Eye Contact/ Contacto visual.

Momentos eternos.

Odio viajar en el transporte público a horas pico, bueno en realidad no creo que a alguien le gusté viajar de esa manera, ya saben, teniendo a desconocidos invadiendo tu espacio personal, pero afortunadamente esos viajes me han dejado muchas enseñanzas, una de ellas, nunca ir distraído porque te pueden robar la cartera…en fin de un tiempo para acá eh desarrollado el hábito de observar a las personas del transporte y me di cuenta de que muchas evitan el contacto visual, creo que es algo natural (para evitar confrontaciones), pero fue por eso, por una "simple mirada" que comienza esta historia.

Era martes por la mañana y mi madre me encomendó realizar las compras, como buena hija que soy (al menos asi me considero) acepte y después de realizar mis deberes, tome mis cosas y salí de mi casa. Subí al transporte y llegué a mi destino sin mayores contratiempos. No me tomo mucho tiempo hacer los mandados que se me habían encomendado, paseé un poco por las calles y al cabo de un rato me di cuenta de que era tiempo de volver a casa. Me dirigí hacia la parada del transporte, iba girando en la calle en donde se hallaba cuando vi al transporte llegar a la parada, entonces comencé a correr pues no quería esperar al siguiente, a lo lejos vi que unas personas igual corrían hacia él solo que de frente, lo cual agradecí ya que mientras ellos abordaban yo pude llegar. Pagué mi pasaje y le agradecí al conductor por esperar, el transporte estaba lleno, aunque no en exceso, avance por él y me situé cerca de las puertas de descenso, no sé si en sus países es igual pero aquí en México (de donde soy) el transporte colectivo cuenta con un espacio a la mitad (un hueco sin asientos) en donde las personas pueden transportar sus cosas (como maletas o compras que hacen bulto) sin obstruir los pasillos, aunque normalmente lo ocupan los otros pasajeros, a mí en particular me gusta ir en ese lugar porque es más fácil descender del transporte desde ese lugar más cuando el mismo va a su capacidad total.

Tuve mala suerte porque el lugar del que les hablo estaba ocupado por unos paquetes no muy bultosos, pero no me pude recargar debidamente en el barandal asi que solo me recargué a medias, no era la posición más cómoda, aunque me ayudaba a que el peso de la mochila (en donde traía mis compras) no se sintiera tanto y bueno tenia las puertas de descenso frente asi que si llegaba a llenarse el transporte no tendria tanto problema al bajar. Ya en la comodidad que me daba el espacio me coloqué mis audífonos (a un volumen razonable) y esperé que trayecto de regreso fuera rápido. Iba algo distraída (para que negarlo) leyendo webcomics cuando me percaté de que alguien se había posicionado de frente a mí, aparte la mirada de mi móvil y lo vi, era un chico más alto que yo, de cabello castaño, algo en él me parecía tremendamente familiar, aunque no sabía exactamente el que, él volteaba hacia donde se encontraba el conductor cuando yo lo vi, pero quizá sintió mi mirada y volteo casi al mismo tiempo en que yo apartaba la mirada.

Lo seguí observando disimuladamente para no parecer una acosadora y él igual me observaba, podía sentirlo, pero no era esa típica mirada que te hace sentir incomoda, sabía que él observaba mi atuendo el cual consistía en una falda moteada de negro y blanco, una playera de manga larga blanca, unas calcetas negras y unos tenis rojos, cualquiera diría que parecía que hacia cosplay, pero otros tantos mis amigos más cercanos por ejemplo, siempre me dicen que me veo muy "adorable" cuando me visto así; por un momento deseé que no fuera el típico acosador del transporte (ya eh tenido experiencias nada gratas con unos de esos), me sentí aliviada cuando él no se movió de su lugar pese a los frenos repentinos que hacia el transporte. Sin darme cuenta comencé un juego del gato y el ratón con él, ambos nos observábamos, pero nunca hacíamos contacto visual realmente, asi pasaron varios minutos, conforme avanzaba, el transporte se iba llenando cada vez más, él se acercaba a mi debido a que las personas le empujaban, pero pese a estar cerca media su distancia.

Al cabo de unos minutos más de evasión decidí mirarlo a los ojos, tener un panorama completo de su apariencia para descubrir que era lo que me parecía familiar de él, entonces no aparte la mirada, él pareció notarlo y también volvió su mirada y pude ver sus ojos cafés, aunque la incidencia de la luz los hacía lucir más claros, él me sonrió y sufrí un deja vú. Íbamos casi en la misma posición, era la hora pico y el transporte casi iba escupiendo personas, por ello estábamos muy cerca unos de los otros, un hombre se movió de su lugar para bajar y su puesto lo ocupó otro hombre, estaba muy cerca de mí, demasiado de hecho, seguía avanzando "casualmente", casi podía sentir el acoso en el aire, pero una mano se posó en el barandal impidiendo el avance del sujeto, levanté la vista del libro que pretendía leer y lo vi, era el mismo chico. Aquel día le sonreí a manera de agradecimiento y ahora que estaba de nuevo frente a mi le sonreí de nuevo, él pareció entender que me acordaba de él y de aquel día porque ensancho más su sonrisa, pude ver de reojo que ya estaba prácticamente llegando a mi parada, asi que me acomodé la mochila y tomé el tubo del pasillo, él igual lo tomo para no caer por el repentino freno que hizo el transporte, nuestras manos se rozaron y por un instante vi un ligero rubor en sus mejillas, le sonreí de nuevo, él hizo lo mismo y baje del transporte.

El camino restante para llegar a mi casa lo sentí muy corto, una sonrisa boba se instaló en mi rostro porque me había pasado lo que muchas veces eh leído en los libros de romance, un encuentro inesperado donde una mirada que dura unos instantes te parece una eternidad. Llegué a mi casa, le di las compras a mi madre y me dirigí hacia mi cuarto, acomodé las cosas en su respectivo lugar y me percaté de que en una de las bolsas de mi mochila estaba un papel doblado, lo tome y su contenido me tomo por sorpresa.

Hola.

Tal vez no sepas quien soy, en realidad no creo que lo recuerdes, pero me pareces muy linda. Debo de confesar que nunca una persona se apareció tantas veces en mis pensamientos como lo hiciste tú. Con temor a parecer un acosador te diré que no era la primera vez que te veía en el transporte y muchas veces quise acercarme a ti y entablar una conversación, pero nunca encontraba la "situación ideal" hasta aquel día, en el que el sujeto parado al lado tuyo tenia obvias intensiones de utilizar la saturación del transporte para sus fines, entonces actué por puro instinto y te protegí, recuerdo que cuando me miraste tus ojos me parecieron que tenían el café más bonito que había visto en mi vida y aunque nuestras miradas se cruzaron tan solo un instante me pareció como si el tiempo se detuviera, después me sonreíste y una sensación de calidez me invadió, lo sé, suena a cliché de las novelas de romance, pero es cierto.

No sabía si te encontraría de nuevo y si leerías esto, pero al momento de escribir sigo teniendo la esperanza de volverte a ver. Si estás leyendo esto, obviamente pude reencontrarme contigo, pero no tuve el valor de acercarme a ti, aunque si quieres y me lo permites me gustaría conocerte no solo de vista, sino realmente conocerte, encontraras mi número de teléfono más abajo, se despide de ti.

Tu admirador.

No voy a mentir, la nota me pareció súper linda y dude si guardar el número que venía al final porque hay muchos locos sueltos por ahí, pero después de analizarlo como 100 veces, hablar de ello con mis amigos y convencerlos de que me acompañaran a conocerlo si es que se daba la oportunidad, lo contacte y lo que parecía ser una mala idea no lo fue, pero eso, eso ya es otra historia.