Disclaimers: Harry Potter, los personajes, los nombres y los signos relacionados son marcas comerciales de Warner Bros. Entertainment Inc., los derechos de autor de la historia "Harry Potter", pertenecen a J.K. Rowling; por lo tanto, son usados sin intención de lucro alguno, la historia paralela, al igual que los personajes originales, me pertenece en su totalidad, y no pueden usarse sin mi autorización, cualquier tipo de adaptación de esta historia está prohibida.
Hola de nuevo, un día más, un aporte más :)
Esta Viñeta está participando en el Drinny-Con 2021, organizado este año por la página de Facebook "DrinnyZone".
Palabra/Tema del día:
V. Columpio.
El hechizo salió de su varita antes de que pudiese darse cuenta en qué momento levantó su mano y amenazó a la persona incorrecta, lo cierto era que él había comenzado aquella discusión, Ginny había estado tan tranquila charlando con sus amigos y su novio, hasta que Draco Malfoy, que avanzaba a grandes zancadas en un andar fanfarrón y bastante cabreado en su dirección se detuvo ante ellos, y escupió palabras hirientes a diestra y siniestra, ella podía tolerar casi todo, pero su paciencia había sido llevada al borde y arrojada por la torre de astronomía.
El mocomurciélago que le lanzó a Malfoy dejó a todos sorprendidos, era un hechizo complicado de ejecutar y controlar, y su ejecución había sido perfecta.
—Vas a pagármelas, Weasley –soltó enfadado –te recuerdo que soy prefecto, ¿cierto?
—Bueno, por fortuna, no hemos iniciado el curso, así que no puedes quitarme puntos –le sonrió con autosuficiencia.
La mayoría de las personas comparaban la vida con una montaña rusa, bueno, Ginny lo hacía con un columpio, porque normalmente las situaciones en su vida iban de arriba abajo tan rápido como un columpio te mece.
Los ojos grises de Malfoy esta vez tenían un brillo extraño, nada comparado con el enfado del tren, se las había arreglado para hacer que Snape la castigara tan rápido como había iniciado el curso ese lunes por la mañana, detención, con Malfoy como supervisor.
—Así que ¿Qué decías, Weasley? –Se burló de ella –que solo porque no había iniciado el curso ¿no qué?
—Que muevas tus influencias con Snape no hace que esto sea justo, pero ahora puedo arriesgarme a una sanción más, y volver a lanzarte otro mocomurciélago, ¿Qué dices? –La mueca de enfado de Draco ocasionó una sonrisa triunfal en Ginny, así que el rubio puso una expresión de desdén y le señaló los calderos de los de primero, que eran un completo asco.
—Te tocará limpiarlos sin magia, ya sabes lo piadoso que es el profesor Snape.
Ginny observó el cepillo que le extendió, era tan grueso como un dedo meñique y las cerdas estaban en un estado tan deplorable que no ayudaría en nada.
—Adelante, disfrútalo, Weasley.
Draco se cruzó de brazos con una sonrisa enorme en la cara, obviamente no una sonrisa real, era más bien una de esas que dan los antagonistas en las historias, cuando disfrutan ser crueles, bien de cierta forma era real, pero no de las que sanamente haría una persona cuerda.
—Creo que los calderos son una maldición, pero... que seas el supervisor lo hace una tortura y esas quedaron prohibidas en Hogwarts hace mucho.
—Vaya, te juntas con la sangre sucia y te conviertes en una sabelotodo, ¿no es así? –Se burló de ella.
—Cuida tus palabras, Malfoy –bufó, apretando de más el cepillo en sus manos.
—Claro ¿o qué harás, Weasley? –Elevó una ceja.
—Sea lo que sea que haga, sólo sé que no te gustará, Malfoy, así que mejor cuida lo que sale de esa boca, porque yo no soy Ron, ni los gemelos, no fallaré en hechizarte, creo que ya lo has notado en el tren, ¿no es así?
Se giró para tomar el primer caldero, una arcada la invadió, no tenía ni idea de qué poción habían intentado hacer pero despedía un olor a carne podrida y muchas cosas que no quiso ni siquiera pensar.
—Piensa en cosas felices –se dijo apretando los ojos –piensa en cosas felices –repitió –estás meciéndote en un columpio –se proyectó a ella misma en ese estado mental, que se desvaneció en cuanto abrió los ojos y vio a Malfoy de nuevo -¿Qué?
—Un columpio –soltó burla.
—Sí, tengo una suerte que conforme estoy arriba, estoy abajo, tan rápido como mecerte en un columpio, Malfoy, pero supongo que no conoces esa sensación, porque tus padres jamás te han dedicado tanto tiempo, porque de hacerlo, no serías como eres.
—Tú no puedes saber eso –soltó irritado.
—Ah, perdón, el niño de papi se sintió atacado.
La mano de Draco se cerró alrededor de su muñeca, sujetándola con firmeza, estaba enfadado, sin duda era el clásico, yo puedo molestarte pero no soporto cuando alguien más listo me molesta a mí.
—Si mi padre no me dedicara tanto tiempo, ¿Cómo es que soy hijo de papi, Ginevra?
Ahí estaba una sensación extraña que no era capaz de explicar, ¿por qué su nombre sonaba tan bien siendo pronunciado por Malfoy?
—No me digas así –soltó confundida.
—Ese es tu nombre, pero dime ¿Cómo te digo?, ¿comadreja acaso? –Sonrió de lado.
—Entonces tendré que decirte hurón –soltó divertida.
—Buen intento, pero haz uno mejor –se acercó a ella –te recuerdo que ya me llamas así –elevó una ceja.
La boca de Ginny se secó con la cercanía de Malfoy, no comprendía porque de la nada, se estaba sintiendo extraña con la cercanía, podía ser que el olor a su colonia era más fuerte y podía estar segura de que olía delicioso, o que sus ojos grises estaban completamente fijos en ella, nada más parecía llamar su atención, las facciones atractivas del chico estaban más cerca que nunca, sí, era la primera vez que era consiente de cuán guapo era el chico frente a ella.
— ¿Qué te pasó, comadreja?, ¿El gato de la sangre sucia te comió la lengua? –Sonrió de lado –en efecto, te estoy retando –elevó una ceja en forma divertida.
—Voy a golpearte en la boca –soltó decidida.
—Ajá ¿y qué más? –Se burló.
—Con mi propia boca -aquella información lo tomó por sorpresa y su rostro lo demostró.
—Entonces tendrás que hacerlo, comadreja, estoy dispuesto a dejarme golpear en la boca, con tu propia boca ¿o no tienes el valor?
Cuando los labios de Ginny se pegaron a los de Malfoy con fuerza, sin duda comprobó su teoría, ahora estaba en lo alto, pero el columpio bajó tan rápido, ya que la puerta se abrió, dando paso a su novio, Dean, que no dudó ni un momento en decir todo lo que pensaba.
