TAL VEZ

CAPITULO I

Harry Potter no me pertenecen
Los personajes que aparecen en este fanfic son propiedad de J.K Rowling
Yo solo hago una historia de ocio.

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Ha pasado 14 años desde la caída de Voldemort y muchas cosas han ocurrido en ese tiempo, como es lógico. Hermione Granger y Severus Snape estuvieron casados por casi 10 años, pero, por cosas del destino o… de sus acciones ahora están divorciados, pero la historia no acaba ahí tienen un hermoso hijo que hoy está cumpliendo 11 años y ahí esta Severus saliendo de su botica a buscarlo a casa de su exesposa…

Hermione tiene la custodia completa de Tobías, Severus pasa tiempo con su hijo solo los fines de semanas, su matrimonio no había terminado del todo mal, vale discutían a cada momento, pero intentaban no discutir frente al niño, el proceso de divorcio no fue tedioso, al terminar en buenos términos, fue sencillo la división de bienes, además que Severus no iba a discutir nada mientras su hijo estuviera bien, y como él es quien pasa más tiempo en el trabajo, no tuvo objeción de que su ex mujer se quedara con su hijo. Pero ella y su prometido Ronald Weasley, (si, su prometido) saldrán de vacaciones para celebrar la victoria del equipo de Ron, por lo tanto Severus se hará cargo del pequeño mago durante unas semanas.

Al llegar a la casa un gesto de fastidio se instaló en la cara del mago oscuro, figuras de animales gigantes, puestos de comida, desastre por todo lado, hasta hay esa máquina muggles donde los niños saltan, ¿tanto desastre para celebrar u cumpleaños?, todo esto tenía que ser obra de Weasley, estaba completamente seguro.

-¡Papá, llegaste! – salió corriendo un niño, de cabello rulo y negro.

-¡Hola hijo, feliz cumpleaños!, ¿ya estás listo? – exclamó Severus mientras veía de reojo como su exmujer aparecía en la puerta.

-Sí, ya bajo las cosas – Y así como apareció desapareció corriendo pasando al lado de su mamá.

-Hola Severus, pensé que vendrías por lo menos un rato antes de llevarlo a casa.

-Es completamente innecesario todas estas cosas que trajo Weasley, comentó Severus ignorando completamente el reproche de la bruja y mirando todo su entorno con gesto de fastidio.

-¿Te molesta que el hombre con el que me voy a casar quiera complacer a nuestro hijo?

-¿Complacer o sobornar? – Contraatacó el mayor.

-Por lo menos vino a la fiesta.

Así era siempre, no podían intercambiar palabras sin discutir, no importaba de que hablaran, siempre aparecía ese ambiente hostil entre ellos…

-Por favor, sabes que detesto este tipo de reuniones, además tenía un pedido que entregar para San Mungo, la próxima vez les digo a los directores que vengan y disfruten también.

-Ron también está ocupado, pero busca el tiempo… ¿sabes qué? Olvídalo, no tiene sentido discutir contigo no todo es trabajar en esta vida. – Hermione se dio la vuelta y entro a la casa, poniendo fin a la conversación, pero Severus aun tenia cosas por decir y la siguió, respondiéndole sin importar que ya ella no lo estuviera viendo.

-A mí no me pagan por hacerme el niño bonito encima de una escoba Hermione, yo si trabajo día y noche adem…

La discusión de los adultos se vio interrumpida porque el pequeño apareció nuevamente con todas sus cosas.

-Listo. Mami, ¿me traerás algo de México?

-Si hijo, pórtate bien y hazle caso a tu papá, nos vemos en unas semanas.

Severus tomo la mano de su hijo y se aparecieron en la casa, sin ni siquiera despedirse de ella, no es que fuera grosero, pero siempre lograba hacerlo enojar, pero no iba a montar una escena ahí en el salón.

Su casa era mucho más pequeña que la de Hermione, cuando tomaron la decisión de separarse, acordaron que él se iría, algo cerca para que Tobías no sintiera que no se verían más, además para el mago era la mejor opción, ya era difícil no vivir en la misma casa, no quería estar tan lejos del niño, pero para él no tenía sentido buscar algo grande, solo era él. Su casa solo tenía 2 habitaciones, la suya, la de Tobías, tenía un pequeño laboratorio, la cocina y la sala, no necesitaba más.

-Toma hijo, tu regalo de cumpleaños.

Tobías ya sabía qué clase de regalo era ese, su papá no era del hombre detallista o que le daba juguetes, todos sus regalos era para su educación.

-Oh, gracias papá, esto era justo lo que quería. – Dijo el niño, cuando desenvolvió el regalo y vio un juego de pociones muy elegante. El mayor obviamente no paso por alto la voz de aburrimiento de su hijo, pero sabía que se lo agradecería en unos años, cuando tuviera tantos libros e instrumentos de pociones raros.

-Sé que te parecerá aburrido, pero cuando comiencen las clases verás que es más útil de lo que crees. Más tarde podemos ir a la tienda por algo que quieras.

-No, está bien papá, gracias por el regalo. Severus se quedó observándolo, su hijo quería preguntarle algo, era como su madre, cuando tenía un duda o quería saber algo no había forma que lo ocultara, parecía un libro abierto.

-¿Ocurre algo?,preguntó el mayor antes de que su hijo explotara por no decir la pregunta.

-¿Puedo preguntarle algo, papá?

-Cuéntame– Respondió Severus sentándose en el sillón frente a la chimenea.

-¿Por qué se divorciaron mamá y tú?, ¿es porque tu trabajo es muy peligroso?

Ok, esa pregunta Severus no se la esperaba, sabía que algún día su hijo lo preguntaría, ya estaba lo suficientemente grande para preguntarse cosas, aunque no tenía una respuesta precisa, no le iba a mentir.

-No, no es porque haga pociones, sino porque hay algo en esta vida que se llama prioridades y tú mamá no entiende eso.

Era verdad, Hermione lo había dejado porque según ella, él trabajaba mucho y no dedicaba tiempo para su familia, pero por más que Severus le explico, que todo lo que trabajaba era para ellos, para darle todo lo que merecían y que nunca les faltara nada, ella terminó yéndose.

-También le pregunte a ella papá, y dijo lo mismo "prioridades"…- Tobías se quedó en silencio nuevamente, como analizando ambas respuestas, y Severus solo lo observaba, se parecía bastante a ella, sus ojos, su nariz, sus rulos, hasta en la personalidad, era una mini copia de su exesposa solo que con cabello negro. – ¿Es cierto que Ron es uno de los mejores jugadores pagados?

Tobías rompió la burbuja que había creado el propio Snape, solo para nombrar al idiota que se iba a casar con Hermione.

-¿Eso te dijo? Pues no sé, ni me interesa.–El desprecio hacia Ronald se notaba a kilómetros, aunque intentaba disimularlo un poco frente a su hijo.

-Pero tiene más dinero que tú– Eso había sido un golpe bajo, la mirada maliciosa de su hijo solo demostraba que por mucho que se pareciera a su madre, era un Slytherin.

-Sí, solo un poco más que yo, pero yo por lo menos si tengo algo en mi cerebro.

Las risas comenzaron a resonar en la sala, no había que ser muy inteligente para saber que Weasley no tenía cerebro, que solo era un niño lindo con dinero y su hijo lo sabía. Una lechuza entro por la ventana interrumpiendo el agradable momento padre e hijo que estaban teniendo.

¿Cuándo nos vemos?

En verdad te extraño mucho

Tuya

A.H.

¿Hasta cuándo esta mujer iba a escribir? ¡Si no había respondido ni una carta!

-¿Tienes que ir a la botica?

-¿Qué? No, no tengo que ir hijo, tranquilo. Tenemos 3 semanas hasta que regrese tu mamá así que podemos ir a donde tú quieras.

-¿Y si vamos a Francia? Al mirador que tanto me han hablado mamá y tú.

-Hijo no podemos salir de Inglaterra, necesito estar aquí por si un cliente me necesita.

-Siempre tienes trabajo nunca podemos salir a ningún lado por tus clientes.

Severus trabajaba por él, no tuvo un ejemplo de padre, pero quería ser lo mejor, no quería que su hijo viviera todo lo que él vivió en su infancia, por eso trabajaba tanto, pero no podía negar que le dolía que su hijo le reprochara eso todo el tiempo.

-Prometo que iremos, solo deja que organice bien todo, ve a cambiarte para comer.

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El día transcurrió con total normalidad, hablando de sus amigos, su cumpleaños. A la mañana siguiente mientras tomaban el desayuno, llego otra carta, igual que la de ayer. Severus ya ni quería abrirlas, no sabía que hacer con esa mujer.

¿Por qué no respondes mis cartas?

¿Estas ignorándome?

Tuya

A. H.

-¿Quién te escribe tanto?

-Hm, nadie, cosas del trabajo Casi salto cuando su hijo le preguntó, no es como si no tuviera confianza con él o le ocultara cosas, pero es que no había nada que contar, además así su mamá ya estuviera por casarse de nuevo no significaba que el anduviera con otra persona también.

-Hm, bueno, si tú lo dices... Papá dentro de un mes entro a Hogwarts y ya no los veré tan seguidos, ¿porque no hacemos algunas cosas para disfrutar un poco?

-Está bien, mañana voy a ir a la oficina a dejar todo listo para podernos ir a dónde quieres ir.

-No papá, me refiero a los tres, mamá tu y yo.

Severus no entendí, el niño sabía que su mamá se iba ese mismo día con su prometido, y además que desde antes de divorciarse ya no salían en familia.

-Hijo, tú mamá sale hoy para México y regresa unos días antes que entres a clases para despedirte, pero podemos ir los dos, hasta podemos ir a esas tiendas de videojuegos que tanto te gusta o ir…

-¡NO QUIERO IR SIN ELLA! USTEDES YA NO PASAN TIEMPO CONMIGO, NO LES INTERESA QUE YA NO ME VERÁN HASTA LAS VACACIONES DE NAVIDAD.

El mayor estaba en shock primera vez que su hijo le levantaba la voz, pero por muy impresionado que estuviera, no podía permitir que le hablara de esa forma, en esa casa no se gritaba y menos se le faltaba el respeto de esa forma, así que al mejor estilo del murciélago de las mazmorras, Severus se levantó y se cruzó los brazos.

-No voy a permitir que me hables de esa forma Tobías Snape, en esta casa no se grita y…

-¡CALLA YA, NO QUIERO ESCUCHARTE!– El pequeño Tobías subió corriendo las escaleras

-¡Tobías baja ya!

Silencio… era lo único que se escuchaba en esa casa. Severus suspiró, su hijo tenía un carácter fuerte, a ver era la combinación de sus padres, pero nunca había hecho un escándalo de esa forma, sabía que su hijo ya estaba entrando a la adolescencia, ser profesor durante tantos año lo había ayudado a ver todos los cambios con sus alumnos, pero por algún motivo, no sabía qué hacer con su hijo.

Ya había pasado una hora, y realmente creía que su hijo iba a bajar y disculparse, pero ya se le estaba acabando la paciencia, así que decidió respirar y subir a hablar con su hijo, quizás podrían arreglar las cosas.

-Hijo, ¿podemos hablar?

Silencio…

-Sé que esto es difícil para ti… pero podemos buscar una solución.

Silencio…

-Tobías, es grosero que me ignores, sabes que puedo entrar a la habitación.

Silencio…

La paciencia de Severus se agotó y con un silencioso "Alohomora" abrió la puerta.

-¿Tobías?

Severus al no ver nada en la habitación, sus latidos comenzaron a acelerarse.

-¿Hijo? Esto no es gracioso…

Pero nada, comenzó a avanzar por la habitación, hasta llegar al armario, su baúl, no estaba, y faltaban varias cosas, ya en ese momento Severus estaba al borde de un colapso de nervios.

Severus bajo corriendo a buscar su capa de viaje, el niño no podía estar muy lejos, a ver solo tenía 11 años, por más que recorriera no había nada cerca más que la casa de su mamá, tenía que haberse ido para allá, además Tobías sabía a qué hora se activaba el traslador y eso era en 2 horas.

Hermione lo iba a matar, por haber dejado que su hijo se fuera así, si de por si nunca necesitaban un motivo para discutir, en ese momento sí que lo iba a haber. La casa de su exesposa estaba solo a 3 manzanas, pero simplemente él no iba a irse corriendo para allá, necesitaba saber si Tobías estaba bien, pero cuando iba a aparecerse frente a la casa de Hermione, unos golpes en la puerta lo distrajeron, con la ilusión de que fuera su hijo, abrió la puerta con un movimiento de varita.

Pero para su sorpresa quien estaba en la puerta no era su hijo, como esperaba sino la autora de sus constantes cartas.

-¡Severus, mi amor!– Severus no tuvo tiempo de reaccionar cuando ya tenía a una mujer rubia, con un excelente cuerpo, colgada de su cuello, repartiendo besos por toda su cara y cuello.

-¿Qué haces aquí?El mago intentaba alejarla, fallando en el intento, parecía que mientras más intentaba alejarla, más se acercaba, esto definitivamente tenía que ser una broma.

La mujer detuvo los besos que le repartía al hombre unos segundo para responder. -¿Cómo que, que hago aquí? No respondías mis cartas, estaba tan preocupada.

-¿Preocupada? –En este punto ya no tenía paciencia, la separó de su cuerpo, intentando no ser tan brusco. –Anne, nos acostamos una sola vez, me acababa de divorciar y estábamos ebrios, me has mandado más de 100 cartas y no he respondido ninguna. Seamos adultos que se acostaron solo por pasarse de copas.

La bruja quedo en blanco, mirándolo fijamente, como si no entendiera que es lo que el hombre le estuviera diciendo hasta que una mano voló hasta la mejilla del mago y un sonido seco sonó en toda la casa.

-¡Eres un bastardo! –Seguido a esto cerró la puerta, golpeando la nariz del pobre Severus.

El mago tardó unos segundos en recuperarse, le estaba sangrando la nariz, pero recordó que aún no sabía dónde estaba su hijo, así que sin preocuparse por su nariz, termino de agarrar sus cosas para ya aparecerse en casa de Hermione cuando frente a él aparece una neblina brillante que se transformó en un ciervo, la voz de Harry se escuchó. –Tobías está aquí, llegó hace poco muy molesto y dijo que no quería saber más de sus padres. Supuse que no sabrías donde estaba, deja que se tranquilice un poco y vienes, tranquilo, no le diré a Hermione.

Un sonoro suspiro sonó en su sala, su hijo estaba bien, Severus se sentía un poco incómodo y frustrado, hace bastante tiempo que no perdía el control de esa forma, definitivamente debía hablar con ese mocoso o las cosas se iban a salir de control.

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Bueno… aquí está mi primer longfic, la idea la tenía desde hace bastante tiempo, pero le he dado mil largas hasta que por fin he decidido comenzarlo. Ya tengo algo adelantada la trama, así que si los planes van bien, subiré cap cada semana. Este fic no será triste, tendrá más comedia y bueno, algo distinto con un sevmione divorciado, espero que les guste un montón y escucho opiniones. Nos leemos en unos días.