Disclaimer: Todo es de Thomas Astruc y asociados.
Fragmento de Efímero.


Premio doble.
Para GabyJA [Bogaboo].


—Hasta la próxima, mi Lady. —Le dijo distraído, mientras se preparaba para marchar. Deshacer su transformación delante de ella era tan liberador como único. En poco tiempo se había acostumbrado a esa sensación de frescura y confianza que aquel simple detalle le había brindado.

Era como volar. Definitivamente era como volar.

—¡Espera!

No iba a negar que aquel gesto repentino lo tomó por sorpresa tanto como lo emocionó. Después de la revelación de su identidad, no paraba de dar vueltas en que, quizás, en algún momento, su Lady también se lo revelaría. Era cuestión de tiempo y no tenía ninguna intención de presionarla. Después de todo, quien quiera que estuviera detrás de esa máscara, no dejaría de ser la increíble Ladybug que, incluso con errores, seguía siendo la chica más maravillosa del planeta entero. Y nadie se lo iba a sacar de la cabeza. Se giró a verla mientras ella aún lo sostenía y lo miraba con aquellos hermosos ojos azules saltarines que parecían querer causar una catástrofe en su corazón con aquella danza inquieta.

La mirada de Ladybug era tan profunda y hasta… familiar. Sabía que aquella paz que sentía con ella, de alguna forma, ya la había sentido antes. El corazón se le aceleró a niveles insospechados.

»—Estoy… —la heroína no lo miró a la cara, pero estaba tomando valor con ese gesto—. Estoy lista esta vez. —Sonrió conciliadora, como solo ella lo sabía hacer.

Desde aquel preciso instante en el que su Bogaboo decidió decirle que estaba lista para revelarle su identidad, las cosas pasaron en cámara lenta frente a los ojos de Adrien. Sin que pudiera evitarlo un solo instante, la adrenalina lo evidenció a través del furioso sonrojo que le pintó las mejillas. Podía jurar que se sintió afiebrado cuando la vio incorporarse y como si todo se hubiera detenido, la escuchó recitar el comando para deshacer su transformación.

Lo que sus ojos presenciaron, no tuvo y, podía jurar por todos los dioses existentes, jamás tendría un sentimiento comparativo.

Lo siguiente que pensó no era lo que cualquiera pensaría que él estaría pensando.

No, sí que era. Sí que podía ser.

Incluso para él, que en ningún momento se habría imaginado tal evento, sí que podía ser y tenía todo el sentido del mundo.

Vio desde sus pies asomar aquellos zapatitos rosas que tenía conocidos con tanta claridad, el pantalón, la blusa, la chaqueta… ¡Ese cabello azul tan precioso como sus ojos!

Los latidos parecieron ir más lento.

No parpadeó.

Ni siquiera pudo respirar.

Y entonces todo tuvo sentido. Los recuerdos y las pistas tan probables corrieron por su mente como una película maravillosa y la garganta se le secó por haber respirado por la boca todo ese tiempo. Ella lo miraba dubitativa, como si ahora hubiera pena en su corazón. Adrien intentó tomar aire mientras intentaba poner sus ideas en orden y procesar quién era el amor de su vida. Y comprendió por qué había sentido tantas veces esa atracción casi inconsciente hacia ella, la paz, la mirada familiar, las veces en la que dijo que era como su Ladybug diaria, las risas, el nerviosismo, la admiración que le tenía, lo importante que era para él, su… su sentimiento extraño que había nacido cuando la vio con el paraguas y todas las veces que se planteó la posibilidad de que ella sintiera algo por él y no saber si era bueno o malo porque tal vez tenía miedo. Miedo de engañar a Ladybug. Miedo de sus propios sentimientos…

Era ella, siempre había sido ella.

¡Era Marinette! ¡Marinette Dupain-Cheng era la chica de su vida, la única e irreparable dueña de su alma! Que, si el mundo se venía encima, ella era todo lo que tenía que proteger.

Marinette era el amor de su vida y… no podía existir algo más perfecto que ese hecho.

»—Di algo… —la escuchó decir después. Entre su nebulosa, no podía siquiera mover un músculo.

Estaba anonadado, pero conforme pasaban los segundos, su corazón parecía irse reconfortando y el pecho se hinchaba de orgullo con cada milésima que pasaba. Era ella… por todos los cielos y dioses, era Marinette.

—Ahora que sabes que soy yo… —siguió la muchacha y Adrien la observó como si esas palabras fueran dichas por un ángel.

La voz de Marinette sonaba como mandato divino. Verla en ese instante, con su vulnerabilidad e identidad expuesta, tan preciosa… simplemente no había visto algo tan deslumbrante en su vida quizás después de su madre. Ya no había barreras, ya no había una Ladybug o máscaras que entorpecieran su visión ante la chica que, no solo salvaba París todos los días, sino que lo salvaba a él.

»—Imagino que ya no me amas…

Como si todo se hubiera venido abajo, por fin conectó las ideas y de inmediato la atrapó entre sus dedos, como si fuera arena que se escapaba de sus manos. No, no, no, ¡eso sí que no!

¿Ya no amarla por saber que era Marinette? ¿De verdad? Si era la mejor noticia que había podido recibir. Era ella y adoraba con su vida ese hecho. Lo hacía sentir orgulloso, lo hacía sentir único, le daba paz… Marinette era todo lo que estaba bien en su vida.

¿Era tan difícil de entender?

—No —fue directo y sin tapujos, frenando cualquier pensamiento que pudiera ser malinterpretado por ella. Tenía que quedarle claro cómo había sido la transición y que no podía estar más feliz por saberla por fin sin la máscara—. Es solo que acabo de descubrir que una de mis mejores amigas —podía jurar por Dios que el corazón se le iba a salir del pecho. Era sublime, no hallaba cómo explicarlo— es también aquella que amo y admiro más que cualquier cosa en el mundo.

Y no había una sola cosa que impidiera aquel sentimiento avasallante que parecía ir creciendo con cada segundo. La tocaba, la miraba directamente y era como ver la más pura gloria.

Quizás era la efusividad de esa revelación o es que simplemente su corazón había cumplido un deseo que siempre había estado ahí, sin siquiera saberlo. O era el destino, pero como fuera, si daba vueltas en esa situación, la vida siempre lo traería de vuelta a Marinette.

La abrazó fuerte, estrechando el cuerpo femenino entre sus brazos, sintiendo su calidez y descansando el alma en aquellos pequeños hombros. No había nada que fuera más increíble que eso.

Y, si lo pensaba más cínicamente, que Marinette fuera ella misma, su amiga y el amor de su vida era… era como un jodido premio doble.

Uno de esos que te hace estallar el corazón.

Y era todo lo que necesitaba en la vida.


Ya dejen de decir que Adrien solo quiere a Marinette por ser Ladybug.

Este fic es como yo veo que él lo tomó, es igual que como pasó en CB. Él la ama como sea y como Marinette era claro que siempre tuvo un interés por ella, así que no se hagan y vuelvan a ver la serie.

A los que sí han entendido mejor este hecho, los amo y los aprecio.

Y a mi Bogaboo, que es a quién le he dedicado esto.

Y ya, que ando enferma, pero el AdriNette puede más. Siempre puede más.