Todo reconocible de Obey Me! es propiedad de sus creadores y la franquicia de Shall we Date? NTT - Dating Sims de NTT Solmare Corporation.
Los personajes originales y algunas cuantas licencias creativas son de mi autoría.
Nota:
Ojalá alguien lo disfrute y si no, al menos me habré quitado la tentación. Tiene años que no escribo, así que espero que me sepan disculpar.
Obey Me! The Charmed One
Lección 0: Los expedientes de los estudiantes
Lo habían pesado demasiado, pero al final la racionalidad no parecía tener sentido alguno. Quizá Solomon era la única opción segura, sin embargo, dadas las circunstancias, el hechicero no podría ser utilizado como un caso ejemplar para el programa de intercambio. Al final de cuentas, Solomon era un hechicero con una larga trayectoria y, si bien la experiencia de vivir en Devildom era una novedad para él, se trataba de un ser humano, si es que aún se le podía llamar así, que tenía muchos conocimientos y familiaridad con el mundo de los demonios. Tenía pacto con 72 demonios, incluyendo a uno de los gobernantes. Lo que necesitaban eran personas que no estuviera necesariamente predispuestas a esa clase de convivencia, una mejor representación de la población humana común y corriente…
El demonio, alto y de finas facciones, resopló de nuevo tirando con fastidio un puñado de expedientes por la ventana. Estaba harto y a esas alturas le daba soberanamente igual. Llevaba semanas haciendo diferentes tipos de filtros, reorganizando una y otra vez los archivos para cumplir con la labor que Diavolo le había pedido, pero nada parecía estar funcionando.
—¿Lucifer? ¿Todo bien? —preguntó justamente Diavolo, quien venía confuso desde el patio de la academia como caían unos documentos a sus pies.
Hablando del diablo, pensó Lucifer, y nunca mejor dicho.
—Fue un accidente —mintió con total tranquilidad, sin siquiera molestarse en añadir nada más, pues ya sabía lo que estaba por pasar. Solía ser tan predecible.
Dicho y hecho.
Diavolo y Barbatos aparecieron en la oficina a los pocos minutos, llevando consigo los expedientes que deliberadamente había tirado por la ventana.
—¿Qué te parecen estos candidatos? —le cuestionó con un tono animado el demonio de cabello rojizo y tes bronceada.
Lucifer le miró por un instante pensativo. ¿Qué más daba? Había tantos parecidos que la respuesta podía volverse genérica, tanto a favor como en contra. "Su situación es conveniente para el programa" o "Parece problemático y no cooperará".
—Los estaba considerando seriamente —volvió a mentir con la naturalidad que poseía para mantener siempre esa característica sobriedad de tener todo bajo control.
—¿De verdad? —preguntó Diavolo, ligeramente sorprendido.
—Los aparté de los demás por eso y cuando estaba pensando, pasé demasiado cerca de la ventana y se fueron volando —continuó con la mentira, recibiendo los documentos de manos de Barbatos, quien esbozaba una sonrisa algo burlona.
—Esta chica podría funcionar —dijo Lucifer, señalando la foto de una chica con gafas.
—¿Ella? ¿Por algo en especial? —cuestionó Diavolo, curioso de aquella decisión.
—Es adulta y vive sola… será más fácil traerla con nosotros —comentó Barbatos, leyendo superficialmente el expediente.
—Sí, eso es algo a considerar —admitió Lucifer—. Traer a un menor de edad o alguien demasiado conocido, nos podría traer problemas, piensa que sus familiares o personas cercanas le van a estar buscando —les recordó a los otros dos demonios, mirando fijamente la foto de la humana que acababa de escoger de forma tan arbitraria.
—Lucifer tiene razón, mi señor —apoyó Barbatos—. Una humana independiente y de bajo perfil es una buena elección.
Diavolo le miró y asintió.
—Comienza con los preparativos, Barbatos—animó y luego sonrió algo divertido.
—¿La apruebas sin saber más de ella? —quiso saber Lucifer, volviendo a mirar el expediente. No iba a retractarse a esas alturas, pero le parecía curioso que Diavolo aceptara así sin más.
—Por supuesto, confío en tu criterio y se ve interesante —aceptó el demonio pelirrojo y tras una pequeña risa comenzó a hablar de otros temas que nada tenían que ver con la selección de estudiantes para el programa.
Los otros dos demonios le escuchaban, mientras cada uno se dedicaba a sus tareas. Barbatos preparaba algo de té y ordenaba el lugar, dejando que su señor se pusiera más cómodo. Lucifer volvía a su asiento a llenar formularios con la información que se requería.
O-O-O
En alguna parte de Los Estados Unidos, una chica se hundía en su asiento. La clase había terminado y los demás estudiantes iban abandonando poco a poco el aula. Ella estaba ahí, como siempre, en la última fila, mirando con cierta nostalgia al profesor mientras el estómago se le revolvía. El Dr. Nicholson ni siquiera la volteó a mirar antes de irse y dejarla completamente sola. La punzada en su pecho se hizo tan aguda como los calambres en su estómago. Dolía más de lo que podía llegar a admitir. La que siempre había sido la niña estrella, la de las notas perfectas y el historial impecable, la que se había graduado con honores y entrado al posgrado con altas expectativas, ahora era un desastre.
—Buenas noches —murmuró con un deje de resentimiento y suspirando ante su propia inmadurez. Hacía meses que las cosas eran así y no podía culpar a nadie más que a sí misma. Todas sus malas decisiones estaban pasando factura.
Guardó su ordenador en la mochila y alistó las llaves del coche para irse. Aquel era el último seminario del día. Las clases de posgrado siempre terminaban tarde y aunque no le atemorizaba andar por el campus de la universidad sola a esas horas, extrañaba caminar al estacionamiento en compañía. El lugar estaba más iluminado de lo que podía esperar y había más personas de las que le hubiera gustado ver. Sin embargo, su cabeza estaba en otra parte y no le prestó mayor atención a nada que no fueran sus propios pensamientos. Todavía la que daban cuatro años por delante en esa institución y uno más de ellos serían clases antes de poder presentar su propuesta y comenzar con la disertación. La idea que antes la había entusiasmado, ahora la hundía en un pozo oscuro de deseperación.
La joven llegó a su auto, dejó sus cosas en el asiento del copiloto y conectó su celular a las bocinas. La canción de Diamonds and Rust de Joan Baez comenzó a sonar y ella arrancó a la misma velocidad con la que comenzaba a llorar. Se subió a la autopista para llegar a casa más pronto, o eso se dijo a sí misma para engañar a su sentido común. Los lentes se le estaban empañando a causa del llanto y se los quitó al mismo tiempo en el que dejaba atrás la salida correspondiente. No tenía intenciones de llegar a casa. ¿Para qué? Nadie la esperaba. Estaba sola y lo último que quería era encerrarse en su habitación a llorar.
—As I remember your eyes were bluer than robin's eggs... My poetry was lousy you said... Where are you calling from? A booth in the Midwest… —iba cantando con la canción que le nublaba los sentidos y sin saber exactamente cómo, ocurrió:
Cambió de carril con brusquedad para evitar la camioneta blanca frente a ella. Escuchó el sonido del claxon detrás. Miró por el retrovisor un camión de carga. Después sintió el impacto, como un latigazo en la columna vertebral. Su rostro se golpeó contra el volante y todo se volvió oscuro en cuestión de segundos.
Lo había pensado muchas veces en esos últimos meses, morir en un accidente de trafico… ahora más le valía haberse muerto, porque no tenía ganas de estar lidiando con el seguro de autos, el hospital y la demás burocracia.
Notas finales:
Pues dicen que el que persevera alcanza, ¿no? Mi objetivo es que haya más fandom en español de este hermoso mundito que me ha mantenido a flote durante esta maldita pandemia y todo lo que ha venido a consecuencia... En fin. Si pueden jugarlo (aunque sólo está en Japones e Inglés) les animo a hacerlo.
