Autor Original: Reminscees
ID: 5437159
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Comienza despacio, siempre lo hace; Tooru le pregunta a Hajime si quiere ir, sus padres van a cenar fuera, y Hajime cumple, y luego juegan videojuegos o hacen las tareas hasta que uno de los dos se harta de las miradas furtivas y los toques vacilantes y simplemente se acerca, besando al otro y seguidamente vuelven a caer sobre el colchón.
Tooru está tirado debajo de él, la espalda arqueada hacia él, y Hajime mueve sus caderas hacia arriba, encajándose con demasiada facilidad entre las piernas de Tooru. Hay una sensación de ardor en lo bajo que estalla en el interior del estómago y pecho de Hajime, la calidez que se extiende hasta su pecho y brazos, drenándose a sus venas y dedos hasta que todo lo que puede pensar es Tooru, Tooru, Tooru – y sus largas piernas, suaves y pálidas, su cuello, limpio como una elegante lámina de mármol, aunque no por mucho tiempo, ya que Hajime ya lo está marcando con fuertes besos y sus dientes.
"Quiero sentir tu nombre ardiendo en mi piel durante días" le dice Tooru, rascando su cuello cabelludo, bajando por su cuello, por sus hombros, los brazos y gruñe suavemente en respuesta.
Siente más que escucha los huesos de Tooru crujir por la temblorosa exhalación y el agarre de Tooru se tensa mientras los dedos de Hajime recorren las costillas de Tooru mientras lame una marca en un lado de su cuello. Se mueve más hacia abajo, muerde la marcada clavícula de Tooru y se mueve un poco para apoyar las palmas bajo el borde de la camisa de Tooru, con la carne caliente contra sus callosas manos. Los dedos de Tooru atraviesan el pelo de Hajime hasta el cuello, y lo empuja hacia su rostro hasta que estaba mirando a Hajime a los ojos, brillando con necesidad y deseo. Su respiración, cálida y pesada, cae sobre la mandíbula y los labios de Hajime, e inhalaron el mismo oxígeno, por un momento, una fuerza constante entre ellos. Se siente como si Hajime fuera el aire que Tooru necesitaba desesperadamente, y lo respiró, lo absorbió todo, con la boca entreabierta, hasta que estuvieron a milímetros de distancia.
Hajime se acerca, y entonces besa la boca abierta de Tooru, los dientes chocando contra los contrarios mientras Tooru se apresura hacia él. Inclina la cabeza después, inclinando sus labios y moviendo su lengua contra la de Hajime. Siente el roce, en cierto modo, y es totalmente intoxicante, el modo en que la respiración de Tooru es pesada ahora, agitada con desesperación de una manera desgarradora. Hajime gruñe en el beso, pasando su lengua por la de Tooru hasta que está seguro de que ni siquiera está respirando, en este momento. Se retira, lentamente, y los ojos de Tooru están cerrados, las pestañas oscuras estremeciéndose sobre su pálida piel. Hajime puede ver las venas atravesando sus párpados, y roza sus labios sobre ellos en un movimiento inconsciente. Todo en lo que podía pensar era en Tooru, y en cómo se siente demasiado bien para estar tan cerca de él. No necesita nada más que sentir la suave piel de Tooru debajo de la punta de los dedos y escuchar su aliento jadeante, abanicándose sobre su mandíbula.
Los labios de Hajime bajaron más, seguidamente besando el lateral de la cara de Tooru. Dibuja algunos patrones sin sentido contra las costillas desnudas de Tooru, desliza su palma sobre su abdomen hasta que Tooru está temblando acertadamente con anticipación, los ojos cerrados y la cabeza inclinada hacia atrás. Su boca está abierta, la respiración está agitada, y Hajime se queda mirándole con nada más que orgullo – ya que solamente Hajime consigue verle así, solamente Hajime consigue que Tooru esté todo acalorado y atormentado – y deseoso – es hermoso, real, de otro mundo y trascendente – y amor puro y bruto. Las manos de Hajime están temblando, aunque no puede hacer que le importe, no cuando Tooru está así.
Tooru se acerca entonces, con desesperación, y se aferra a Hajime como si fuese su salvación. Hajime muerde la boca de Tooru, su labio inferior, y Tooru gime, lentamente, cayendo más contra el colchón y presionando a Hajime más contra él. Es casi sofocante, su proximidad, y de repente, Hajime siente demasiado calor por todas partes, su caja torácica demasiado pequeña para contener su palpitante corazón. El pecho de Tooru también choca contra el suyo, y Hajime se retira para quitarse su camiseta en un apresurado movimiento, seguidamente su pantalón de chándal, hasta que está sentado en el regazo de Tooru, encorvado sobre él con solo sus bóxers.
Tooru exhala temblorosamente, y Hajime lo entiende – siempre lo hace – y presiona las palmas bajo la camiseta de Tooru – la cual era de Hajime, la verdad, pues la había robado hace mucho tiempo – paseando los dedos a lo largo de los músculos del abdomen y las costillas de Tooru hasta que puede sentir la suave extensión de sus omóplatos. Entonces se retira – sabe con lo que Tooru se siente cómodo, su camiseta siempre se la queda puesta cuando hacen cosas así – y Tooru arquea la spalda cuando los dedos de Hajime se presionan contra los huesos de la espalda de Tooru, deslizándose por debajo de la cintura de sus pantalones cortos, rojos, blancos y demasiado cortos como para que Hajime pueda mantener la compostura.
Hajime respira pesadamente en el hueco del cuello de Tooru mientras que este alza sus caderas y deja que Hajime tire de estos, lentamente, junto con su ropa interior. Hajime deja que sus dedos recorran las piernas de Tooru, suaves, sensibles y delgadas, mientras que su cuerpo se mueve a lo largo de la forma de Tooru. Los brazos de Tooru sueltan su agarre en los hombros de Hajime y sus manos se hunden en las sabanas. Está jadeando ahora, completamente sin aliento mientras Hajime deja besos en el interior de las rodillas y los muslos de Tooru, sus dedos alrededor de los tobillos de este. Tooru echa su cabeza hacia atrás mientras Hajime tira la ropa de Tooru al azar, por encima de su hombro derecho.
Aterrizan en el suelo, en alguna parte, y Tooru no puede preocuparse por sí mismo mientras la boca de Hajime se presiona contra su hueso de la cadera ahora, chupando la marca, y luego se arrastra hacia abajo por la parte interna del muslo, mordiendo la suave piel, picante y salada por la fina capa de sudor de Tooru, y a que también es verano y las ventanas están abiertas – con las cortinas corridas – en un esfuerzo por escapar del calor. Una brisa sopla por la habitación, y mueve las cortinas blancas hacia el techo del dormitorio de Tooru, ondulándose después sobre el suelo de linóleo, formando una sombra como el viento sobre el mar.
Tooru tiene la piel de gallina, y está temblando ahora, mientras Hajime presiona su palma contra su entrada, sus dedos empujando ligeramente contra la carne húmeda y enrojecida. Tooru hace una especie de ruido estrangulado y se agarra con fuerza a las sábanas bajo él, sus nudillos blancos. Hajime besa en la unión de sus caderas y piernas, y arrastra su boca hacia arriba mientras sus manos suben y bajan, acariciando lentamente, provocativamente, y extendiendo la humedad. Las caderas de Tooru se alzan hacia el contacto demasiado suave de Hajime y este obedece, presionando contra el clítoris de Tooru, besando suavemente su boca abierta.
La respiración de Tooru se estremece, y resuena contra las paredes de la habitación; los únicos sonidos que puede escuchar son los latidos de su propio corazón, jadeos sin aliento y gemidos bajos de Hajime. Este lame el clítoris de Tooru con movimientos amplios, constantes y con suavidad, manteniendo la compostura; sin prisa.
Tooru ahoga un gemido cuando siente que el dedo de Hajime entra en él, solo uno al principio. Lo mete y lo saca, moviéndolo de un modo que hace que la espalda de Tooru se arquee y el cuerpo se estremezca, hasta que puede sentir a Tooru jadeando por más. Agrega un segundo dedo entonces, todavía moviendo su lengua a lo largo de la carne suave y húmeda de Tooru, creando esos obscenos sonidos que Tooru siempre disfruta, cuando están así.
"Hajime" respira "Oh, Dios – Hajime, Hajime"
Entonces Hajime acelera, empujando los dedos con más rapidez dentro y fuera de la palpitante, cálida y húmeda entrada de Tooru, presionando hacia arriba hasta que Tooru puede oír su pulso sonar en sus oídos, con los ojos firmemente cerrados. Su visión se vuelve blanca y su boca está abierta, tal vez esté gritando, no puede saberlo, mientras los labios de Hajime se cierran alrededor de su miembro, succionando la tierna carne.
"Joder" resopla Tooru "Hajime–"
Es empujado al límite, mientras siente a Hajime gemir contra su piel, su cuerpo temblando y estremeciéndose mientras Tooru se tensa, jadeando hasta que se libera por los dedos de Hajime, succionándolos. Está bajo una oleada de calor y se vuelve a arquear mientras gime, gritando el nombre de Hajime.
Hajime maldice en voz baja, y Tooru puede ver su cuerpo sacudiéndose mientras lentamente abre los ojos y fuerza a su respiración a ir más lento, el pecho todavía agitándose. Mientras su cuerpo se relaja, Hajime saca los dedos. Tooru mira las mejillas sonrojadas y los labios húmedos de Hajime, y la respiración temblorosa escapando entre ellos.
Tooru lo atrae hacia él después, envolviendo sus dedos en la parte posterior del cuello de Hajime y le besa en la boca, pasando su otra mano por el pecho de Hajime, bien formado, cálido y resbaladizo por el sudor. Hajime jadea contra él, lanzándose hacia él mientras desliza su mano debajo de los bóxers de Hajime, agarrando su miembro con sus delgados dedos. Lo acaricia una o dos veces, por completo, y Hajime se arquea hacia él hasta que se acerca a su mano, maldiciendo en voz baja. Su visión se vuelve borrosa cuando Tooru presiona su lengua contra la de Hajime, y mueve las caderas para dejarse llevar por esa ola eléctrica, el toque de Tooru siguiéndole durante los vestigios finales, hasta que Hajime se queda quieto y se aleja.
Desliza su pulgar sobre el pómulo enrojecido de Tooru, el otro dibuja un patrón sobre el hueso de su cadera, y le está sonriendo a Tooru perezosamente con tal cariño en sus ojos que Tooru jura que simplemente podría derretirse en el colchón. Sonríe suavemente. La luz del sol entraba por las ventanas, y era tan hermoso tumbado aquí, en los brazos de Hajime que este sentía que podría haber muerto felizmente, en ese lugar. Ilumina la piel de su cuello y hombros, en el cuello de su camiseta, creando un halo alrededor de su cabeza.
Hajime lo besa nuevamente entonces, y Tooru suspira, ya que es posible que solo tengan tres horas hoy, pero todavía tienen el infinito por delante.
