Naruto No me pertenece

Es mi camino ninja

Capítulo 1: Bienvenido a Konoha

Morir no es tan horrible como otros piensan, para Clarisa en realidad la muerte es una forma de descansar de su vida. Desde que tiene memoria vive rodeada de hospitales, su padre un famoso cirujano, por suerte tiene el dinero para afrontar su enfermedad. Su madre es amorosa y siempre la abraza, sabe que sufre por su enfermedad, pero tiene la mejor familia que todas. Su hermano menor por suerte, tiene toda la salud que ella no tiene, este la ama a pesar que a veces tiene toda la atención que no quiere.

Su vida pasa de su casa al hospital, sin poder moverse mucho y con la posibilidad de recaer cada cierto tiempo. Por lo cual no es raro que su vida gire en torno a lo que no puede obtener en la vida real, la vida en internet. Es buena jugando juegos online, disfruta de ver series de ficción y las series japonesas. Su hermano menor que es más atlético a veces las ve con ella.

Durante 16 años de vida, es todo lo que tiene, encerrada en esa burbuja que han creado para alargar un poco su vida.

Pero no es suficiente.

Un fallo respiratorio la lleva de emergencias al hospital, lo último que recuerda es la mano de su madre que sostiene la suya llorando. Se siente mal por hacerla llorar, pero si era sincera, se siente peor por tantos años de sufrimiento a su familia.

Ya pueden descansar.

Decide cuando cierra los ojos.

La muerte es extraña, es como que todo a su alrededor es negro casi lista para dormir, pero después de eso todo queda oscuro. No sabe si existe un cielo, pero no se imaginaria que su cuerpo es tan apretujado a los lados, donde algunas voces son reconocidas. Siente que está nadando y a la vez se pregunta qué pasa. No entiende el concepto del tiempo, las voces que escucha son extrañas, no entiende palabras y se pregunta vagamente si murió o está en coma.

En un momento todo cambia, siente que ha pasado una eternidad encerrada, cuando el dolor insoportable llega a su cuerpo, siente que se ahoga y la luz es lo primero que ve. Un llanto sale de su boca, lo cual es ridículo y no entiende porque llora, tampoco entiende porque la luz es tan irritante y porque su voz es tan aguda.

¿No ha muerto?

Que extraño.

Es colocada contra algo suave, lo que por fin deja que habrá los ojos. Todo a su alrededor parece enorme y demasiado claro para su gusto. Escucha voces nuevamente, parece una mujer que la ve de cerca, pero no distingue del todo su rostro. Se siente completamente agotada.

—Haruka—escucha fuerte y claro la voz de un hombre a su lado.

Entonces vuelve a dormir.

.

.

La idea de la rencarnación no es algo que Clarisa no conozca, pero siempre lo había tomado de forma más fantasiosas y que claramente no le iba a pasar a ella. Aunque no sabe si debería seguir llamándose Clarisa, en esta vida su nombre fue determinado como Haruka. Tenía un gran aprecio al nombre de Clarisa, pero realmente esperaba que su muerte le diera un poco de paz a su familia anterior. Lo cual la lleva al punto en que se encuentra ahora. Los primeros meses habían sido más que vergonzosos, ser un bebé no era lo que ella le gustaba, sobre todo hacer en su pañal.

Vergonzoso.

También parecía que había nacido en otro país que no era de su origen, las palabras que reconocía como japonés, no eran su anterior idioma por lo cual como un niño tuvo que adaptarse a estas. Era frustrante ser tratada como un bebé, pero todo fue incluso más extraño cuando vio por primera vez los ojos de su madre.

Blancos.

Como si fuera ciega.

Pero sus formas de actuar indicaron que no estaba ciega. También el resto de personas que pasaban por su habitación, eran personas con ojos blancos y mirada seria, un claro contraste de su anterior vida.

Haruka también noto, la indiferencia de su madre a su persona. Era doloroso, no porque fuera cercana a una mujer que no conocía, pero era un recordatorio constante de su anterior madre en su vida pasada, que siempre fue amorosa y cálida con su persona.

Su padre por otro lado, era un hombre con mirada seria, pero con un amor por ella, siempre la abrazaba y era con quien más tiempo pasaba. Su madre nunca se detenía más que para amamantarla (otra cosa a su lista de cosas vergonzosas) y darle alguna que otra mirada. Los que la criaban en realidad era su padre y otras personas de ojos blancos.

Como los suyos.

—Mira Haruka, esta eres tu—entendió lo que su padre le dijo, con dificultad ante la diferencia de idioma, mientras la señalaba a un espejo.

Fue sorprendente.

Clarisa había sido una chica de corta cabellera rubia y ojos castaños, pero no en esta vida. Su cabello era de color castaño oscuro y sus ojos eran blancos como el resto de las personas. Con nueve meses era difícil verse y pensar que esta era ella ahora. Al menos lo que entendía es que tenía buena salud, su cuerpo estaba lleno de la energía de un bebé y sus antiguas dolencias permanente no estaban.

Era reconfortante.

Tampoco sabía en qué tiempo estaba viviendo, todo a su alrededor parecía demasiado tradicional, pero costoso. En esta vida como la pasada, parecía que el dinero no sería un problema financiero. Aunque también había aprendido que todo el dinero del mundo no vale la pena, con una mala salud. Su padre la mantiene siempre dentro de su habitación y a veces, la saca para dar un paseo con ella en sus manos.

Viven en un gran hogar.

Lleno de pasillos que parecen sacados de cuentos orientales, jardines llenos de colores, que ella le gusta levantar las manos para intentar sujetar algunas flores.

Su padre sonríe al verla intentar sujetar las cosas.

Es cuando pasan por una parte de su hogar, que sus ojos se abren incrédulos. En medio de lo que parece un dojo, dos hombre de rostros similares están luchando, aunque uno de ellos tiene su frente con vendas. No es que tenga nada en contra de las luchas, pero es ver como sus manos se mueven de alguna forma familiar, lo que hace ladear el rostro confundido. Luego de una de las manos parece salir algo celeste que impacta contra el chico de vendas en su frente.

Bueno no era un chico, era un adulto, pero ese no era el punto.

El combate se detiene, aunque es una niña puede reconocer el rencor en el rostro del perdedor, mientras que el otro hombre gira su rostro para verlos. Camina tranquilamente en su dirección, se sorprende que su padre haga una reverencia y ella siente que su mundo se mueve por estar en los brazos de su padre.

—Hiashi-sama fue un combate esplendido—anuncio su padre y ella miro al hombre con mismos ojos que ella.

¿Hiashi?

Sentía que algo no se estaba del todo a su mente, mientras el hombre con rostro serio la miraba a ella, metió su puño a la boca. Tenía el dolor de sus dientes que estaban saliendo, pero se negaba a llorar por ellos. La mayoría de personas que le veían, comentaban sobre que era alguien muy madura para su edad.

—Esta es tu hija—señalo lo obvio, que le hizo querer rodar los ojos de poder—parece tener ojos maduros—añadió con algo parecido a la aprobación.

Quiso vomitarlo solo por diversión, pero su padre lo trato con respeto, así que ella no comento nada a favor o en contra de este.

No le caía bien, odiaba la gente con esa mirada arrogante.

—Haruka es alguien muy maduro, será un orgullo para el clan—anuncio su padre con solo lo que reconoce como ojos de orgullo.

Ella saca una risa infantil mientras lo abraza por el cuello. Esto le encanta, ve los ojos de su padre llenarse de cariño antes de regresar su abrazo infantil. Este giro su rostro a Hiashi que no mostraba emociones, pero tampoco parecía del todo en desacuerdo.

—No te preocupes Hiashi-sama, como tu anterior mentor siempre serás como mi primer hijo—habla su padre con algo de soltura.

Ve el rostro de Hiashi ponerse serio, antes de suspirar y seguir su camino sin despedirse.

Grosero.

Gira a ver a su padre que mira a Hiashi con una mirada también de orgullo, no se pone celosa, el recuerdo de su anterior padre en su anterior vida, le recuerda que los padres pueden amar a dos hijos. Ella está feliz de sentir que su padre actual es como el anterior, deja que todo sea menos solitario.

Este la sujeta contra su persona, ella lo ve con ojos curiosos de bebé.

—Ese hombre se llama Hiashi-sama, es nuestro líder y lo entrene desde que era poco mayor que tú, espero ambos se lleven bien y dejen al clan Hyuga en alto—hablo su padre antes de seguir su camino.

Ella se quedó congelada.

¿Hyuga?

Su rostro comenzó a sudar nervioso mientras mordía su puño con fuerza.

Joder.

.

.

Haruka confirma que está en el mundo ninja cuando tiene dos años, la primera vez que su padre la saque de la mansión para hacer unos deberes y ella lo abraza con fuerza negándose a dejarlo ir sin ella. Es considerada la hija de papá, ya que este accede ante sus ojos de cachorro a medio morir, también puede ser porque su madre sinceramente no parece interesada en ella. Su padre parece disculparse continuamente todas las noches por su madre, se sorprende cuando ella le resta importancia ya que lo tiene a él.

Duele que no te quieren, pero ella sabe que el amor no se fuerza, y su padre la ama muchísimo.

Esta agradecida por eso.

La aldea es muy similar a lo que ella recuerda haber leído en el manga, Naruto no es su manga preferido y se siente algo decepcionada. De ser por ella, habría muchos otros mundos que preferiría para su rencarnación. Fairy tail era un manga llena de amigos y magia, Full metal alchemist tenía a Roy que ella amaba y un mundo un poco más actualizado, Boku no Hero tenía una gran cantidad de súper poderes que podrían darle mucho donde elegir. No es que Naruto le desagradara, había leído todo el manga una vez y disfrutado del asunto.

El problema era la época, era difícil intentar descubrir en que época estaba, pero cuando vio la montaña Hokage y solo distinguió tres caras, la puso de mal humor. Su padre divertido explico vagamente quien controlaba la aldea, ella lo sabía, pero no comento mucho más. Haruka hubiera preferido una época más avanzada, se imaginó siendo la mejor amiga de Naruto, compartiendo misiones con los otros novatos, ayudando para que todo no se fuera al carajo.

Bueno en esta época tal vez podría hacer algo para la generación que vendría más adelante, se los debía por tener conocimientos del futuro.

Aunque hubiera querido vivirlo con ellos.

—Hiro—fue una voz fuerte que le hizo levantar el rostro.

Su padre la tenía cargada entre sus brazos, no es que a ella le disgustara caminar, todo lo contrario. En su vida pasada pasaba casi todo el tiempo postrada en cama, por lo cual era habitual para los miembros de la mansión principal (kami la quiere para no ponerla en la rama secundaria) Hyuga, verla correr con carcajadas de los demás. Pero su padre no confiaba en controlarla fuera del complejo Hyuga y por eso estaba en sus brazos.

Volteo a ver al hombre que se acercaba, con ropas que identifico de un rango jounin o superior, con el cabello blanco y mirada afable.

—Sakumo tiempo sin verte—hablo su padre con una sonrisa mientras se acercaba para intercambiar un apretón de manos con el hombre.

Este no dejaba de sonreír, tenía una sonrisa bonita.

Este volteo a verla y ella se abrazó de su padre, extrañamente tímida y avergonzada, los hombres mayores siempre fueron su debilidad en su anterior vida. Recordó algo avergonzada cuando leyó la historia de Naruto, solía enamorarse de personajes mayores como Hashirama o Madara. Sakumo también fue alguien levemente mencionado, pero además de ser el padre de Kakashi y suicidarse, no recordaba mucho más.

Tal vez podría hacer algo para ayudarle, aunque era tan pequeña, que no creía que por ahora pudiera hacer muchos cambios.

Eso la desanimo, pero en realidad ella quería ayudar más a la siguiente generación, por esta, no estaba segura de cuantos cambios podría aportar con un nivel tan bajo.

—Así que esta es tu hija, es una señorita muy hermosa—hablo Sakumo con una sonrisa, que la hizo sonrojar mientras abrazaba a su padre con fuerza.

Estaba chillando internamente.

Su padre se rio antes de verla con cariño.

—Haruka este es mi anterior compañero de equipo Sakumo, puede que se vea como alguien amable, pero es el legendario colmillo blanco—presento su padre al hombre, que pareció avergonzado de ese nombre.

—Es un honor ser reconocido por la luna carmesí—hablo Sakumo ahora haciendo a su padre parecer avergonzado.

Lo vio impresionada, entonces su padre también era famoso, aunque nunca había escuchado de este en el manga original.

Eso sería interesante de retomar para otro día.

—Un placer conocerlo Sakumo-san—hablo con una voz infantil, pero que sorprendió al hombre grandemente.

No era el primero.

La mayoría de miembros del clan no solo se sorprendían por su capacidad de correr todo el tiempo, había aprendido hablar bien a temprana edad (tuvo problemas con el lenguaje, pero estaba dominado ahora, los niños son asombrosos para aprender) y también por sus buenos modales. En su vida pasada siempre fue alguien muy cortes, por lo cual eso lo haría en esta vida. También era sorprendente que no le gustara jugar tanto, en cambio prefería ver a su padre entrenar y que este le enseñara pequeñas cosas.

En esta vida sería una ninja, no es como si tuviera muchas otras opciones para ayudar a otros.

Hiashi el jefe del clan, veía con buenos ojos que estuviera interesada en entrenar y no en jugar con otros niños. No es que ella no quisiera jugar, sería feliz de tener una infancia que se le fue negada por sus enfermedades anteriormente, pero con niños muy pequeños no podría jugar.

Tal vez si entraba a la academia.

—El placer es mío Haruka-chan, tienes la misma edad que Kakashi, pero eres mucho más madura y eso que mi hijo ya en si es maduro—hablo este con una sonrisa cálida.

Kakashi Hatake.

No era su personaje favorito en realidad, lo admiraba por seguir adelante con sus traumas, pero no es como si la mayor parte de personajes de este mundo no estuvieran con un trauma de por vida. Si se sentaba a pensar en cada personaje traumado, terminaría llorando por no poder ayudar a otros.

Su vista estaba enfocado en tres personas, Obito, Minato y Kushina.

Quería que esos tres sobrevivieran, o al menos que Obito no fuera lleno de odio, que Kushina pudiera tener a su bebé y que Minato sobreviviera para detener la masacre Uchiha. En realidad, que estos tres personajes sobrevivieran, significaba que debía planear bastante y volverse fuerte en poco tiempo. Algo a su favor es que había nacido con buenas turbinas de chacra según su padre, por lo cual podría mejorar rápido.

Eso esperaba.

No tenía mucho tiempo tampoco.

Y si fallaba salvando a esos tres personajes, bueno, al menos seguiría adelante y le daría a Naruto junto con Sasuke la jodida vida que debieron llevar.

—Lo siento Sakumo me gustaría quedarnos, pero ocupo hacer unos recados al Hokage, espero nos veamos pronto de nuevo, trae a Kakashi—dijo su padre antes de despedirse del hombre.

Mientras Haruka estaba en los brazos de su padre, se despidió de la mano del hombre que imito su reacción. Pensó que era triste que personas tan buenas sufrieran en este mundo, también pensó que el creador era un hombre muy cruel de darle un pasado traumático a la mayoría de personajes.

Se abrazó a su padre con una sonrisa.

—Quiero dangos—dijo mientras este llegaba a la torre del Hokage.

Este sonrió diciendo que irían después y que fuera una buena niña, el Hokage era un anciano amable y ella se presentó con respeto. Otra persona sorprendida por su madurez, pero este le dejo sentarse en su escritorio, usar su gorro y ella rio divertida mientras su padre parecía atormentado. El Hokage vio con buenos ojos que a pesar de ser una Hyuga, en realidad era alguien bastante animado.

No es que quisiera ser Hokage (mucho trabajo) pero era divertido tener ese gorro.

.

.

Su padre era amoroso, pero también era alguien estricto a la hora de enseñarle, todos en el clan parecían mirar con buenos ojos que la entrenara desde edad muy temprana. Ahora con cuatro años, en realidad podía sentirse orgullo a la hora de admitir que era vista como un prodigio, lo cual probablemente es que tenía una capacidad mental mayor de la que otros niños, lo que la hacía concentrarse más y estar enfocada en algo que quería alcanzar. Había aprendido del chacra los primeros dos años de su vida, fue difícil al inicio ya que en su anterior vida no tenían chacra, pero era algo natural en este mundo.

El byakugan fue lo primero que despertó sin saber, causando alegría en al clan.

Los miembros de la rama principal tienen ese orgullo, de tener hijos talentosos, incluso el líder Hiashi había anunciado que ella podría ser un buen presagio para el clan. Tampoco es que quisiera destacar mucho, la mayoría de personajes de la serie con gran talento, no tenían un final muy bueno.

Su padre le enseño las técnicas con el ojo blanco, claramente no podría dominarlas todas a su temprana edad, pero su forma de taijutsu estaba avanzando con grandes pasos. Aunque ella se sentía aun como poca cosa al lado de los adultos de su clan, para una niña de cuatro años no estaba tan mal.

Amaba esa sensación, de mover su cuerpo, de saltar, correr, trepar árboles, puede que sea debido a esto último que luego de aprender usar el byakugan aprendió a controlar el chacra para subir árboles. Aun no era la mejor para hacerlo sobre el agua, pero lo había visto genial cundo se presentó en el manga.

Se rio cuando termino en la pequeña fuente de la mansión principal, totalmente empapada aun sin controlarlo del todo.

Su padre suspiro cuando ella comenzó a chapotear en el agua. No sabía si sentirse orgulloso por ella o avergonzado de que actuara a veces algo infantil.

Este puso una mano sobre su cabeza.

—Me alegra que, a pesar de ser tan inteligente, sigas siendo una niña—admite este con una sonrisa amable en su rostro.

Ella en cambio hace una sonrisa más grande.

La gente del clan Hyuga suelen ser muy serios y desaprueban mostrar esta clase de gestos, pero su padre es diferente. Tal vez sea por ser llamado la luna carmesí o algo en su historia, que muchos dentro del clan muestran respeto por este, por lo cual le perdonan que sea a veces muy relajado con ella.

Vuelve a intentar pararse sobre el agua, dura cinco minutos antes de caer de nuevo de rodillas.

Pestañea cuando una rana salta sobre su cabeza.

Su padre y ella comparten risas.

.

.

Haruka comprende que la vida no va ser fácil con ella cuando cumple cinco años, que este mundo no está destinado para la felicidad sin perder cosas a cambio. Hiashi es quien le coloca la banda ninja de su padre entre sus manos, haciendo que su rostro se torne pálido y no oculte el horror en su rostro, puede que lo desaprueben, pero el sollozo escapa de su boca mientras abraza con fuerza la banda ninja. Su padre había sido convocado personalmente para guiar a un político importante que había pedido explícitamente por su padre para la misión, ya que eran viejos conocidos.

Pero no había funcionado como pensaron.

Su padre había sido asesinado para que su cliente no muriera, todos lo alababan como un héroe que hizo su deber.

Pero ella lloro todo el día por la muerte de su padre. No era justo que alguien como su padre muriera, el dolor de perder a alguien era completamente desgarrador y dentro de ella el vacío era doloroso. En su anterior vida ella pensó que al morir su familia descansaría, pero si sentía una milésima del dolor que ella sentía ahora, se sentía egoísta.

Tal vez ella era la que quería descansar.

Ignoro la regla ninja de no llorar en el funeral de su padre, su llanto desgarrador se ganó la mala mirada de algunos miembros de su clan, pero ella solo siguió llorando el resto de la tarde. Se quedó mucho más que el resto de las personas, un hombre extraño de cabellera negra y bigote (en cualquier otra ocasión divertida) le palmeo la cabeza diciendo que su padre fue de los mejores ninjas que conoció.

Ella poco le importaba, no quería un ninja, quería a su padre.

Por primera vez estar en este mundo, dejo de parecerle genial, se volvió muy oscuro en realidad.

.

.

La pérdida de su padre hizo que su vida diera un cambio de 180 grados, la única figura adulta que estaba a su lado desapareció de la noche a la mañana, su madre seguía ignorándola y sinceramente, no sentía que se vieran nunca. La servidumbre de la mansión Hyuga fue quien termino por acogerla de forma indirecta, la mayoría miembros de la rama secundaria que les caía bien, porque ella nunca fue de discriminar las ramas. Su entrenamiento comenzó a volverse solo por fuerza de voluntad, ya que ningún adulto parecía poder ayudarle.

Hizashi, el hermano gemelo del líder del clan, era quien en ocasiones tomaba el trabajo asignado por su hermano mayor.

Entrenarla.

Pero era diferente a su padre, no era amable, dulce y juguetón con ella, Hizashi era un hombre serio que era exigente. Repetía que ella era un "genio" de forma amarga y la obligaba a comportarse como tal, incluso cuando clavo una kunai en su pierna en medio de un ejercicio, ella no se quejó ni utilizo su sello. Su padre miembro de la rama principal le había enseñado a usarlo, pero al mismo tiempo le indico que era una de las cosas más crueles que había visto.

Ella no lo intento.

Hizashi tal vez la respeto un poco por eso, pero no dejo de ser cruel en el entrenamiento.

Fue a la edad de seis años que Hiashi anuncio que ella iría a la academia ninja, la mayoría de niños comenzaban a los cinco años, pero ella se le otorgo un poco de tiempo para mejorar dentro del clan. Pero no fue como si fuera una celebración, su madre no la alabo como hubiera hecho su padre, los miembros del clan Hyuga no la reconocieron.

La casa cálida que vivió con su padre, se convirtió en un lugar frio.

El primer día en la academia fue sola, un miembro de la rama secundaria le indico el camino, pero era su deber llegar sola, una muestra de independencia. Este mundo a pesar de tener cosas interesantes, era realmente descortés con los niños, en su mundo original jamás enviarían a un niño solo a los seis años. Era doloroso caminar por las calles con los recuerdos de su padre en su mente, de cuando comieron helados, de cómo le enseño la aldea, de este abrazándola en una esquina porque ella es veía adorable.

Llego a la academia demasiado temprano, se sintió algo nerviosa ya que en su anterior vida no había tenido la oportunidad de estudiar por su enfermedad, así que en realidad solo tenía tutores personales. La idea de estar rodeada de un grupo de niños de cinco años fue incomodo, pero acepto su destino cuando una mujer paso a su lado.

Con un cabello castaño claro, ojos oscuros y un traje que la reconocía como ninja de Konoha, esta se detuvo para preguntar su nombre. Tímidamente se presentó y la mujer amable le indico que estaría en su clase, la llevo dentro de la academia y le enseño los lugares, ella iba de forma confusa detrás de esta.

—Conocí a tu padre, estaba orgulloso de ti desde que naciste, fui parte de su equipo un tiempo—admitió la mujer conocida como Kohari Umino.

El dolor ante la mención de su padre, la oculto rápidamente, Hizashi era un maestro que le había enseñado que mostrar debilidad no era aceptable para alguien de la rama principal. En realidad, Hizashi le recordaba un poco a Neji, esperaba que al menos fuera amable con su hijo, también quería evitar que muriera.

Aunque a veces era tan grosero con ella, que el pensamiento tambaleaba en su mente.

Pero Neji le agradaba como personaje, así que lo intentaría.

—Mi padre era muy fuerte—fue lo único que dijo con orgullo.

Dolía.

Demasiado.

Pero jamás se avergonzaría de su padre.

La mujer sonrió antes de palmearle la cabeza.

—Por supuesto, mucha gente lo comparaba con Sakumo en fuerza, espero grandes cosas de ti—hablo la mujer guiñándole un ojo.

Luego fue obligada a sentarse fuera del aula, ganando miradas curiosas de otros niños, pero ella mantuvo su vista en el suelo. Fue luego de unos minutos que Kohari le llamo para que entrara, presentándola como una nueva estudiante a los demás alumnos. Fue difícil reconocerlos, pero meditaba que en la historia original de Naruto, cuando este era niño la mayoría eran adultos y habían cambiado. Era muy triste pensar que desde tan jóvenes los niños deben involucrarse para ser ninjas.

Ella no era del todo joven, su edad mental era mayor que la de los niños, pero incluso la idea de matar le parecía dolorosa. Haruka apreciaba mucho la vida, que terminar con alguien más estaba en contra de sus principios. Pero en este mundo donde las guerras eran comunes, se había estado haciendo la idea por años.

¿Estos niños saben a lo que iban?

—Puedes presentarte—hablo Kohari con una sonrisa que le recordó un poco al sensei de Naruto, Iruka.

¿Tendrían algo que ver?

Eran tantos personajes, que, de no ser los principales, ella no los recordaba a todos. Naruto era una historia que le gustaba mucho, pero tampoco es una que presto atención a cada mínimo detalle, lo que ella quería hacer era basado en el conocimiento general de la historia, pero sabía que tendría muchas variables que no se recordaba del todo.

Eso la puso nerviosa la mayoría de días.

Ojalá su padre estuviera ahí, era un buen consejero.

—Mi nombre es Hyuga Haruka—hablo en voz alta, estaba tan acostumbrada a ver ojos blancos, que cuando varios de diferentes colores la vieron con curiosidad, se sintió algo incomoda—mi sueño es convertirme en la mano derecha del Hokage—afirmo de forma tímida una estúpida idea que hizo a todos verla confundidos.

—¿Mano derecha? —cuestiono Kohari con duda a su lado, pero ella asintió sin intimidarse.

—El Hokage en si tiene muchísimo trabajo y papeleo que considero aburrido, no voy a convertirme en líder de mi clan y pensé que ayudar a el Hokage sería una buena idea—admite con un pulgar arriba.

Minato Namikaze sería el próximo Hokage.

Ella estaba enamorada de ese personaje.

Sería perfecto.

Le hubiera gustado nacer unos años antes y conocer a la generación de Minato, aunque estuviera enamorado de este, sabía que él elegiría a Kushina, pero eso no evitaba que quisiera verlo en su forma adolecente, debió ser hermoso.

Su maestra la vio con una sonrisa nerviosa, probablemente había esperado alguien serio del clan, lamentablemente, ella no era como el resto del clan.

La maestra pareció nerviosa mientras le indicaba que tomara asiento. Ella asintió sin parecer intimidada, caminando y sintiendo el cabello bajo sus hombros moverse. Pestañeo confundido al encontrarse al lado de un chico de ropas verdes, pero se encogió de hombros y tomo asiento a su lado. Al lado del chico verde, estaba una niña de cabellera castaña y marcas moradas que le hizo un saludo con la mano, ella asintió.

Al menos esos dos eran fáciles de identificar.

Guy y Rin.

La ultima en si era un desafío personal, mantenerla con vida lograría hacer que Obito no se volviera loco y quisiera matar a medio mundo. Guy por otro lado era un ninja genial, muy entusiasta pero que admiraba mucho más que otros personajes.

La batalla que le dio a Madara.

Uf.

Sin palabras.

La clase inicio y ella miro atenta a la pizarra, lo que más le importaba conocer era la historia, algo que no tenía muy clara. No le había prestado mucha atención en su anterior vida, más emocionada por las peleas, pero ahora ocupaba toda la información que pudiera recolectar.

Era aburrida.

Miro de reojo a los demás, algunos prestando atención y otros tan aburridos como ella. Noto un chico sentado unas mesas de ella, con ropas azules y unos googles en su cabeza, que parecía haber quedado dormido, lo envidio con todo su ser. La marca del clan Uchiha lo identifico como Obito, o al menos alguien cercano a su edad, suponía que era este.

Quiso dormir.

Pero sería una deshonra para el clan.

Comenzó a garabatear en su cuaderno, ser una niña de cinco años era aburrido.

.

.

Taijutsu.

Si.

Este primer día estaba mejorando para Haruka cuando fueron guiados a la parte de taijutsu de la academia. Nadie se había acercado para hablarle, la mayoría parecían algo intimidados por algo que no entendía. Tal vez era su cara, si bien no negaba que tenía bonitas facciones, heredo lo que en su anterior vida se denomina como "cara de culo" tener un rostro amable, pero cuando no presta atención pareces que está enojada por la vida. Ella realmente era alegre, pero ellos no lo sabían.

El tiempo lo cambiaria, espero positivamente.

Hizo una mueca cuando Kohari-sensei los dividió en grupos de hombres y mujeres.

Este mundo ocupaba más igualdad de género.

Recordó vagamente cuando en el manga de Naruto, a las niñas las separaban para ver cosas no tan ninjas, si tenía que hacer algo con flores, destruiría este lugar. Aunque ahora estaban cerca de una guerra, por lo cual era más común ver que ambos niños fueran entrenados más cruel.

Aunque jamás tanto como con Hizashi.

Se escalofrió.

Las batallas iniciaron primero para los chicos, lo cual lo hizo un poco más interesante. Había algunos buenos, asumió rápidamente, era preocupante pensar que no solo ella se había estado entrenando, si no que niños con mentalidad de niños, lo estaban haciendo. Hizo una mueca en su rostro al ver el enfrentamiento entre Uchiha Obito y Hatake Kakashi, la diferencia era abismal y dolorosa de ver.

Casi como ver a Naruto vs Sasuke.

Era casi difícil de creer, que el niño Uchiha se convertiría en una máquina de matar. Su vista se posó en Rin, quien parecía algo dividida entre apoyar a Kakashi como las otras niñas, ya que veía también con pena a Obito.

Giro la vista a Obito confundida, el niño parecía levantarse con vergüenza. El niño según recordaba, solamente había tenido a Rin y a Kakashi a su lado, cuando perdió a el amor de su vida a manos del otro, todo había sido una locura. No recordaba si tenía más amigos o si otros lo aceptaban, pero tal vez si conocía a otras personas no pensara que todo sería malo si Rin moría.

No quería dejarla morir, pero quería tener diferentes opciones.

¿Ella podría hacerse amiga de Obito?

El niño era reconocido en la infancia por parecerse a Naruto, así que tal vez ella podría hacerlo.

Bien nada como un paso a la vez.

Su mano se levantó de inmediato y Kohari-sensei la vio con duda, pero sus ojos no se despegaban de Obito y luego se dirigieron a Kakashi, quien pareció alzar una ceja ante su mirada.

—¿Paso algo Haruka? —pregunto Kohari-sensei con una sonrisa.

La sensei le había dicho que ese día ella sería más que todo espectadora, mientras se acostumbraba y acoplaba a la academia, pero ella no le importaba eso.

—Quiero pelear contra Hatake-kun—informo sin importarle el rostro sorprendido de sus alumnos.

Obito quien se había levantado y mostraba su ojo morado, también la vio como si le hubiera salido una segunda cabeza. La imagen que ella tenía de Kakashi era de un hombre que era maestro de sus alumnos, pero aquí frente a ella el mocoso le parecía algo altanero y fastidioso, era difícil pensar que Sakumo era su padre, un hombre tan amable y gentil.

Kakashi pareció verla con renovada curiosidad, pero pareciendo cauteloso.

—Haruka los niños están divididos de las niñas por el momento, si quieres enfrentarte debes esperar a un oponente—hablo Kohari-sensei.

La volteo a ver con una ceja arriba incrédula.

—Eso es estúpido—hablo antes de poder detenerse con incredulidad—somos ninjas, no creo que en un combate real un chico se detenga por que sea mujer—añadió acusadoramente.

Su sensei pareció perturbada, pero ella ya estaba de pie estirando sus brazos. La habilidad de Kakashi era grande, lo vio durante la pelea de Obito, no parecía mostrar todo su talento y eso la enfureció. No estaba segura de poder ganarle, no había enfrentado a niños de su edad física antes, pero nada como aprender contra el mejor de la clase.

Kakashi compartiendo al menos su pensamiento, no dejo la guardia de su anterior batalla.

Pero a diferencia de este, ella no pensaba contenerse ni un segundo contra él, el ataque sorpresa era ahora o nunca. Antes de que alguien más supiera su habilidad, era el único momento que podría ponerlo en práctica contra ellos que la verían de ahora en adelante crecer con su habilidad.

Ojalá hubiera nacido en el clan Uchiha, esos ojos eran oro puro.

Pero tal vez fue lo mejor, si no lograba cambiar las cosas, Itachi haría una masacre, por lo que mejor sería concentrarse en el ahora.

Estas son las cartas que el destino le entrego.

Hará lo mejor.

Su sensei pareció meditarlo, pero al final con algo de duda acepto. Cuando ambos estuvieron en su lugar, noto para su irritación, que Kakashi no parecía interesado en mostrarse serio, pero se mantenía firme, una buena postura. Podría tener ventaja en taijutsu gracias a su familia, además tenía sus ojos, era momento de probarlos en un combate real.

No bien dado el inicio, sin hacer señas (algo de lo cual estaba orgullosa) sus ojos se activaron causando un momento de conmoción. Tomo la idea de que ninguno de ellos había enfrentado a un Hyuga anteriormente, para acercarse lo suficiente a Kakashi y mostrar su arduo trabajo.

—Ocho Trigramas Dieciséis Palmas—hablo frente a Kakashi quien, a pesar de ser un genio, no se esperaría lo que paso.

Evito sus órganos principales, había visto a su padre muchas veces usarla y enseñarle con paciencia, Hizashi también parecía impresionado que lograra memorizarla a tan joven edad. Sabía que esta clase de jutsu se aprenderían con el tiempo, pero ella quería sacar todo el potencial. Si tuviera el deseo podría matar a un oponente con ella, Neji Hyuga no era un prodigio por nada.

Todo fue demasiado rápido.

Como inicio.

Como termino.

Pero para ella fue difícil hasta el punto de sudar al implementarla a su manera, ya que no quería que fuera letal, solo cerrando los puntos de chacra. Se sintió culpable de recordar lo doloroso que seria, una vez ella se cerró un punto de chacra para saber que pasaba.

Fue la primera vez en mucho tiempo que lloro con su padre.

Esperaba que estuviera orgulloso.

En la historia original, Neji había mostrado esta clase de técnicas a la edad de doce o trece años, en cambio ella lo había hecho con cinco. También, era imposible usarlo contra oponentes mayores por su altura, pero lo iría perfeccionando con el tiempo.

Kakashi cayó de espaldas con un gimoteo, al tiempo que Kohari-sensei emitía un sonido de angustia. La vio de reojo con curiosidad, no la había detenido, pero ella conocía a su padre así que debería conocer la técnica, tal vez solo pensó que no podría usarla a una edad tan joven.

Mente de adolecente, bueno mente casi adulta, ya tendría 21 años después de todo si no hubiera muerto.

Tenía sus ventajas.

Miro de reojo a Kakashi en el suelo, este parecía verla con odio y molestia, pero ella no se intimido. Sintiendo un extraño orgullo por derrotarlo (ignorando que la sorpresa y su habilidad fueron el punto que no le dejo luchar) lo miro de forma seria.

Sus padres habían sido amigos.

Aunque nunca se conocieron antes, ella sabía quién era por su ventaja en conocimiento. Hizo una nota mental para que nunca algún Yamanaka entrara a su mente, tal vez ser parte de un clan tan prestigioso como el clan Hyuga, tendría muchas ventajas aparte de haber conocido alguien como su padre.

—Haruka ese nivel de jutsu es peligroso, además estamos en enfrentamientos de taijutsu—le reprendió su profesora al lado de Kakashi inspeccionándolo.

No se sintió ofendida, estaba en su derecho de confrontarla, ella solamente lo había hecho de manera algo infantil para ganar.

La mirada enojada de Kakashi no tenía precio.

—Lo siento, solamente pensé que estaría a mi nivel, me equivoque—musito con una sonrisa divertida, el enojo de Kakashi se volvió incluso peor.

Lo ignoro antes de irse a su anterior lugar, las miradas de los niños sin duda ahora parecían entre sorprendidas, curiosas y enojadas. Las batallas que siguieron no le quitaron la sonrisa de victoria en sus labios.

.

.

Se iría sola.

Fue un pensamiento triste para terminar el primer día, pero estaba segura que nadie vendría por ella y eso estaba bien, debía hacerse la idea que era ella contra el mundo. Espero con paciencia que la mayoría de padres recogieran a sus hijos, mientras otros se iban con sus amigos. Una silueta le llamo su atención y salió rápidamente para alcanzarle, sabía que el distrito Uchiha estaba al otro lado de la aldea, pero no puede perder la oportunidad para hacer pequeños cambios desde ahora.

Como una bola de nieve que empieza pequeña, pero crece poco a poco.

El niño giro al escuchar sus pasos, se detuvo frente a este con mirada curiosa.

Tal vez no era tan buena idea.

Entre el clan Uchiha y el Hyuga, en realidad había muy malos entendidos desde siempre, su padre nunca los fomento, pero la alerto a estar siempre cautelosa con ellos. Pero al ver a Obito frente a ella, parcia una versión pelinegra de Naruto, fue difícil para ella frenarse para no hacer ninguna tontería.

—Tu eres Uchiha Obito—lo señalo de forma algo descortés, pero estaba emocionada, era un chico con gran potencial.

Este la vio confundido.

—Vi tu batalla contra Kakashi por eso se tu nombre, hombre ocupas mejorar tu centro o te derribara nuevamente—le señalo con una risa divertida.

Este pareció molesto.

—Mira no me importa que le dieras una paliza a Kakashi, lo que menos ocupo es otro genio en el aula—mascullo con molestia y las manos en sus bolsillos.

Adorable.

Mantuvo su sonrisa todo el tiempo, para su desgracia ella era alguien terca. No por nada soporto 16 años en su vida pasada con fuertes dolores en todo su cuerpo, todos los días por su familia. Claro que el último ataque le había quitado un poco las ganas de vivir, pero había pensado que eso los ayudaría a descansar. Ahora sabía que tal vez no fue así, pero no era tiempo para pensar en eso.

Tenía un plan.

Y era salvar al niño frente a ella.

—Lo hice porque me pareció un niño molesto—exclamo encogiéndose de hombros, a pesar de estar molesto Obito le asintió con comprensión—pero un pajarito me conto que quieres ser Hokage y como yo quiero ser la mano del Hokage sería bueno que comenzara a entrenarlo—añadió con una risa divertida.

Esto pareció confundirlo de gran manera.

—¿Cómo sabes eso? —indico este viéndola con desconfianza.

Se encogió de hombros de forma misteriosa, no podría decirle su fuente original, no le creería después de todo.

—Ya te lo dije, voy a ser la mano derecha del Hokage, tengo mis contactos—

—Eso no tiene sentido—

—Soy un excelente ninja que recolecta información—

—…—

—…—

—¿Que? —cuestiono al ver como su rostro de incredulidad, seguía viéndole con desconfianza.

—¿Crees que seré Hokage? —hablo este como si ella ocupara seriamente ser revisada por un doctor.

Se mordió la lengua para decirle, que esa era su idea para que no se convirtiera en los peores enemigos de Konoha, le había funcionado bien a Naruto. Si centraba todo su esfuerzo en demostrarle la aldea, en enseñarle que podría ser un líder, tal vez no fuera tan sediento de sangre a pesar de ser Uchiha y tener todo ese amor/odio. No dudaba que pudiera ser Hokage, con el nivel de sus habilidades al final del manga.

Ya quitaría el factor Madara de ello.

Además, Kakashi logro ser Hokage en la historia original, no estaban muy diferentes en habilidades, solo debía ser cautelosa en mantenerlo todo correcto.

Odiaba las emociones fuertes de los Uchiha, pero en su plan estaba salvarlo, redirigir su amor por Rin a la aldea, o al menos que ambos fueran iguales de importantes.

—Si—dijo ella con seguridad haciendo que los ojos del chico se ensancharan.

Entonces lo noto, su desconfianza parecía haber bajado y se rasco la nuca de forma nerviosa, sonrió internamente.

Se sintió como si hubiera atrapado un pokemon.

Lo tenía.

El niño pareció confundido antes de señalarla confuso.

—Pero eres una Hyuga y soy un Uchiha, ya sabes, no se llevan bien—musito Obito con una mueca que demostraba que no estaba tan de acuerdo de eso como ella.

Sonrió suavemente encogiendo sus hombros.

—No importa, sería interesante un Uchiha Hokage y un Hyuga de su mano derecha, los ancianos de ambos clanes estarán locos—hablo en tono divertido.

Funciono.

Ambos se rieron antes de chocar sus manos en un saludo.

Perfecto.

Primer paso completado.

Continuara…

Quería escribir una historia de un OC, pero me hubiera gustado que algo diferente pasara, algo nuevo. Pero si lo colocaba en la edad de Naruto no haría los cambios que yo quiero en la historia. Igual esta historia rozara la parodia a veces y las locuras de mi OC, por lo cual espero disfruten.

Espero les gustara.

Nota:

Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.

Sayonara sexys lectores.