Basado en la canción "A million pieces" de KyuHyun.


Capítulo Único

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El reloj marcaba las doce del día. De repente Sakura sentía un gran alivio, por fin estaba realizando su primer viaje sola, podía sentir la libertad estampandose con su rostro a medida que la brisa invernal la alcanzaba. Era mediados de Octubre, al menos en esta ciudad soñada, hacía bastante frío ya.

Acomodó la bufanda color azul marino de una forma más elaborada alrededor de su cuello, con esa pieza y su abrigo color café algo verdoso debería ser suficiente para soportar la temperatura actual de Suiza.

Metiendo una mano dentro de su bolso rebuscó entre sus cosas hasta hallar la hoja que buscaba, abriéndose y revisando muy bien las anotaciones que había hecho allí. ¿Por dónde quedaría más cerca llegar al museo? Hmmm. Volteó a todos lados, la estación de tren en la que estaba era mucho más grande que las que usualmente había en Konoha.

Decidió salir por la entrada principal, así quizá sería más fácil tomar las referencias para llegar a su destino. Salió, mientras caminaba admiraba la espléndida ciudad, todo allí era llamativo: El gigante cielo azul, la arquitecta refinada de los edificios, incluso la plazas que con un vivaz color verdoso llenaba de árboles. Era exquisito, Sakura solamente podía permitirse contemplar como boba, o al menos, hasta que sintió uno de sus hombros chocar de lleno con un extraño.

Eso le pasaba por caminar sin mirar. Se volteó hacia él mirándolo rápidamente, musitó un pequeño "disculpe" y continuó caminando hacia delante.

En la dirección opuesta, un pelinegro miraba a la apurada chica de cabellos inusualmente rosas alejarse rápidamente después de chocar contra él. ¿Sería posible? ¿Por qué sólo de verla sentía su cuerpo temblar? Su voz, sus ojos... Sentía cierta familiaridad con ella. Despegando su vista de aquella silueta que se iba perdiendo de a poco en la multitud, algo le llamó la atención. Mirando hacia el suelo se dio cuenta que aquella joven había dejado caer un pedazo de papel doblado.

Sakura finalmente había encontrado lo que quería, el museo que tanto había visto en los blogs de turistas. Enfocando su vista hacia arriba, resopló con algo de cansancio. Era una pena que el lugar no estuviese abierto al público en ese momento, estaba parada al lado de una fuente, solamente el jardín estaba abierto. ¿Sería en otra ocasión? Se preguntó. Se dio la vuelta para salir, iría al siguiente lugar en su lista, eso funcionaria.

Pero entonces lo vió. Justo cuando ella iba a cruzar la salida, aquel chico pelinegro de antes iba entrando. Era extraño, sentía sus ojos negros clavarse en ella. Sin embargo, en el momento en que ella volteó para confirmarlo él simplemente desvió la mirada. Sakura lo ignoró y salió de allí.

Un hermoso río corría por la mitad de la ciudad. El sueño de Sakura siempre había sido poder admirarlo de primera persona. Desde aquel puente en el que estaba parada, se sentía por fin

una realidad. Tomó fotos, muchísimas en realidad. Quería capturar todos los momentos de felicidad que le fueran permitidos...

Con la cámara frontal de su teléfono celular trató de sacarse una selfie, aunque era un poco difícil ya que su cara era grande y no permitía que toda la majestuosidad del paisaje pudiera capturarse. Pero estaba otra vez aquel extraño, mirándola mientras tomaba aquellas fotos. Sakura bajó su celular de inmediato.

El joven se acercó un poco, aunque no demasiado, fingía estar enfocando la mirada a un gran edificio.

—Parece... —La chica pelirrosa le dirigió la palabra. —Que usted me está siguiendo.

El joven al escucharla, miró a todos lados para asegurarse que realmente se estuviera dirigiendo a él. —¿Yo? —Preguntó con algo de duda.

Ella lo miró como tratando de descubrirlo. —Hace un rato también estaba en el museo.

—Claro que no. —Declaró, pero entonces la pelirrosa lo ignoró, volviendo a tratar de sacarse algunas fotos.

Sasuke se sentía patético. ¿Tanto le costaba hablarle de manera normal?

—Oye... ¿Qué tal si apostamos? —Ella lo miró con sus ojos de color jade cuando él la llamó. —Si nos volvemos a encontrar por casualidad en un hora... Te daré un recorrido por la ciudad

Sakura solo pudo mirarlo de forma extrañada. Al fin y al cabo, no lo conocía.

El pelinegro lo notó, parecía como un gatito asustado. Negó varias veces con las manos. —No soy un acosador. —Salió de su boca. —Puedo enseñarte mi carnet de estudiante, voy a la Universidad que está a unas calles. —Sacó su cartera, buscando entre la infinidad de tarjetas que llevaba hasta que sacó la que necesitaba.

—No, no te preocupes. —Observando se dió cuenta que no parecía un asaltante, incluso su abrigo color café parecía mucho más costoso que el de ella. Además, había alcanzado a ver un poco de su identificación

Pero seguía siendo un extraño.

Aunque era lindo, realmente muy guapo. Con un cabello oscuro y profundo, unas facciones bien marcadas en un rostro blanquecino que contrastaba perfectamente, justo él tipo que chico que Ino le había aconsejado que se consiguiera. Algo "casual". Pero, claramente Sakura no era una chica a la que le gustaban ese tipo de cosas.

Pero... —¿En una hora, cierto? —

—Si. —Le ofreció la mano.

La chica rechazó su saludo y volvió a desaparecer.

Sasuke se quedó sonriendo.

Sakura se reprochaba mentalmente lo mal que estaba confiar en alguien que acabas de conocer y de quien no sabes absolutamente nada, pero... Aquel chico le daba seguridad, la confianza que creía pérdida. Era solo una corazonada, obviamente sabía que era una estupidez. ¿Qué tal si se ponía en riesgo?

Alejó los pensamientos, igual era casi improbable que volvieran a encontrarse en exactamente una hora. No iba a volver a verlo.

Ahora estaba en la venta de garage del parque, observando todos los artículos que se vendían a favor de seguir apoyando la beneficencia. Se probó algunos gorros, lentes, etc. Quería experimentar todo cuanto pudiera.


No creyó que pasada esa hora volviera a verlo. Estaba ahí, en el mismo puesto de ventas que ella, revisando algo de chatarra que comprar. ¿Otra coincidencia? Justo se había dado cuenta de él porque habían chocado sus manos tratando de conseguir el mismo libro. Sus miradas se cruzaron.

Sasuke volvió a extender su mano hacía ella, tratando de obtener una presentación, pero la pelirrosa solo se inclinó con amabilidad y comenzó a caminar tras de ella.

—¿Ha venido usted sola? —Ella afirmó.

—¿Podemos hablar informalmente? —Preguntó la chica.

—Si.

Sakura sacó su teléfono y revisó el mapa virtual en una aplicación. Tontamente había perdido el mapa impreso dónde tenía sus notas.

Él tomó su mano delicadamente. —Eso no sirve, yo conozco cada parte de esta ciudad. Puedo acompañarte.

Se llevaron todo el día paseando, fueron a varios parques, visitaron diversos edificios y monumentos. Era cierto, él conocía todo, además por lo que le había contado, era estudiante universitario de posgrado en Historia Universal, así que con cada lugar al que iban le contaba

un poco sobre su contexto. Era muy amable, su lenguaje muy correcto y, en todo momento, muy amable. Sentía...algo extraño respecto a él.

Sakura después de tanto sufrir, por fin podía valerse por sí misma. Salir sola, vagar por ahí como cualquier chica de su edad. Recordó los malos momentos pasados, dónde no podía hacer nada, también recordó su corazón roto. Él... era la primera persona que la hacía sentir bien en mucho tiempo. Unía las piezas de su corazón roto.

Estaban parados en una atracción turística, ella por descuido casi había tropezado, sin embargo él la sostuvo para evitarlo. Volvieron a tener un cruce de miradas, profundo y como si leyeran sus almas. Ella se sonrojó rápidamente y se retiró, pero él no se lo permitió. La abrazó, sintiendo un pulso acelerado. El corazón quería abandonar su cordura.

Ella le sonrió.

—¿Quieres bailar? —Ofreció él para romper la tensión y tratar de justificar aquel abrazo.

Sakura sonrió y siguió los pasos que él daba. Era como un príncipe.

Él la sentía a ella como una luz, aquella cosa que le faltaba y que siempre había estado buscando, quizás había enloquecido pero ¿De verdad existía el amor a primera vista? Y si, ¿Realmente era el destino quién los juntó?

Ella era como un sol, no podía dejar de mirarla. Estaba emocionada mientras paseaban por el ferry. Definitivamente el destino les estaba tratando de decir que no era solo una coincidencia.

Sakura extendió sus brazos libremente para poder sentir la brisa del mar. Sasuke la miraba maravillado todavía.

—Por cierto ¿Me dirás tu nombre? —Le preguntó de repente.

Con una gran sonrisa la pelirrosa contestó. —Mañana te lo diré.

—Entonces... ¿Estás asegurando que mañana te volveré a encontrar por casualidad?

—Asegúrate de encontrarme. —dijo ella. Y se fue otra vez.


¿Estaba enamorada por primera vez? Sakura estaba recostada en la cama del hotel, volviendo a ver todas las fotos que consiguió tomar, incluso la foto que se tomó con el chico pelinegro.

"¿Por qué me haces temblar de repente" Pensó.

Mañana. Si realmente la encontraba...

Sakura lo había olvidado. Sus pastillas. Había olvidado tomarlas en el avión, incluso cuando iba en el tren las había pospuesto. Buscó en su bolso y encontró un pequeño frasco blanco. Pero estaba vacío...

Ella tenía una especie de amnesia anterógrada que no lo permitía retener información durante mucho tiempo. Había sido muy difícil vivir con ella siendo tan joven, poco a poco lo superaba y probaba que podía tener una vida normal. Pero solo con esas pastillas. Ese fármaco la ayuda a almacenar informe durante más tiempo, básicamente a "no olvidar".

Desesperadamente abrió su maleta. Lograba recordar que llevaba otro frasco allí. No quería volver al abismo, no quería olvidar al chico que acababa de conocer y que había robado su corazón. Tenía que verlo al día siguiente. A medida que sus veloces manos sacaban todo a partes iguales las lágrimas le brotaban. ¿El destino los había juntado, cierto?

Tomó el segundo frasco. Lo abrió, pero también estaba vacío. Quizás se había tomado el equivocado cuando salió de casa.

Maldita sea. Lo aventó contra la mesita de cristal situada en el centro de la habitación. Sus piernas flaqueaban hasta que cayó de rodillas al suelo, con las lágrimas abundantes en sus mejillas. Caían a medida que se aferraba a sus recuerdos, ¿Cuánto tiempo le quedaba antes de olvidarlos? Miró la fotografía con el pelinegro. ¿Sabría dentro de unos segundos quién era? Trató de aferrarse a su imagen en su cabeza, pero ésta se quebraba lentamente. Se convertía en fragmentos.

"Está noche eres un millón de piezas"

Lo olvidaba... "Las palabras 'te amo' son insignificantes para mí única persona preciada"


Sasuke, al día siguiente, llevaba tres horas sentado en una banca. Ella no llegaba...

De dentro del bolsillo de su abrigo sacó un papel. El día de ayer cuando conoció a la preciosa pelirrosa que lo cautivó y chocaron por accidente ella había dejado algo caer. Los desdobló. Era un mapa de la ciudad con un rápido itinerario escrito en tinta rosa...

¿Sería su cruel paga por hacerla creer que era una "casualidad" que se encontraran siempre en el mismo lugar?

Miró las letras que decían "Visitar las montañas, quiero sentarme en la banca en el lago. ¡Siempre sale en las películas!"

¿Lo había dejado plantado a propósito como lección? ¿Cuál era su nombre?

Quizás... Simplemente se había aferrado demasiado a la idea de conocerla que había forzado las cosas, era el mismo destino quién le hacía saber que ella era una casualidad que no debió continuar después de aquel tropiezo afuera de la estación de tren.

Sin embargo... aunque hubiese sido solo por un día y un momento aquella casualidad...

"Mi corazón te está agradecido por haberlo llenado de una joya como lo eres tú"