Entró a la habitación sin tocar, se adentró como si fuera propia y golpeó sus manos contra el escritorio con fuerza, para después apoyarse en él.

—Estoy harto de toda esta mierda. —le dijo al hombre atrás del escritorio, sus manos se siguieron apoyando en el mismo y su vista chocó directo con los ojos del mayor.

—¿De qué estás harto, JeNo? —cansado, el jefe respondió, dejando de lado los documentos que tenía para firmar y prestándole atención a su subordinado.

—Siempre tengo que hacer todo el maldito trabajo sucio, TaeYong hyung, eso me está enfermando. —le respondió con el mismo tono oscuro.

El mayor levantó su barbilla, imponiéndose. Se levantó de la cómoda y cara silla en la que se encontraba y caminó hacia el menor.

—¿Sabes, JeNo? Yo encanto perros… —empezó mientras caminaba lentamente a su alrededor, como cazando a una presa—. Y a esos que no puedo encantar… los mato con mis propias manos. —susurró en su oído—. ¿Eres un perro obediente, JeNo? —dijo mientras deslizaba sus manos por el cuerpo del contrario.

—Lo soy, amo.


diálogo de la serie Peaky Blinders.