Notas autor:
Hola a todos, comparto con ustedes esta nueva historia creada por mi, los personajes no me pertenecen sino al mundo de hanyo no yashahime pero lo demás si.
Capítulo 1: Cronos.
Towa y Setsuna corrían alejándose de una misteriosa lluvia de meteoritos que caían en el lugar dónde estaban.
-Towa- grito Setsuna cuando un meteoro cayo en medio de ambas separandolas.
Los recuerdos de la noche en dónde se separaron por primera vez atormentaron la mente de Towa quien se desespero a volver junto a su hermana pequeña.
"No"
"No de nuevo"
-¡Setsuna!- Grito la chica mientras se abalanzaba sobre la castaña.
El temor de perder a su hermana se apoderó del cuerpo de la chica, quien de inmediato abrazo a la otra a pesar de sus quejas.
Un meteoro cubierto de fuego se dirigía a la dirección de ambas con la promesa de acabar con sus vidas.
Ambas se fundieron en un fuerte abrazo a la espera de su fin.
Un agujero con destellos celestes se abrió de repente, absorbiendo a las chicas justo a tiempo antes que el meteoro acabara con sus vidas.
Sesshomaru se encontraba vagando por los pasillos que se encontraba debajo del gran árbol de las edades.
No hace mucho de que había dejado la habitación donde se encontraba presa su esposa.
Tenía Miles de pensamientos en su cabeza, desde lo que lo que planeaba ejecutar contra Kirinmaru y Zero hasta su último encuentro con sus cachorras.
Si bien era un hombre poco demostrativo por no decir nulo en aspectos emocionales.
Ni bien había sentido el poder de Kirinmaru cerca de sus pequeñas había dirigido su presencia allí, sabía que sus hijas no eran lo suficientemente fuertes para darle pelea a un demonio de ese calibre.
Aún eran eso, cachorras, les faltaba mucho por vivir a pesar de ser unas simples hanyo, aún tenían toda una vida por delante, más fuerza por adquirir y más conocimientos.
Aunque nunca lo demostraría el quería a sus hijas, después de todo no solo eran hijas de él sino también de su esposa, de la mujer que había llegado a amar, a querer más que todo.
Eran hijas de Rin.
De la persona más importante de su existencia.
Aún así reconocía que las había dejado de lado, cuando su esposa fue raptada y encarcelada en ese gran árbol.
Después de todo Towa y Setsuna eran hijas de él también y eran fuertes, eran hanyo, eran mitad demonio, ambas sobrevivirían, se harían fuertes.
Pero Rin no.
Rin era humana y cada día que pasaba se acercaba más al día de su muerte, el día de su fin.
Y el no soportaría vivir más sin ella, porque la amaba.
Por eso estaba junto a ella, desde hace 14 años que la acompañaba en silencio observándola, cuidandola mientras ella dormía entre lo más profundo de los sueños.
Sesshomaru estaba seguro que pronto acabaría todo, debía ser cuidadoso, muy cuidadoso la única forma de terminar con todo era que tanto Kirinmaru como él perecieran, pero antes debía acabar con Zero.
Esa mujer, era un grano en el trasero para él.
Zero era una antigua enamorada de su padre, y en el pasado había Sido rechazada por este.
En consecuencia de ello está los odiaba por ser hijo de este como buena mujer resentida por la vida.
Tan sumido en sus pensamientos estaba que tardo en darse cuenta cuando la energía a su alrededor comenzó a juntarse creando un agujero con destellos celestes que absorbía su energía.
Sesshomaru se percató al instante en el que el agujero de había formado y se preparó para atacar. Desconocía totalmente el motivo de tal acontecimiento pero no creía que fuese nada bueno.
De pronto dos cadenas gruesas y oscuras salieron del destello celeste, envolviendo la mono derecha y el pie izquierdo del demonio y arrastrándolo hacia adentro con una rapidez sorprendente.
Una vez aspirado la presencia del gran Lord el agujero fue cerrado como si nunca hubiese existido.
Tres destellos se hicieron presentes en el enorme espacio. Estos cayeron de golpe a unos 20 metros de altura y aterrizaron a la nada misma que continuamente cambiaba de color blanco a colores totalmente obscuros como el negro y violeta.
En un especie de trono elegantemente rectangular con un aspecto muy pulcro una figura misteriosa.
Los tres destellos aterrizaron frente al gran trono al mismo tiempo, se distinguía una figura alta y esbelta y las otras dos más pequeñas.
Cuando la luz desapareció dejo ver las figuras del gran Lord Sesshomaru y sus hijas haciendo que los tres se sorprendan.
-¿Que demonios?- se pregunto Towa, ya que hace solo unos instantes se encontraba al borde de la muerte junto a su hermana- ¡Setsuna!- Llamo.
-Estoy aquí, Towa- respondió la menor con su voz fría que la caracterizaba sin despegar la vista de la figura de su padre.
Sesshomaru frunció el seño, que demonios hacia allí, y aún más extraño le parecía el hecho de que sus hijas se encuentren con el.
¿Que era todo aquello?
Towa por su parte se tranquilizó al ver que su hermana estaba bien pero al instante se percató del lugar donde estaba, un lugar totalmente desconocido y más aún se sorprendió cuando distinguió la figura de su padre a escasos metros de ella- Sesshomaru-
Seshomaru solo las miro sin decir nada, sin responder, con preguntas en su mente y buscando alguna presencia con sus sentidos.
De repente una enorme presencia fue detectada por los sentidos de los tres demonios (y semi demonios) un aura demasiado poderosa que hizo temblar a las más pequeñas.
-Bienvenidos a mi mundo, queridos amigos- dijo una voz, una voz ansestral y tranquila, demasiado tranquila.
Los tres dirigieron su mirada hacia la dirección de la voz y allí se percataron de la figura postrada en el gran trono.
En el trono yacía un anciano de cabellos largos y blancos, vestido con una túnica de color mármol y adornos dorados, a su alrededor y rodeando el trono flotaban esferas de distintos tamaños de numeración 7.
Tanto Setsuna como su padre se pusieron en posición de ataque, ambos con movimientos y poses elegantes sosteniendo sus respectivas armas, Towa en cambio solo miro al sujeto con calma y a la espera de una explicación.
-Amigos, tengan calma- dijo el ansiando.
-¿Quien eres? - bramó Sesshomaru.
- Ohh, vaya... Sepan disculparme- hablo- Mi nombre es Cronos- dijo para luego tronar sus arrugados dedos haciendo desaparecer al instante las armas de los recien llegados- Y soy el Dios del tiempo.
Fin del capítulo 1.
Notas finales:
Primer capítulo de esta historia que espero sea muy corta.
Saludos y para los que se quedan, se vienen grandes cosas.
