El cubano vagaba por La Habana y la oscuridad era la única que lo acompañaba, paso tras paso que daba se preguntaba "¿por qué no puedo follar?", realmente no entendía por qué no lograba conseguir tener sexo con nadie...lo intentaba pero pensaba nadie querría penetrarlo, además que las sexshops nunca le querían vender un kilo de sexo. Mientras daba una vuelta por una esquina, notó la presencia de alguien, sin embargo no podía ver a nadie en los alrededores. Cayó al suelo sin previo aviso al sentir una presión sobre su espalda que se sentía como una especie de parálisis de sueño, sentía como esa bola bajaba por su espalda y cada vez se acercaba a su gordo y jugoso trasero, la situación era incómoda pero al mismo tiempo no pudo evitar excitarse un poco por esa sensación. Aquel mochi terminó por acomodarse dentro de la cavidad anal de Cuba queriendo adentrarse más a pesar de que el cuerpo del hombre parecía poner resistencia.

Justo en ese momento la nación latina se tiró un pedote, haciendo que la criatura extraña en forma de bola de semen saliera disparada a la lejanía de la calle y aterrizase en la ventana de un auto, provocando que este chocaste con un camión lleno de gasolina que terminó por explotar, provocando el fallecimiento de 5 personas. Cuba solo miró horrorizado la escena sangrienta y desgarradora , ¡Dios bendito!, debía de dejar de comer tantos frijoles a altas horas de la noche...Su momento horny lo pagó caro y así se dio cuenta que jamás podría ponerla por pedorro y marrano.

Una gran depresión en Cuba comenzó a manifestarse al percatarse de que había arruinado su única oportunidad para mantener el coito hasta con un mochi, ya cansado de la vida pensó que iba a morir virgen, sin poder tener la oportunidad de follar ni una sola vez, así que se decidió por volverse moja de una iglesia. Lo que no sabía es que el padre de esta iglesia no era nada más ni nada menos que mochiamerica, aquel mochi que casi arrebata su virginidad aquella noche.

—Aquí estás de nuevo, ¿me extrañaste?.—Dijo el mochi con una sonrisa hiperrealista de chico follador.

—¿Q-Qué?...¡¿Quién eres?!...—Cuba no había visto el aspecto de aquel mochi nunca o al menos no lo reconocía pero se le hacía muy familiar.

—¿Así que ya te olvidaste de mi?, no te preocupes...haré que me recuerdes~

Y sin más, el mochi saltó dentro de la túnica de monja del latino. —¡Ah!~ ¡Mochi-cum!.—Soltó gemidos avergonzados para así tirar al suelo al cubano, aquel mochi logró crearse un pene gordo y grueso de 30 centímetros y empezó a penetrar al cubano frente al altar de su salvador.

—Por favor rezale a nuestro señor, ¡Bitch!.—Gritaba el mochi mientras embestía al cubano con su gruesa y exquisita polla.

—¡Viva cristo rey!.—Los gemidos de Cuba resonaron por toda la iglesia mientras eyaculaba al mismo tiempo que mochiamérica, se escuchó tan fuerte que que llegó una monja de pelo castaño con una flor en la cabeza, se le veía bastante enojada.

—¡¿Pero que mierda están haciendo ustedes dos?!, ¡es un pecado total!, ¡voy a sacarlos de la iglesia y jamás volverán!.—Dijo la húngara soltando una palabra antisonante del enojo.

—¡Pero monja, usted ya ha pecado!, ¡dijo "mierda"!.—El mochi intentó justificarse. La monja apenada se metió a una piscina de agua bendita, después de ello el cubano y el mochi se vieron a los ojos mutuamente con una mirada desafiante.

—¿Otra ronda?

—Dale.

Y así es como el mochi y Cuba tuvieron siete rondas sexuales más, y en cada una de ellas Cuba fue penetrado con el enorme y sensual pene de mochiamerica. Luego de su gran experiencia sexual fueron baneados de cada iglesia del mundo. Pero no todo fue malo, Cuba se hizo una prueba de embarazo y dio positivo, ahora esperaba un bebé pero no sabía porque parecía que se había tragado a una persona entera y es ahí donde después de varios análisis descubrió que esperaba siete hijos mochis. Al pasar los nueve meses los parió y tanto mochiamerica como Cuba y sus pequeños mini mochis se mudaron a Florida logrando salir de Latinoamérica siendo felices por siempre.


créditos de esta pendejada a Massimo y la banda de la Hetapeda