Episodio 1: El sucesor
Me llamo Yagi Midoriya vivo en un mundo en donde las personas tienen algo que las hace especiales a las demás, pero no en el sentido convencional, sino en otro un poco más complejo, pues aquello que las hace especiales es el tener superpoderes o como la mayoría de las personas los llama: particularidades o también yo las llamo: el infierno mismo. En este mundo las particularidades son algo que tiene casi todo el mundo, aproximadamente el 90% de la población, y una persona sin ella es toda una anormalidad, para mí son unos afortunados. Otra característica del mundo en que vivo es que llegada cierta edad, cuando elijes a que carrera dedicarte, aquellas personas con una particularidad y deseos de hacer el bien pueden elegir una carrera para convertirse en héroes o heroínas.
Yo me encuentro justo en esa edad, el momento de elegir una universidad con la carrera de mis sueños, pero realmente no sé cuál elegir, mis padres son héroes, de los mejores que hay, y por consecuente quieren que yo también sea uno y la idea no me desagrada, solo que no me gusta que esas actividades sean reglamentadas y calificadas por una institución, pues el gobierno no es que esté muy familiarizado con el hecho de ser heroico. Aun así, no creo estar capacitado para los exámenes de ingreso de las instituciones, son demasiado para mí.
Soy un simple chico, rubio, con dos grandes mechones de pelo, cada uno a cada lado de mí cara, mido aproximadamente 1.70, algunas personas me han dicho que tengo la cara redonda, tengo unas cuantas pecas en mis mejillas, y aunque no se me note mucho tengo un ligero sobrepeso. Y justo ahora me dirijo hacia mi bachillerato.
- ¿En qué tanto piensas Mighty? – le pregunto un chico que venía directo al lugar donde se encontraba Midoriya.
- En el futuro - le respondió nuestro protagonista.
Él es mi amigo, Yamato Shinsho, es de la misma edad que yo y por nuestros uniformes se puede deducir que vamos al mismo bachillerato. Shinsho es alguien a quien definiría como un chico muy hiperactivo y extrovertido, alguien en quien realmente puedes confiar y con un gran corazón, aunque debido a esto muchos otros le han tomado el pelo y se aprovechan de él. Nos conocimos cuando entramos a bachillerato y nos hemos vuelto inseparables, principalmente porque yo no busco una interacción social con muchas personas y estoy la mayor parte del tiempo a su lado. Su particularidad es ser muy veloz, pero solo cuando ingiere azúcar. Cuando come un terrón de azúcar puede llegar a correr a 500km/h y no solo eso, sino que también puede distribuir ese exceso de velocidad a cualquier parte de su cuerpo y su dedo se vuelve una eficaz licuadora en esos instantes.
- ¿En el futuro? Ah ya se, aún no te decides que carrera vas a elegir ¿Verdad? - pregunto Shinsho con alegría mientras caminaba de espaldas frente a Yagi
-Si, tienes razón Shinsho
- Bueno, la verdad es que tú tienes la culpa de estar así Mighty, esperaste hasta el último año para cuestionarte seriamente sobre qué hacer con tu futuro
-Gracias por recordármelo- respondió con sarcasmo y un poco enojado el joven.
- Tranquilo, está bien, afortunadamente aún tienes tiempo- dijo el joven mientras se posiciona de nuevo al lado de su amigo.
- ¿Por qué crees que estoy pensando en ello?
Yamato se quedó en silencio al darse cuenta de que Midoriya tenía razón e intento cambiar de tema, pero fue en vano pues al voltear a ver a su amigo vio que éste estaba viendo al suelo con una cara sería, perdido totalmente en sus pensamientos. Ambos jóvenes recorrieron el camino hacia la escuela y allí transcurrió el día, sin nada realmente relevante, un día como cualquier otro en un bachillerato.
Al término de las clases Midoriya y Yamato se despidieron dirigiéndose a sus respectivas casas. Midoriya se encuentra en frente de la puerta de su hogar –¿Debería ser un héroe? No siento que tenga lo necesario, ni siquiera he usado mi particularidad en muchos años, pero me gustaría serlo- perdido en estos pensamientos entra a su casa, el hogar que también sirve como base de la asociación de héroes de su padre.
- ¿Qué está pasando? ¿Por qué hay tanto movimiento? - se preguntaba el muchacho observando a uno héroes corriendo hacia la salida y otros cerca de una gran pantalla con escritorio pegado a la pared derecha del joven.
Midoriya caminaba evitando a toda costa cualquier tipo de contacto con los héroes, objetivo fácil debido a que todos estaban centrados en otro asunto, adentrándose a la parte exclusiva de cuartos de dormir, pero antes de subir unas escaleras que dan al pasillo de los dormitorios, escucho a los héroes conversar.
- ¿Crees que esta vez logremos atraparlo? - preguntó uno de los héroes a sus otros dos compañeros.
- Espero que sí, llevamos meses siguiéndolo, no podemos dejarlo libre, tenemos que detener sus asesinatos.
- ¿Cuántos héroes más caerán si no lo paramos?
Yagi decidió continuar caminando y empezó a subir las escaleras.
- ¿Crees que siga la filosofía de Stein?
- No, si fuera así lo estaría haciendo mal
- Principalmente porque All Might ya no...- fue lo último que escucho antes de llegar a su cuarto.
Una vez llegó a su habitación dejó sus cosas, se cambió de ropa y se tumbó en su cama y sin dejar de mirar al techo, piensa - ¿Quién soy?... ¿Qué es lo que quiero?... ¿Por qué estoy vivo?... - mientras Midoriya pensaba esto miraba en su cuarto un cartel de All Might, un hombre musculoso, de pelo rubio y con un traje color azul con tres líneas en el pecho que se extienden hasta su espalda, una blanca y los otros dos colores rojos, también viste botas y antebrazos de color amarillo, y otro de su padre, otro hombre algo musculoso de pelo negro con puntas verdes, con un traje color verde oscuro, con guantes largos blancos, un collar metálico que forma una sonrisa muy ancha, este también tiene orificios para poder respirar, ambos con una pose similar, entonces se levantó de la cama, tomó un cuaderno y empezó a dibujar un traje – la única manera de saberlo es ponerlo en práctica ¿Soy o no un héroe? Hijo de héroes y con un legado de un gran héroe- se dijo a si mismo Midoriya mientras trazaba aquello que le afirmaría su vocación en la vida.
Al siguiente día, después de la escuela empezó a trabajar en su traje, compro tela negra para crearse una capucha con dos agujeros en la parte del cabello, donde metería sus dos mechones de pelo y unas viejas ropas que ya no usaba para formar el conjunto, agarro unos cuchillos de la cocina, los cuales amarro en un cinturón y con la tela sobrante les creo una funda para no cortarse. Con el traje listo, en la noche, el joven salió de su casa a través de la ventana, procurando que su padre no se enterará, se dejó caer agarrándose del marco de la ventana y con el mayor cuidado se soltó, cayendo en la acera haciendo muy poco ruido.
- Bendigo las veces que se me olvidaron las llaves y no había nadie dentro- tras este pensamiento el joven comenzó a caminar por la calle y empezó a probarse a sí mismo buscando cualquier actividad criminal - Sé que es ilegal usar una particularidad en público sin una licencia, pero no tengo que utilizar mí particularidad necesariamente- pensaba mientras buscaba un lugar alto para empezar su vigilancia, cuidando que ningún héroe o persona lo viera.
Encontró un lugar alto en un edificio de oficinas, intentó escalar, pero después de varios intentos sólo consiguió golpes en la espalda y unas manos rojas.
- Vale, tengo que encontrar otra forma- el muchacho miró a su alrededor buscando que ruta podría tomar para llegar al edificio alto y aunque la consiguió aún le faltaba subir un poco para llegar el tejado, así que sin pensarlo mucho siguió el camino y llegando hasta la parte problemática, se armó de valor y salto hasta el edificio objetivo; consiguiéndolo con problemáticas menores, se acercó a la cornisa y desde ahí observo que actividad había en la ciudad, el panorama principal era una plaza donde se encontraba la estatua de All Might.
Bien, solo debo concentrarme en actividades menores como robos o gatos que no pueden bajar de un árbol- pensó Midoriya- los verdaderos crímenes hay que dejárselos a los héroes profesionales- Con muchas dudas en su mente, un corazón agitado y manos temblorosas, Midoriya observó cómo dos personas robaban bolsos y carteras a quien se les pusiera enfrente, sin apenas amenazar, simplemente se los quitaban y continuaban caminando; rápidamente y sin pensarlo mucho el joven saltó del edificio.
Mientras Midoriya se dirigía a una muerte inevitable se dijo a si mismo - no pensé mucho sobre esto, maldición ¿Por qué actúe por impulso? - una vez esta pregunta pasaba por su mente, la velocidad a la que caía se disminuía cada segundo, Midoriya al notar esto inmediatamente grito un "no", lo que provocó que volviera a caer a una gran velocidad, pero afortunadamente ya está más abajo y su caída no trascendió más que un dolor que en unos minutos se le pasaría- no debo de usar mí particularidad- se repetía mentalmente Midoriya mientras se incorporaba y seguía buscando a los ladrones.
Yagi pudo percatarse de donde se encontraban sus objetivos y velozmente corrió detrás de ellos, los ladrones se percataron de la presencia de nuestro joven héroe y salieron corriendo, Midoriya lanzó uno de sus dos cuchillos a la pierna de uno de los ladrones para evitar que huyera, pero también hizo que el otro se percatará de ello y corriera a auxiliar a su compañero; Una vez el muchacho alcanzó a ambos ladrones estos le plantaron cara.
- Niño ¿Te crees All Might? - le gritó el ladrón que se encontraba en perfecto estado -te dejaría huir, pero lastimaste a mí compañero y eso me enfurece tanto- dijo aquel malhechor muy enfadado mientras se paraba, se acercaba a Midoriya, se metía ambos pulgares a la boca y comenzar a soplar, provocando que los músculos de sus brazos se hincharan. Midoriya solo expresaba una cara de sorpresa y miedo -hubieras huido cuando tenías la oportunidad- dijo aquel ladrón con voz muy profunda.
- Aun... aun así n-no dejaré que se escapen- expresó el joven con algo de miedo, pero manteniendo una postura firme
- Mala elección de palabras niño
En cuanto terminó de decir esa frase el ladrón soltó un golpe que Midoriya intentó evitar poniendo sus brazos como defensa, lamentablemente no logro parar el golpe y lo envío a un edificio que tenía detrás, rompiendo unos ventanales donde exhibían porcelana
- ¿¡En serio!?- dijo nuestro héroe con furia y levantándose dolorosamente, en cuanto se logró incorporar vio cómo se acercaba velozmente el villano para darle otro golpe, con cortes en el brazo y espalda Yagi se movió a la izquierda para esquivar el golpe, aun así, el golpe llevaba mucha fuerza como para levantar los fragmentos de vidrio y porcelana, Midoriya, poniendo su brazo izquierdo para protegerse de los fragmentos, saca su cuchillo restante para intentar detener a su atacante, pero mientras hacía esto el ladrón mueve su brazo izquierdo para intentar golpear al joven, logrando su cometido lanza a Midoriya hasta la estatua de All Might donde el joven se golpea contra ella y calló rendido ante el dolor.
- Te hubieras quedado en casa, niño- fueron las últimas palabras que escuchó el joven antes de estar totalmente inconsciente.
Al despertar Midoriya se encontraba atado a una silla, sin la posibilidad de mover sus extremidades, pero con las heridas ya con costra, en una habitación oscura, con solo la luz de un foco que se encontraba encima de su cabeza, las paredes estaban llenas de moho por la humedad del lugar ocasionado por una tubería rota, de la cual aún seguía brotando gotas de agua, el olor era apestoso, era una combinación de humedad, con perro mojado y alcantarilla. Despertado, nuestro héroe ve como se acercan dos personas que eran las mismas que los ladrones que estaba persiguiendo. - ¿Qué deberíamos hacerle? - dijo el ladrón, que le dio la paliza a Midoriya, a su compañero.
- No lo sé, mejor le preguntamos al jefe- respondió nerviosos su compañero.
- ¿Si escapa? ¿Qué vamos a hacer? Además, te recuerdo que te hirió.
- Sí, sé que eso es un riesgo, pero es mejor que le preguntemos al jefe.
- Deberíamos matarlo ahora- expresó con sangre fría y bastantes ganas de hacer esa actividad mientras le dirigía una mirada siniestra y se acercaba lentamente al joven.
- No, no, no, no sabemos que particularidad tiene- dijo el otro sujeto agarrando del hombro a su compañero para detenerlo.
- Le di la lección de su vida hace rato ¿Crees que este niño puede hacernos algo? - expresó el tipo con burla y escepticismo hacia el joven.
- Pero ya sabes que al jefe le molesta mucho que actúes sin su consentimiento
- Nos va a causar problemas si se escapa- dijo algo enojado el sujeto de los brazos inflables dándose media vuelta y quitándose la mano de su compañero de manera violenta.
- ¿Y si es alguien importante? podemos chantajear a sus padres para que nos den dinero, solo si el jefe lo ve así- respondió con miedo el otro sujeto.
- Sí, tienes razón, pero si no tiene nada importante yo mismo lo mataré, ahora ve y dile al jefe.
Mientras decía esto, su compañero se iba de la habitación -ahora estamos solos niño- dijo el ladrón que se quedó en la habitación - ¿Quién eres? - preguntó mientras se acercaba a Midoriya
- Yo soy... - El joven pensó en su padre, en lo que él mismo había hecho durante su vida - no… soy nadie- respondió Yagi con la vista hacia abajo y con tono triste.
- ¿Ahora te pones triste? ¿Qué clase de "héroe" eres? Bueno eres una pobre imitación de All Might, solo que te hace falta su sonrisa, su fuerza, su determinación y prácticamente todo - se burlaba el ladrón del muchacho, Midoriya no dijo nada y su compañero de la habitación desesperado se limitó a salir de la habitación advirtiendo al joven de que no intentará nada raro.
Solo en la habitación, en total silencio Yagi empezó a llorar - No, no sirvo para esto- pensó el joven mientras derramaba lagrimas -y ahora voy a morir o generarle a mis padres preocupación y una responsabilidad de pagar un rescate. ¿Qué clase de héroe soy? - haciéndose está última pregunta Midoriya se comenzó a enojar -soy el peor héroe que existe, lo mío no es ser héroe ¿Por qué no me quedé en casa? Si salgo de esta intentaré hacer una carrera normal, no sirvo para ser héroe- con estos duros pensamientos el joven dejaba descansar su mente.
Luego de varios minutos otro pensamiento le llegó a Yagi - ¿Debería usar mí particularidad? No, solo generó muerte y dolor si la uso, aunque eso me vendría bien en ese momento, no lo sé, quizás sea lo mejor- inmediatamente después de pensar esto último se le vino a la mente una imagen donde se ve una sombra de lo que parece un perro decapitado -no, no puedo, definitivamente no puedo- pensó Midoriya acelerado y aterrado -pero si no lo hago lo más probable es que muera... ¡Ya se! Solo lo utilizaré en lo que me mantiene atado, va a ser un periodo de tiempo corto y no hay probabilidad de lastimar a nadie ¿Verdad? - después de haberlo pensado lo llevo a cabo, detrás de él se empezaron a mover las cuerdas que lo tenían atado hasta que estuvieron totalmente desamarradas, pasó de la misma forma con las que tenía en sus piernas, aunque esas las dejo solo para mantener la impresión de que seguía atado mientras que las que lo tenían atado de los brazos las había agarrado.
Cuando el ladrón entró de nuevo a la habitación, con una cinta en su mano, se acercó a Midoriya poniendo la cinta en su boca - En lo que llega mí compañero con el jefe, no quiero que me molestes- dijo aquel sujeto mientras le daba la espalda al joven, lo cual Yagi aprovechó para saltar a la espalda del ladrón y con la cuerda que tenía en sus manos empezó a asfixiarlo. El villano no se dejó ahorcar y aventó al muchacho contra la silla otra vez, mientras volvía a inflar sus músculos, Midoriya, que se encontraba tirado en el piso con los restos de la silla, cerro los ojos y pensó - Esta vez no va a ser así- con lo cual se empezaron a elevar los trozos de la silla y las cuerdas alrededor de Midoriya, mientras Yagi se incorporaba el villano atónito se mantenía a raya, Yagi lanzó los trozos contra el ladrón, éste obviamente se cubrió evitando los trozos y cuando volvió a ver a su objetivo este último ya no se encontraba enfrente de él, las cuerdas se ataron a sus brazos y piernas fuertemente, tanto que lograron que soltara un grito de dolor, Midoriya comenzó a acercarse desde atrás del sujeto mirándolo, con una mirada penetrante de furia que poco a poco se convirtió en una mirada muerta y fría, mientras pasaba esto el ladrón se elevaba hasta el techo, donde alcanzado el tope se volteó poniéndose de cabeza y con dirección hacia donde estaba Midoriya.
- ¿Q-quien e-res tu? - dijo el ladrón con miedo y dolor, el joven se mantuvo en silencio por la cinta que tenía en la boca, se dio la vuelta y se fue, el ladrón cayó al suelo haciendo un gran estruendo que alertó a los vecinos.
Mientras Midoriya salía de la escena por las escaleras del edificio volvió a pensar- ¿No lo maté? ¡No lo maté! - esto último lo grito en voz alta, pero se escucharon como balbuceos al tener aún la cinta en la boca, inmediatamente después de eso Midoriya salió corriendo de allí hasta su casa sin dejar de pensar en lo que había hecho. Al llegar, subió hasta la ventana de su cuarto escalando la pared con sumo cuidado y ya una vez dentro de la habitación se miró en el espejo - sigo con la cinta- pensó - aunque me gusta cómo se ve mí cara con la boca cubierta, pero me la tengo que quitar- quitándose la cinta de la boca y cambiándose de ropa Midoriya reflexionó por última vez sobre su aventura de esta noche - quizás si sirva como héroe, aunque no salió como yo quería y realmente no los pude detener, espero que la policía lo haga, no por nada me empeñe en que hiciera mucho ruido. De cualquier manera, debo pensar mejor mis actos, hoy tuve mucha suerte, no creo que debiera volver a hacer algo así - y con esto último en mente el joven se hecho a dormir.
Al siguiente día, todo iba de costumbre, Midoriya se despertó, se preparó para ir a la escuela, desayunó, salió de su casa y se dirigió a la escuela. Cuando iba llegando a la estación de metro escuchó en las pantallas que ahí se encuentran una noticia
- ¡Deku vuelve a salvar el día! Lo que parecía ser un intento de robo y homicidio en el distrito comercial se convirtió en una escena llena de gritos de alegría y caras sonrientes, gracias al héroe número uno Deku- Yagi observaba como aquel héroe salía en pantalla con una gran sonrisa mientras decía: No teman, yo estoy aquí.
- Nunca estás conmigo - susurró el joven con tristeza mientras se subía al tren que estaba llegando.
Al llegar a la estación deseada y caminar un rato Midoriya pensó: ¿Llegaré a ser como él? No ¡Tengo que ser como el! O al menos eso es lo que esperan de mí; mientras pensaba en esto un hombre, tan alto como obeso, con unas cadenas de oro que contrastaba con el negro de su traje y la camisa blanca debajo de éste, se le acercó a Midoriya y agarrándolo del cuello le dijo: No intentes hacer nada o te rompo el cuello niño; Yagi perplejo y con miedo se paró en seco y se limitó a escuchar al hombre.
- Vamos a ese callejón de ahí - señaló el sujeto misterioso con su mano libre y ambos se dirigieron al lugar; una vez allí el hombre se aseguró que nadie los viera y aventó al joven hacia el suelo - ¿Creíste que no me daría cuenta de lo que hiciste, niño? - le gritó con furia al joven, mientras que éste último no paraba de ver el suelo intentando descifrar quien era ese tipo y porqué lo conocía -jajaja ¿No sabes quién soy verdad?, Soy el jefe del tipo al que ¡Tu! Entregaste a la policía- Midoriya escuchando esto último se incorporó
- y-yo no hi-hice nada - exclamó el joven con voz temblorosa.
- ¡No mientas! Eres el único que cumple con la descripción que me dio mí otro subordinado, que, por cierto- al decir esto último el hombre chasqueó los dedos y detrás de él salió el sujeto que acompañaba al ladrón musculosos -Ya sabes que hacer- le ordenó a su secuaz sin apartar la mirada de Yagi.
- ¡Si jefe! - el secuaz corrió hacia su jefe y tocándolo lo volvió invisible, Midoriya sorprendido no sabía qué hacer, entonces el secuaz se lanzó contra él, Yagi intentó esquivarlo, pero sin éxito pues el sujeto logro tocarlo; Midoriya al ser tocado pudo volver a ver al hombre obeso.
- ¡Solo tenías que hacerlo conmigo idiota! - reclamó el sujeto a su subordinado -bueno, eso no evitará que te dé una paliza- afirmaba mientras se tronaba los dedos.
El secuaz huyó de la escena y mientras Midoriya veía esto, el hombre obeso, al igual que el ladrón, inflaba sus músculos, pero con la diferencia que a medida que los hinchaba su obesidad desaparecía, Midoriya intentó huir de ahí pero el hombre rápidamente le acertó un golpe en la mejilla que lo envió al otro lado del callejón.
- ¿Sabes? Estoy intentando generar un imperio del crimen, ahora que ya no hay un héroe como "él" dando problemas y soy totalmente invisible a los ojos de Deku, no voy a dejar que un simple niño jugando a ser héroe me lo quité- explicaba aquel sujeto mientras se acercaba lentamente al muchacho; el joven, tirado en el piso veía como el sujeto se le acercaba velozmente, con miedo en su cuerpo no sabía qué hacer, además de empezar a llorar, de repente vio una figura enfrente de él, aunque solo vio los pies, pies con unas botas amarillas adornadas con una especie de pinchos en forma de garra en uno de los costados, 3 en total.
- No tengas miedo, porque tienes el poder de llevar paz a donde sea- le aseguró aquélla figura con una voz profunda e inspiradora. Midoriya no entendía bien el mensaje que le dio la silueta, pero de todas formas él se puso de pie y se preparó para luchar, entonces sintió como una gran fuerza recorría su cuerpo y un aura eléctrica de color roja empezó a rodear todo su cuerpo; el hombre que ya estaba a 2 metros de Yagi le lanzó un golpe, el cual intentó contrarrestar con un golpe suyo, pero sin éxito pues la fuerza de su adversario era mucho mayor, no le ocasionó ninguna lesión, aunque si le generó un dolor que provocó que cediera y diera un giro de 180°. Dándose la vuelta para ver al agresor, Midoriya entendió que no podía ganarle en fuerza, pero tampoco podía usar su particularidad sin que hubiera consecuencias, así que mientras esquivaba los golpes del hombre pensó: ¿Cómo puedo sobrevivir a esto? - regresando el golpe, el hombre lo esquivo y mantuvo su distancia, Midoriya al ver esto se dio cuenta de algo - este sujeto solo sabe que ataco con golpes o cuchillos, no conoce mí verdadera particularidad- pensó el joven.
Entonces decidió usar su particularidad en sus puños, al hacer esto el joven noto que sus manos se sentían más ligeras a la vez que las sentía envueltas en algo frio y rígido; dando el primer golpe acercándose velozmente al villano, Midoriya logró impactar en los antebrazos del hombre, los cuales estaban cruzados para parar el golpe, pero el impacto consiguió romper esta defensa al igual que movió un poco al villano hacia atrás; el choque de ambos genero una onda expansiva de aire que rompió las ventanas de los edificios que tenía al lado y hacer un gran sonido que llamó la atención de varios transeúntes
- Ahora solo tengo que aguantar hasta que algún héroe venga- pensó aquel muchacho con una gran sonrisa en su cara combinada con una expresión de miedo y enojo, cosa que enfureció al villano y a pesar del notable dolor que sentía en sus antebrazos corrió hacia el muchacho con el puño derecho listo para lesionarlo, Yagi cerró los ojos y preparo sus brazos para recibir y contratacar el golpe.
Después de varios minutos intercambiando golpes ambas partes se quedaron a una distancia considerable del otro, Midoriya estaba exhausto y algo adolorido, aunque sabía que podía mantenerse aún otros minutos luchando si así la situación lo requería - Debo admitir que te subestime, chico, pero eso no evitará que este callejón sea tu tumba- declaró el sujeto musculoso para después mandarle un golpe a Midoriya, el muchacho intento cubrirse pero su cansancio y dolor ralentizo su movimiento, lo justo para que no logrará parar el ataque; solo se escuchó como el golpe daba con su objetivo mientras una nube de polvo se levantaba, Midoriya abriendo los ojos y separando sus brazos de su cara se dio cuenta de la nube de polvo que se había formado enfrente de él; al observar la nube vio cómo la figura de un hombre, musculoso, con pelo alborotado un poco más alto que el muchacho, que vestía unas ropas color verde, se alzaba entre los restos de aquel polvo, Midoriya temía que fuera su agresor pero se dio cuenta de que estaba de espaldas y supo rápidamente de quien se trataba así que se tranquilizó.
- No temas, ya estoy aquí- dijo aquella figura con voz alegre mientras tenía agarrado el puño del agresor de Midoriya.
- ¿Pero… cómo? - preguntó el villano con miedo en su cara, aquel héroe, que Midoriya había identificado como Deku, lanzó al villano hacia el extremo del callejón.
- Encontré a tu secuaz y él lo confesó todo en cuanto me vio, deberías conseguir mejores subordinados- explicó el héroe mientras se acercaba a aquel ser repugnante.
- Se supone que no nos puedes ver - alegó el villano mientras se ponía en pie.
- Te dije que tu secuaz me lo contó todo, por eso mismo también uso su particularidad en mí - detalló esto el héroe mientras le propiciaba golpes rápidos al villano en una coreografía magnífica en donde no dejaba responder al agredido. Pasado esto el sujeto musculoso regresó a su obesidad mientras caía inconsciente, Deku al ver esto se quedó observando al villano unos minutos, posteriormente se acercó a Midoriya - ¿Estas bien? - le preguntaba al muchacho mientras le ponía la mano en el hombro, acto que lastimó un poco a este último.
-S-si - respondió con dificultad y dolor en el cuerpo.
- Parece que estás cansado, la batalla con ese tipo debió ser dura, lo siento, no pude llegar más rápido- expresó el héroe con un tono más relajado mientras soltaba el hombro del joven.
- Esta bi-bien, te encargaste de el villano.
- Será mejor que lo lleve a la policía y a ti también - dijo Deku observando al inconsciente villano.
- ¿Yo por qué? - preguntó con sorpresa y molestia Yagi.
- Necesito que me digas quién es ese sujeto y porque te atacó- recalcó el héroe.
- Está bien - con resignación respondió.
Deku levantó al villano, se lo llevó en el hombro y ambos, joven y héroe, fueron a la comisaría más cercana. Al llegar allí un policía los atendió y los dirigió a una sala de espera mientras se llevaban al villano a una celda; allí Midoriya observó la pequeña habitación donde apenas cabían los dos sillones que conformaban la decoración de la sala - Al menos tienen una sala especial para esperar- pensó el joven mientras dejaba su mochila en el suelo y la arrastraba hasta el lugar en donde se iba a sentar, al poco rato de esperar Deku entró en la habitación.
- ¿Por qué? - preguntó el héroe al joven.
- No lo sé, simplemente estaba caminando hacia la escuela, el me agarró del cuello amenazándome y me ordenó que me dirigiera al callejón donde nos encontraste- respondió rápidamente y algo alterado el joven.
- Debes tener más cuidado, estar más alerta, el caos está en cada esquina
- Sí, lo sé- se tranquilizó un poco Yagi al decir esto.
- Bien, vamos a tu escuela.
- ¿¡Me acompañarás!?- preguntó con asombro, algo de miedo y molestia.
- Vas a llegar tarde y necesitas un justificante, no dejaré que faltes a la escuela, así que recoge tus cosas y vámonos - le ordenó el héroe al joven.
Midoriya hizo lo que Deku le dijo y mientras salían de la comisaría el villano los observaba -también deberían encerrarlo a el - declaró aquel tipo al policía más cercano a la vez que señalaba a Yagi, otro policía se acercó a decir que se callara - ese chico uso su particularidad sin permiso ni supervisión de su tutor- Deku al oír esto le preguntó al joven si era verdad, el joven lo negó con la cabeza y Deku se acercó a preguntarle al villano con qué derecho decía esto - el uso su superfuerza para mantenerme ocupado hasta que llegarás, héroe- Deku escuchando atentamente volteó a ver al villano a los ojos y dijo: dos cosas, primero: según lo que cuentas él solo uso su particularidad como defensa, no ataque, por lo que tiene justificación y no le causaría ningún problema y segundo: mí hijo no tiene la particularidad de la fuerza, sino de la telequinesis, entiendo tu confusión debido a mi particularidad, no eres el primero.
Al oír esto, el villano enloqueció y empezó a gritar sobre lo que vio, sin éxito, hasta que un policía lo incapacitó con un choque eléctrico propiciado por una pistola - será mejor que nos vayamos- le aconsejó Deku a su hijo; Yagi sin decir nada siguió a su padre mientras observaba a aquel sujeto
- Debo tener más cuidado con mi particularidad, pudo terminar realmente mal- pensó el muchacho.
Llegando a la escuela, el portero se sorprendió al ver al héroe número uno llegar a su escuela.
- Bueno días ¿Nos permitiría la entrada? - le preguntó Deku al hombre en la puerta, el cual respondió boquiabierto dejándolos entrar; como era receso los alumnos estaban distribuidos por toda la escuela y había muchos en el pasillo por dónde estaban pasando padre e hijo, los murmullos de los estudiantes los escuchaba Midoriya claramente - ¿Ese no es Deku?
- Si, pero ¿Quién es el que lo acompaña?
- Es un estudiante, creo
- Es su hijo
- ¿¡Cómo!? Pero si no se parecen en nada
- Sí, en comparación con su padre, es muy feo
- ¿Hemos estado estudiando todo este tiempo con el hijo del mejor héroe del país?
- ¿Qué?
Midoriya sentía mucha vergüenza y estaba muy nervioso, todo el camino hasta su salón fue así hasta que se le acercó su amigo Shinsho – Oye, Mighty ¿Qué hace tu padre aquí, porque está hablando con el profesor y porqué llegas tan tarde? - preguntó el muchacho a su amigo mientras esté último se sentaba en su respectivo lugar.
- Tuve una pelea con un villano en un callejón, muy divertido la verdad- con sarcasmo le respondió el muchacho a su amigo; Shinsho solo expresó una sonrisa y le pidió a su amigo que fueran a comer - ¡Hey! ¿Qué tal si vamos al tejado?
- ¿En serio? - pregunto algo ofendido y confundido Yagi.
- ¿Qué? Sería la primera vez que vamos y siempre he querido hacerlo
-Shinsho, deja de ver tanto anime... pero está bien
Al terminar de decir esto Shinsho se alegró mucho, ambos fueron al tejado, Midoriya no supo más de su padre hasta que, casi al término del receso, éste llegó al tejado - Bien, ya está todo arreglado, por favor ya no te metas en problemas- reprochó Deku a su hijo en un tono firme, casi como enojado.
- Sí, está bien- respondió su hijo sin mirarlo a los ojos y con la cabeza gacha.
- Los dejo que disfruten el tiempo que les queda de descanso y nos vemos en casa Yagi, cuídate Yamato - y con una sonrisa en su cara se dio la vuelta.
- Sí señor- respondió Shinsho con mucha ilusión.
Después de esa conversación el día en la escuela transcurrió normal, solo que ahora todos sabían que Midoriya era el hijo del héroe número uno, por eso mismo en la salida atiborraron a Midoriya con muchas preguntas, las cuales no respondió y se limitó a seguir su camino sin ver a nadie. Al llegar a su casa, en la cual no había nadie, todos los héroes estaban fuera, Midoriya se preguntó a sí mismo: ¿Todo lo que soy es simplemente es "el hijo del mejor héroe"? Y, aun así, no siento que sea su hijo. - El muchacho pensó en la noche anterior, en las palabras que le dijo aquel villano burlándose de su traje. Midoriya se fue a su habitación y con la poca tela que le quedaba se creó un cubrebocas al que le pintó una sonrisa parecida a la de All Might – Tienes razón, no soy All Might, pero puedo intentarlo- dijo el joven con determinación mientras observaba su creación, inmediatamente se puso su traje junto con el cubre bocas y volvió a salir a buscar algún crimen.
