No me arrepiento de amarte
I
Eran las seis de la tarde en un hospital de Royal Woods. Una mujer rubia estaba descansando por haber dado a luz a su segunda hija. El padre de su hija estaba al lado de ella esperando que despierte.
Su hermana que trabajaba en ese hospital fue la que atendió el parto, previamente le había dicho que con su intervención nada podría pasar.
Antes de que se cumplieran seis meses de ese embarazo, su hermana Lisa puso en marcha un tratamiento que lo había pensado especialmente para ella. Algo le decía que el número se volvería a ver.
De repente empezó a despertar con dificultad, la sensación de cansancio era demasiada, pero de todas formas iba a tratar de levantarse. Su novio le tomó su mano.
II
Años atrás...
—¿Entonces te gusta Paige? —le preguntó algo molesta.
—No… n-no es eso… creo —no se dio cuenta de la actitud celosa de Luan.
—Bueno… eres un niño aún —le respondió como si fuera la más experimentada.
—¿Y a ti te gusta Benny? —le devolvió la pregunta con un tono amable.
—¡P-Pues s-sí! —se notaba algo nerviosa— ¿P-Por qué no m-me gustaría?
Ambos estaban de regreso a casa. Negocios Graciosos últimamente está siendo más popular desde una fiesta que casi se arruina.
Luan se siente nerviosa, Lincoln piensa que quizás hizo mal en preguntar eso a su hermana. Pero lo calma con su típica actitud de siempre.
—Me gusta tanto como a Lana los granos de la tía Ruth, ¿entiendes? —le dio con el codo en su brazo.
—Claro… aunque la analogía estuvo asquerosa —rio un poco, pero tenía que preguntar algo—. ¿Crees que acepte salir conmigo?
—Yo creo que… sí —le costaba contestar eso.
—Eso me da muchas esperanzas, gracias —tiró más rápido del carrito para llegar a la casa.
Luan iba con lentitud, miraba como su hermano estaba muy entusiasmado con salir con esa chica que recibió su carta aquella vez.
Cada vez sentía que su hermano se alejaría de ella, era algo que sucedería. Pero no de ese modo se lo imaginaba, exageraba por esos momentos.
—Estoy celosa —murmuró triste mientras tiraba del carrito.
III
Años atrás...
—No te pongas así, Lori —trataba de animarla.
—¡¿Cómo quieres que no me ponga así?! —se notaba muy asustada— Desde hace meses que pienso en el aniversario y ahora no he comprado nada para él. Seguro Bobby ya tiene algo hermoso para nuestros cuatro años de novios —se notaba muy estresada.
—¡Lori! ¡Mírame! —Whitney la tomó de sus brazos— Cálmate, chica —la soltó al notarla más serena—. Tienes cinco días para comprar o hacer algo grandioso.
Se sentó en la cama de su amiga, ahora se notaba muy pensativa. Whitney no sabía qué hacer con ella cada vez que tenía ese comportamiento. Usualmente ella y Dana son las que la ayudan, pero esta última estaba también ocupada.
—Lori, las cosas de Fairway no se pueden tomar a la ligera, no creo que Bobby se moleste solo porque tratas de tener todo en orden con respecto a la universidad —necesitaba calmarla.
—Me llamó y dijo que tiene listo algo grandioso… sonaba tan convincente, tan emocionado… ojalá hacer lo mismo que él —se mostraba con esperanzas.
IV
Años atrás...
—Luan, ¿vas a entrar? —notó a su hermana distraída.
—Sí, sí entraré… solo necesito dejar algunas cosas en la cochera —parecía fastidiada.
—Bueno… entraré, es agradable trabajar contigo, Luan —le dio un abrazó porque creyó que necesitaría uno.
Luan se quedó perpleja por dicha acción de su hermano, solo fueron unos pocos segundos para que dejara de estar con una sensación de malestar. Lentamente se abrazó a sí misma para simular a su hermanito, dibujó una pequeña sonrisa.
Al entrar vio a Leni conversar en el sofá con una amiga que, no hace más de dos meses, se hizo amiga de él.
—Hola Linky —movió su mano Leni.
—Hola —respondió sonriente.
—Hola "Ace" —dijo la chica al lado de Leni, también guiñó un ojo.
—H-Hola Becky —la amiga de Leni siempre lo ponía nervioso.
Lincoln subía las escaleras sin mirar atrás porque sentía que Becky lo seguía con la mirada, no se equivocaba.
—Tu hermanito es "agradable" —lo decía con una incidencia en el adjetivo.
—Sí, Linky es un buen chico —respondió de manera inocente.
Continuaron su charla, no se dieron cuenta que Luan entraba algo incómoda al notar nuevamente esa actitud de la chica pelirroja con su hermano. No decía nada porque pensaba que era la típica chica que solo le gusta fastidiar a los chicos con su atractivo y labia.
Saludó a ambas y subió a su habitación para guardar un par de cosas más y a ducharse, porque esos shows del negocio les tomó esfuerzo de más.
V
—Necesita descanso, ese parto no fue nada fácil, deberías ir a tomar un café, tú también Luna—miró a sus hermanos con su seriedad característica.
Salieron suspirando, pero la preocupación se notaba más en Lincoln, Luna lo tomó del brazo y se lo llevó a otro lugar.
—Bro, todo está bien, el tratamiento fue lo mejor para este bebé, nació sana, Lori solo está agotada —caminaba mirando a todos lados.
—Lo sé, pero… Lisa mencionó que por nuestra condición las cosas se pondrían difíciles… —hizo un alto por Luna— no puedo hacerlo, Lori soñó con una gran familia… quizás no conmigo en primera instancia… la quiero tanto que no puedo negarle eso —miró a las incubadoras.
Entra tantas incubadoras, encontró donde estaba su pequeña hija. Tenía cabello castaño, se notaba a lo lejos.
—Es tan indefensa… será la mejor amiga de Loan —expresó con ternura a su hermano.
—Sé que ellas se cuidarán, serán nuestro orgullo —agregó con mucha emotividad.
VI
En un departamento cerca al centro de la ciudad, una mujer trataba de evitar que llore una bebé.
Luan la tenía en sus brazos, le calentó la leche para su biberón, se fijó si había algún indicio en su pañal y más cosas. Loan seguía llorando.
—Creo que utilizaré mi arma secreta —deja a Loan acostada en su cama con unas almohadas para evitar que se caiga—. ¡Lo encontré! —había sacado de una caja a un viejo amigo.
Loan se sentó como pudo y siguió llorando mirando a su tía, pero notó que frente a ella estaba un muñeco o mejor dicho un títere ventrílocuo.
—Saluda al Señor Cocos —movió la mano del títere, y procedió a cambiar de voz a una grave—. Hola niñita, ¿por qué lloras? ¿Acaso no te ha dicho tu tía Lola que llorar hace que tu rostro envejezca más rápido? —la bebé empezaba a dejar de llorar y una risita se escuchaba—. Eso es, ya no llores… —Luan hablaba mediante su títere.
Luego de un rato Loan se calmó y se dejó llevar en brazos por su tía para que le diera la leche porque no había querido comer nada y antes de que se durmiera por el cansancio la haría beber.
Loan lentamente se durmió en los brazos de su tía. Luan la observaba con ternura, se parecía mucho a su madre, pero para ella evocaba otra cosa.
—Verte solo me recuerda a Linky, y tu hermanita lo hará también... —se notaba con culpa por la mueca dibujada— realmente detesto a su madre.
La acostó al lado suyo, pensaba en cómo le iría a Lincoln y a su hermana, tenía pensamientos que la dejaban con mucha culpa, pero por el momento solo eran eso... pensamientos...
