Hola queridos lectores. Este es mi pedacito de espacio para dar algunas indicaciones y aclaraciones.

Primero que nada, gracias por leer. Está historia se me ocurrió pensando -hey hay historias dónde Tweek es un brujo o hechicero, ¿habrá alguna dónde ese papel lo tenga Craig?- como no lo encontré decidi hacer una historia así.

Ahora bien se preguntarán qué indicaciones puede darme esta chica loca, bueno número uno si no te gusta el Creek abandona inmediatamente este fic (si no te gusta pero quieres ver de que va la cosa, lees bajo tu propio riesgo), número dos no dejes comentarios ofensivos (de verdad, ahorrense las malas palabras) y número tres disfruta la lectura (escribo por diversión y para que las personas que leen pasen un buen rato).

Sin más que decir, south park no me pertenece. Es de sus respectivos creadores, yo solo tomo a los personajes y me divierto escribiendo.

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Era una noche de verano muy fresca.

El aire corría entre los árboles del bosque que circundaban la cabaña.

Mamá y rubí habían tomado las escobas para ponerse en marcha una vez que el sol desapareció en el horizonte.

-Entra a casa- la voz de papá, gruesa y profunda, escondía el miedo a vivir en las profundidades del bosque que nunca pudo superar.

-Me quedaré un rato más- conteste indiferente.

-No entres muy tarde- me dijo metiéndose a casa -tu madre dijo que había un espíritu maligno rondando cerca-

-¿Es por eso que ella y Trisha fueron a ver al aquelarre?- pregunté solo por ver cómo un escalofrío hacia erizar su rojizo cabello ante la mención de las otras brujas del clan de mi madre.

No conseguí una respuesta, solo el sonido de la puerta al ser cerrada con celeridad.

Ignore todo a mi alrededor, enfocando mi mente en las estrellas y la luna que iluminaban la noche.

Todo estaba en calma y el sonido del bosque llenaba todo mi ser.

No supe cuánto tiempo paso, solo sentí el cambio cuando fue demasiado tarde.

Todos los sonidos desaparecieron y la luna se tiñó de rojo.