DISCLAIMER: Los personajes de One Piece que aparecen o son nombrados en la historia pertenecen a Eiichiro Oda. Loki pertenece a Marvel. En ambos casos, solo los tomo prestados para escribir esta locura.


Venganza - Crossover - Loki/Law

La aguja entraba y salía, cosiendo los labios de una herida. Mientras, impedía con su poder que la sangre llegase al corazón al ritmo habitual. Si el corazón bombeaba, la sangre manaría por el resto de heridas, matando al hombre tumbado en la camilla de la sala de operaciones.

El sudor corría por la frente del médico, que se negaba a mirar a su tripulación, sabiendo que vería resignación en sus ojos. Nadie pensaba que ese hombre pudiese sobrevivir, ni siquiera con su talentoso capitán ocupándose de él. No los miraría, y así ignoraría la realidad.

Con cuidado, permitió que la sangre corriese por el brazo que acababa de suturar, justo a tiempo para evitar la necrosis. Con un suspiro, pasó a la pierna. Tenía la femoral rasgada, eso iba a ser difícil de arreglar. Con un gesto de determinación, tapó la herida con una gasa y permitió que la sangre corriese durante un par de segundos, antes de volver a pararla y empezar a suturar de nuevo. Frente a él, alguien comentó:

-Capitán, la herida de la mano ya está cosida.

Sin perder la concentración, archivó ese dato en su mente. Quizás más tarde recordase que la piel del hombre era suave, que la aguja entraba y salía con facilidad, o que, justo antes de desmayarse, el hombre lo había mirado con una expresión de profundo dolor en sus ojos verdes. Pero ahora, todo su ser estaba centrado en salvarlo.

Cuando terminó en la pierna, pasó a la siguiente herida, y luego a la siguiente, y luego a la siguiente... y, entre medias, se le hicieron dos transfusiones de sangre. No podían permitirse mucho más, los miembros compatibles de su tripulación estaban donando in situ, y solo quedaba él con sangre suficiente para cederla a un completo desconocido.

Afortunadamente, pudieron terminar antes de que se volviese a quedar sin sangre, pero Law no estaba seguro, el hombre estaba completamente pálido. Dejó a los suyos encargándose vendar las heridas, y se encaramó a un lado de la camilla. Sin perder el tiempo, conectó un tubo a su brazo y otro al brazo del desconocido, y comenzó la transfusión. A la vez, dejó a su cuerpo y su mente relajarse. Ya habían hecho todo lo posible por él, aunque no supiesen ni quién era.

Mientras sentía su sangre pasar de un cuerpo a otro, lo recordó. El hombre había aparecido en el cielo, rodeado de unos extraños cristales, posiblemente los responsables de la mayoría de sus heridas, aunque tenía algunas que claramente habían sido causadas por un golpe contundente. Es decir, había estado en una pelea. Dado los extraños ropajes que llevaba, lo más seguro era que fuese un pirata o un revolucionario, que por causa de alguna Akuma no Mi, se hubiese visto transportado hasta ellos. Pero, que él supiese, el único que podía hacer algo semejante, a tanta distancia, era Kuma... por lo que era posible que fuese un marine. Cuando Bepo le avisó de que el tiempo había pasado, se enderezó y recogió el tubo. En verdad, ese hombre tenía demasiados interrogantes.

-o-

Después de un descanso y una cena apresurados, Law se acercó al camarote en el que habían dejado al herido. Le habían cosido, curado y dado todos los cuidados posibles, pero el resto dependía de él.

Abrió la puerta, y fijó la vista en el lecho ensangrentado...y vacío. Se puso en guardia, y sintió la presencia del otro hombre a la vez que la frialdad del acero en su garganta. Tranquilo, se dio la vuelta, y vio los fieros ojos verdes mirándolo con desesperación. Sin inmutarse, Law esperó a lo que él sabía que era inevitable. Y, a juzgar por la expresión del otro, él también lo sabía. Con una última mirada de rabia, el hombre se desmayó, dejando caer la daga con la que lo había amenazado.

Law, que lo esperaba, lo recogió con delicadeza, para volverlo a dejar en la cama. Viendo la cantidad de sangre que había allí, se preguntó seriamente cómo el hombre había conseguido levantarse, sacar una daga de quién sabe dónde (claramente con una Akuma no Mi, porque lo habían acostado sin ropa donde esconder ningún arma) y amenazarlo con ella. Suspirando, le cambió los vendajes. Al menos, ya podía asegurar que era muy posible que sobreviviese.

-o-

Estaba con Jean y Bepo, valorando las dificultades de su siguiente destino, cuando un extraño brillo verde recorrió todo el submarino, haciéndolo zozobrar. Rápidamente, extendió una de sus burbujas, escaneando todo el submarino. Sintió una gran corriente de energía que recorría el submarino, y se puso pálido. Ese resplandor haría que fuesen como una antorcha para los marines, o, peor aún, para los monstruos. Se giró hacia Jean, gritando.

-¡Sácanos de aquí, rápido!

Maldiciendo, se transportó hasta el camarote del hombre, y se encontró una curiosa estampa. Todavía desnudo, el hombre apoyaba las manos en las paredes del submarino, introduciendo ese extraño brillo verde, que a él lo rodeaba por completo, a las paredes de su submarino. Furioso, creo una burbuja a su alrededor, mientras le gritaba.

-¡Deja de hacer eso! ¡Nos vas a matar a todos!

El hombre se giró con parsimonia, y le miró a los ojos con superioridad. Cuando sus ojos se encontraron, el hombre jadeó y puso cara de sorpresa.

-¡Tú! - exclamó. -¡Te estaba buscando!

-Mira qué bien... - dijo Law, creando una burbuja a su alrededor, y moviéndolo a la cama. -Y ahora, te vas a quedar callado y quieto, como debería de hacer cualquier persona con las heridas que tienes tú, hasta que vuelva a venir. Y vas a rezar a todos los dioses que conozcas, para que nadie haya visto ni sentido tu espectáculo. Porque si mi tripulación o mi barco salen heridos por tu culpa, te aseguro que desearás que te hubiese comido un rey del mar, en comparación con lo que te haré yo. ¿Entendido?

El hombre asintió, serio de repente. Sin fiarse mucho, Law se giró para salir del camarote, preparando su mente para las largas horas de ocultación que les esperaban.

-Me llamo Loki, por cierto - escuchó a sus espaldas.

-Siempre es bueno saber el nombre de aquellos a los que mato - le contestó Law sin mirarlo, transportándose rápidamente a la cabina del navegante.

-o-

Cuando hubieron pasado un par de horas, y Law se tranquilizó con respecto a los posibles ataques, mandó salir de nuevo a la superficie. Como médico, sabía que el sol era necesario para la salud, y procuraba que al menos la mitad del tiempo de navegación lo pasasen en la superficie, navegando como cualquier otro barco pirata. Se esperó a que la mayoría de su tripulación estuviese fuera, para volver a bajar con el hombre... con Loki.

Entró con cuidado, agarrando su katana: aunque él se había quedado con la daga, era posible que pudiese hacer aparecer más.

Pero el hombre estaba simplemente tumbado, vestido con su extraña ropa, que, curiosamente, parecía como nueva. Se sentó a su lado, y extendió cuidadosamente una de sus burbujas. Sin hacer caso de la mirada de curiosidad del otro, lo examinó rápidamente, viendo que sus heridas curaban bien, muy rápidamente.

-Este poder tuyo... ¿en qué consiste exactamente? - le preguntó Loki de improviso. -Lo he sentido cuando lo has utilizado antes, pero no logro comprenderlo.

-Loki, ¿verdad? - le preguntó Law sin contestarle. - ¿Qué eres?

-Un dios - le contestó el otro con arrogancia.

-Si, si... pero ¿qué eres? ¿Marine, pirata, revolucionario...? ¿Y qué pretendías con el espectáculo de antes?

-No sé de qué estás hablando. Soy Loki Od... Laufeyson. Y solo pretendía averiguar qué es este barco. Sé que los humanos de Midgard tienen algo parecido... submarinos, creo que les llaman. Pero estoy bastante seguro de que el Bifrost no me ha dejado en Midgard.

-Estoy bastante seguro de que eso que estabas haciendo no era solo para saber más sobre mi barco - le contestó Law enarcando una ceja y creando una burbuja sobre el hombre. - He notado algo que atacaba a mi tripulación, así que no me mientas.

Loki miró la burbuja de Law con curiosidad, extendiendo una mano para tocarla con curiosidad. Pero, cuando rozó el borde, Law susurró "Shambles", mientras movía su katana casi imperceptiblemente, y la mano de Loki se sustituyó por un vaso de una mesa cercana. Loki aulló con sorpresa, mientras se levantaba de un salto, envuelto en un brillo verde.

-¡Devuélveme mi mano!

-De acuerdo - dijo Law con una sonrisa de suficiencia. -Pero considera esto como un aviso. Si nos haces daño, directa o indirectamente, o nos mientes, me encargaré de ti y tendrás que buscar los trozos de tu cuerpo por todo el Grand Line.

Loki se volvió a sentar, claramente rabioso. Una de sus heridas había vuelto a abrirse con el movimiento brusco, así que Law se levantó a por unas gasas. Cuando se dio la vuelta, vio a Loki extendiendo y encogiendo los dedos de la mano "amputada", claramente pensativo. Volvió a sentarse a su lado, y le señaló la herida de la pierna con un gesto, pidiendo permiso. Receloso, Loki asintió.

-Y ahora, contéstame - empezó a decir mientras le curaba. -¿Cómo has llegado hasta aquí tan herido, y qué pretendías hacerle a mi tripulación?

Loki pareció enfurruñado por las preguntas, pero se aclaró la garganta.

-No me siento cómodo hablando con alguien de quien no se su nombre. ¿Puedes, por merced, decirme el tuyo?

Law lo miró con fastidio. Claramente eso era una burla.

-Law - dijo simplemente.

-Bien, Law. Antes quería controlar la mente de todos vosotros, hacerme con la embarcación para intentar volver a Asgard. Pero todos tenéis la mente fuerte, especialmente tu. Claramente esto no es un barco pesquero...

-¿Qué? - lo interrumpió Law con el ceño fruncido. -¿Querías controlarnos?

-Si, pero no he podido. ¿Vas a estar interrumpiendo todo el rato o vas a curarme la pierna?

Law se sonrojó de la furia que sentía, pero no dijo nada más. Realmente quería saber qué era ese hombre. Y mientras lo curaba (quizás ejerciendo un poco más de presión de la necesaria, tampoco se iba a morir por un poco de dolor), Loki le contó una historia de dioses, gigantes y un puente que conectaba los mundos.

-o-

Law había terminado de curarlo hacía un buen rato, y Loki de hablar, hacía tan solo unos instantes. Pero Law seguía asumiendo lo que había escuchado. Loki no estaba mintiendo, o al menos, le estaba diciendo lo que él pensaba que era verdad. Law había ido creando pequeñas burbujas durante el relato, escaneando a Loki, y la parte del cerebro que reaccionaba ante las mentiras no se había activado. Pero ahora, tenía que decidir, y tenía que hacerlo rápido.

-¿Has dicho que intentabas controlar a mi tripulación para regresar a Asgard? - le preguntó.

-Sí. Necesito explorar, encontrar un agujero en el mundo para volver a Asgard sin pasar por el Bifrost.

-Aja... de acuerdo. Y puedes hacer "magia".

-Si - confirmó Loki.

-¿Y puedes nadar?

-Por supuesto que sí. ¿Qué clase de pregunta es esa?

Law no le contestó, pensativo. Si podía nadar, no era una Akuma no mi. Si podía hacer la mitad de lo que le había contado, y además no tenía la desventaja de debilitarse con el mar...

-¿Quieres formar parte de mi tripulación? - soltó de una.

-¿Qué? - le dijo Loki, indignado. -¡No! ¡No seguiré órdenes de nadie! ¡Nunca!

- Eso complica un poco que entres a una tripulación, si - dijo Law, riéndose entre dientes. -No suelo hacer esta proposición muy a menudo, pero habrías sido una excelente adquisición para lo que tengo planeado.

-¿Y qué tienes planeado hacer exactamente?

-Derrotar a un Shichibukai y a un Yonko - le dijo, mirándolo fijamente. Decirlo por fin en voz alta, y a alguien que no era de su tripulación, hacía que todo pareciese más real.

-¿Y eso es difícil? No sé en qué mundo he caído, no tengo ni idea de lo que me estás hablando.

Law suspiró. Tendría que explicarle cómo funcionaba el Grand Line, y luego, tendrían que llegar a un acuerdo.

-o-

Hacía una semana que Loki había caído del cielo. Una semana en la que lo había conocido un poco más. Una semana en la que ya había sacado de quicio a toda su tripulación. Una semana desde que habían hecho su trato.

Law recordó: tras explicarle a Loki el delicado equilibrio de poderes del Grand Line, le había preguntado qué quería hacer. Cuando este le había dicho que seguía queriendo encontrar una vía hasta Asgard, Law le había ofrecido un trato: lo llevaría con él hasta Zou, donde iba a dejar a su tripulación. Podía explorar todas las islas que se encontrasen por el camino. A cambio, Loki les ayudaría si algún barco de la marina les atacaba. Solo le quedaba recolectar un último corazón, y luego podría reclamar un título de Shichibukai, necesario para ir hasta Punk Hazard y continuar con su plan.

A Law le había parecido un buen trato, y aparentemente, a Loki también, ya que había aceptado.

Tras recuperarse de sus heridas en unas horas más, un tiempo record que hizo que Law se lamentase de no haber examinado su sangre más detenidamente, Loki se había presentado al resto de la tripulación. Nadie había estado de acuerdo con el trato, pero no les quedaba otra opción. Law sospechaba que Loki sería un enemigo formidable, no deseaba arruinar su plan estando en una fase tan delicada solo por no saber aceptar una tregua.

Lo que no esperaba era que Loki fuese tan sumamente curioso. Se le había pegado como una lapa desde el primer momento, intentando averiguar cómo funcionaba su poder. El primer día, cada vez que invadía su espacio, lo transportaba a su camarote sin pensárselo. Pero el muy condenado recuperó su poder rápidamente y, a los dos o tres segundos de echarlo, volvía. Al final, Law se había resignado. Se había acostumbrado a su presencia, e incluso a sus constantes resoplidos de desprecio, indignación o vergüenza. Empezaba a conocer más las expresiones de Loki que las de su tripulación. Era perturbador.

-o-

-Así pues, coleccionas corazones - le comentó Loki, mirando el cajón de madera. -Y no podías matar a la gente a la que se los quitas, no. Tenías que ser raro hasta para eso. Tu poder cada vez me parece más extraño.

-Estos corazones son más útiles así que si sus dueños estuviesen muertos - comentó Law. -La marina me nombrará Shichibukai, y podré seguir con mi plan.

-Tampoco ha sido tan difícil. Me esperaba que ese hombre opusiese más resistencia a que le quitasen el corazón.

-Se ha corrido la voz, al fin y al cabo, es el número 100. Te aseguro que los primeros no eran tan voluntariosos, pero ahora saben que si se niegan terminarán peor, ellos y sus tripulaciones - Law hizo un gesto de desprecio. -De todas formas, rendirse así es un deshonor.

-A veces es mejor rendirse. Echar un paso atrás, coger fuerza y volver más tarde. O al menos, fingirlo - dijo Loki en voz baja.

-No en el Grand Line. No hay espacio para las rendiciones en el camino al One Piece, o a la venganza. Todos tenemos nuestros sueños y nuestros objetivos, y no debemos perderlos de vista.

Loki negó con la cabeza, pero no dijo nada.

-o-

-¡La marina! - exclamó Bepo.

Law maldijo y levantó la vista. Había tres barcos en el horizonte. ¿De veras? ¿Precisamente en ese momento? ¿Precisamente cuando les faltaba tan poco? ¿Precisamente cuando Jean estaba reparando el submarino y no podían sumergirse? Ellos no eran una tripulación especialmente hábil en los enfrentamientos en alta mar, preferían pasar desapercibidos bajo el agua. De hecho, ni siquiera tenían grandes cañones ni armamento contra barcos. Y él no podía causar grandes destrozos sin acercarse más, arriesgándose a que les disparasen y dañasen el submarino. Su única opción consistía en transportarse en una misión suicida hasta los barcos, ir abordándolos uno a uno y rezar porque no se concentrasen en dispararles con los cañones.

Se puso en pie suspirando, y Loki, a su lado, le preguntó.

-¿Problemas?

-Están demasiado lejos para destrozarlos, y ellos tienen más alcance que nosotros. Ya es mala suerte.

-¿No ibas a darles a ellos los corazones?

-Ni siquiera se quiénes son los capitanes de esos barcos. A lo mejor son de los marines que no están de acuerdo con que los Shichibukai existan. Los corazones son el último recurso.

-Bueno, pues ha llegado la hora de hacer honor a mi palabra - dijo Loki, sonriendo maquiavélicamente. -Tú me has llevado a varias islas, pero yo todavía no te he ayudado. ¿Puedo hundirlos?

-Mientras no nos ataquen, como si quieres bailar con ellos - le contestó Law. -¿Pero cómo...?

Antes de que pudiese terminar su pregunta, Loki desapareció. Pálido, Law se apresuró a acercarse a Bepo, que estaba vigilando los barcos.

-¿Qué ves? - le preguntó.

-Nada, demasiado lejos todavía - le contestó el oso.

De repente, un resplandor verde iluminó el barco de la derecha, que a los pocos segundos explotó. Ante la mirada atónita de los piratas Heart, los otros dos no tardaron en seguirlo. Cuando Loki reapareció en su cubierta, todos se quedaron mirándolo. No tenía ni un rasguño. Lo único que pudo decir Law fue:

-¿Cómo...?

-Controlando la mente del soldado más cercano a la santabárbara, y haciendo que la explotase - dijo Loki, mirándose las uñas como por descuido.

-Teníamos un pacto de no agresión con este hombre, ¿verdad, capitán? - murmuró Penguin.

-Sí.

Un suspiro de alivio colectivo resonó por la cubierta, y Law no pudo si no estar de acuerdo con ellos. Y mentalmente, tomó nota de dividir la poca pólvora que llevaban.

-o-

-Sigo sin entender cómo funciona tu poder - comentó Loki.

-Creo un área limitada, y controlo todo lo que pasa dentro. No es tan difícil - contestó Law sin mirarlo.

Ambos estaban en la cubierta, mirando las estrellas. El resto de la tripulación dormía, relativamente tranquilos. Habían puesto rumbo a Zou esa mañana, conforme habían visto el nombramiento de Law como Shichibukai en el periódico. Todavía tardarían unos días en llegar, y en ese momento estaban atracados en una isla que Law consideraba segura.

Loki había vuelto de su exploración unos minutos atrás, para encontrarse al capitán recostado mirando las estrellas. Sin decir nada, se había tumbado a su lado.

-Me sigue pareciendo demasiado fantástico, demasiado bueno - le dijo Loki.

-Tiene limitaciones, por supuesto, como todas las paramecia. Pero es increíblemente versátil.

-¿Qué limitaciones?

Law lo miró y enarcó una ceja, incrédulo.

-¿Y crees que te las voy a contar a ti?

-Pensaba que confiabas en mí - le dijo Loki, claramente dolido.

-No tanto. Si te unes a nosotros, te lo digo - bromeó Law.

-Buen intento - rio Loki.

Se quedaron callados un rato, pensando cada uno en sus cosas, hasta que Loki volvió a romper el silencio.

-¿Y ahora qué?

-¿Qué de qué?

-Ya eres Shichibukai, y por lo que se, nos dirigimos a la isla en la que me dijiste que tendría que dejaros. ¿Qué vas a hacer?

-Buscar una forma de llegar a Punk Hazard, la isla en la que están creando material para la familia Doflamingo, y encontrar la manera de destruirla.

-¿Sin tu tripulación?

-Ellos saben por qué no me pueden acompañar - le dijo Law.

-¿Ese Doflamingo no es un Shichibukai también?

-Sí - dijo Law, incapaz de evitar que el odio se metiese en su voz.

-¿Qué te hizo ese hombre? - le preguntó Loki. -Y no lo niegues, reconozco ese sentimiento de venganza.

Law se calló, estaba ordenando sus pensamientos. Loki lo dejó, pero al cabo de unos minutos, se enroscó más cerca de él, suspirando. Law lo miró con cariño, le recordaba a un gato. Un gato grande, pero a veces su comportamiento era similar. Con cuidado, pasó la mano por su pelo, y, sorprendentemente, Loki se lo permitió. Al rato, Law cogió aire. En murmullos, le contó la historia de un hombre bueno, le contó la historia de Corazón.

-o-

Las costas de Zou ya se veían en el horizonte, y Bepo decía que el mar llevaba tiempo oliendo a los suyos. Allí, había una discreta embarcación preparada para llevarlo a Punk Hazard. Tendría que despedirse y separarse de su tripulación... y de Loki.

No habían hablado después de la noche en la cubierta, pero, aun así, Loki había encontrado la manera de rozarlo mil veces. Quizás los nudillos cuando andaban, quizás le apoyaba una mano en el hombro, quizás sus pies chocaban en la mesa del comedor... y con cada uno de esos contactos, ambos se estremecían visiblemente. Jean se reía de ellos, y Bepo estaba indignado.

Al fin, llegaron al puerto oculto y protegido en el que se separarían. Desembarcaron, y, después de darles las últimas indicaciones, fruto de su nerviosismo, su tripulación se internó en la isla. Él esperaría a la noche para irse. Se sentó en la playa, y Loki, discreto y callado, se sentó contra su espalda. No dijeron nada. Law sentía la separación de los suyos con un dolor casi físico, y no tenía ganas de decir ni una palabra. Loki estaba inexplicablemente silencioso.

Se escuchó el rumor de un barco, y Law supo que era el que esperaba. Se levantó, y Loki lo hizo con él.

-Así pues, las cosas son así. Tu buscarás tu venganza, y yo la mía - dijo Loki.

-Sí, así es - le contestó Law mirándolo a los ojos. -Salvo que quieras unirte a mi tripulación.

-Tú mismo lo dijiste: no hay espacio para las rendiciones en el camino a la venganza. Me vengaré de Odín, y no dudaré en ningún momento. Igual que tu no has dudado en vengar a tu amigo.

Law solo asintió. Loki tenía razón: cada uno tenía su venganza. E igual que él no abandonaría la suya, tampoco le pediría a Loki que lo hiciese.

-Loki... si las cosas no fuesen como son... sabes que es posible que entre nosotros hubiese surgido algo - le dijo Law en cambio.

-Si, es muy posible - le contestó Loki, cauteloso.

Law se metió la mano en el bolsillo, y sacó un pequeño trozo de papel, que le tendió a Loki.

-Esto es una vivre card. No creo que funcione en tu mundo, pero en este, señalará hacia mí. No todo en el Grand Line es venganza. También es aventura, y libertad, y compañerismo. Cuando acabe con todo esto, proseguiré mi búsqueda del One Piece. Quizás, cuando tú termines con tus asuntos, quieras venir a visitarnos - le dijo.

Loki se quedó mirando la tarjeta tanto rato que Law temió que la rechazase, pero al final la cogió con cuidado.

-Bepo me habló de las vivre card - confirmó Loki. -Sé cómo funcionan. Y sé que son valiosas, y que no se le dan a cualquiera. Gracias por confiar en mí.

Law solo sonrió en respuesta.

-Quiero darte algo a cambio - le dijo Loki.

Hizo aparecer una de sus dagas, y se cortó un mechón de pelo, que dejó en una de sus manos. Sopló sobre él, y hubo un resplandor verde. Cuando Law pudo volver a ver, había una piedra negra y lisa en su lugar.

-No indica el lugar en el que estoy, sea el mundo que sea. Pero, si la pones frente a un espejo, podrás ver lo que yo veo. Y, cuando vuelva a este mundo, se volverá color verde - le dijo, ofreciéndosela.

Law se quedó mirándola, entendiendo ahora por qué Loki había tardado tanto en coger su vivre card. Era tanta responsabilidad... Alargó la mano y la cogió. Tenía algo de Loki en su interior, algo del chispeante hombre que había llegado a darle la vuelta a sus convicciones.

-Adiós, Loki Laufeysson- le dijo, sonriendo y dándose la vuelta. -La próxima vez que nos veamos, te convenceré de entrar a mi tripulación.

-Adiós, Trafalgar Law - le contestó Loki, dándole la espalda también. -La próxima vez que nos veamos, quizás acepte ser el capitán de tu tripulación.

Y así, ambos partieron en busca de la venganza, sabiendo que, al otro lado de ese hilo tensado que los unía, había alguien esperando.


N.A.: Bueno, pues primer crossover que subo. Llevaba tiempo pensando en cómo sería si Loki hubiese caído en el mundo de One Piece, así que qué mejor que escribirlo… Sé que no es un pairing ni un crossover muy popular, así que no se yo si llegará a mucha gente. Recordad, se agradecen mucho las reviews (aunque haga años desde que subí la historia).