Los nombres de los personajes que utilizo en esta historia; no son de mi pertenencia sino de CLAMP. La historia si es mía y queda prohibida su copia total o parcial.


En mi corazón


- ¡Sakura! – Dijo mi hermano Touya – Necesitas venir…

- Claro pero… no estoy en el país, llegaría hasta dentro de dos días – respondí preocupada, pues su voz temblaba y aunque su llamada era repentina, estaba segura que si me pedía ir a casa, era por causas mayores

- ¡Demonios! Tienes razón- suspiro – Esta bien, tendré que decírtelo por teléfono

- ¿Qué cosa? – cuestioné sintiendo una punzada en el pecho, estaba consiente que ya habían pasado veinticinco días y aunque parecía que me esperaba la noticia, aun así, me tomo por sorpresa

- Mi papá… murió hoy…

No pude responder, fue como si aquellas palabras hubiesen entrado y salido de mis oídos, al mismo tiempo en que sentí como si una navaja se fuera clavando en cada extremidad de mi cuerpo.

- Hoy… - susurre. Sintiendo que la fuerza de mi mano para sostener mi teléfono, se iba agotando. Touya me dijo el lugar y la hora, después de eso, no sé qué más paso, pues esas palabras, se comenzaron a repetir y repetir en mi mente, envolviéndome en un Shok.

Shaoran tomo mi teléfono y mientras hablaba con Touya, yo me quede sentada, con la mirada perdida, mientras un agudo dolor aumentaba en mi pecho, era un dolor extraño, como si dentro de mí, hubiera llamas que me quemaban y ese intenso calor, se aumentaba. Vi cuando mi esposo se despidió de mi hermano y fue entonces que comencé a llorar.

Aunque parece increíble, fue la primera vez en mi vida, que llore de esa manera, era como un quejido, como si cada vez que sollozaba, algo me dejaba sin aire, y sin la fuerza para levantar la cabeza. Me tape el rostro, solo para controlar las miles de preguntas que comenzaron a invadir mis pensamientos.

Justo después, sentí su mano, me miraba con un dolor tan grande que supe que compartía mis sentimientos, note en sus ojos el esfuerzo para no ponerse a llorar junto conmigo, me abrazó y me aferre a sus brazos, justo a tiempo, pues sentía que en cualquier momento me desvanecería al piso.

Así fue, como es que en tan solo cinco minutos, mi mundo se calló y me sentí totalmente destruida.

Sentía desesperación, deseaba poder volar y llegar con Touya, abrazarlo y ponerme a llorar con él, pero era físicamente imposible, ¿Qué son dos días? Pareciera que nada; pero para mí, han sido los dos días de mi vida, en que me sentí muerta en vida, solo actuando por instinto, escuchando sin escuchar, viendo sin ver y llorando sin sentir cansancio. Preguntándome a cada momento, ¿Cómo continuare sin ti?

Cuando por fin llegue, lo único que pude ver, fue una foto suya, a lado de una veladora y sus cenizas.

Sabía su estado, sabía lo mal que se encontraba e intentando ser fuerte me dije a mi misma: prepárate, quizá, tendrá que irse… Pero no funciono, porque no lo quería creer, porque sigo sin creerlo, sin asumir que no volveré a verte, que tu voz ya no me aconsejara, que tu sonrisa ya no me reconfortara el corazón, que tus brazos ya no me abrazaran para darme seguridad, que tus ojos ya no me verán con ese amor que siempre me demostraste.

Y ahora, cuando vaya a esa casa, donde me viste crecer, donde eras feliz, cuando este ahí, y sepa que tú ya no, que ya no volverás, no sé qué voy hacer… porque cuando vea tu viejo radio, recordare las hermosas canciones que te hacían suspirar de paz, esas macetas donde aún crecen las flores que sembraste, el perchero que solo tú, utilizabas para colgar tu saco después de llegar de trabajar.

Esa casa, en la que agotaste toda tu juventud para mejorar y hacerla un hogar.

De algo si estoy segura, y es que este vacío en mi pecho, nunca se podrá llenar, porque siempre me harás falta, a pesar de que el tiempo me ayudara a superarlo, mi corazón ya no estará completo. Y cada que vea tu foto, la manchare con mis lágrimas.

Ahora paso los días, intentando hacer lo normal. Continuar con mi vida.

Pongo música lo más fuerte que se puede, esto para inundarme del ruido y poder liberar los gritos internos de mi ser. Mientras mi corazón se comprime de dolor y es inevitable que llegue a mi mente tu imagen, tus palabras que me decías, tú, que ya no volverás. Todo lo que hago me recuerda a ti, es inevitable, me enseñaste tantas cosas…

Sé que estas en un lugar mejor, no me cabe duda, pero eso no quiere decir que siempre te necesitare y que siempre estarás en mi corazón. Sé que dejaste de sufrir, que ahora estas, rodeado de felicidad y eso es lo único que me mantiene de pie.

No pude despedirme de ti, pero, ya no puedo hacer nada, solo decir que; te amo, con todo mi corazón, y así será siempre.


Comentarios de la autora:

One Shot, basado en hechos reales. Como siempre, agradezco tomarse su tiempo para leer mi trabajo.

Saludos y un fuerte abrazo.