Holi a todos!

Les presento a Ciclos del Cielo.

Originalmente comenzada a escribir en un día de eclipse total de sol, y con trazos de Dead Files -Expedientes paranormales-, y van a haber algunas cosas raras, porque usé todos los fenómenos celestiales que pueden ocurriir.

Richelle Mead es la autora de VA.

Yo, de esta historia.


Eclipse total de Sol

La magia moroi provenía de la Tierra -y de sus elementos- que, a su vez, provenía del sol.

Así que en cada Eclipse Total, los morois huían hacia los centros morois, que estaban fuertemente protegidos e iluminados.

Por eso existían -ya- tantas academias, escuelas, y centros educacionales.

Los únicos capaces de proteger a los morois de la devastación que provocaba la ausencia del Sol en la Tierra.

Aunque de religión Ortodoxa -la mayoría de los morois- había un algo parecido a un culto -y respetable- Al Padre Sol y a la Madre Tierra y la la Princesa Luna, mezclado con las fuertes tendencias religiosas de Europa del Este, con sus multitudinarias Iglesias, basadas en los movimientos de Lutero, Calvino y otros más.

No menos importante era cómo afectaban estos cambios en el Cielo a los dhampirs.

Aunque dijeran que eran parte humana, esa parte era tan lejana a ellos como un Cromañón a un oficinista moderno.

Puedes ser su descendiente, pero ya no eres él.

Y los dhampirs eran ya una raza en sí.

Y los cambios en el Cielo y en la Tierra los desintonizaban de lo que eran.

Por eso también las academias, escuelas y centros educativos.

Protegidos por 4 barreras mágicas -que repelían a los strigois- y cuatro más, para evitar que los dhampirs se desmoronaran -al contacto con tanta magia moroi- y se reintegraran a la Pacha Mama misma.


Rose POV

Los morois cercanos a St. Vlad llegarán a tropel, eso hasta yo lo sabía.

Llegarían al amanecer de ese día, y se irían una vez todo pasara.

Una vez que la ausencia del Padre Sol ya no se notara más.

Vasilissa -Lissa, para unos pocos, a los que ella se los permitía-, ya se había recuperado -físicamente, claro-, pero algo andaba mal con ella.

Y no era su ánimo, lógico por la repentina, amarga, y dolorosa muerte de su familia -que iban con ella, en el auto-, y conmigo, además.

Un milagro -lo llamaron- que ambas sobreviviéramos.

Sobre todo yo.

Y desde entonces todo anda mal.

Lissa es acosada.

Y no es bullying.

Es algo mucho peor que el bullying.

Amenazaba físicamente su vida... y la mía.

Y lo peor de todo era que ella no podía ocultármelo.

Porque tras el accidente, yo la oigo en mi mente.

Puedo ver por su ojos, si me concentro más.

Y puedo sentir lo que ella siente.


"Debemos irnos de acá", le susurró Rose, tirando de ella hacia un rinconcito más privado. "Debemos movernos rápido. Debemos irnos a algún lugar poblado. En dónde no nos puedan rastrear".

"¿Te volviste loca?", replicó, nerviosa y mirando a todas partes, "¿cómo pretendes hacerlo?, nos vigilan. No sólo a mí. A tí también".

"El Eclipse, Lissa. Llegarán familias completas, y muchísimas personas. Seremos un resort por un día. Muchos vendrán y se irán. Y nos iremos con ellos. Al menos, parte del recorrido, claro".

"¡Es demasiado peligroso!, ¡te matarás si salimos de acá en el eclipse!, tu cuello no sanará más, ¡y ya no tendré más magia!. ¡Eres de tierra, Rose, necesitas del sol para sanar!".

"No digo en el Eclipse, Lissa", y aquí casi la remeció.

Pero con cuidado y respeto.

Porque también le temía. Al Eclipse.

"Digo cuándo todos estén listos para irse. Óyeme. Averiguaremos sus rutas. El que se detenga en Missoula, será el carruaje de la Princesa Vampiro", Lissa hizo un gesto de ¡allá vamos de nuevo!.

Y Rose sonrió, ante su molestia.

"Ellos están por llegar. La academia está lista para recibirlos. 100% de confirmaciones, como si fuera un resort. Los estudiantes nos agruparemos, para dejar sitio a todos ellos, y habrá pijamadas y esas cosas. Ya habíamos hablado de que yo me quedaría contigo, y así mi cuarto lo cedía a alguna visitante".

"¿A qué hora está previsto que inicie?", dudó Lissa, ya más tranquila.

"3.45 PM, normal, no vampiro. Y acaba cerca de las 5 PM. Luego, todos los morois y los dhampirs de tierra deberemos dormir siesta -o sea tú y yo, entre ellos- y tras el desayuno a las 8 AM, comenzarán a irse. Habrá luz solar y sólo riesgos normales".

"OK. digamos que te creo, ¿entonces?".

"Habrá toque de queda, para que haya silencio y descanso. Apenas guardias diurnas. Así que podremos ir hacia los autos, y escondernos sin que nos detecten. Al día siguiente es sábado. El domingo no hay misa -habrá rituales al Sol y todo eso- y no lo notarán hasta el lunes".

"Porque estarás recuperándote del eclipse, por tus heridas"; caviló Lissa, "todo puede salir muy mal. ¿lo sabías?, puedes morir en el proceso".

"Y tú puedes morir si te quedas, ¿entonces?, ¿quieres intentarlo?".

"De verdad quieres irte, Rose", se dio cuenta, al final.

"Sabes que no habrá clasificatorias para mí este años o tal vez nunca. Y si no las rindo, es posible que me echen a la calle. Tu tutora malvada -casi madrastra, por lo que ella más deseaba- no me quiere cerca de tí, y lo sabes bien".

"Verdad. La prima Vanessa nos odiaba tanto... era la única con la suficiente sangre Dragomir como para heredar a mi abuelo, en caso de no tener descendencia... Y nacimos nosotros, mi padre, André y yo... y".

"Detente allí, ¿sí?. Los secretos Dragomir que reposen en su cripta sellada y deja a la bruja Diáconos fuera de ella".

"¡Pero ese Dragomir X es mi heredero y quórum!, ¡necesito saber de quién es!, podría ser un tío Dragomir, un hermano Dragomir o un sobrino Dragomir. Sólo sé que no es mío".

"¿Sabemos si es niño o niña?".

"No. Mi padre nunca nos dijo. Sólo que había nacido un Dragomir fuera del seno de la familia. Y todos comprendimos eso".

"Por lo mismo. Si nos vamos. Vanessa Diáconos no tendrá acceso a tí... o a nada. Ustedes dos estarán a salvo. Cuándo el momento llegue, volveremos a buscar a ese elusivo Dragomir".

"¿En serio volveremos?".

"Sé que lo deseas, Lissa. Pero aún no es el momento de jugar a eso. Así que por ahora, sólo tu tiara de juguete y nada más".


El viernes del Eclipse -tal y cómo Rose lo indicó- la marea moroi comenzó a llegar, incluso desde el amanecer.

La comitiva los distribuyó rápidamente por toda la academia, porque -a más cerca del Eclipse- las barreras podrían tambalearse o disolverse, y era mejor tenerlos bajo recaudo.

Además, era invierno.

Oscurecía más temprano y el Eclipse no haría las cosas más amigables.

Rose se movió al cuarto de Lissa -en el pabellón moroi- y una guardiana visitante -agradecida- se desplomó sobre su cama, sin importarle el desorden o nada.


A las 3,15 PM, todos los morois debían estar despiertos y chequeados; y los dhampirs de tierra, bajo techo y abrigo.

A las 2,30 PM, el último grupo -del guardián Arthur Schoeremberg y la familia Bádica de Montana- cruzaron a todo escape las puertas de la Academia, que se cerró a cal y canto.

A las 3,30 PM, sonó el gong del Toque de queda, y todas las actividades debieron cesar.


Rose se desmayó en los brazos de Lissa, en los primeros minutos del Eclipse, sobre la cama en la que estaban sentadas.

Lissa no estaba mejor, pero lo soportaba.

La oscuridad envolvió a la academia por dos aterradores minutos.

Y Lissa tuvo mucho miedo y temió lo peor.

Rose se fue enfriando y su pulso se fue debilitando tanto, que incluso Lissa pensó -o creyó ver- que Rose se desdibujaba en contra de las penumbras.

El Sol ganó la batalla -al fin- y he aquí que -al reaparecer- también lo hizo la vida en Rose.

Y de paso, reenergizó a dhampirs, morois y barreras por igual.

Rose abrió los ojos y suspiró, pesadamente.

El peligro había sido conjurado, al fin.


"¡Oh, por Mitra!", ¿ven lo que digo?, una mezcla de creencias de todo tipo, son estos moroi, "¡estamos vivas, Rose!, ¿lo sentiste como yo?, ¡en mis huesos, en mi magia, en todo lo demás!", saltaba Rose.

Un golpe discreto se sintió en la puerta y Lissa -sonriendo- fue a abrir.

La doctora estaba al otro lado, con la Capitana Petrova.

"¿Todo bien, niñas?", chequeó la Doctora O.

"Échele un ojito a Rose. Creí que se iba a diluir. Le bajó el pulso, la temperatura, el color... y pareció desdibujarse".

"Extraño", dijo la Doctora, entrando y haciendo los chequeos a Rose. "Deberás dormir lo más que puedas. Pediré que les envíen algo caliente. Tienes el pulso y la temperatura por los suelos. El cuello se ve bien. Vasilissa, no la dejes salir hasta mañana, ¿si?, es lo mejor. Igualmente, la semana ya terminó".

"Fue extraño", susurró Rose, cuando las dejaron solas, "es decir, me vi en las penumbras. Y tu familia estaba allí, llamándome hacia ellos. Pero algo los alejó, los convocó a una gigantesca nube, que llevaba almas infinitas... los que no están en paz -aún muertos- y las de todos los strigois, que claman por sus cuerpos maldecidos... De cuándo en cuándo, una de esas almas descendía y se desvanecía, como suspirando. Otras, con un grito de dolor o de rabia".

"Earth Bound", susurró Lissa, "están ligados a la tierra, como almas errantes. ¿Mis padres también?, ¿porqué?".

"No pueden irse, fue demasiado abrupto todo... ni siquiera sé... si saben que están muertos. Las de los strigois... claman por sus vidas. O por morir, si ya son muy viejas. Algunas parecían momias, otros, esqueletos. Supongo reflejaban el estado en que deberían estar ahora".

"¿Lo habías visto antes? Este no es nuestro primer Eclipse, Rose".

"Nunca... me había sentido tan cerca de la muerte antes, nunca antes de...".

"Del accidente", susurró Lissa, tirando de ella, para dormir un poco, ahora que el peligro había pasado al fin.


Espero irla actualizando una vez por semana, según teclee.

Está escrita en papel hasta la mitad, más o menos.