Titulo: Moroha y la Perla Negra.

Resumen: Donde descansan los restos de los demonios se encuentra oculto un secreto. Moroha junto a sus primas se adentran a aquel lugar para poder encontrar a sus padres, pero ¿qué sucedió verdaderamente con ellos? ¿Por qué no están juntos?

Anime: Inuyasha y Hanyo No Yashahime.

Personajes: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Rumiko.


MOROHA Y LA PERLA NEGRA

CAPITULO 1

¡COLMILLO EXPLOSIVO! — grita el albino con estola haciendo su ataque.

El trio de chicas se miran para así saber que pensaban lo mismo y justo después de que el albino soltara su poderoso ataque, las tres también atacaron con sus armas. Los cuatro ataques se combinaron creando una gran bola de energía que cada vez se hacía más grande impidiéndole así al enemigo poder esquivarlo. El grito desesperado de furia de Kirinmaru resonó. Ser derrotado por unas crías hanyo, no sé lo podía creer. Un fuerte destello ilumino el lugar después de impactar el ataque contra él. Segados por la luz, todos se cubren la vista hasta que esta cesara y una fuerte ventisca por la explosión se dispersara por el lugar dando fin al enemigo. El grupo de héroes observan detenidamente el lugar para saber si en realidad habían ganado y efectivamente, era así. No había quedado rastro alguno de aquel demonio más que su máscara partida en tres.

—¿Lo… derrotamos? — pregunto la gemela albina.

—Si, eso parece — dice la gemela castaña.

—¡Lo hicimos! — grita alegre la pelinegra por la victoria. — ¡Derrotamos a Kirinmaru! ¡Eso fue asombroso! ¡¿Vieron cómo se combinaron nuestros ataques?! ¡Fue increíble!

—Sí, haber atacado al mismo tiempo fue una gran idea, ¿verdad, Setsuna? — le dice la albina a su gemela.

—Sí. No tuvo oportunidad de esquivarlo — dice la castaña también feliz por el gran ataque.

—¡Ni se lo esperaba! — dice la pelinegra mostrando una gran sonrisa. La victoria la tenía demasiado entusiasmada.

El albino observa al trio de chicas seguir su conversación alegre, aquel ataque también lo había sorprendido. No era la primera vez que combinaba su ataque con el de otros. Una extraña sensación llama su atención y sin decir nada a los demás, emprende su vuelo hacia el bosque cercano de la aldea. Al ver que se retiraba inesperadamente, las gemelas le siguen junto al pequeño demonio verde quien se había mantenido un poco apartado durante la batalla. Ambas montan a la gata demonio Kirara para seguirle, dejando sola a la pelinegra.

—¡Hey! ¡¿Qué sucede?! — les grita, pero ninguno le responde — ¡Es el colmo! ¡¿Por qué siempre me dejan atrás?!

—¡Ama Moroha! — escucha de repente cercas de su hombro derecho.

—¡Anciano Myoga! Así que no huyo después de todo.

—¡Jamás la abandonaría, ama Moroha! No me lo perdonaría si le pasara algo.

—¿En verdad? Pues, ¡gracias! — le agradece mostrándole una gran sonrisa.

Dicho esto, la pelinegra se pone en marcha para seguir a los demás. Justo en ese momento logra escuchar la voz de una mujer que le llama. Se detiene por un momento esperando ver si había solo su imaginación. Pero no le toma demasiada importancia después de percatarse de la gran luz que iluminaba el bosque cercano de la aldea, ¿se tratara del árbol de las edades? Al darse cuenta de ello, apresura su paso. Sabía que algo interesante estaba por suceder y no pensaba perdérselo.

Al llegar es segada por la fuerte luz que cada vez se hacía más grande, que provenía del árbol de las edades. ¿Qué estaba sucediendo? Las gemelas y el demonio verde se encontraban a unos metros apartados del gran árbol, mientras que Sesshomaru, quien se encontraba frente a él, recibía en sus brazos una esfera de luz que había salido del tronco. La luz al tocar los brazos del albino toma su forma original, el cual es el de una mujer castaña con una tipo bata color blanca, que aún se encontraba en un profundo sueño.

—Esa mujer… — susurra la albina al verla.

—Ama Towa, ama Setsuna… — les llama el pequeño demonio verde — esa mujer es la señorita Rin… Ella es su madre.

—¿Nuestra madre? — dudan al mismo las gemelas fijando su mirada en la pareja.

Observan al albino que mira hacia el árbol durante unos momentos y sin decir algo comienza a caminar hacia la aldea. Todos le observan sin comprender que estaba sucediendo. Cuando ven que el demonio verde corre para seguirle el paso a su amo, los demás se ponen en marcha también.

Al llegar a la aldea, el albino se dirige a la casa de la anciana sacerdotisa quien lo recibe sorprendida al ver a la castaña mujer dormida en sus brazos. Sin preguntar nada, le da paso para que entre a su pequeña casa donde le acomoda el pequeño futón donde podrá recostar a la mujer. En ese momento entran las gemelas junto al demonio verde, mientras la pelinegra se mantiene un poco apartada, observando desde la entrada recargada del marco.

—¿Qué le paso a Rin? — pregunta la anciana preocupada por el estado de la castaña.

—Amo Sesshomaru, ¿por qué la señorita Rin sigue dormida después de haber salido del árbol? ¿Qué significa esto? — le pregunta su sirviente preocupado sin comprender el estado en el que se encontraba aun la mujer.

—Su cuerpo sigue tibio —les comunica a todos la anciana al tomar la mano de la mujer comprobando su estado.

—¡Jaken! Quédate aquí — le ordena el albino para así ponerse de pie y mirar ahora a las gemelas — También ustedes.

—¿A dónde va? — pregunta la castaña.

—¿Qué sucederá con ella? ¿No se supone que al liberarla del árbol ella despertaría? — pregunta la albina poniéndose nerviosa y preocupada por no saber que hacer ahora.

—¡Quédense aquí, he dicho! — dice firmemente.

Ambas guardan silencio y quedan sorprendidas ante él, para después fijar su mirada en la mujer castaña. Sin decir más el albino se dirige a la salida, pero se detiene al ver que le impedían el paso. La pelinegra le observaba sin intenciones de moverse de su sitio. Cuando sus miradas se encuentran, la imagen del hanyo peli-plateado se hace presente en el rostro de la pelinegra por unos instantes. Con desdén voltea la mirada hacia la entrada y la pelinegra se aparta para darle el paso de mala gana. ¿Quién se cree que es ese demonio? Es verdad, es poderoso, pero siéndolo aun así debería tenerle algo de simpatía a su familia. Regresa su mirada hacia los demás y alegre felicita en su mente a sus primas por poder por fin reunirse con su familia. Ahora solo faltaba buscar la manera de hacerla despertar de ese profundo sueño.

—Ama Moroha, no debería desafiar de esa manera al amo Sesshomaru — le dice la pulga demonio — No sabe lo peligroso que podría ser para usted si se consigue su odio.

—¡Je! Como si me interesara — dice al momento de cruzarse de brazos y voltear la mirada con desaprobación — Él es el que debería ser más paciente con los demás. Después de todo… — vuelve a mirar a las gemelas quienes ahora rodeaban a la mujer — tiene una hermosa familia.

—Ama Moroha… — le mira sin saber que decirle al ver su rostro que reflejaba felicidad por ellos, pero a la vez tristeza y envidia por dentro.

La noche comenzó a caer poco a poco y el albino aun no regresaba. ¿A dónde habrá ido? ¿Por qué no permitió que le acompañaran? Muchas dudas mantenían ocupadas las mentes de las gemelas. A pesar de que habían derrotado a Kirinmaru, las cosas seguían estando igual. La anciana sacerdotisa preparo comida para alimentar a las jovencitas y a los pequeños demonios.

—Después de que Sesshomaru se las llevo…— contaba la anciana mientras servía una porción de comida a cada uno — y las cosas se habían calmado un poco en los alrededores, Jaken volvió y se llevó a Rin con él. No quisieron explicarnos nada. Rin nos dijo que no nos preocupáramos por lo que, no tuvimos otra opción más que confiar en ellos — mira detenidamente el fuego mientras recordaba esa noche — Desde esa noche no supimos nada de todos ustedes. Pero teníamos la esperanza de que todo estaba marchando bien.

—Lo hicieron para protegernos — dice la albina al escuchar la versión de la anciana, aunque también le gustaría saber la del albino y del pequeño demonio verde —Entonces, usted no nos contara su versión — dice refiriéndose al pequeño demonio quien termina de comer su porción.

—No lo haré. Si lo hago es seguro que mi amo bonito me corte en dos — le responde Jaken — Solo puedo decirles que deberían tenerle más confianza a su padre, después de todo es ¡un demonio poderoso!

—Y uno muy orgulloso — dice la pelinegra quien se encuentra recostada y recargada en la pared de madera con los brazos detras de la cabeza, un poco apartada de los demás.

—¡Por supuesto! Es lo que hace al amo Sesshomaru el mejor demonio.

—Típico de los demonios que no quieren demostrar su debilidad— dice la gemela castaña.

—Eso no me ayuda a darle demasiada confianza — confiesa la albina — Pero, por ahora, no podemos hacer nada — al decir esto mira hacia la mujer castaña quien se encuentra a espalda de ella.

—Cualquiera que sea el plan que tiene el amo Sesshomaru, debió haber salido algo mal — comienza a hablar la pulga demonio quien se encontraba cercas de la anciana Kaede — Pero si el amo Inuyasha y la señora Kagome estuvieron de acuerdo con su plan, no me queda de otra más que confiar en él y en que podrá solucionar cualquier cosa que se atraviese.

—¿Ellos también estaban de acuerdo con todo esto? — le pregunta la anciana.

—¡Por supuesto! — interviene el demonio verde — El objetivo de Kirinmaru principalmente era Inuyasha. Pero después de que se enteró de la existencia de las gemelas hanyo y la shihanyo, tuvieron que crear un plan para impedir su cometido.

—Kirinmaru odia toda relación resultante entre un demonio y humano — dice la pulga.

—Pero, ¿Por qué? — pregunta la albina.

—¿Qué demonio no lo odiaría? — le dice el demonio verde.

—¡Se me hace una tontería que lo odie sin razón!

—Al final, cada quien odia lo que quiere sin razón alguna, solo para ocultar la envidia o tristeza de uno mismo — dice la castaña.

—Pero...

—La relación de demonios y humano solo trae desgracias para ellos — dice la anciana Kaede uniéndose al tema —Pero esas desgracias pueden ser derrotadas si esa relación es demasiado fuerte. Es como todo: el mal siempre querrá ver al bien caer.

—Que fastidio — exclama la pelinegra acomodándose para poder descansar un poco.

El silencio reino en la pequeña casa. Ninguno supo que decir después. Las cosas estaban algo inquietantes, pero no podían hacer algo al respecto ya que no sabían que hacer exactamente. ¿Cuál era el plan ahora? ¿Qué se supone que hace falta? El único que tenía las respuestas era aquel demonio albino el cual seguía ausente, lejos de la aldea. La albina se acomodó junto a su gemela acurrucándose en su hombro, cercas de su madre para protegerla. A pesar de que también aún faltaba encontrar a la mariposa de los sueños para recuperar la memoria de la castaña, ella se sentía muy alegre de estar a su lado. Poco después todos, menos Setsuna, cayeron rendidos, durmiendo profundamente.


Que buena niña eres le dice una mujer al oído después de darle un dulce beso en la mejilla. Una gran neblina le impedía reconocer el rostro de aquella mujer quien la tenía en brazos Este es un recuerdo de la madre de Inuyasha… posa en su pequeño pecho una concha con un pequeño moño y al momento ve caer una lagrima de la mujer sobre la concha Decidimos que si teníamos una niña, se lo daríamos a ella con sus pequeñas manos toma la concha. La mujer le da otro tierno beso en la frente para después dejarla sobre alguien.

Sé fuerte, Moroha. Nos volveremos a ver, te lo prometo.

La mujer desaparece entre la niebla para después ver a través de sus ojos como es succionada por algo que un hombre albino con una larga estola blanca tenia sujetando con sus dedos. Al momento de entrar a ese agujero negro, todo se oscurece para después solo ver otro lugar lleno de nieblas, pero con muchas rocas y los restos de un gran demonio con armadura.

Falta poco…vuelve a hablarle aquella mujer mientras ella caía desde el cielo y casi impactar contra las rocas puntiagudas ¡Moroha!


El grito y el casi impacto, hacen despertar de golpe a la joven pelinegra. Abre los ojos y se reincorpora al instante haciendo que la pequeña pulga que estaba recostado en su hombro rodara hasta su capa que se había quitado para cubrirse en la noche. Su respiración se encontraba muy acelerada y un poco de sudor le recorría su rostro y cuello. ¿Por qué está sudando si la noche se encontraba demasiado fresca? Se toca la cabeza con la mano y seca el sudor para después mirar a su alrededor a los demás, quienes seguían dormidos, menos la gemela castaña quien tenía solamente los ojos cerrados.

—¿Qué sucede, Moroha? — le pregunta la castaña al sentir la mirada de la pelinegra.

—No, no es nada — le dice para después ponerse de pie dejando su capa ahí. — Solo son pesadillas — le asegura para así salir de la casa.

La castaña no le dice nada, solo la observa salirse para después mirar a los demás quienes seguían profundamente dormidos. Sin poder moverse para seguirla, por tener a su gemela albina recostada en su hombro, decide por cerrar nuevamente los ojos mientras se encuentra alerta.

Fuera de la casa, la pelinegra se encuentra mirando el cielo apreciando el pronto cambio de color en él, no faltaba mucho para que el amanecer diera su majestuosa presencia. Respira profundamente calmando así más su respiración. Tenía tiempo que ese sueño no se presentaba. Desde que recuerda, ese sueño se ha hecho presente en varias ocasiones, al principio solo lo tomaba como un sueño, pero cuando la mujer comenzó a pronunciar su nombre, ese pensamiento lo cambio, haciéndole pensar que posiblemente se tratase en realidad de algún viejo recuerdo de cuando era pequeña. Pero, ¿Cómo puede recodar eso?

—Que extraño — dice para después estirarse y recodar la otra parte del sueño donde es succionada — Se sintió tan real. ¿Qué era eso? Y… — retrocede un poco y recuerda al hombre con aquella larga estola blanca — ¿Quién era esa persona? — Intenta recordar donde había visto antes a un hombre con una larga estola, primero recuerda a la gemela castaña para después recordar al albino. — ¡Imposible! Podría ser… ¡¿Sesshomaru?!

A lo lejos logra ver algo que se aproximaba hacia ella por los cielos. ¿Qué era esa cosa? Su energía demoniaca le confirma que es un demonio y no es la única quien lo presiente. De la casa de la anciana Kaede salen las gemelas junto a los pequeños demonios. La pulga demonio brinca hasta posarse en el hombro de la pelinegra para también observa al demonio que se estaba aproximando. Pero solo las chicas son las que se encuentran inquietas por no saber de quien se trataba. Preparándose para defenderse contra aquel demonio las gemelas sacan sus armas y la pelinegra saca sus filosas garras, pero Jaken les detiene al escuchar que este pronunciaba su nombre:

—¡Ah-Un! — las tres miran al pequeño demonio quien recibe al demonio de dos cabezas y piel de dragón. El demonio aterriza a unos metros de ellos por lo que Jaken se aproxima a él para saber que sucedía. El demonio comienza a hablarle emitiendo su sonido — ¿Qué? ¿Qué el amo Sesshomaru te envió? — le pregunta y el demonio le responde — Entiendo. Entonces, no hay que demorarnos. Debe ser muy importante.

—¿Qué sucede, señor Jaken? — le pregunta la albina al no comprender nada de lo que le había dicho el demonio de dos cabezas.

—El amo Sesshomaru me solicita.

—¿Solo a ti?

—¡Iré! — dice la castaña.

—¡Yo también!

—¡No! —les detiene el pequeño demonio — Mi amo no querrá que se aparten de su madre por ningún momento. Ustedes son las únicas que pueden protegerla hasta que volvamos.

—Entiendo.

Sin decir más, el demonio verde monta al demonio de dos cabezas para así alejarse y reunirse con su amo. Las gemelas al ver que se había alejado se vuelven a la casa de la anciana Kaede para seguir a lado de su madre. Por su parte la pelinegra al ver que se han adentro a la casa vuelve su mirada hacia los demonios que se habían retirado. El demonio pulga se percata de que su ama se encontraba un tanto pensativa por lo que decide preguntarle:

—¿Piensa seguirlos, ama?

—¿Qué dices? — responde sin dejar de ver al demonio. ¿Debería hacerlo?

—¿Sucede algo malo? La veo preocupada.

—No, no es nada — dicho esto la pelinegra vuelve a la casa para tomar sus partencias.

Dentro observa que la albina le ayuda a la anciana sacerdotisa a preparar algo de comida, mientras que la castaña se encuentra acomodando su violín para poder tocar un poco. Les observa por unos instantes para después tomar su capa, espada, arco y flechas. La castaña se percata, pero no le dice nada, ve como se sienta al borde del inicio observando simplemente a la salida. ¿Qué es lo que estará pensando su amiga? La albina se da cuenta de que su hermana gemela está mirando hacia la puerta y no duda en voltear también para ver a la pelinegra con sus pertenencias ya encima.

—¡Hey, Moroha! Prepararemos algo de comer, ¿quieres un poco? — le pregunta la albina sin dejar de ayudar a la anciana.

—Deben alimentarse bien para recuperar sus fuerzas. La batalla que tuvieron con aquel demonio fue dura para ustedes — le dice la anciana.

—Si, gracias — responde sin mucha emoción la pelinegra, tomando por sorpresa a los presentes por su forma de contestar al tratarse de comida.

—¿Te sucede algo? — pregunta la gemela mayor mirándola desconcertada.

—Tienes pensando seguirlos, ¿verdad? — supone la castaña.

—¿Por qué debería seguirlos? No me incumbe después de todo — responde la pelinegra poniéndose de pie.

—Moroha... — susurra su nombre la albina preocupándose.

—Solo iré a dar una vuelta. Regreso en un rato — dicho esto sale de la casa de la anciana dejando a unas gemelas preocupadas.

—¿Qué le sucede a Moroha? No estaba así ayer.

—Tal vez, — comienza a decir la anciana queriendo comprender lo que sucedía con la pelinegra — solo este un poco deprimida al ver que ustedes pudieron reunirse con su familia y ella, aún sigue sin saber de sus padres.

—Podría ser — dice la castaña.

—¿Usted sabe qué les sucedió a sus padres? — pregunta la albina.

—No. No lo sé — responde triste la anciana.

—Solo hemos escuchado de algunas personas decir que podrían ser unas personas llamadas Inuyasha y Kagome. Pero de ahí, nadie nos puede decir algo al respecto.

—Ya veo — dice la anciana poniéndose de pie para tomar otras verduras de una caja cercas de ella.

Al ver que la anciana ya no decía algo, ambas gemelas se miran preocupadas por su prima quien, sin darse cuenta ellas hasta ahora, había comenzado a sentir nuevamente esa soledad en su interior por la ausencia de sus verdaderos padres. Pero, ¿dónde se encontraban sus padres? Desde que iniciaron su viaje solamente han escuchado pocas cosas sobre ellos y además de ello, la pelinegra no había mostrado algún interés sobre ellos. En verdad, ¿estará pensando en ellos?

La tarde estaba haciendo su presencia en la región, avisando que la noche estaba por llegar. La pequeña pelinegra se encontraba en un árbol grande que había a las orillas de la aldea, desde esa distancia podía apreciar todo y mantenerse un poco alejada de los demás. Al final no se armó de valor para seguir al pequeño demonio. Aquel sueño que había tenido no la dejaban estar tranquila. No podía dejar de pensar en cada pequeño fragmento de él y más enfocándose principalmente en aquel hombre con estola. No quiere sacar conclusiones apresuradas, pero era la única persona que conocía con esas características. Además, ¿qué era ese lugar lleno de niebla y huesos de demonios? No podía comprender nada y eso la estaba fastidiando.

—¡¿Por qué no puedo dejar de pensar en ello?! — se dice mientras posa sus manos en la cabeza y la sacude, alborotando un poco su cabello. — ¿Quién era esa mujer? — recuerda la silueta sin rostro de aquella mujer pelinegra. —¿Debo saber algo al recordar todo esto? ¡No entiendo nada! — grita para después recostarse del tronco nuevamente — Antes ese sueño no significaba nada para mí, pero ahora… siento como si debería prestarle atención. Como si quisiera decirme algo, algo importante, pero ¿qué será?

Moroha… — escucha de repente nuevamente la voz de una mujer cercas de ella.

—¡¿Quién es?! — dice volteando rápidamente hacia su izquierda para después mirar a su alrededor para encontrar a quien le había llamado, pero no había nadie cercas. — Que extraño, me pareció haber escuchado que alguien me llamaba — de repente se percata que su corazón se encontraba acelerado — ¿Qué me sucede? ¿Por qué…? ¿Por qué de repente me siento ansiosa? — se pregunta mientras aprieta con fuerza su pecho — Esa voz… es la misma que aquella mujer de mis sueños y la que escuche después de derrotar a Kirinmaru — piensa y aprieta los ojos con fuerza —¡Debo estar alucinando! Es imposible que pueda recodar esa voz. ¡Es una tontería!

La esencia demoniaca del albino la hacen ponerse alerta. Fija su mirada a lo lejos y afinando su vista logra distinguirlo montado sobre aquel demonio de dos cabezas llamado Ah-Un. Instintivamente baja del árbol y se dirige a la casa de la anciana sacerdotisa para reunirse con los demás, pero antes de ello, un extraño palpitar se hace presente en su interior para después volverse un diminuto dolor punzante en su ojo derecho. Se tapa el ojo con su mano queriendo así parar aquel dolor. Era la primera vez que sentía aquello. ¿Qué estaba sucediéndole? De repente la imagen de aquel sitio que había visto aparece en su interior, como una visión, después de ello la visión retrocede y puede ver perfectamente a aquel hombre con estola que había visto en su sueño. No había duda alguna, aquel hombre era el albino, era Sesshomaru. La visión termina siendo nuevamente succionada por aquel objeto el cual puede visualizar que en realidad es una pequeña perla color negra. Pocos segundos después el dolor desaparece, como si en realidad hubiese sido su imaginación. ¿Por qué sintió ese dolor? ¿Por qué tuvo esa visión? ¿A caso quería que viera con detalle quien era ese hombre? Vuelve su mirada al albino quien estaba aterrizando sobre el templo que se encontraba escaleras arriba de la casa de la anciana. Sin pensarlo dos veces se dirige hacia allá decida a enfrentar a aquel demonio quien al parecer le estaba ocultado una gran información.

La pelinegra no es la única que se percata de la llegada del albino. Ambas gemelas, pidiéndole a la anciana que cuidara de su madre, salen de la casa y suben los escalones rápidamente corriendo para encontrarse con su padre. La primera en llegar es la pelinegra, fijando su mirada en el albino quien baja del lomo del demonio de dos cabezas, para después bajar el pequeño demonio verde. El albino se percata de que la pelinegra le mira desafiante y aceptando su reto da unos cuantos pasos hacia ella, pero no hace nada, solo le observa, esperando a que ella sea la primera en hacer algo. En ese momento llegan las gemelas junto al pequeño demonio pulga quien se encontraba sobre el hombro derecho de la albina.

—¿Qué está sucediendo? — pregunta la albina al ver a la pelinegra desafiante ante el albino.

—¡¿Qué está haciendo, ama Moroha?! — le grita el anciano Myoga al ver las intenciones de atacar de la pelinegra al albino — ¡El amo Sesshomaru no es su enemigo!

—Tu… — comienza a decir la pelinegra ignorando por completo a los presentes, solo centrándose en el albino. — ¡Maldito! — el recuerdo de aquel sueño y visión se hace presente, recordando cuando es succionada por aquella pequeña perla negra.

El albino la observa detenidamente, aquella mirada llena de furia, la recuerda perfectamente. No había duda alguna, esa misma expresión era idéntica a la de aquel peli-plateado, a la de su hermano menor, Inuyasha. La pregunta era: ¿qué era lo que la hacía tener esa expresión hacia él? La única manera de saberlo es dejarla hablar, dejarla actuar, dejarla sacar toda esa furia que se había acumulado en su interior.

—¡Moroha, espera! — grita la castaña.

—Confiesa…— susurra la pelinegra y apretando los puños con fuerza le grita — ¡¿Qué les hiciste?!

—¿A quiénes? — le pregunta el albino sin comprender a quienes se refería.

—¡No finjas! ¡Sabemos que nos has estado ocultando muchas cosas y también lo que hiciste ese día!

—¿Ese día?

—Pude verlo… —comienza a decir — No sé cómo, pero pude recodar esa vez que fui separa de ellos.

—¿Cómo podrías recodar ese día si eras solamente una cría? — pregunta el demonio verde desaprobando lo que estaba diciendo la pelinegra.

—Ya veo, — dice de repente el albino — así que, puedes recordar ese día. Interesante.

—Amo Sesshomaru, — le llama su sirviente desde su distancia — ¿usted cree que...?

—Si, es el momento.

—¿Momento? ¿Para qué? — duda la castaña.

—¿De qué están hablando, anciano Myoga? — le pregunta la albina al pequeño demonio.

—No lo sé — responde preocupándose también por la pelinegra.

Una fuerte ventisca se hace presente haciendo revolotear las ropas y cabellos de los presentes. En ese momento, con un abrir y cerrar de ojos el albino se dirige hacia la pelinegra posándose frente a ella. Fue tan rápido que la pelinegra no pudo ni dar un paso atrás. Los presenten miran impactados por la rapidez del albino y preocupados por lo que podría hacerle ahora a la pelinegra estando tan cercas de ella. ¿Qué tenía pensando hacer? El palpitar en el ojo derecho de la pelinegra se hace nuevamente presente, instintivamente a la sensación extraña, se toca el ojo cubriéndolo con su mano; el palpitar cada vez se hacía más frecuente, ¿Qué estaba sucediéndole?

—Si, lo suponía — dice el albino al ver la reacción de la pelinegra — Quiere salir.

—¡¿De que diablos hablas?! — le grita la pelinegra intentado retroceder un poco para alejarse del albino.

—¡Moroha! No te muevas — le ordena el albino al momento de sujetarla del hombro para así acercarla a él e impedirle que puedierá escapar.

—¡Detente, padre! — grita la albina

—¡¿Qué pretende hacerle?! — duda la castaña sin saber cómo detenerlo.

—¿Qué… piensas hacer? — pregunta la pelinegra sin poder moverse ni soltarse de su agarre.

Pero este no le responde, poco a poco comienza a acercar su mano izquierda hacia su rostro como si su intención fuese el de arrancarle el ojo. El acercamiento de sus garras, pone nerviosa a la pelinegra, ¿en verdad piensa hacerle daño? Un pequeño fragmento de visión se hace presente en ella: el como una pequeña perla color negra es extraída del ojo derecho de un hombre de cabello peli-plateado y orejas de perro. ¿Quién era esa persona? ¿A caso el albino tiene pensando hacer lo mismo con ella? Pero si ella no tiene nada en su ojo. ¿Por qué haría algo así?

—Es momento... de sacarte de tu escondite — dice el albino acercando más sus dos dedos al ojo derecho de la pelinegra — Perla negra.

Y sin miedo alguno el albino toca el ojo derecho de la pelinegra y con una pequeña energía comienza a extraerla de su ojo. El fuerte dolor punzante en su ojo derecho al momento la hacen gritar de dolor y el grito de aquella mujer pronunciando su nombre en su mente la hacen perder por unos momentos el conocimiento.

¡Morohaaaaaa!

.

.

Continuara….


Hola! Reportándome con otro fanfic! Pero esta vez concentrándome en la hermosa ama Moroha!

Espero que les guste mucho, tanto como a mi!

Estare leyendo sus comentarios!

Chao! 3

Twitter: maykclum