
Kazuha agachó la mirada para luego abrazar a la mujer.
—¿Dónde estuviste todos estos años? —preguntó Kazuha escondiendo su cabeza en el hombro de la mujer—. No sabes todo lo que tuve que pasar, todas las noches que lloré hasta dormirme, todas las veces que sentí asco de mi aspecto, todos los días que deseé estar muerto… ¡¿Dónde estuviste?!
—Shhhh —le consolaba mientras le daba ligeros golpes en la espalda—. Ya llegué niño… ya estoy aquí.
—Supongo que ya está arreglado —mencionó el doctor—. Aun así, tendrá que venir una vez por semana para una cita con el psicólogo, además de que deberá realizar todo el papeleo de adopción… su vida desde hoy ya no será de nuevo la misma señorita. Más le vale estar lista.
—Sí —asintió Sawako aun con el chico entre sus brazos—. Lo sé, pero tomaré el riesgo.
Eran las dos de la madrugada cuando finalmente Sawako junto a Kazuha llegaron al departamento de la mujer. Aunque muy en el fondo la mujer temía que le fuera a pasar algo teniendo a un adolescente en su casa, sentía que después de lo que pasó en aquella habitación de hospital, nada le iba a pasar.
—Lamento la intrusión —mencionó Kazuha mientras entraba después de Sawako.
—Ya es algo tarde, ¿pero te gustaría comer algo de ramen? La verdad es que no soy muy buena cocinando —le ofreció mientras se rascaba la nuca.
El chico no respondió, aunque su estómago lo hizo por él.
—De verdad lo lamento —dijo Kazuha mientras agachaba la mirada y se cubría el estómago.
Después de la comida, Sawako le mostró el cuarto donde podría dormir, era el salón de invitados el cual tenía una cama y una tele pequeña. Kazuha miró el lugar mientras lágrimas caían de sus ojos.
—Nunca había tenido una —se le había escapado el comentario.
—¿Una habitación para ti solo? —le preguntó la mujer mientras sacaba del closet algunas mantas.
—Una cama… —fue la respuesta del chico mientras tocaba el mueble enfocado al descanso.
Otro nudo se le hizo al estomago de la mujer ante tal respuesta. Pero se mostró firme ante su nuevo "hijo".
—Si necesitas algo —mencionó la mujer—. Estaré en la habitación del frente.
—Muchas gracias… —fue la respuesta de Kazuha mientras se recostaba en su nueva cama.
Luego de que la mujer dejó la habitación, entró en la suya para luego sacar su computadora para enviar un correo pidiendo una reunión con el director y el rector de la escuela; para hablar de un asunto muy importante. Luego de eso, tomó una ducha y procedió a dormirse.
Al día siguiente, domingo. Sawako se despertó desorientada por el poco sueño que tuvo, pero la reunión sería a las 7 de la mañana, así que debía ser puntual. Se levantó, se duchó, y salió de su cuarto para entrar al de Kazuha, su corazón dio un vuelco al no verlo en el lugar. Así que rápidamente le buscó por todos lados.
Su corazón se tranquilizó al ver que el chico estaba en la cocina preparando lo que parecía ser el desayuno.
—Buenos días eh… —dijo avergonzado el chico, sin saber como llamar a la mujer
—Buenos días, y solo llámame Sawa —le dijo mientras se sentaba junto al chico.
—Está bien Sawa-san —dijo Kazuha mientras bebía algo de café.
—Ahora debo atender unos asuntos en la escuela, te quedarás solo —le explicó la mujer—. ¿Te parece si después de eso vamos a una tienda a comprarte un poco de ropa nueva?
—No quiero molestarte más de lo que ya he hecho —explicó el chico mientras agachaba la mirada.
—Para nada, si de ahora en adelante viviremos juntos, será mejor acostumbrarnos a este tipo de cosas. Y no te preocupes por el dinero, gano un buen salario en mi trabajo.
Entonces la mujer vio el reloj y supo que era hora de irse.
Salió de su departamento y encontró su auto en el estacionamiento comunitario. Recordó que mientras esperaba en la sala de espera, llamó a un amigo que tenía una grúa para que lo dejara ahí. Al encender el auto, la mujer se alegró al ver que su amigo también le había llenado el tanque de combustible.
Mientras conducía, el ligero pensamiento de que, quizá el chico aprovechará la oportunidad para robarle, paso por su mente, aunque ella estaba deseando que no sea así, no quería que el chico también tuviese problemas con la justicia.
Sawako finalmente llegó a la escuela y entró a la sala de reuniones, donde ya habían llegado el director y el rector. Se asustó al pensar que, quizá vean esto como una falta, aunque ellos dijeron que acababan de llegar.
—¿Para que pediste esta reunión Sawako-san? —preguntó el director de la escuela.
La mujer suspiró antes de ponerse firme y decir
—Quiero que acepten a un estudiante varón en esta escuela.
—¿Eh? —dijo el rector sorprendido.
Unas horas después.
Sawako conducía con rapidez a su departamento, aun pensaba que Kazuha no estaría y que probablemente se haya llevado algo de valor. Tras estacionar el auto, rápidamente corrió hasta su departamento, pero cuando estaba a punto de meter la llave, escuchó como dentro de su casa sonaba una armónica, la cual tocaba una melodía bastante nostálgica.
Una vez dentro del departamento, lo primero que notó fue que estaba más ordenado y limpio. Al llegar a la sala, pudo ver a Kazuha tocando una armónica mientras miraba por la ventana. Cuando el chico se percató de su presencia, este dejó de tocar para sonreírle a la mujer.
—Bienvenida Sawa-san. ¿Cómo te fue?, ¿quieres un masaje en los pies? ¿De hombros? —le preguntó mientras caminaba hacia ella.
—La verdad es que un masaje de hombros me vendría bien —dijo Sawako mientras movía su brazo derecho en círculos—. Espera, ¿Dónde aprendiste eso?
—Oh bueno —Kazuha se rascó la nuca—. Cuando era niño siempre quise hacerle un masaje de hombros a mi futura mamá… es solo eso.
—Oh —musitó la mujer mientras un ligero sonrojo le cubría las mejillas.
—En fin —decidió dejar de lado la vergüenza Kazuha primero—. ¿Que sucedió?
—Bueno… esto fue lo que pasó—.
Flash back
—¿Por qué querrías que un estudiante varón entre en esta preparatoria? —fue esta vez el rector quien le preguntó otra vez a la mujer.
—Bueno esto es lo que pasó…—
Sawako procedió a contarles todo lo que había pasado el día anterior, de como se quedó sin combustible y había salvado a un chico del suicidio y que ahora debía hacerse cargo.
—Vaya es un caso especial —meditó el director de la escuela.
—Pero esta escuela es 100% para señoritas, desconozco como irán reaccionar al ver un alumno varón en esta escuela.
La conversación pasó entonces a ser entre el director y el rector más que con Sawako, quien comenzó a ponerse algo nerviosa al ver el nivel de seriedad con el que hablaban los dos ancianos.
—Bien Sawako-san decidimos darle un periodo de prueba a este chico —menciono el director.
—¡De verdad! —gritó emocionada la mujer.
—Pero al primer problema que provoque, por más mínimo que sea, perderás tu trabajo como maestra.
—¿Qué cosa? —preguntó poniendo los pies en la tierra.
—Tú tendrás que hacerte cargo del chico y responder por él. ¿Qué dice? ¿Acepta? —preguntó o través el rector.
—Con que a esto se refería el doctor con que mi vida no volvería a ser la misma —pensó la mujer antes de responder—: estoy segura.
Fin flash back
—¡Pero podrías perder tu trabajo! —mencionó Kazuha dejando de masajear los hombros de Sawako.
—Es un precio que estoy dispuesta a pagar —dijo simplemente—. Además, sé que no causarás ningún problema.
—¿Y cuándo comenzaría? —pregunto el chico de pecas y vitíligo.
—Mañana mismo —dijo con una sonrisa
—¡¿Que?! —gritó en shock Kazuha.
Al día siguiente, lunes.
—Me siento extraño usando esto —mencionó Kazuha aflojándose la corbata del uniforme adaptado que tendría que usar.
—Vamos, deja de quejarte quieres —decía Sawako desde el asiento del conductor—. Tienes que agradecer que la costurera pudo tener listo el uniforme en un día, así que no te quejes.
—Aun no puedo creer que estaré en una academia de solo mujeres… —mencionó mientras lloraba cómicamente. La verdad era imposible pensar que hace tan solo 48 horas haya intentado acabar con su vida.
Cuando llegaron a la escuela, Kazuha pudo notar que era un edificio bastante grande de tres pisos con un gran jardín en él. la verdad Kazuha esperaba ver alguna chica, pero como tuvieron que llegar más temprano de lo usual, para que el chico conociera al director y rector de la escuela, no había visto a ninguna.
Kazuha junto a Sawako llegaron al salón donde estarían el director, el rector, y los demás profesores del lugar. Los nervios llegaron a ambos, siendo incapaces de abrir la puerta frente a ellos, aunque Sawako, tras un suspiro, lo hizo.
Una vez dentro, los ojos de todos los presentes cayeron en el chico del cabello bicolor y piel manchada.
—Así que tú eres Kazuha —dijo el director—. Tengo muchas cosas que explicarte.
Mientras a Kazuha le explicaban todas las reglas que debía seguir; (por nombrar algunas, en los recesos deberá estar en la sala de profesores bajo la mirada de Sawako, cuando necesite ir al baño, lo hará en la sala de profesores, deberá irse junto a Sawako cuando no quede ninguna chica en la escuela. Todas como medidas de seguridad). Una chica corría por las calles de la ciudad pensando que llegaría tarde a la conferencia de bienvenida.
—Bien, es hora de la conferencia de bienvenida —dijo el director mientras se ponía de pie—. Kazuha tú esperaras aquí hasta que llegue el momento de la verdad.
—Entendido —mencionó el chico mientras seguía sentado junto a Sawako a la atenta mirada de los demás profesores.
—Y quien iba a pensar que sería Sawako quien adoptaría a un niño huérfano—.
mencionó otro profesor con una sonrisa risueña ante la situación la cual solo sonrojo a Sawako y a Kazuha.
Unos minutos después de que la charla de bienvenida había terminado, y todos los alumnos se encontraban en sus respectivos salones. Había llegado la hora de la verdad, y fue Sawako, el director y el rector quienes escoltaron a Kazuha a su nuevo salón, del cual tendría que esperar afuera mientras preparaban el ambiente en el salón.
Al ver a tres adultos, las chicas parecían algo nerviosas, quizá había pasado algo con su generación o algo por el estilo.
—Buenos días señoritas —la intimidante voz del rector fue la que hizo eco en el lugar—. Les tenemos un anuncio importante que hacer y será mejor que lo tomen con calma.
—La academia Sakuragaoka —comenzó a hablar el director—. Reconocida a nivel nacional por ser únicamente y exclusivamente solo para mujeres, pero este año será algo distinto. Debemos ver las situaciones especiales directamente sin temor al qué dirán. Es por esto que, durante este año, esta generación será la única en toda la escuela que tendrá a un alumno varón.
—¡¿Que?! —fue el gritó que provino de todas las chicas del lugar, menos de una chica de lentes que solo abrió su boca sorprendida y otra de cabello castaño que parecía estar en otro mundo.
—Señoritas, cálmense —hizo un llamado a la calma Sawako—. Será mejor que lo conozcan primero, puedes pasar.
Kazuha pudo notar la seña que hizo Sawako invitándolo a pasar, aunque después de aquel grito, no tenía muchos ánimos. Aun así, tras un suspiro, abrió la puerta para entrar en el lugar. El grito de asombro fue notorio al igual que los murmullos entre las chicas.
—Las relaciones comienzan con la confianza, con conocer al otro —habló el director—. Pueden hacerle algunas preguntas después de su presentación, aunque no pueden preguntar por qué esta aquí.
—Me llamó Kazuha, tengo 14 años y desde hoy seré su compañero —hizo una reverencia.
Las chicas le miraban con mera curiosidad sobre todo una chica de cabellera castaña que sin ningún tipo de vergüenza o sentido común gritó al aire.
—¡Eres como un perro dálmata!
—Eh… podría decirse.
—¿Por qué tu cabello es de dos colores? —preguntó una chica x al chico
—Por mi enfermedad se me des pigmenta la piel, lo que provoca estas manchas que ven en mis manos y rostro. El cabello se me des pigmentó porque también tengo una de esas despigmentaciones en mi cabeza.
Las chicas dijeron wow ante la respuesta del chico, aunque una de las compañeras, más que asombrada por la información, estaba maravillada por la apariencia del muchacho. Se trataba de Nodoka, una muchacha de cabellera corta y lentes rojos, la cual veía al chico con un ligero sonrojo en sus mejillas.
—Podrán hacer sus preguntas en otra ocasión, por ahora las clases deben continuar —habló Sawako—. ¿Por qué no te sientas en el lugar disponible?
Kazuha procedió a sentarse junto a la chica de lentes y sacó un cuaderno para tomar apuntes, después de todo, su nueva vida apenas comenzaba hoy.
Fin del prologo
Vaya por fin pude escribir esta historia que tantas ganas le tengo.
Soy nuevo en el fandom de k on, pese a que el anime ya tenga sus años, no pude quedarme tranquilo, necesitaba escribir algo de este maravilloso anime.
Sé que existen muchas historias con un personaje masculino que llega a la escuela y de ahí se forma su harem con las chicas. Pero en esta historia quise probar cosas nuevas. Cosas como que el protagonista sea un huérfano sobreviviente de un intento de suicidio, o que personajes como Sawako y Nodoka tengan más protagonismo dentro del fic.
De momento tengo planeado hacer un remade del anime agregando al personaje que inventé (el cual pueden ver en la portada de la historia)
Espero que sea de su agrado y nos vemos en otro capítulo.
Notas:
1.- La canción que interpreta Sawako es one more light de linkin park.
2.- Desconozco que se hace en la vida real en situaciones como la del protagonista, pero como aquí todo es ficción, dejémoslo así okey ;)
