Diclamer: Digimon no me pertenece, todos sus derechos son de Akiyoshi Hongo y ToeiAnimation por desgracia, si no fuera así, todo sería diferente y el Mimato se hulviera hecho Canon.
Es mi primera fanfic de Mimato, llevo mucho tiempo sin escribir, antes escribía solo originales, pero gracias al grupo de Mimato Supremaci y sus lindas integrantes, este año me presenté a la Mimato Week con 8 increíbles Fanarts y finalmente me atreví a escribir un primer Mimato con todo el amor del mundo para la comunidad entera que ama esta pareja!
Pequeña observación antes de todo, mi idioma no es el español, así que si alguien ve algo raro en como escribo ya voy pidiendo disculpas y me lo puede decir, así mejor!
Capítulo 1
Cuando su madre le anunció de su vuelta a Japón, jamás se creyó que su vida cambiará tanto, total solo era una única mudanza, pero todo cambió cuando Mimi se enteró de las verdaderas intenciones de su madre, Satoe Tachikawa se volvería a casar y lo peor, Mimi parecía haber sido la última a enterarse.
Todo empezó en el fatídico día de primeros de Abril, parecía hasta una broma del mismo día, pero su madre ese día parecía más feliz que nunca, lo más increíble que ella nunca le había soltado nada, entiende que su madre era una mujer soltera y libre de encontrar la felicidad con otro hombre, pero, siempre habían sido las dos, Mimi nunca supo quién era su padre y tampoco le hacía falta ya que Satoe y ella habían vivido una buena vida, aunque fuera madre soltera, no era innegable que tenían una buena vida, los padres de Satoe eran los dueños de una gran empresa de diseño de interiores y sus sedes eran conocidas por el mundo entero, así que buena vida había tenido.
Lo que Mimi sabía del pasado de su madre también era mínimo, solo sabía que se había quedado embarazada a sus 23 años en el segundo año de su carrera como diseñadora, pero nunca le preguntó a su madre por que su padre la había dejado, no quien era, desde muy pequeña había entendido que, prefería no saberlo, aunque lo pasó mal, ella amaba a su madre y su madre le había dado todo, era su mejor amiga su guía y sin dudas su confidente, pero ahora, no estaba segura de esto.
- Hija, este es Hiroaki Ishida, un amigo de infancia mío… - Mimi no quiso ver, pero si estaba conciente del brillo en los ojos de su madre, del olor que desprendía a perfume caro, del delicado juego de diamantes en sus oreja, del bello vestido de diseño color rojo pasión, con decore en v y apretado mostrando el cuerpo virtuoso y bello de su madre, el maquillaje, demasiadas señales, pero era mejor evitarlo.
- Mucho gusto Mimi-chanchi, tu madre me a hablado mucho de ti - Sin dudas demasiadas señales, ( como que su madre le había hablado mucho de ella?) y sin dudas, Mimi no podía negar el hombre era guapo, más alto del promedio japonés, con un corte de pelo muy apuesto para un hombre de su edad, sus ojos rasgados eran parte de su encanto, sin dudas para la edad que tenía, en los ojos de Mimi era muy apuesto y juraría que se le pasó por la cabeza que él y su madre aria una bella pareja pero no era donde quería llegar.
- Bueno, bien… - Su madre miró un poco cómplice a aquel atractivo señor, Mimi tenía casi 16 años, no era tonta pero aun no se lo conseguía tragar. Sentía sus manos sudando de los nervios, primero había sido en aquella semana el viaje a Japón, ellas vivía a mucho tiempo en Nueva York y era su tierra, como volvería a un sitio tan cerrado y tan poco libre para ella, lo poco que recordaba era que antes de irse, los 6 años que había pasado de su vida a Japón, sin dudas USA era donde quería seguir viviendo.
- Señores síganme - Era un restaurante demasiado elegante, ellos estaban elegantes y ella también, todo formaba parte de un plan maestro, ella también llevaba un elegante vestido rosa palo, juvenil con un toque princesa, pero corto. Cuando se había pensado que era apenas una simple cena de negocio de las cuales su madre la llevaba de vez en cuando, pero solo eran ellos tres, no un grupo de gente.
Se sentaron en una mesa muy elegante, bien apartada de las demás mesas, aquel restaurante era despampanante y muy bonito, había un señor muy elegante tocando un piano, los camareros estaban bien enseñados y todas las personas que había era gente de élite de Nueva York, Mimi había ido a cenas de negocios de su madre, pero ese nivel era demasiado, parecía una típica cena romántica o era el olor que desprendía las actitudes de estos dos, las formas, las ropas, ella sobraba y no le estaba gustando. Pensaba demasiado que al darse cuenta estaba sentada en aquella elegante mesa y su madre le estaba preguntado que le venía de gusto beber, ya que el camarero estaba tomando nota.
- Ah, pues… - Dijo nerviosa, ahora no recordaba ni cómo se había presentado a aquel señor, ni cómo había llegado a aquel lugar. - Un refresco de lima por favor.
Y todo pasó muy lento y a la vez muy rápido, no había hablado mucho en toda la cena pero si Satoe y Hiroaki, estaban compartiendo historias de su infancia y juventud, compartían cosa en común, Mimi no le había prestado mucha atención, pero seguían, y compartían miradas y compartían toques que empezaron a repugnar le y de repente.
- Bueno yo y Hiroaki, no lo sabíamos, pero estábamos enamorados desde mucho, pero entonces, él se fue a la universidad antes que yo por ser unos años más viejo claro y ya no supe mucho de él… Él fue mi primer amor. - Mimi miro los dos, pero ellos se miraban totalmente… ya no podía ocultarlo, enamorados.
- En aquellos tiempos era demasiado, vergonzoso… - El miro sonrojado hacia otro lado.
- Dirás Tsundere, demasiado - Satoe sonrío con mucho amor.
- Bueno, si - miro el lado. - Igual no tuve el valor para confesar mis sentimientos por tu madre hasta que fue muy tarde, cuando ella se fue a vivir en Hokaido, ya fue demasiado tarde para mi…
- En aquellos tiempos la comunicación era diferente… - Suspiró Satoe, y luego añadió - Pero ahora nos hemos encontrado después de mucho tiempo.
- Aunque nos encontramos en el pasado ya cuando tu madre te tenía creo que deberías tener 3 o 4 años, como Yamato mi hijo…
- Si ya no le podía decir nada porque él estaba casado, madre mía que tarde llegue entonces - Mimi sintió un poco de molestia.
- Y a dónde queréis llegar? - Saltó de su boca, no es que no quisiera que su madre no fuera feliz, pero era la primera vez que su madre hablaba así con una persona delante de ella, conoció a otros ˋnovios ́ pero nunca duraron tanto como para que los presentará oficialmente, pero esto se escapaba de lo normal.
- Bueno, esta vez yo y tu madre, bueno… - Le costaba hablar y esto costaba más de asimilar para Mimi.
- Lo que queremos decir es que llevamos algún tiempo viendo nos y finalmente él se decidió en pedirme en matrimonio - Mimi se levantó de la cilla.
- Que? ¿Os vais a casar? - los dos se miraron un poco asustados, pero luego sonrieron cómplices.
- No si tú no quieres Mimi, Hiroaki sabe que lo más importante que tengo en mi mundo eres tú, y si no apruebas esta unión yo no lo haré… - Con mucho pesar estas palabras estaban llenas de pureza y sinceridad, cosa que las caracterizaban a las dos, esto despertó a Mimi, que finalmente se dio cuenta que querer a su madre solo para ella resultaba egoísta y si ella dijera que no, saber que su madre estaba dispuesta a renunciar a alguien especial.
- Bueno yo… - suspiró profundamente, siempre había sido mimada, tenía todo lo que quería, pero de pronto vivir en Japón, su madre comprometiéndose, era demasiado real, sabía que lo de vivir en japón venía a que su abuelo quería que Satoe dirigiera la empresa que tenían en Tokio y se hiciera cargo de los negocios familiares allí, no podía decir que no, pero esto era diferente y si podía decir que no, pero como decir que no. - Si es lo que tú quieres mamá, yo no me puedo oponer…
Apretó sus puños, ni estaba muy segura, pero después de pensarlo, no podía decir que no, no cuando lo que más le importaba era que la felicidad de su madre estaba en juego.
Satoe Lloro de la emoción, se levantó abrazó su hija, la cual sin quererlo, compartió el abrazo, aunque miro un poco mal a Hiroaki, este se dio cuenta y no pudo más que mirar al lado, pero él se dio cuenta de que más que a quien pensaba que más le afectaría fue al que menos afecto, en aquella mañana en la que le había llamado, a su querido hijo Yamato.
- ¿De verdad no te sabe mal? - Dijo algo sorprendido.
- ¿Qué quieres que haga? - suspiró el rubio detrás de la línea - Ahora tengo muchas cosas que hacer Papá y sinceramente no me opondría en tu vida sentimental, además creo que es hora que superes lo de mamá, ella se volvió a casa hace mucho y a mi ni me importo, solo le preguntas a tus otros dos hijos, pero creo que a ninguno le importará, aparte ya era hora… Bueno te dejo, que tengo ensayos con la banda.
Ver a Mimi un poco cabreado, por que el medio que se entrometería en el medio de su madre y ella, le hizo tener un poco de celos, a su hijo no le había importando, y bueno, Takeru el pequeño, claro que no le importaría, era demasiado maduro y gentil para su edad y su otra hija, ella hacía algún tiempo que le decía para que se buscara ni que fuera una novia decente, Rose le reprendió por no superar a lo de su madre. Suponía que los había criado bien, a pesar del divorcio, pero al menos celos de su padre le gustaría que tuviera.
En aquel momento, Mimi sabía exactamente que su vida había cambiado, no tenía ninguna idea de que cambiaría aún más de lo que ella estaba pensando en aquel momento. Un viaje a Japón, una boda, había tantas cosa que desconocía en aquel momento pero lo único que le importaba en este momento es la idea de que su madre se veía feliz con alguien más que no fuera mirándola a ella, eso le estaba costando de digerir, aun que aquel señor en realidad fuera amable.
Continuará
Que os a parecido chicas y chicos? Espero que este capítulo no lo tengáis muy en cuenta ya que es una presentación de los conflictos que vendrá en la historia, actualmente tengo escrito ya 14 capitulos y cada domingo tengo pensado publicar uno nuevo, así no lo meto todo de golpe y podemos aprovechar para tener más un lindo fanfic Mimato!
Tengo muchas ganas que veáis todo lo que tengo preparado para esta pareja, aun no se conoce, pero escribiéndolo ya me lo pase en grande y he gritado en algunas veces! No es por que sea mi escrito, pero amo mucho el Mimato y amo los clichés en las fics románticas, aun que si tengo que decir algo, si sois fans de Fruitsbasket y otros animes como Mermelada Boy pues ya sabéis que os espera
Asta el próximo capítulo
