Hola amigos, soy Yuzu Araki

Y nuevamente más (Para gracia y desgracia de unos y otros) vuelvo al fandom de Candy Candy esta vez con cierta pareja con la cual hice dar mucho de qué hablar en el fandom y con la que causé revuelo y nuevamente aclaro que esa pareja la hago de manera culposa.

En parte eso también lo hago por mi reciente amistad, el usuario Ninja Britten 11 que leyó las historias que hice de esa pareja y le agradó mucho siendo una de las pocas personas que le agradó el Candannie.

Bueno, ya explicado todo, comencemos con esta reciente idea en mi mente

Espero que lo disfruten, unos pocos quizás, pero que lo disfruten

Yuzu y fuera

PD1: Espero a aparte de los comentarios, intentos de fanáticas toxicas por querer lincharme solo porque hice medio gay a su protagonista pero así fue mi decisión.

PD2: En noviembre tengo pensado hacer un one shot de Candy pero con uno de nuestros tres galanes, quizás para quitarles el trago amargo que les he dejado, XD

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Candy y Annie estaban en su alcoba, de hecho técnicamente ambas estaban sentadas envueltas en una gran cobija blanca alrededor de sus cuerpos, la rubia pecosa estaba usando solamente su camiseta negra sin mangas mientras que la pelinegra solamente estaba tratando de cubrirse del frío que estaba a su alrededor.

-Annie… ¿Cómo te sientes?- Preguntó la ojiverde a su pareja

La ojiazul observó a su tachi con seriedad. Podría decir que esa mirada le congeló hasta los pelos.

-Candy… No puedo…- Le respondió, dirigiendo sus ojos a la pared frente a ellas. Rápidamente Candy la miró sin vacilar, se notaba que esos zafiros cargaban tristeza, rabia y cobardía.

-Aún después de lo que acabamos de hacer… ¿No puedes?!- Su tono de voz era una mezcla de furia con quebranto- Te he entregado todo lo que tenía, y… ¿¡No puedes?!

La pobre Annie solo se limitó a hacer un puchero

-Candy, lo siento, de verdad que lo siento mucho…

-Annie… Esto…- La rubia tenía los verdes brillantes reflejando su tristeza y pesar- No debí…

-Ya no digas más… Pecosa idiota

-Pero…

-Pero nada- Cortó la pelinegra- Créeme que lo que más quisiera es estar contigo por el resto de mi vida, Candy- Tragó saliva- Pero creo que no voy a poder. Sé que esto no funcionará… De hecho esto me duele más a mí que a ti

La rubia pecosa sentía como su cuerpo temblaba y su voz se quebraba más a medida que hablaba.

-Annie… Yo, yo no planeaba esto, no quería lastimarte más de lo que ya lo hice….

La aludida tomó aliento

-Para que te excusas, si ya lo hiciste- Miró con claro enfado a su pareja- Lo que hiciste no debió suceder, tonta

-Bien…- Suspiró mientras tanto- ¿Y cuál es mi castigo?

Una ráfaga de aire sonó su cabeza para terminar brotándole un notable chichón

-Auch, no debiste hacerlo- Se tomó con ambas manos soportando el obvio dolor que le produjo aquel golpe mientras lloriqueaba estilo anime

-Candy, te quiero mucho pero lo de hace rato fue de lo peor- Le aclaró la pelinegra con un claro enfado en su rostro

-¿Pero que tiene de malo lo que hicimos?

-¿Qué tiene de malo? Solo un idiota se le ocurriría usar esa tontería- La chica tímida le señaló a lo que parecía ser un elemento erguido de plástico tirado en el suelo, era de un latex o plastico rojo transparente con una especie de interruptor en su textura

Candy solo se limitó a rascarse la nuca sintiéndose algo culpable de lo que dijo su amiga.

-Creí que eso era más fácil entre nosotras

-Eso para ti…- Ladeó la mirada sin dejar ese enfado- Ahora por tu culpa no podré caminar por culpa de esa cosa, ni siquiera no creo que podré caminar al baño

La rubia pecosa sintió como su amiga trató de empujarla poniendo una mano sobre toda su mejilla con tal de apartarse de ella, la más grande entendiendo aquello decidió salirse de la gran sábana, estaba usando una prayera negra sin mangas con el logo de Superman y una pantaloneta blanca. Estaba un poco de mal humor pero entendía a su amiga y compañera, creía que usar el dichoso elemento de plástico en su momento a solas era una muy buena idea pero no creyó que Annie terminaría muy cabreada.

Solo se limitó a suspirar para mirar por última vez- En el día- a la pelinegra que estaba con un gesto entre enfado y algo de tristeza.

-Como castigo te vas a dormir en tu sofá

-Annie pero…

-No, no quiero oír tus excusas- Se acostó sobre la cama, de lado, no sin dejar de mirar de manera juzgativa a su amiga- Si la próxima vez se te ocurre usar de nuevo esa cosa, juró por Dios que te mandaré a dormir con Clin en la casa del perro- Se cubrió finalmente- Buenas noches, estúpida idiota

-Pero…

-Buenas noches…- Dijo tajante para terminar todo en un silencio que quizás duraría hasta pasada la mañana

Candy se encogió de hombros un poco malhumorada pero prefirió no moverse ni un dedo, era también su cuarto por lo cual no le agradaba terminar durmiendo en el sofá pues no quería causarle problemas a su madre a primeras horas del día. Decidió ponerse de pie, darse unos pasos para recoger el dichoso elemento que usaron momentos antes y guardarlo en su mesa de noche.

Posteriormente se fue hacia el closet donde sacó una especie de futón y acomodó la cobija sobre el suelo y se adentró en él hasta quedarse arropada, luego dio un suspiro echando una mirada hacia su amiga y luego cerró los ojos para dormir tranquilamente.

De acuerdo, su amiga no le agradó el método que tomaron momentos antes pero eso para la rubia pecosa fue un método para llevar más fácil y llevadero su momento entre ellas dos, igualmente, era un enojo instantáneo, solo duraba un día y al final terminaban andando de lo lindo como llevándose bien en su relación pero eso sí, no debía cometer el mismo error dos veces.

Una cosa era llevarse muy bien con Clin pero otra era terminar durmiendo en la casa del perro, eso nunca ni se lo perdonaba ni se lo imaginaría.