Día 29: Espíritu navideño
(Holiday Spirit)
Prólogo de un fic de Navidad
Mes Ichiruki 2021
Del 1 de agosto al 31 de agosto
Semana extra: (Fechas especiales)
Sinopsis: Ichigo es un joven triste y solitario que, por cosas de la vida, odia la navidad. Su vecina, Orihime Inoue, tiene que salir por asuntos de trabajo de la ciudad y le pedirá que cuide de una muy especial muñeca de porcelana por unos días. Ojalá que la experiencia lo ayude a superar su soledad.
11 de diciembre:
— ¡Che!— Masculló molesto un joven de rubia cabellera al pasar entre los pasillos llenos de luces multicolores y canciones alegres.
— ¡Pasen y hagan su orden de pollo frito para estas fiestas!— Gritaba una empleada de una conocida cadena de comida rápida que tenía una tabla de órdenes— ¡Aún hay tiempo y tenemos muchas variedades y complementos para todos los gustos!
Ichigo echó una mirada tan pesada que la chica se metió corriendo al restaurante, dejando la su lista y la caja con el dinero y no regresó hasta que comprobó que él se había alejado lo suficiente.
— ¡Todavía tenemos espacio para su orden de pastel de navidad!— Gritaba del otro lado un joven vestido de panadero de una pastelería costosa, y de la que alguna vez compró de su confitería para sus hermanas— ¡No se queden sin compartir esa noche especial con su familia o su persona especial! ¡Nuestro pastel de fresas es el mejor de la ciudad!
Ichigo también lo miró como si el joven ofreciera veneno en lugar de repostería a sobreprecio por las fiestas navideñas, éste resistió en su lugar, sin embargo sus rodillas le temblaron hasta que Ichigo dejó el distrito comercial y entró al distrito residencial.
El parque estaba vacío, tal vez por el frío de la nieve que empezó a caer o por la hora, Ichigo no estaba seguro de qué hora era, acababa de salir de un turno laboral más extenso de lo debido, era eso o no tener tres semanas de descanso que necesitaba con urgencia. El bufete de abogados para el que trabajaba amablemente le dieron una semana extra de descanso si lograba terminar un papeleo importante, que entregó esa mañana, y que Urahara, el abogado principal de un caso de esponsales y repartición de bienes para una familia importante, podría terminar sin mayores retrasos ya que él se había encargado de lo más engorroso.
— ¿Kurosaki-kun, subes?— Era Inoue Orihime, su vecina de al lado que acababa de entrar al vestíbulo principal antes que él y detuvo el elevador para que se pudiera quitar la nieve antes de entrar al edificio sin dejar charcos de agua— ¿Cómo estás?
— Estoy bien, Inoue— Respondió parco, no estaba de humor para responder a la típica alegría de la chica. No es que le desagrada la chica, era atractiva y bonita, pero, en definitiva, no era su tipo—. Gracias por aguantar el elevador.
— Te ves cansado, Kurosaki-kun— Comentó distraída.
— Es la época del año.
— Ah, comprendo— Dijo amable y mirada algo triste por él— ¿Tienes planes para navidad?— Preguntó de repente.
— ¿Me estás invitando a pasar la navidad contigo?— No es como si fuera a rechazar un buen acostón sin compromisos, sería una distracción bienvenida— Creí que tenías novio.
— No se trata de eso, Ulquiorra y yo terminamos hace mucho— Ella estaba muy roja—. Es que mañana voy a salir de la ciudad de vacaciones con Ishida-kun, y quería saber si podía dejarte mis llaves para que alimentes a Rikka en mi ausencia y riegues mis plantas en mi ausencia.
— Ah, claro...— Rikka era el hamster de Orihime que Uryuu Ishida le regaló en el cumpleaños de la pelirroja— ¿Estás saliendo con mi primo?— Preguntó porque él fue quien los presentó— Se lo tenían muy guardadito.
— Algo así... Me va a acompañar a ver a unos proveedores para confeccionar los diseños de su próxima colección y a... a... a...— Se le subieron los colores hasta las orejas.
— No digas más— Sonó el timbre del elevador indicando que ya habían llegado a su piso.
— ¿Puedes, Kurosaki-kun? Si es mucha molestía se lo puedo encargar a Tatsuki-chan— Ambos dejaron el elevador.
— Nah, no la molestes, vive a una hora de distancia— Entró a su apartamento con un rostro de mucha tristeza— No pienso salir por las próximas semanas.
Orihime se quedó viendo la puerta cerrada del apartamento de su vecino, que tan amable había sido con ella y entendía el motivo de su tristeza por las fechas que se aproximaban.
— Me aseguraré de que pases una gran navidad, Kurosaki-kun— Juró Orihime mientras entraba a su apartamento, tenía planes y maletas que hacer.
12 de diciembre
**Ring**Ring**Ring**
— Bueno, habla Kurosaki— Contestó con voz pastosa Ichigo, vio la hora, pasaban de las nueve, pero estaba tan cansado que después de recibir la jaula de Rikka y las llaves de Inoue, a eso de las siete, se acostó a dormir otra vez, en su cama esta vez.
— ¡Kurosaki-kun, qué bueno que te pude localizar!— Era Orihime que se había ido esa mañana por su viaje de trabajo demasiado temprano.
— ¿Qué sucede?— Se pasó la mano por el rostro, se quedó dormido como a las tres de la mañana en el sillón viendo la televisión y con una botella de cerveza en la mano.
— ¡Me acaban de hablar de mi trabajo, me están preguntando por un encargo muy importante!— Ella sonaba bastante alterada. Algo debió de haber pasado con un encargo en la tienda de antigüedades en la que trabajaba, era muy buena en su trabajo, con un ojo muy hábil para restaurar y encontrar piezas para que se vendan en la famosa tienda.
— ¿Eh?— Fue al baño a lavarse el rostro con el teléfono en mano— ¿Lo olvidaste en tu apartamento? ¿Necesitas que se lo lleve a Urahara y a Yoruichi?— Ya le había hecho el favor de entregar y recoger algunas piezas porque le quedaban de paso a la oficina y los dueños eran sus padrinos, así fue como conoció a Inoue y mayor fue su sorpresa cuando se dio cuenta de que eran vecinos.
— No, ellos se fueron de vacaciones y no regresaran hasta dentro de un mes— Ichigo se secó el rostro y se vio en el espejo para ver que tan agotado se veía su rostro. Se veía mal. Sacó la última mascarilla de hidrogel que había comprado Yuzu, solía usarlas cuando venía de visita. Eso le sentó mal en el estómago.
— Entonces no tienes nada de qué preocuparte, puedes hacerlo cuando regreses— Ichigo no quería meterse arriesgarse con arruinar una antigüedad, trató de zafarse de crear otro Ecce Homo de Borja.
— Es que ellos creen que ya lo terminé, se me olvidó por completo la última fase, lo dejé a la mitad porque me hacía falta un material que te debe de llegar esta tarde y tengo que entregarlo a más tardar el 24.
— Ah...— ¿Cuál sería la manera más diplomática de decirle que no?
— ¿Podrías darle el tratamiento? Es sencillo, sólo tienes que seguir las instrucciones en el estuche durante doce días.
— ...— Ichigo guardó silencio preparando un discurso.
— ¡Kurosaki, hazle ese favor a Orihime y te lo pagaré de algún modo!— Ishida le quitó el teléfono a Inoue
— ¡Uryuu-kun no hagas eso!— Le riñó Inoue por arrebatarle el teléfono al recuperarlo.
— Ya se hablan por sus nombres de pila— Soltó una risita burlona—. Está bien, lo haré, pero sólo si es sencillo e Ishida excusas de las reuniones familiares con el bisabuelo Yhwach.
— ¡Trato!— Nadie quería al bisabuelo Yhwach, especialmente a Ichigo por la forma tan grosera en la que se comportaba con su familia paterna— ¡Cuelga antes de que me arrepienta, Orihime-san!
— ¡Gracias, Kurosaki-kun! ¡Te va a encantar cuidar a Rukia-chan!— Dijo antes de colgar sin despedirse— La vas a encontrar en una caja lacada encima de mi comedor.
— ¿Rukia-chan? ¿Quién es esa?— Se preguntó Ichigo a sí mismo en voz alta— ¿Y por qué no te creo, Inoue?
Pasadas de las tres de la tarde y después de haber limpiado su apartamento, lavado su ropa y haber resurtido su mandado, fue a ver qué era el objeto que Inoue olvidó terminar de restaurar y de regar las veinticinco plantas que ella tenía, quince de las cuales eran flores muy perfumadas.
Exactamente, como ella dijo, en la mesita del comedor se encontraban dos cajas lacadas de madera muy fina y costosa. Las tomó entre sus manos y las llevó a su apartamento para revisar su contenido más cómodamente. El aroma de las múltiples macetas de flores de Inoue le estaba produciendo alergia debido al potente perfume.
¿Cómo podía vivir ella con tantas plantas?
Las cajas eran muy bonitas, y se veían antiguas. Una, la más grande y ligera, estaba decorada con escenarios de campos de flores y aves variadas; y la otra caja, la más pequeña, tenía un pequeño cerrojo que era fácil de decir y con una placa dorada que decía Rukia.
Ah, conque tú eres 'Rukia-chan'.— Pensó Ichigo antes de continuar su inspección del exterior de la caja que tenía un decorado la imagen de una doncella vestida en junihitoe de hermosos y brillantes colores, ella tenía un pincel en su mano y parecía dibujar algo en un pergamino muy largo; detrás de ella había ver una pequeña nevada que se podía ver por una venta.
— ¿Ropita?— Dijo Ichigo sorprendido por el contenido de la caja más grande.
Dentro había compartimentos con ropa hecha a mano para muñecas. Había de todo: vestidos, faldas, sacos, botas, yukata, kimonos y absolutamente todos los accesorios necesarios. Absolutamente TODOS los accesorios posibles y existentes, incluso había un perchero— ¿Ropa interior?— Ichigo tenía entre sus dedos un juego de pantaletas y sostén que, si fueran de tamaño natural, se le verían bien a una mujer de lo intrincado de la costura— ¿Qué clase de enfermo pide esto?
Abrió la otra caja, después de hacer la primera a un lado, y lo que encontró fue una hoja de papel de arroz y debajo de estaba una muñeca Hina, una princesa por la ropa que estaba vistiendo en ese momento.
— ¡Qué bonita eres!— La sacó de la acolchada caja para verla más de cerca y analizar su rostro de porcelana— ¡Hasta tus ojos son muy bonitos!— estaban pintados de un color entre el azul y el violeta, aunque tenía que hacer a un lado un mechón de pelo que se salió de la peluca y que le estorbaba mientras la examinaba.
Pasó la muñeca en la palma de su mano derecha y buscó las instrucciones dentro de ella con la izquierda.
"Para cuidarme durante mi tiempo de necesidad sólo debes de seguir estos sencillos pasos por doce días y te daré un hermoso milagro".
Ichigo se quedó viendo las instrucciones que se encontraban en la hoja de papel de arroz, luego a la muñeca en su mano y de nuevo a las instrucciones.
— ¡Bah, tonterías!— Continuó leyendo, la letra y la tinta se notaba vieja, seguramente sería una broma para jugar con la muñeca.
Para reparar mi cuerpo debes bañarme en un tazón de leche todas las noches, debes de hacerlo todos las noches, especialmente si salimos a jugar.
Debes de alimentarme y tratarme con cariño si quieres que seamos amigos, quiero que seamos amigos.
Debes de protegerme, en especial si otra muñeca intenta llevarme en contra de mi voluntad, no me quiero separar de ti.
Para que despierte, si es que me quedo dormida, sólo debes de decir 'Despierta, Rukia'.
Para que crezca debes de vestirme. Recuerda, sólo tomaré ese tamaño hasta las nueve de noche.
Debes de despertarme todos los días o pequeños accidentes podrían ocurrir.
Sólo creceré si estoy despierta, así que no se te ocurran cosas pervertidas.
— ¿Qué clase de instrucciones son estas? ¿'Despierta, Rukia'? ¿Es esto un juego de niños?
— ¿Qué instrucciones?— Dijo una voz algo chillona.
— Las de la muñeca— Respondió automáticamente, olvidando que no había nadie con él.
— Ah, esas, son muy molestas, pero debes de hacerle caso o cosas malas te podrían pasar— Había burla en la voz.
Ichigo sentía sudor recorrer su espalda, la voz venía de la muñeca. Rígidamente bajó la cabeza con miedo de comprobar si era cierto.
— ¡Mucho gusto, soy Rukia!— Saludo la muñeca con una reverencia.
— ¡Waahhh!— Gritó Ichigo, agitando su mano tratando de alejar a la muñeca de él en vano porque ella se sujetaba con mucha fuerza a sus dedos— ¡un monstruo!
— ¡Detente, idiota, me puedes romper!— Gritó la muñeca— ¡No soy un monstruo!
Logró que se zafara de su agarre, aunque ella logró brincar hasta su pecho y sujetarlo del cuello de su camisa, paralizando a Ichigo de la sorpresa.
Es más bonita de cerca— Le cruzó ese pensamiento al ver que sus ojos eran violetas y no azules— ¡¿Entonces, qué eres, enana?!
— ¡Soy una muñeca, idiota giganton!
— Se te está cayendo el kimono— Ichigo desvió la mirada porque le estaban viendo los hombros y el esternón y su complicado peinado se había deshecho completamente cayendo por su espalda y enmarcando su rostro con ese mechón tan peculiar. Ella lo soltó, soltó un gritito de pena y se sujetó el cuello del kimono como pudo con una sola mano para no perder su agarre de la camisa.
— Eres Rukia, ¿verdad?— Ella asintió—, no puedo creer que la frase esa te despertara, pensé que era una broma— Dijo más para sí.
— No lo es ¿Cómo te llamas?— Preguntó Rukia, sujetándose a la camisa de Ichigo para que él pudiera sentarse— Me gustaría saber el nombre de mi tenedor actual.
— Soy Ichigo Kurosaki, mucho gusto.
— ¡je, je, je!— Rió traviesa la pelirroja.
— ¿De qué te ríes, Orihime-san?— Preguntó Ishida después de que se fue la mesera, su acompañante ya tenía rato riéndose de ese modo cada vez que veía por la ventana a un punto lejano que parecía sólo ella podía ver.
— De nada especial, bueno, tal vez sí.
— No entiendo.
— Es que me hubiera gustado ver la expresión en el rostro de Kurosaki-kun al ver su regalo de navidad, je, je, je.
Ishida sintió algo de celos, Inoue siempre mostró un cariño especial por Ichigo.
— No te preocupes Uryuu-kun, es un regalo para que recupere su alegría de vivir— En ese momento, Ishida juraría que vio un halo angelical en ella—; desafortunadamente, eso lo sabremos hasta pasada la Navidad— Ella soltó un pequeño suspiro de angustia.
— Ah...— Su voz se volvió un suspiro y su mirada se volvió triste— sí, no ha sido el mismo desde que...
— Además,— Inoue interrumpió lo que iba a decir y su rostro mostró una sonrisa pícara— tengo un regalo diferente para ti, espero que te guste...
Al rostro de Ishida se le subieron los colores. Debía de recordar que el cariño que ella mostraba por él, también era especial.
Nos vemos en diciembre para conocer el desenlace de esta historia romántica de navidad, una especie de versión inversa del Cascanueces. Espero poder incluir suficiente comedia y drama para que les guste.
El Ecce Homo (en latín; traducido: 'este es el hombre' o 'he aquí el hombre') de Borja es una pequeña pintura mural del profesor español Elías García Martínez, en el Santuario de Misericordia de Borja, Provincia de Zaragoza, España. Según la prensa, esta obra es de modesto valor económico y artístico ("valor escaso", "poca importancia artística" ) aunque adquirió fama en todo el mundo, debido a un desafortunado intento de restauración por parte de Cecilia Giménez Zueco (de acuerdo con las autoridades locales).
