Esta historia sera un remplazo a una antigua historia publicada por mi, pero con esa historia tuve problemas ya que después de un tiempo, me di cuenta de varios errores que cometí o cosas que dejaron de gustarme, por eso la borre...

Ahora, esos errores los corregiré aquí, daré lo mejor que pueda y espero os guste, debo decir que también cambié una parte importante, pero para que el resto de la trama tubiera sentido, debia hacerlo, en fin es todo por ahora ...

Disfrutando la Lectura.


- ¡Avanzad! - exclamo un anciano montando un corcel blanco en medio de una batalla.

El sonido de espadas y escudos chocar llenaban el lugar, estruendosas explosiones destruían la tierra, dejando cráteres enormes al igual que el fuego y los cuerpos desmembrados de quienes corrieron el trágico destino de estar lo suficientemente cerca para recibir parte del impacto.

El cielo era opacado por nubes negras que no dejaban a la vista el mas mínimo rayo de luz que reflejara la esperanza de poder ver la tan sagrada luz del sol, una verdadera masacre se esparcía en la entrada a una fortaleza oscura.

- ¡EZALOR!, ¡DEBEMOS RETIRARNOS... NO LOGRAREMOS AVANZAR NI UN PASO MAS! - grito con ferocidad inhumana un hombre cuya armadura era roja con algunos retoques amarillo y negro.

El guerrero portaba una espada y un escudo que ya estaban empapados con una sangre tan oscura como el carbón, ya que sus oponentes no eran humanos, eran criaturas deformes, de las cuales se cuenta, alguna vez fueron humanos ordinarios.

- ¡TIENES RAZON, DAVION! - exclamo el anciano barbudo mientras con su cetro casteaba un hechizo que lanzaba una onda de choque contra sus enemigos.

- ¡RETIRADAAAA, VOLVED A LA BASE... NO PERDAIS MAS TIEMPO! - grito por última vez el anciano antes de girar su corcel en dirección opuesta.

La razón de esta guerra es otra historia para otro momento... pero hay quienes cuentan que existen dos fuentes de energía que brindan un poder mas halla de los limites conocidos y aquellos que no eran capaces de controlarlos eran consumidos por esa misma magia y transformado en lacayos de estas fuentes mágicas y obligados a marchar hasta destruir la fuente contraria o morir.

Sin embargo había pocos quienes eran lo suficientemente hábiles, no necesariamente en magia, sino más bien en voluntad, fuerza y poder... esos tipos de guerreros se les denominaba Héroes, ya que eran los únicos capaces de acercarse a estas fuentes de energía sin sufrir daños e incluso eran capaces de destruirlas... Fin del resumen

En esta batalla, "Del lado del bien", estaban:

Ezalor, El Guardián de la luz,

Davion, El Caballero Dragón,

Gondar, El Cazarrecompensas,

Traxex, Drow Ranger

Sven, El Caballero Pícaro.

- ¡Aun tenemos tiempos de destruir una de sus fortalezas – exclamo la Arquera mientras seguía atacando sin retroceder.

- ¡NO!, ¡ES MUY PELIGROSO, SALGAMOS DE AQUI AHORA MISMO – le grito el Caballero Dragón junto con el resto de su equipo.

La mujer ignoro el grito de sus compañeros y se negó a retirarse, ella no iría de ese lugar sin destruir por lo menos una de las fortalezas que los pondría en ventaja, trágico son los sucesos en la vida, pues eso no le sería nada fácil, los que integraban el otro equipo eran:

Pudge, El Carnicero,

Akasha, La Reina del Dolor,

Venomancer, Una Criatura de Puras Toxinas

Rikimaru, El Asesino Silencioso y

Nessaj, El Caballero del Caos

Ella pudo ver a tiempo como un enorme gancho manchado de sangre se dirigió hacia ella pero logró esquivarlo a pocos centímetros, también noto como desde la base enemiga comenzaban a reaparecer los enemigos mas fuertes que había en esa guerra, pero aun así, ella no se iría de allí hasta cumplir con lo que se propuso.

Siguió disparandole flechas a la fortaleza sin cesar, y además ella estaba equipada con poderosos Ítems que le ayudaban a causar más daño a sus objetivos, mientras ella seguía en lo suyo, sus compañeros seguían luchando con los esbirros que emergían del lugar y no paraban de gritarle que era hora de retirarse.

"Cobardes y débiles" pensó para ella misma, no con disgusto o ira, sino más bien, como si ella supiera que lo son, lo pensó con una absoluta calma.

Los enemigos se acercaban cada vez más y más pero los valientes héroes, permanecieron allí hasta que...

- ¡HGUAAAAA... - grito el anciano cayendo de su corcel

Davion y Sven vieron como Ezalor cayó al suelo con una daga incrustada cerca de su corazón, la cual pertenecía a la Reina del Dolor Akasha. Los ropajes blancos del anciano comenzaron a teñirse de rojo poco a poco mientras que Davion y Sven hacían lo posible para evitar que se le acercaran o le arrojaran otra daga.

- ¡GONDAR, VE A POR EZALOR, LLEVATELO DE AQUÍ! - grito Davion mientras seguía luchando.

El Cazarrecompensas dejo de luchar y fue a por su compañero herido, se arrodillo a su lado, cubrió su nuca con el brazo izquierdo del anciano y lo ayudo a levantarse.

- Que quede claro que solo hago esto por el oro que me ayudaste a conseguir antes – le susurro Gondar a un nivel bajo.

Ezalor mostro una pequeña sonrisa y asintió, luego Gondar se tornó invisible y ambos desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos, ahora solo quedaban tres héroes contra cinco poderosos enemigos.

- ¡TRAXEX, POR TODOS LOS DIOSES YA VAMONOS! - Davion volvió a gritarle a su compañera, esta vez con un claro tono de ira en su voz mientras él era atacado por mas y mas esbirros.

- Deberías preocuparte mas por ti que por ella – se escuchó un susurro rasposo detrás de Davion

Cuando volteó a ver, recibió el ataque de una daga la cual logro bloquear con su escudo, Davion se concentró tanto en los enemigos que tenía en frente que olvido cubrir la retaguardia, ahora estaba entre la tropa de esbirros y Rikimaru.

- Deberías haberte ido cuando tuviste la oportunidad – dijo el asesino silencioso mientras mostraba una sonrisa diabólica al mismo momento que movía sus dagas.

La respiración de Davion era notable, a pesar de tener una armadura, se notaba su pecho subir y bajar por la falta de aire, había estado luchando por mucho tiempo sin descansar, incluso antes de llegar a la fortaleza enemiga, sentía el dolor en sus músculos y sus piernas comenzarían a temblar en cualquier momento, era cuestión de tiempo que cayera colapsado, pero...

- Si crees... que estoy derrotado... déjame decirte... ¡Que estas en un grave error! - exclamo Davion soltando su espada y escudo mientras dejaba escapar un gruñido feroz, el sonido de sus hueso quebrarse se volvía cada vez mas audible, al igual que su armadura, poco a poco iva cayendo, su piel se volvía de un color mas oscuro... el se estaba transformando...

- Hehehe – rio el pequeño sátiro con malicia y al instante una nube de humo azul los rodeo a ambos, esto provoco que Davion comenzara a toser fuertemente y cayera arrodillado como si estuviera quedándose sin aíre, no solo dejó de transformarse si no que también le era imposible ver con claridad, apenas notaba lo que estaba pasando, con sus ojos lagrimeando por el ardor del humo, notó una pequeña sombra que se acercaba a Él.

Esta lo sujeto de los pelos, levantó su cabeza y colocó una daga contra su cuello – Hora de morir – dijo el sátiro mirando a los ojos a su víctima... un fuerte y estruendoso choque impacto contra el pequeño sátiro y la mando directo a estrellarse contra unos árboles cercanos, Davion, sin saber que ocurrió, sin poder resistirse, cayó al suelo inconsciente.

- ¡DAVIÓÓOÓN, MALDICION! - se escuchó un fuerte y poderoso grito.

Varios de los esbirros que avanzaban eran partidos y desmembrados por la gigantesca espada del gran caballero azul, Sven. Mientras que Gondar se llevó a Ezalor a un lugar seguro, Davion resistió como pudo el avance de los enemigos además de que luego se enfrentó a Rikimaru en un estado de casi caer abatido por el cansancio, Sven había estado enfrentando a Pudge, Nessaj y Akasha al mismo tiempo, pero cuando pudo notar que Davion iva a ser asesinado, inmediatamente le arrojo su guantelete de poder a Rikimaru para evitarlo, aunque ahora eso lo pondría en desventaja contra sus tres enemigos ya que ahora estaría en el mismo estado que Davion, cansado.

- ¿Que te ocurre corazón?, ¿Acaso ya estás cansado? - pregunto Akasha con seductora malicia.

Sven ni siquiera respondió, solo permaneció sujetando con fuerza su espada esperando el próximo ataque de sus enemigos y haciendo lo posible para que su cansancio no fuese tan notable.

- Ya no te resistas... ven aquí, y te haré sentir un placer abismal – dijo Akasha en tono seductor y en una pose que le daba una mejor vista de sus senos.

Sven soltó un suave gruñido junto con una gran exhalación.

- Matar, destripar, cercenar, ¡Comer!, ¡Quiero comer su carne! - decía Pudge mientras pasaba su lengua mutilada por su boca deforme.

- Algo como eso no es bueno para Él – volvió a hablar Akasha – La muerte será tu destino pero yo te ofrezco... - se lame los labios – un final placentero -

- ¡Sierra la boca zorra! – Exclamo Nessaj con su voz de fuego y ceniza – Este miserable oponente logro entretenerme un rato, le daré el honor de utilizar su cabeza en uno de mis estandartes – rio fuertemente tras terminar esa última frase.

Al pasar pocos segundos Sven comenzó a reír también un poco, Akasha, Nessaj y Pudge se quedaron mirándolo en silencio hasta que el caballero azul habló...

- Hehe… acaso solo saben hablar? – tomó pose de batalla – menos charla... y más pelea -.

Mientras tanto, Traxex permanecía atacando su objetivo, ella tenia razón en pensar que con la caída de esa estructura, ellos tomarían ventaja sobre sus enemigos y estaba dispuesta a conseguirlo sin importar el costo.

Luego de unos cuantos ataques, su objetivo fue cumplido, y ahora sí, seria hora de retirarse, lamentable fue su suerte que tan pronto se puso en marcha, una nube verdosa y espesa se esparció sobre ella, con una gran velocidad, volteo su mirada para encontrarse con Venomancer que estaba esparciendo larvas por todo el lugar. Traxex se había confiado tanto en su escape que dejo la guardia baja a posibles ataques sorpresas,

"¡Maldición" pensó mientras contenía la respiración, aunque por la repentina sorpresa de un ataque, ya había inalado un poco de esa nube venenosa.

Ella cargo su arco con una flecha de escarcha, lista para disparar al enorme insectoide, estaba a punto de atacar pero en ese mismo instante escucho un sonido similar al del disparo de un cañón, instintivamente miró en dirección de dónde provino ese sonido y sin tiempo de reaccionar, fue impactada por una bola rocosa de fuego oscuro que la mando directo contra los arboles, el impacto no solo le provocó un dolor agonizante, sino que también la dejo medio noqueada...

Débilmente, abrió los ojos y apenas podía ver lo que estaba sucediendo… solo veía sombras oscuras, a la ves, que escuchaba los rechinidos de un caballo y un sonido como de una bolsa abultada de carne y huesos…

Sentada, encorvada y con la espalda contra un árbol, poco a poco comenzó a sentir como su propia espalda y brazo comenzaban a arder, al mismo tiempo que comenzaban a sangrar, incapaz de poder usar su arco, dejo escapar un fuerte quejido de dolor, pues el anterior impacto le había causado tanto daño que apenas podía hacer un sonido, no podía siquiera moverse, lo único que logró, fue levantar la mirada y mirar con mas claridad… Nessaj, Pudge y Venomancer estaban frente a ella… ¿Este sería su final?

Si esta sería su muerte, no moriría con la cabeza inclinada, vio como Pudge levantaba su gancho sobre ella listo para matarla, con su última voluntad, le dirigió una mirada fulminante como diciendo "Espero te pudras en el infierno", inmediatamente ella comenzó a cerrar los ojos lentamente esperando recibir el frio y rápido abrazo de la muerte… pero… apenas cerro sus ojos completamente, logro escuchar un último sonido, algo similar a un rayo, ¿Qué habrá sido ese sonido?, ¿Qué lo provoco?, pero eso no importa, ella ya había cerrado sus ojos, ella había muerto.

No sentía nada, ni frio, ni calor, había ido a otro lugar, un lugar donde ya no sientes dolor, ya no sientes tristeza, ni ira o preocupación, solo tranquilidad, donde puedes al fin cerrar los ojos sabiendo que nada malo pasara, estaba en "eso" a lo que llaman, descanso eterno… Oh No?.

Lentamente ella abrió los ojos sintiendo un agradable y cómodo calor por todo su cuerpo, al instante se topó con la sorpresa de estar frente a una fogata, y su cuerpo cubierto con una enorme y gruesa frazada, dentro de lo que parecería ser una cueva. Con tantas preguntas en su cabeza, la mujer de cabello blanco, suelto (despeinado por alguna razon) quiso moverse pero un agonizante dolor la invadió y dando un fuerte quejido volvió a recostarse, levantando la frazada y mirando su cuerpo noto que tenía varias vendas alrededor de su cuerpo e incluso su brazo derecho, eso le genero mas y mas preguntas.

Al poco tiempo escucho unos pasos acercarse, movió su cabeza en dirección de donde provenían esos pasos y vio a un enorme y corpulento hombre con manchas de sangre en su encuerado cuerpo, pero lo mas notorio era que sobre su hombro izquierdo traía cargando un animal muerto, que viéndolo bien parecía ser una venado.

Una vez más, Traxex intento moverse pues suponía estar en peligro, pero ese indescriptible dolor volvió a impedirselo… soltando unos fuertes gruñidos de irritación ella se retorció bajo la frazada.

- No intentes moverte, estas muy herida – dijo el misterioso hombre con una voz gruesa y profunda, a su vez, estaba tranquilo y relajado, como si ella no estubiese alli.

Traxex le lanzo una mirada asesina pero este no parecio titubear, ni siquiera parpadeo, ella lo miro con desconfianza y antes de hablar se puso a analizarlo... era muy, muy musculoso, hombros anchos, pecho robusto, abdominales bien marcados, brazos y manos gruesas, la gran mayoría de su cuerpo lampiño, con grandes y profundas cicatrices, algo comun en un guerrero con años y años de experiencia, pero lo que mas le llamo la atención era que su piel era demasiado pálida, su cabello era negro azulado, ojos color ámbar, se notaban algunos colmillo saliendo de su boca, tenia aletas en ves de orejas… ella podria estar herida y en mal estado pero no estaba ciega, rapidamente llego a la conclusión… ¡El no era un humano!

- ¿Quién eres? – pregunto de forma amenazante y como si fuese a atacarlo (aunque no lo podria hacer ya que estaba muy herida, y tampoco tenia su arco con flechas)

- Soy quien te salvo la vida – respondió como si nada – O si prefieres llamame por mi nombre, Sven –

Los ojos de Traxex se abrieron de par en par "¿¡SVEN!?", se preguntó ella, ¿El no había muerto luchando contra Nessaj, Akasha y Pudge?, ella quedo en shock por unos segundos pero volvió en si misma… "¡ESPERA!, tal vez sea una trampa, alguna ilusion, o algo mas" pensó mientras lo miraba dudosa.

- Si eres el Sven que conozco respóndeme algo – dijo ella muy seria

Seria una pregunta tonta, pero era la unica forma de saber si este hombre era quien decia ser... ademas, no sabia casi nada sobre Sven, el hombre solo la miro sin ninguna expresión, solo asintió con la cabeza.

- Bien, responde ¿Cómo se llama la persona que siempre es muy alegre cuando esta contigo? – obviamente ella sabía la respuesta, bueno ella y cualquiera que conociera a Sven.

El hombre solo se quedo mirándola y respondió – Rylai –

Al instante, Traxex volvió a quedar en shock por un breve tiempo, bueno, con eso confirmo que era el verdadero y ahora sabia que no estaba con un desconocido, y tampoco corria peligro al estar con un compañero de equipo, asi que sus preocupaciones se disiparon, pero ahora, lo unico importante era…

- ¿Qué paso? – pregunto mientras lo veía fijamente.

Sven tomo al animal que había cazado y comenzó a destriparlo. Mientras Él cercenaba el cadáver, le sacaba las tripas y cortaba partes del cuerpo, fue contando todo lo sucedido, como es que logro sobrevivir a la lucha contra Nessaj y los demás, como fue que la rescato de una muerte segura a manos de Pudge, como y por que la trajo a esta cueva en lugar de llevarla a la fuente de la vida para que sus heridas sanaran mas rápido, le conto todo eso sin demostrar ninguna pizca de emoción.

Traxex por otro lado solo lo observó en silencio hasta que termino de destripar al animal y se puso a calentar sus viseras sobre la fogata que iluminaba el lugar, fue alli cuando termino de contar lo sucedido…

Ella se puso a pensar, debido a su obstinencia por querer cumplir con su deber, casi mueren dos de sus aliados e incluyendose, pero eso estaba bien, sabé que en la guerra no hay triunfo sin sacrificios, y si ella junto con todos sus compañeros debieran morir para garantizar la victoria, pues así seria... al fin y al cabo, con su sacrificio, millones y millones de vidas seran salvadas, de esa forma se rigen las cosas en esta guerra y en este mundo, o al menos asi piensa ella, durante su vida...

Un chasquido la hizo salir de sus pensamientos, al mirar, vio como Sven le extendia un trozo de carne en una pieza de su armadura azul que servia como plato, la comida era una parte de la pata, un trozo del muslo del venado, luego de recibirlo, Sven le ofrecio un frasco en el que solian tener pociones curativas, pero esta vez solo tenia agua.

- Es mejor que comas algo - dijo Sven parado frente a ella

Ella lo miro sin decir una palabra, pues desde la posicion en la que estaba, mirandolo desde abajo ya que estaba acostada, Sven se veia imponente, a los pocos segundos Traxex intento levantarse pero ese maldito dolor regreso una ves mas... apenas solto un quejido, Sven dejo su comida a un lado y le ayudo a ponerse en una mejor posicion para que pudiera comer.

Una vez ella estubo sentada y con su comida en sus manos, comenzo a comer en silencion, al igual que Sven. Mientras masticaba, de ves en cuando le daba una rapida mirada al hombre que estaba del otro lado de la fogata, aunque su mirada era inesxpresiva y solo se lo veia comer, para Traxex, era la primera vez que lo veia sin su yelmo, y aunque sabia que bajo su armadura habrian musculos, nunca se los imagino tan tonificados, incluyendo las cicatrizes, que por alguna razon, le daban un mejor aspecto... para ella.

Su rostro no le parecia tan extraño, en anteriores misiones ella habia visto seres hibridos con aspectos monstruosos, pero era la primera vez que veia uno medio humano y medio monstruo, nunca le presto mucha atencion a los hombres, pero... podria decir (para ella) que era guapo.

"¿¡Que estoy pensando!?" ella aparto esos extraños pensamientos mirando hacia la entrada de la cueva, pudo distraerse al notar como la luz de la luna y las estrellas brillaban en la oscuridad de la noche, una hermosa vista que muy pocas veces puede apreciarse, sobre todo estando dentro de un lugar tan cerrado.

- ¿Oye, estas bien? - pregunto Sven haciendo que Traxex diera un salto interno.

- ¿¡Que!?, ¿P-por que lo preguntas? - dijo ella tratando de no mirar su cara o su cuerpo.

- Noté que tu cara esta un poco roja, ¿Te sientes con fiebre? - pregunto despues de tragar su comida

- No, e-estoy bien, no te preocupes - dijo manteniendo su mirada en el suelo.

"¿¡Que demonios me esta pasando!?, ¿¡Por que me comporto de esta manera!?" aunque Sven no lo notara, por dentro estaba teniendo una pelea interna, ella tenia razon, ella no es asi, ella es fria, calmada y decisiva, pero en este momento es todo menos eso, esa no es su forma de ser, ¿Por que sera?.

- Traxex - escucho a Sven decir su nombre y rapidamente lo miro.

- Deberias descanzar, tus heridas fueron graves, tu duerme tranquila yo montare guardia - dijo él parandose y sentandose cerca de la entrada con su enorme espada a mano.

Traxex solo pudo mirarlo sin decir o hacer un solo sonido, al instante comprendio que estaba pasando, ella se sentia vulnerable, debil, y estaba siendo prortegida... tal ves, eso que sentia era un sentimiento que experimento una vez pero ya no queria volver a repetirlo, no sabia si era asi o no, pensar en ello hacia que sus mejillas en su piel morada se tiñeran de rojo, por otro lado, Sven tenia razon, ella debia descanzar, no solo por sus heridas, si no para poner en orden sus pensamientos.

Lentamente volvio a recostarse y le dio una ultima mirada al hombre que estaba sentado cerca de la entrada de la cueva, ella vio esa enorme y musculosa espalda llena de ciatrizes, tenia la perfecta vista de su espalda pero no alcanzaba a ver su rostro, penso...

"Gracias".