Disclaimer: Sakura Card Captor y sus personajes no me pertenecen son propiedad de CLAMP, pero la historia es completamente mía.

¿Fresca como lechuga? No, pero al menos con renovadas fuerzas para escribir durante un tiempo y como dije si hay inspiración, pues hay que aprovechar.

"La mujer es como una bolsita de té. Nunca se sabe lo fuerte que es hasta que la meten en agua caliente."

–Eleanor Roosevelt

CAPITULO VI – "Expectativas"

Dos de la mañana marcaba el reloj, estrechó sus manos con un gesto de dolor, empezaba a sentirse cansada, el ácido de aquellas frutas rojizas quemaba de poco en poco sus manos, sin embargo debía terminar de limpiar esa caja de fresas. Era necesario que estuviera lista para que, por la mañana preparara al menos un bote de 10 litros de nieve de fresa y un molde paletas.

Por el lado amable ahora estaba mucho más tranquila, habían pasado aproximadamente 40 días desde que su ahora ex-casa había sido vendida al banco y consiguió por fin liquidar en medida de lo posible casi todas sus deudas. Su hermano tenía un buen "colchón" de dinero ahora depositado en el seguro del hospital, para cubrir el mayor tiempo posible su tratamiento. Primero muerta antes de dejarle abandonado. Sintió un calambre en su mano que le hizo soltar la fruta, la miró por largo rato en el suelo, quizá había llegado a su límite. Negó con la cabeza rápidamente, eso no podía pasar y tomo otra baya.

A pesar del dolor continuó con su faena hasta terminar, solo entonces se permitió dormir un poco, había logrado acomodar en la parte de atrás del negocio un pequeño rincón donde acomodar una improvisada cama y algunas de sus pertenencias. Terminó por vender la mayoría de sus cosas, después de todo no tenía caso conservarlas si no tenía espacio para ellas.

Ahora recostada, aunque no se quejaba de su vida, se preguntaba por qué a ella le tocaba tener que soportar aquello. La muerte de sus padres, el estado de su hermano, lo que parecía la inminente quiebra del negocio familiar cuando tan solo pocos años atrás recordaba lo bien que se vendía en el lugar. Quizá era una prueba del universo o un presagio, quizá...


Otro día más se acumulaba en su agenda y no había logrado tener grandes avances, a pesar de haber visitado el establecimiento al menos unas cuatro o cinco veces a la semana, continuaba estancado con la chica. Se limitaba a que Sakura le sirviera un helado o dos, mientras la miraba pasar de un lado a otro limpiando y platicando de cosas sin importancia. Del clima, del helado, de sus estudios de "trabajador social", entre otras cosas.

Su mente por momentos se confundía y lo hacía flaquear, sabía que la chica había cumplido su palabra al vender su hogar, el mismo pidió a un contacto que lo verificara y no se sorprendió que dicho negocio de vienes raíces efectivamente se hubiera concretado con aquel banco. Estaba nervioso, después de las palabras de Clow visito al investigador de campo que había hecho el archivo de Sakura y le aseguro que todos los datos eran correctos, descartando un error administrativo respecto a la "existencia" de este supuesto hermano de la castaña.

A partir de ese día en que Sakura vendió su hogar, la observaba con una extraña "silueta" de tranquilidad, pero hasta para él, que tenía pocos meses de conocerla, podía distinguir las "marcas" de dicho evento, por momentos se le veía más cansada e incluso demacrada, lo veía a cada instante que la chica sobaba su espalda con apenas un gesto perceptible de dolor, o cuando se sentaba más tiempo del habitual cuando le atendía.

Por lo que intuía, que ahora ella vivía en el mismo local en donde trabajaba y exhibía los helados, estaba seguro que estar entre tanto refrigeradores por la noche, con una cama mal colocada, con el ruido y el frío del lugar no debería ser nada agradable pasar la velada ahí, ni tampoco debería ser algo sano; y a pesar de todo, ella se mostraba tan positiva. Con una resiliencia tan grande.

También noto, que seguía usando aquel suave perfume de frambuesa, el leve maquillaje y esa crema de peinar con olor a miel. Se mantenía "fresca" por fuera, pero lo sentía, podía verlo, por dentro era distinto, algo más parecido a quebrarse en cualquier instante. ¿Qué clase de problemas guardaba esa mujer? ¿Qué tipo de juego jugaba? ¿Era una serpiente que esperaba a morder cuando bajas la guardia? O tal vez...

— ¿Shaoran me estas escuchando?

Volteó sorprendido ante las palabras de su amigo — ¿Qué te sucede hombre? Has estado demasiado distraído y no solo hoy, los últimos días parece que tienes la mente en la luna.

Regresó su vista al café que estaba en sus manos, se encontraba en la terraza de su departamento bebiendo aquel líquido amargo junto con Eriol. — Te he dicho que es el trabajo, no he tenido una buena racha.

— ¿Seguro que solo es eso? Estoy rememorando y no recuerdo haberte visto con semejante semblante antes.

— Por favor Eriol, no busques "razones" donde no las hay.

El chico de gafas se mantuvo en silencio antes de contestarle — De acuerdo, no insistiré, no porque no quiera hacerlo, sino porque hay algo que quería contarte. Ayer termine con Kaho.

— ¿Enserio? Creí que sus problemas eran pasajeros, se veía tan ilusionada con no se... tu sabes, el casarse contigo.

— Ese es el problema amigo, eso fue mi culpa, tenía tiempo en que quería terminar con ella, pero no sabía cómo hacerlo sin lastimarla y ya vez, deje pasar demasiado tiempo sin "romper" sus ilusiones y al final termine haciéndole más daño — bebió un poco de su café antes de volver a ver a su amigo castaño.

— Y esa no fue la única razón Shaoran, hay una chica que conocí hace unos meses que me trae vuelto loco con sus pequeñas conversaciones, es una pequeña hada de las nieves, una ninfa del invierno.

— Debes estar bromeando, en verdad te gusta, ¿no es cierto?

Negó con la cabeza rápidamente — No puedo decir que me gusta infinitamente, pero en definitiva me atrae. ¿Recuerdas ese día que fui a presentar los avances de mi libro?

— Cuando regrésate igual de mojado que un perro callejero, como olvidarlo, eso me hace sonreir de solo recordarlo.

Rio junto con el castaño — ¡Ese mismo día conocí a la ninfa! Ella me protegió de la lluvia con su amabilidad y cortesía, además me hechizó con el exterior de su morada, una hermosa y... — Shaoran puso una mano frente a él en señal de restarle importancia.

— Anda no quiero saber detalles del lugar, o lo hermosa que se veía o lo magnifica que era para poder "atrapar" al viejo perro bohemio de la librería que tienes por negocio. Dime, ¿Qué piensas hacer? ¿Cómo se llama?

Dio otro sorbo a su tasa antes de contestar. — Digamos que ella es un pequeña florecilla a la cual no le pondré nombre y no lo sé, soy pésimo para las relaciones y simplemente no quiero lastimarla. Así que de momento quiero mantenerme como su amigo, acercarme de a poco y ayudarla. Al parecer ha tenido una vida difícil.

— Eriol, no confundas lastima con cariño o terminaras con otra situación idéntica a la de Kaho. No te metas con problemas que no son tuyos, no es conveniente.

— No es lastima querido amigo, no es como Kaho y tampoco me quiero aprovechar de ella si por algún momento paso por tu mente ese horrible pensamiento. Solo quiero conocerla y platicar, me ha dado buenas charlas.

Subió los hombros en señal de indiferencia mientras veía al pelinegro — Las relaciones son solo ataduras que a la larga te consumen tiempo, dinero y energía. Sigo sin entender la razón por la cual se obstinan tanto en crear ese tipo de lazos.

Eriol terminó por ignorar su comentario antes de que ambos se enfrascaran en una nueva conversación sobre el clima y lo complicado que era escribir un libro en la actualidad, restándole importancia al asunto.


Un día más y ahí estaba, enfrente de la heladería. Entró al establecimiento y vio a Sakura observando unas fotografías entre sus manos.

Rápidamente la chica las guardo en su delantal y le sonrió con dulzura. Su corazón palpitó rápido y desvió la mirada. Odiaba ponerse así cuando la chica hacia eso, pero era algo que no podía controlar. Intentaba no olvidar que aquella mujer era una embaucadora, pero cada día le era más difícil de asimilar, era demasiado buena bajándole las defensas. — ¡Buenos días Shaoran! Hoy tengo helado de fresa y prepare unas cuantas paletas también. ¿Quieres probarlo?

Asintió no sabiendo muy bien que contestar y tomó una cuchara. Mientras la chica preparaba en una copa de vidrio una buena porción de helado y la dejaba en la barra, entonces noto las extrañas marcas en sus manos y apretó de manera inconsciente el utensilio metálico ante la imagen — Gracias, oye Sakura... ¿Qué te paso en tus manos?

La castaña rápidamente oculto sus extremidades debajo del mostrador. — Disculpa sé que no debe ser nada agradable verlas así... es algo sin importancia, lo que sucede es que después de un tiempo limpiando frutas acidas como fresas, limones o zarzamoras el ácido de las mismas carcome un poco la piel y crea llagas sobre las cortadas del cuchillo. Pero no te apures, ya se han cerrado y son solo cicatrices que solo se notorias por el mismo acido de las frutas. He pensado en comprar unos guantes justo para evitar que las vean, si los niños se apantallan probablemente se incomodaran al venir a comprarse un helado o paleta.

Su pecho sintió una sensación incomoda ante aquella imagen y opto por empezar a comer su postre. Aquello estaba delicioso, no había nieve que Sakura preparara que no tuviera un espectacular sabor. Por lo que se seguía preguntando ¿Por qué con tan buenas recetas, con el servicio cálido que proporcionaba y los precios relativamente accesibles, eran tan pocos los clientes que la castaña atraía?

— ¿Qué te parece? ¿Está bueno? — Esperaba la reacción del chico con grandes ansias. Desde el día en que Shaoran le había ayudado a solucionar la situación de su casa y sus deudas, se había ganado un espacio de gran aprecio en su corazón. Estaba eternamente agradecida por su bondad.

El chico asintió — Esta delicioso.

Dio un saltito imperceptible en su lugar en muestra de su alegría. — Menos mal, estaba un poco preocupada porque le deje congelar un poco más de tiempo de lo habitual y temía que el frio extra atenuara el sabor de la fresa.

— Para nada, está en el punto perfecto. En cada trozo de fresa se siente una cubierta crocante y helada, pero por dentro esta suave y en sintonía con la crema dulce de la nieve. Realmente un producto de calidad, son pocos los lugares en los que he probado algo similar. Me sorprende que no tengas una fila de clientes esperando por comprar algo tan bueno.

Su semblante decayó al escuchar aquellas palabras. — Bueno, antes pasaba de manera regular pero desde que esos abogados empezaron visitarme de a poco los clientes dejaron de venir. Al principio pensé que les incomodaba que peleara con ellos, pero luego... los abogados dejaron de aparecer justo en la época en que te conocí y sin embargo, sigo sin muchos clientes, supongo que la gente ya no quiere un helado o será que mis recetas han decaído bastante.

Era imposible lo segundo. Los helados de Sakura eran demasiado buenos. — Ya veo, quizá sea la posición del lugar o no se... ¿No has pensado en vender el lugar? — Aquello salió de manera inconsciente de su boca y se maldijo por ser tan directo, sin tacto o con un plan de acción.

Al escuchar esas palabras de nuevo, su cuerpo se tensó de inmediato y quiso ponerse a la defensiva, pero al observar a Shaoran sentado comiendo de su helado, supo que aquello no era lo adecuado, no con él. El castaño se había ganado su confianza en aquellos meses y además le había ayudado a saldar sus deudas, bien podría no haberla ayudado pero lo hizo, él en definitiva no era su enemigo.

— No quiero vender, sé que el ingreso es muy poco para mantenerme y aún más poco para cuidar de mi hermano, pero lo llevo en la sangre Shaoran, es algo que quema por dentro cuando lo hago, no importa que tan cansada este o si el día fue malo, cuando me dedico a hacer este oficio me olvido de todo y de todos los problemas, solo siento el frío, la fruta y el dulce, los sabores bailando en un mismo tono y son, recuerdo la línea de mis antepasados, más de 100 años de tradición tatuados en mi alma, a mis padres, mi familia y yo... simplemente no puedo abandonarlo...

Su garganta se secó al escucharla, creía que la chica lo correría del lugar al mencionar aquello, pero continuaba sonriéndole. ¿Qué clase de mujer era Sakura Kinomoto? ¿Una dulce, muy dulce embaucadora? — Entiendo. Disculpa si te incomode, no era mi intención hacerlo. Se lo delicado que es el tema para ti.

— Somos amigos, que tú me lo digas no me molesta en absoluto. Es una muestra que te preocupas por mí y lo aprecio.

Cuando Sakura le miró, quedando prendado por las bellas esmeraldas que en sus ojos resplandecían y el calor empezó a invadir por el cuerpo. Ella le consideraba su amigo. No lo meditó, simplemente fue la inercia del momento o algo en su interior que le gritaba que debía hacerlo, sencillamente dejo que su cuerpo actuara sin pesarlo — Entonces vive conmigo

Por un momento en el lugar reino un silencio, hasta que con cara de asombro la chica contesto de manera sorpresiva — ¡¿Qué dices?!

Volvió a maldecir a su lengua ante la estupidez que estaba haciendo, pero lo hecho, hecho estaba. Tenía que buscar la manera de hacer que la situación volviera a estar a su favor, todo para lograr que la chica vendiera el lugar, se repetía constantemente, solo se trataba de eso y quizá si utilizaba otra técnica más "amistosa" podría tener mejores resultados. A los amigos hay que tenerlos cerca y a los enemigos aún más Shaoran, aquel viejo dicho no podía estar equivocado.

— Tengo un departamento con un cuarto extra a 10 minutos de aquí. Después de lo que paso con la venta de tu casa, he estado pensando en que podría ser una buena opción para que volvieras a instalarte en un techo distinto a este lugar.

Se llevó las manos a la boca sorprendida por aquella propuesta, tardo en pensar aquello y un poco más en dar su respuesta. "No podía", se decía así misma. No era correcto darle problemas a su amigo. —Yo no podría Shaoran, agradezco tu buena intención pero no tengo el dinero para pagarte una renta.

— No lo hagas. Podrías solventar el alquiler del cuarto con el simple hecho de que limpies todo el lugar. Quizá de esta manera nos puede beneficiar la situación a ambos.

¿Vivir con Shaoran? Lo medito con cuidado, era cierto que extrañaba un lugar donde poder tener un espacio "mas" personal, además que una ducha caliente distinta a los baños públicos de la prefectura donde el agua era helada y compartida por demás gente necesitada. También le tentaba sentarse en un cómodo sillón donde dormir por las tardes. ¿Pero aquello seria lo adecuado? No quería ser impertinente y abusar de la amabilidad del muchacho.

— No sé... no sé si podría hacerlo, quizá aquí este un poco más apretada con todas estas cosas, pero la realidad es que estoy bien, no me falta nada. Me ducho en baños públicos, como en la barra y tengo un pequeño lugar donde dormir.

Su corazón se tambaleo al escucharla narrar un poco de su "supuesta vida" en aquel lugar. ¿Por qué quería seguir insistiéndole en que cambiara de opinión? Tenía un extraño hechizo que le atraía a cada momento, con cada acción, con cada palabra, con cada sonrisa.

— Sakura, entiendo cómo te sientes, por favor no pienses que me quiero aprovechar de ti o que te estas aprovechando de mí. No puedo ayudarte a recuperar tu casa, solo te asesore un poco para lograr venderla y conseguir algo de dinero extra. Al menos permíteme ayudarte a recuperar un techo donde dormir. Además piénsalo, si por la noche algo llega a pasa en este lugar, será más difícil que alguien pueda apoyarte.

Vio a la chica bajar la mirada mientras parecía meditar su respuesta. — ¿Seguro que no será un problema para ti?

Asintió al escuchar las palabras de la chica. —En absoluto, será muy bueno tener a alguien más con quien hablar, además te prometo que el lugar es un departamento con buena seguridad, si te sientes incómoda puedes llamar al portero y si no te gusta el lugar, entenderé que quieras retirarte. Pero al menos dale una oportunidad.

— Bien, si así lo planteas, entonces no rechazare tu propuesta, pero con una condición extra. Prometo que en cuanto tenga el dinero suficiente, también te pagare por la estancia en el lugar. No quiero que pienses que soy una vaga y aprovechada.

Sonrió al escucharla. — Trato hecho, aceptare el dinero en cuanto puedas pagarme.

— En ese caso, en cuanto me digas que me puedo instalar en ese cuarto, me mudare de inmediato, realmente no tengo mucho que mover por aquí.

Asintió con lentitud. — Bien, debo preparar todo. Dame uno o dos días en los que lo adecuo para tu llegada y ordeno lo más posible.

Al término de su conversación se despidió cordialmente de la castaña y regresó a su auto para ir al trabajo, sin embargo antes de encenderlo estrello su rostro contra el volante en señal de derrota. ¿Qué rayos estaba haciendo? ¡Le había ofrecido a Sakura un lugar donde vivir! Un lugar que obviamente no existía tal cual. Si bien, si tenía un departamento en una zona semejante a la que le describió a la chica, el lugar estaba abandonado y solo lo tenía como uno de muchos inmuebles más.

Suspiró largamente mientras tomaba su celular y marcaba un viejo número. Ante este tipo de problemas, era mejor llamar al experto en "restauración" — ¿Wei eres tú? Hola, me alegro que este bien. Si, el trabajo también me ha ocupado, pero espera. Necesito que me ayudes con algo. ¿Podrías ayudarme a adecuar uno de mis departamentos? Lo necesito de manera urgente para concretar un trabajo. Si, lo antes posible mejor, dos o tres días a lo mucho. No te preocupes por los costos déjalo todo a mi cuenta. Si, gracias. Nos vemos.

Colgó intentando ordenar sus pensamientos, eso significaba que también debería de mudarse. Dejar el departamento que compartía con Eriol, trasladar unas cuantas pertenencias indispensables al nuevo inmueble e intentar aparentar ante la chica el ser un "trabajador social". Pero bueno, eso era parte de su plan, ¿no? Ya se había ganado la confianza de Sakura, entonces solo era cuestión de tiempo y de saber insistir en el momento adecuado para hacerla vender de la manera más tranquila posible.

Incluso puede que en el intermedio pudiera "descubrir" algo que le diera las herramientas para quitarle la heladería sin necesidad de hacer tantos malabarismos sentimentales y fingir algo que no era. El reloj seguía avanzando y no podía olvidar que un negocio estaba en juego, algún contrato y su tan preciado puesto de juez de la corte. Además a Clow nunca le había gustado esperar.


Gracias a las personitas que leen, a las que me dejan un comentario, a las que apoyan, a todos ustedes, de verdad me hacen muy feliz, sobre todo cuando puedo leer sus opiniones ¿Qué les pareció el capítulo?, como dije si hay inspiración hay que aprovecharla y escribir lo más posible. Sin más, les mando muchos saludos, cuídense mucho y nos leemos pronto. Vinsmoke fuera.