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Nota de Talos Lives: Publiqué esto en AO3, y está funcionando bastante bien, así que pensé que lo publicaría aquí y ver cómo me va. Por favor, comparta sus pensamientos, gustos y cosas favoritas también.
Descargo de responsabilidad: no soy propietario de Helluva Boss ni Hazbin Hotel
Advertencia: este fanfic contiene violencia, abuso, insultos, implicaciones sexuales tanto consensuales como forzadas, desnudez y más.
Salvando a Blitzø
Escrito por Talos Lives
Traducción autorizada por Shade Shaw Reilly
I
La llamada
Ah, otro día, otro pobre imbécil del mundo de los mortales que estaba muerto por culpa de él y las traviesas manos de su equipo. Dicen que nunca debes apegarte demasiado a tu trabajo. Aun así, Blitzø no podía evitar el encontrar satisfacción al degollar a un violador, quemar a un bully hasta matarlo por haber provocado que un niño se suicidara u atropellar a una anciana porque siempre arañaba un auto con sus llaves... De acuerdo, esa última no estaba realmente en el mundo de los mortales, y fue su auto el que recibió los arañazos, pero la vieja bruja se lo merecía.
― Bueno, ¡yo diría que fue uno de nuestros mejores trabajos hasta ahora! ―dijo Blitzø mientras salía del portal con su pareja favorita de diablillos detrás de él. ―. ¿No lo creen también, equipo?
― ¿Está bromeando, señor? ―gruñó Moxxie mientras removía una rama de un árbol enganchada detrás de su cuerno izquierdo. El diablillo más pequeño estaba cubierto de barro, hierba, magulladuras y marcas de mordeduras por todo el cuerpo. ―. ¡No solo me engañó para que sirviera de cebo para esos perros guardianes, sino que también me dejó atrás para que esos bullmastiffs me persiguieran, mutilaran e incluso me orinaran!
―Sí, pero gracias a ti, logramos conseguir nuestro objetivo― Blitzø proclamó alegremente mientras levantaba la mano hacia Millie. ―Buen trabajo usando esas tijeras en sus pelotas, Mills. Incluso me puso la piel de gallina.
― ¡Oh, gracias, jefe! ―aplaudió Millie mientras chocaba los cinco con Blitzø.
― ¡¿De qué lado estás tú?! ―le reclamó Moxxie con un tic en el ojo.
―Oh, dulzura, sabes que yo te amo más, pero nos diste la oportunidad de conseguir el objetivo. ―bromeó Millie. Estaba a punto de besarlo cuando olió la orina del perro y retrocedió.
― ¡Exactamente! ¡Todo fue esfuerzo de equipo! ―proclamó Blitzø antes de sacar su teléfono y comenzar a revisar sus últimas actualizaciones en Voxagram. ―Ahora, chicos, ¿por qué no almuerzan? Moxxie huele mal y necesita una ducha.
―Por una vez, estoy de acuerdo contigo―refunfuñó Moxxie mientras se olfateaba y casi vomitó―. Lo juro, huelo peor que Loona en sus días de borrachera laboral.
―Escuché que eres una perra lame-pollas―respondió Loona desde su mesa de secretaria―. Y para que conste, hueles mejor cuando estás cubierto de orina: Oculta el olor de tu inseguridad.
― ¡Jódete! ―le gritó Moxxie enseñando el dedo medio antes de caminar pisando fuerte hacia el baño con su esposa detrás de él.
Blitzø se acercó a su hija adoptiva y le sonrió. ―Bueno, voy a dar un paseo y conseguirme una malteada. ¿Quieres uno, Loony?
―Sabor a doble tocino― Eso fue todo lo que dijo Loona sin levantar la vista de su teléfono.
― ¡En el doble! ―Le respondió Blitzø mientras tarareaba. Abrió la puerta de salida y suspiró. ― . ¡Ah, qué día tan maravilloso!
…
No pasaba nada interesante en el Infierno como siempre. Unas cuantas películas aburridas que eran solo copias de las del mundo humano. Algún chisme aburrido de celebridades. Los grupos de apuestas sobre cuántos humanos murieron hoy por COVID-19. Todo lo que Loona podía hacer era chatear en línea y ver videos en VoxTube, pero incluso eso se estaba volviendo aburrido. Su estómago gruñó, que pronto fue seguido por uno de su hocico. Blitzø se había ido hacía tres horas y no había regresado con su estúpida malteada.
Ella le envió un mensaje de texto para que se diera prisa, pero él nunca respondió. Incluso revisó su cuenta de Voxagram para ver si estaba haciendo algo estúpido de nuevo, pero la última entrada que hizo fue sobre un idiota que lo siguió mientras estaba consiguiendo las malteadas. Loona simplemente se rindió y decidió comprar algo de la cocina. Quizás el almuerzo de Moxxie si no se lo había comido aún.
Al abrir la nevera, Loona se quejó de nuevo por la falta de comida e hizo una nota mental para recordarle a Blitzø que consiguiera más comestibles. Decidió tomar la comida china sobrante y comenzó a calentarla en el microondas cuando Millie entró. ―Hey, Loona.
―Hmph―Eso fue todo lo que respondió mientras revisaba su teléfono.
― ¿Has visto al jefe en alguna parte? Acabo de recibir el papeleo en el que llegó el pago. ―dijo Millie mostrando una pila de papeles en sus manos.
―No, y no me interesa. ―respondió Loona.
―Bien, supongo que lo dejaré en su escritorio. ―Millie se encogió de hombros antes de irse.
Afortunadamente, la pequeño diablilla no volvió a molestarla, pero el otro sí lo hizo ese mismo día. Loona acababa de tomar su siesta de la segunda tarde cuando Moxxie entró pisando fuerte; Loona, enarcando una ceja, preguntó: ― ¿Qué mierda quieres?
― ¿Dónde diablos está Blitzø? ―demandó Moxxie, poniendo sus manos sobre su escritorio. ―. No solo no ha respondido a mis llamadas, ¡sino que sigo recibiendo correos electrónicos no deseados sobre alargamiento del pene! ¡Pensé que habíamos solucionado este problema de correo no deseado la semana pasada!
Loona sonrió. La verdad es que ella se las estaba enviando a través de un correo electrónico falso que hizo con la ayuda de un amigo suyo. ―Estoy segura de que eso no es gran cosa.
― ¡Por supuesto que es gran cosa! ¡No necesito peticiones constantes que me pregunten si quiero una pija más grande! ―gritó Moxxie.
―No, me refiero a esa cosa que llamas tu pija. Estoy segura de que no es una gran cosa. ―se burló Loona. ― ¿Quizás puedas probar el anuncio y ver si te funciona? De esa manera, es un correo electrónico útil en lugar de solo correo no deseado.
Moxxie gritó de frustración antes de regresar pisando fuerte a su oficina, todo mientras murmuraba cómo conspiraría para algún día convertir a Loona en un abrigo de piel para su esposa. Loona se rió disimuladamente antes de volver a su programa en la computadora. Era demasiado fácil irritar a Moxxie.
Aun así, Blitzø se había ido por un tiempo. Claro, a veces desaparecía durante unas horas, generalmente haciendo alguna maniobra estúpida o cualquier otra cosa, pero no cerca de las horas de cierre. ―A menos que…―murmuró Loona para sí misma antes de sacar su teléfono y comenzar a enviar mensajes de texto.
Loona: ¿Hey, Via? ¿Blitzø está en tu casa? ¿Follándose a tu papá?
Octavia: No, no estará en la cama de papá hasta dos semanas. ¿Por qué?
Loona: No hay razón. Ha estado desaparecido por un tiempo.
Octavia: ¿En serio?
Loona: No, probablemente esté haciendo algo estúpido. Lo más probable es que lo vea en casa.
Él no estaba en casa. Loona se sorprendió por esto, pero finalmente decidió olvidar el tema. Encendió la televisión, leyó un libro, se emborrachó, se masturbó y se fue a la cama después de preparar la cena. Loona estaba segura de que su padre estaría allí al día siguiente, haciendo waffles.
…Solo que no fue así: no Blitzø, no waffles. No le había dado un estúpido beso antes de apagar las luces. Tuvo que preparar el desayuno ella sola. Loona se juró a sí misma que le arrancaría a Blitzø un cuerno cuando finalmente mostrara su trasero rojo.
Esperaba verlo en el trabajo, pero no estaba allí. Ni siquiera en la reunión de la mañana, a la que él nunca solía faltar. Se quedaron allí sentados hasta que Moxxie decidió decir que a la mierda todo: Se llevó a Millie con él a casa poco después mientras afirmaba que estaban usando uno de sus días de vacaciones. Eso dejó a Loona sola antes de que decidiera también dejar la oficina y dirigirse al centro comercial. Loona no quería admitir que estaba un poco preocupada. Todavía no. Blitzø podía cuidar de sí mismo y no había necesidad de preocuparse.
¿…Cierto?
…
Una semana.
Una semana desde que Moxxie había visto a su jefe por última vez.
Moxxie no sabía si debería estar agradecido por el silencio, o muy preocupado por cuánto tiempo estaba sucediendo esto. No es que alguna vez admitiera lo último. Blitzø era un molesto, narcisista, codicioso y egoísta imbécil que siempre parecía hacer todo lo posible para que Moxxie odiara la vida misma.
Sin embargo, ese molesto, narcisista, codicioso y egoísta imbécil fue quien le dio este trabajo, ayudó a mantenerlo a él y a Millie, les había dado un mes de descanso después de su boda y los vio cómo... familia. Honestamente, a pesar de todos sus defectos, Blitzø era mucho mejor al ser un hombre de familia que el propio padre de Moxxie. Aún así, para un tipo que veía a todos en el trabajo como una familia, los estaba preocupando casi hasta la muerte.
Millie había sido la primera en preocuparse cuando su jefe no estaba allí por un trabajo en el mundo humano para matar a algunos políticos. Su jefe nunca faltaba a una asignación. Nunca. Comenzó a preguntar a otros diablillos si habían visto a Blitzo y ahora estaba colocando papeles de "Desaparecido" por todas las calles; Un poco exagerado a los ojos de Moxxie, pero él no podía decirle que no a su esposa.
Loona, por mucho que lo escondiera, también se estaba preocupando mucho. Moxxie diría sin rodeos que no le gustaba la canina del inferno en lo absoluto. Ella era incluso peor que su padre adoptivo en algunos aspectos... Pero algo dentro de Moxxie sintió lástima por ella cuando la vio siempre mirando a la puerta mientras le enviaba mensajes de texto a su padre cada diez minutos. Fue ayer que, y Moxxie nunca admitiría que había escuchado esto, escuchó a la canina del infierno gimotear cuando miró a su oficina una mañana para ver si Blitzø estaba allí.
Ahora, Blitzø era muchas cosas, pero no era un mal padre. Moxxie aún no conocía la historia completa detrás de la adopción de Loona, y Blitzø dejó en claro que era la historia de Loona y ella lo contaría. Independientemente, nadie podía negar que el ex-diablillo cirquero amaba a la canina del infierno y aprovechaba cada momento para mostrar su infancia, para vergüenza de ella. La primera vez que Moxxie vio esas fotos de Loona cuando era niña, había dicho que eso era pura mierda: No había forma de que ese linda, sonriente y feliz cachorra que asfixiaba un trozo pastel sobre la cara su padre mientras reía en su séptimo cumpleaños fuera la misma perra que siempre le robaba el almuerzo. Fueron solo las exigencias de Loona de que Blitzø nunca les volviera a mostrar que supo que eran reales.
Moxxie suspiró mientras miraba por la ventana y se mordía el labio. Era gracioso: Hubo momentos en que solo quería silencio y su jefe se quedaba callado durante todo un día. Pero haber tenido que lidiar con nada más que el silencio durante una semana hizo que Moxxie deseara que Blitzø estuviera de regreso.
…No es que alguna vez lo admitiera.
…
Loona juró que cuando Blitzø llegara a casa, lo mataría. Matarlo, resucitarlo y luego matarlo otra vez. Nueve días y seguía desaparecido. Finalmente decidió poner fin a sus preocupaciones sobre su imagen y les envió un mensaje a sus amigos preguntando si lo habían visto. Todos dijeron que no, y siguieron preguntando si todo estaba bien, a lo que ella mintió. Todo lo que dijo fue que un cliente necesitaba hablar con él, pero se dio cuenta de que algunos de ellos, como Octavia, estaban comenzando a sospechar.
Después de recibir el correo, Loona lo dejó en su escritorio en una pila antes de apoyarse en su silla. ¿Qué diablos estaba haciendo Blitzø? ¿O tal vez le había pasado algo? No, se habría puesto en contacto con ellos si algo hubiera salido mal.
Y él no la dejaría.
No después de lo prometido…
El timbre de su teléfono la alertó de sus pensamientos. Con un profundo suspiro, tomó el teléfono. ―I.M.P. ¿Qué quieres?
"Tengo a tu jefe".
Los ojos de Loona se abrieron de par en par cuando sus instintos comenzaron a gritar que algo andaba mal. ― ¡¿Q-qué?!
"Tengo a tu jefe. Esperaba poder obtener lo que quería de sucia su boca de diablillo, pero ha demostrado ser bastante más duro de lo que pensaba. No muchos de los de su clase pueden pasar por una tortura brutal durante más de nueve días".
― ¡¿Pero qué mierda…?! ―Loona gritó mientras se levantaba. Gruñendo, su pelaje comenzó a electrificarse cuando sintió un profundo deseo de encontrar a quien estaba diciendo esto y arrancarle la garganta. ―. ¡¿Qué tipo de broma es esta?!
― ¿Loona? ―preguntó Moxxie saliendo desde su oficina con Millie mientras los dos parecían confundidos. ― ¿Qué está pasando?
"Esto no es una broma. ¿Supongo que eres Loona? ¿La canina infernal hija adoptiva de Blitzø? Dejaré esto claro. Tengo a tu padre y, a cambio de su seguridad, quiero algo que tú tienes…"
Que se joda la arrancada de garganta: Loona iba a arrancarle la columna vertebral y destrozarle el cerebro. ― ¡¿C-cómo sé que estás diciendo la verdad?!
"Debería haber recibido un sobre marrón ahora mismo en su correo. Ábrelo. Su contenido demostrará que no estoy mintiendo ".
Loona miró lentamente la pila de correo en su escritorio. De hecho, había un sobre de papel marrón entre las cartas y tragó saliva. Ignorando las preguntas del matrimonio de diablillos, Loona lo agarró con sus patas temblorosas y lo abrió. Sacó un conjunto de fotos y...
El teléfono se le cayó de la pata mientras los miraba con los ojos muy abiertos antes de dejarlos caer también en estado de shock.
…
Moxxie estaba a punto de gritar sobre qué estaba pasando antes de que sucediera algo que nunca pensó que vería: lágrimas. En realidad, jodidas lágrimas. Loona nunca había llorado. Moxxie no sabía que eso era posible, pero efectivamente, la canina del infierno estaba derramando lágrimas y parecía que había visto un arcángel durante el Día del Exterminio.
Moxxie rápidamente perdió su enojo y en cambio se centró en las fotos que Loona había dejado caer. Millie estaba al lado de su compañera de trabajo de inmediato, tratando de calmarla, a pesar de estar tan desconcertada como él. Moxxie tomó las fotos y las miró fijamente un instante solo para de repente sentir que la bilis casi le subía por la garganta.
Moxxie había visto cosas terribles en el Infierno. Él de hecho había hecho cosas terribles tanto a los humanos como a los demonios. A veces se arrepintió de las cosas que vio o hizo. Pero esto... esto lo enfermó porque todo esto era le estaba pasando a su jefe.
…Cada foto tenía imágenes de Blitzø en horribles estados de los que Moxxie jamás creyó posible. Sus cuernos estaban rotos y casi partidos en dos. Su piel estaba llena de agujas, cuchillos, jeringas y marcas de látigo de que era un milagro que todavía estuviera respirando. El rostro lloroso de Blitzø, con hematomas negros en los ojos, los dientes rotos y la nariz sangrando, suplicando piedad. Sus manos con clavos en ellas. Se podía ver una figura borrosa desgarrando la piel de su espalda con un cuchillo blanco brillante y afilado. Otro lo mostraba encadenado a una pared con un cargador de batería de automóvil que lo electrocutaba mientras su boca arrojaba sangre. Incluso le habían cortado la cola mientras estaba acurrucado en posición fetal y sin ropa en alguna prisión oscura.
La respuesta a por qué su jefe se había ido durante nueve días finalmente fue respondida. Alguien lo secuestró. Alguien secuestró a Blitzø.
― ¡Te voy a matar! ―gritó Loona con lágrimas en los ojos mientras se acercaba enfurecida al teléfono. ―. ¡Los encontraré y los mataré a todos! ¡Te arrancaré la lengua, me comeré tu corazón y te voy a joder hasta los hoyos más profundos del pentagrama!
Moxxie tuvo que tomar el control antes de que Loona hiciera algo estúpido. Si este era el secuestrador, entonces enojarlo no los ayudaría a ellos ni a Blitzo. Rápidamente tomó el teléfono y se lo quitó. Loona parecía dispuesta a destrozarlo, pero a Moxxie no le importaba.
― ¡Quién es! ―demandó Moxxie.
"¿Supongo que eres Moxxie? Debes ser. Eres el único otro sujeto que trabaja en la compañía. Incluso si suenas como un niño."
Moxxie ignoró el comentario. De todos modos, ha oído cosas peores. ―Sí lo soy. ¡Mire, solo díganos sus demandas!
"Mis demandas son simples. Quiero el libro, el que usan para ir al mundo humano. La mayoría de la gente no lo sabe, pero yo sí. Y lo quiero."
¿Cómo carajos sabían sobre el libro? Solo había seis demonios en todo el Infierno que sabían que usaban el libro para llegar al mundo humano: Él, Blitzø, Millie, Loona, el príncipe Stolas y la princesa Octavia. Todos los demás tenían sus teorías sobre cómo lo hacían, pero nadie más sabía la verdad. E incluso si se supiera sobre la existencia del libro, que sería una lista corta de demonios de alto poder, ninguno de ellos jamás imaginaría que estuviera en manos de algunos simples diablillos. El príncipe Stolas sería finalmente destronado y arruinado si se corriera la voz de que lo estaba prestando, a excepción de la luna llena de cada mes, a cambio de tener sexo con Blitzø.
―Yo... no sé de qué estás hablando…―mintió Moxxie tratando de ganar tiempo.
"No te hagas el tonto conmigo. Sé que lo tienes. Al príncipe Stolas siempre le gustaron las pijas rojas. Tienes el Grimorio de los Mundos, y lo quiero a cambio de la vida de Blitzø. Si no lo haces... bueno... dicen que el acero de ángel no es tan doloroso como parece."
―Déjame hablar con él― Le exigió Moxxie, llamando la atención de las chicas. Necesitaba saber si el jefe estaba vivo o no. ―. Si realmente lo tienes y está vivo... necesitamos saberlo.
"...Enciende el altavoz."
Moxxie lo hizo sin previo aviso mientras los tres esperaban con la respiración detenida. Cada segundo parecía ser un minuto para ellos. Finalmente, salió el sonido de una respiración pesada, que sonó como si fuera doloroso para el nuevo orador.
"¿H-hola?" La voz de Blitzø habló en la otra línea. Solo que sin su tono generalmente alegre y en cambio reemplazado por uno de miedo y agonía.
― ¡Papá! ―gritó Loona gritó, agarrándose a la mesa con miedo en sus ojos. ― ¡¿Estás bien?!
"L-Loony... Lo-o siento por no... tener esa malteada... papi está ... en un aprieto..."
―Idiota―susurró Loona, secándose los ojos. ― ¡A la mierda la malteada! ¡¿Estás bien?!
"...no... n-no realmente…" Se oyeron unos sonidos de tos. "... es casi tan malo como aquella vez en Esquina de Abaddon... ¿recuerdas?"
― ¿Abaddon? ―preguntó Loona, inclinando la cabeza.
―Blitzø ―exclamó Moxxie, tomando el relevo. ―. ¡Señor, le prometo que lo llevaremos a casa!
"... no les des el libro..."
Los ojos de los demás se agrandaron mientras se miraban en estado de shock. ― ¡Pero, señor! Su vida es más importante que…
"¡No! ¡Que se joda mi vida! ¡No pueden conseguir el libro! ¡No importa qué! Moxxie, se los das y te juro que te haré ... ¡Gah! ¡Suéltame!"
― ¡Señor! ―gritaron Moxxie y Millie.
― ¡Papá! ― gritó Loona.
"¡Vete a la mierda, hijo de p-GAH! ¡Loona, te amo! ¡Siento no haber cumplido mi promesa! ¡Moxxie y Millie, la empresa es suya! ¡Cuida de mi… maldita sea… hija! ¡Dile… agh, mierda, dile a Stolas que… puta mierda… Que me gustaba un poco y..."
¡BOOM!
El sonido del disparo hizo que Moxxie casi tuviera un ataque al corazón cuando Loona cayó en su silla con los brazos alrededor de su pecho. Millie había agarrado a Moxxie del brazo con tanta fuerza que las uñas le estaban haciendo sangrar, pero no le importaba. Todos esperaron hasta que se oyó una voz.
"…Todavía está vivo. Pero si no haces lo que le dicen, él no lo estará por mucho más tiempo. En tres días recibirás instrucciones. Síguelos al pie de la letra o de lo contrario…"
Y luego el teléfono colgó.
