Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada, Shiori Teshirogi y Toei Animation.


— El día de hoy es un día importante soldados, debemos sacarle provecho, apoyense en sus equipos pero si uno cae no duden en abandonarlo, nuestro objetivo son las ofertas en alimentos, NO se distraigan en frivolidades…

Marín caminaba de un lado a otro mientras continuaba dándoles instrucciones. Ese viernes iniciaban las rebajas en todas las tiendas de Atenas, algo parecido al viernes negro de los Estados Unidos, sólo que en tres días completitos. Tres días que aseguraban compras con descuentos hasta el sesenta y cinco por ciento, ventas al tres por uno y extensiones de pagos; era el cielo para cualquiera con una economía relativamente estable, aunque quienes estaban en mejor estado tampoco podían dejar las ofertas de lado.

Sin embargo, el primer día era el más importante, en especial en el centro comercial de Atenas, que había anunciado una venta nocturna. Esas ofertas eran las que les interesaban a todos en la ciudad, y era la principal razón por la que la mayoría de los ciudadanos se encontraban acampando afuera del lugar, esperando a que las puertas abrieran para que la cacería por las mejores ofertas iniciara.

Los chicos del orfanato estaban ahí con un sólo propósito, aprovechar las mejores ofertas. Todos asintieron emocionados cuando la pelirroja terminó de dar su discurso, Touma, a su lado, sólo alzó el pulgar y se dio la vuelta para continuar al frente.

La primera fase de su plan era colarse en los primeros lugares de la fila, para eso era necesario actuar con precaución, buscar el momento adecuado en qué un incauto se distrajera para colarse frente a él y así obtener un buen puesto. Todos los chicos estaban divididos en grupos, pero en la búsqueda de buenos lugares en la fila la idea era que cada uno llegará como pudiera.

— Muy bien chicos, no es necesario decirlo, pero confío en ustedes — terminó Marín antes de secarse una lágrima imaginaria e indicarles que el operativo estaba en marcha.

La mayoría de los chicos comenzaron con distintos planes, ya no eran unos niños, no podían caminar por las piernas de los adultos para adelantarse, tenían que inventar nuevas formas.

Ban, Nachi e Ichi implementaron el plan del chico feo.

— Vi que estás cremas embellecedoras estaban en oferta, espero poder alcanzar una… — comenzó diciendo Ichi en voz alta, llamando la atención de los que estaban frente a ellos.

— Lo harás — Ban puso una mano en el hombro de su amigo y habló en tono solemne — estoy seguro que podrás encontrarlo.

— ¡Claro! — secundó Nachi con los ojos húmedos — así finalmente podrás encontrar una familia.. una familia que… — se interrumpió, fingiendo un lastimero sollozo.

Geki optó por algo más simple, para él. Sin que los involucrados se dieran cuenta, junto a Jabu y Miho frente a él.

— Entonces… aún no me han dicho qué sucedió con su hijo.

Eso fue todo lo que necesitó para provocar una discusión verbal entre ambos ex padres. Geki sonrió y empujó a sus amigos cuando las personas frente a ellos comenzaron a mirarlos con molestia debido a la pelea. El plan estaba resultando perfecto.

Los cuatro de siempre estaban detrás de Ikki, que pasaba gracias a una táctica de intimidación que no superó el primer tope, Shaka y sus amigos.

— Chicos, ¿Qué están haciendo? — preguntó el rubio, notando cómo la gente detrás de ellos miraba a Ikki asustados.

— Nada — aseguraron cuatro de ellos.

— Queremos adelantarnos — comentó Shun incapaz de mentirle al rubio.

— Oh, bueno, eso no depende de mí.

El gran grupo comenzó a discutir el tema, ninguno quería perder su lugar porque eso equivaldría a posiblemente perder sus ofertas. La discusión no sólo incluía a los de siempre, Shijima y sus amigos también estaban con ellos, formando un gran grupo que abarcaba varios lugares.

— ¿Están saltándose los lugares? — Ox le frunció el ceño a los adolescentes, Ikki estaba detrás de Shiryu y Hyoga, con su capucha puesta para que no lo reconocieran los oficiales.

— ¿No les da vergüenza? Deberían de seguir las reglas y quedarse en su lugar — continúo Caín al lado de su amigo — Shion, diles algo, tú los educaste.

— Una vez que salen de mi escuela ya no son mi responsabilidad — dijo Shion antes de mirar a Izo y Shura — ¿en donde están sentados?

— Puedes decirnos ridículos Shion, pero nosotros no nos cansaremos por estar tanto tiempo de pie — argumentó Izo, tanto él como su sobrino utilizaban chairless chair, una especie de silla plegable que estaba integrada a sus pantalones.

— Yo no dije eso.

— Y cuando abran la tienda esto nos ayudará a golpear a todos los que quieran adelantarse a nuestras ofertas — dijo Shura entrecerrando los ojos.

— ¿Y de casualidad no tienen algo así como una botella? — preguntó Deathmask, sosteniendo su vaso de café vacío.

— Deathmask, ya te dije que dejaras de tomar café — Milo negó con la cabeza — existen los parches con nicotina, o los chicles de nicotina o...

Hyoga e Ikki llamaron a sus tres amigos restantes, aprovecharían la distracción para adelantarse, a pesar de que Shun se resistió un poco a hacerlo. Shiryu estaba hasta el final, asegurándose de que nadie notara su movimiento, cuando vio a Shunrei acercarse a dónde estaba el grupo, con Dohko a su lado.

Los cuatro adolescentes que iban adelante se detuvieron cuando chocaron de frente con un pelinegro que los miró curioso.

— Buena estrategia — les dijo.

— Señor, si nos permite, pasaremos sin problema — Seiya tomó la iniciativa — somos chicos normales luchando por sobrevivir.

— ¿Y su estrategia es parecer chicos malos para que todos los dejen pasar?

— Ha funcionado hasta ahora — Ikki alzó los hombros.

— Pero no para siempre, los ayudaré — sentenció el pelinegro, dándose la vuelta para comandar el grupo de avance.

Los chicos se miraron entre ellos antes de aceptar, sin muchas opciones. Pronto se dieron cuenta que fue una buena decisión, el pelinegro era excelente distrayendo a otros para dejarlos pasar; desde ponerse a charlar con las personas hasta parecer tan loco que la gente prefería que él y los jóvenes se adelantaran, todo con tal de no estar cerca de él. Tal vez habían perdido a Shiryu, pero ni siquiera notaron su ausencia.

— A este paso seremos los primeros en entrar — decía Seiya feliz — me pregunto cómo le fue a los demás.

— No nos concentrémonos en ellos Seiya, y todavía no cantemos victoria — le reprendió Ikki antes de detenerse, su nuevo líder también lo había hecho.

El pelinegro maldijo en voz baja antes de voltear a ver a los jóvenes.

— Hasta aquí llegué — anunció.

— ¡¿Qué?! ¿Por qué dices eso? ¿Quién está adelante? — Hyoga miró a todos lados, intentando comprender lo que sucedía.

— Oh... no — murmuró Shun sentimental, Ikki a su lado sólo entrecerró los ojos y Seiya frunció el ceño, odiaba las despedidas.

— Me encargué de este grupo, pase lo que pase ustedes deben continuar, no miren atrás.

— … ¿No crees que después de todo lo que has hecho por nosotros mínimo deberías de decirnos tu nombre? — preguntó Hyoga con un nudo en la garganta.

— Pero si Shun ya lo sabe.

El pelinegro dió un par de pasos adelante, sólo eso necesitó para llamar la atención del grupo de personas que estaban frente a ellos. Dégel fue el primero en acercarse a él, lo había reconocido de inmediato y desde que se despidieron en el Hotel Thorne tenía varias preguntas que necesitaban respuesta.

— Shijima, qué alegría verte — inició — ya que estás aquí tal vez podrías ayudarme a resolver un par de cuestiones sobre mi esposa.

La movilización de Dégel provocó que los demás padres de familia se movilizaran, los hombres saludaron al menor con gusto, Defteros incluso bromeó un poco con él; las mujeres guardaron para sí el hecho de que compartieron con él y amigos una taza de café y comentarios sobre dos de sus amigos. Todos se enfocaron en su nuevo corte de cabello, que aunque ya tenía tiempo siempre era un tema que causaba escándalo, casi tanto como la declaración de Shijima sobre lo corto que estaba el cabello de su primo.

Los adolescentes se mostraron renuentes a abandonar a su compañero, pero Ikki se apresuró a movilizarlos, tenían una misión, no había tiempo para sentimentalismos.

Con dificultad, el cuarteto avanzó un par de lugares más hasta que llegaron a una zona dónde ya no existía una fila, todos estaban en un gran círculo, alrededor de lo que parecía ser una parrilla, el olor se percibía a metros, carne perfectamente cocinada y tocino en su punto.

Frente a la parrilla se encontraba Minos, que estaba cocinando la carne en medio de la fila, con Aiacos de ayudante mientras que Rhadamanthys cortaba verdura y Hades, con un abanico, le soplaba a la carne para que el olor se extendiera por todo el lugar.

Sus acciones tenían cautivados a varios en la fila; varias personas llevaban todo el día formas, sin oportunidad de tener una comida decente, así que tan pronto cómo percibían el olor se aglomeraban alrededor de los causantes cómo si estuvieran hipnotizados.

— Mataría por una de esas — murmuró Seiya, sintiendo que la boca se le hacía agua sólo de ver cómo Hypnos y Thanatos las estaban preparando.

— Claro que lo harías, todos lo harían… apuesto a que esto fue idea de Hades — Ikki sonrió, lamentaba no haber tenido esa idea, si lo hubieran hecho no habrían perdido a dos hombres… o tal vez sólo uno, Shiryu había desaparecido por una mujer.

El grupo se adelantó para acercarse a la parrilla, Violate casi lo detiene pero con una indicación de Pandora ellos lograron estar dentro de la improvisada cocina.

— Shun, qué alegría me da verte — le dijo la pelinegra á su joven amigo, ella estaba sentada debajo de una sombrilla, cómo si fuera de día y estuviera cubriéndose de los rayos solares en un día de verano — Ikki, Hades me dijo que trabajarías para él.

— Sí, decidí venderle mi alma al diablo.

Pandora rió en voz baja, causando en el peliazul un leve sonrojo que trató de cubrir mirando hacia otro lado. Para su suerte Hades se acercó para ver qué era lo que necesitaban esos chicos ahora.

— Sólo queremos saber si podríamos formarnos delante de ustedes — dijo Shun tranquilo, a su lado Hyoga y Seiya ya estaban disfrutando de una deliciosa hamburguesa.

— Vamos por el premio gordo niño — dijo Thanatos.

— ¿Planean atraer la atención de los que están más adelante? ¿Cómo? — preguntó Seiya antes de engullir lo que quedaba de su comida.

Otra coincidencia, Valentine se acercó justo en ese momento montado en su moto. El pelirrosa se estacionó en la calle y caminó hacia dónde estaba la aglomeración de personas cargando un pequeño generador.

— Paso número uno, concectar la secadora "de Pandora" al generador para expandir el olor a comida — explicó Hypnos, viendo a Hades saludar a su amigo y conectar la secadora que en realidad tenía una nota adhesiva con el nombre del pelinegro — segundo paso que en realidad podría ser el primero.

Hypnos guardó silencio y dejó que las acciones del grupo explicaran lo que decía. En ese momento todos tomaron sus cosas y se recorrieron hacia adelante por poco más de un metro gracias a que las improvisadas mesas y la parrilla tenían rueditas; el movimiento del centro de comida provocó que la gente a su alrededor también lo hiciera, el círculo a su alrededor se fue expandiendo y la gente que estaba formada delante de ellos pasó a estar en alguno de los extremos del círculo.

— Llevamos haciendo esto toda la tarde — explicó Violate con éxito — no puedo creer que alguna de sus locas ideas funcionara.

— Vamos Violate, ¿cuándo te hemos fallado? — preguntó Minos frente a la parrilla.

— Ayer, cuando no pudieron matar esa araña.

— En nuestra defensa era una araña muy grande.

Hyoga y Seiya pronto fueron puestos a trabajar, si iban a comer lo mínimo que deberían de hacer era ayudar un poco; Ikki trató de parecer rudo y fingía que le importaba y no lo que los demás estuvieran haciendo, mientras Shun trataba de apelar a la casi inexistente empatía de Hades para ayudar a otros. Su insistencia fue tanta que después de seis minutos y medio el pelinegro aceptó y los dejó adelantarse, no había tanto problema si eran los segundos en entrar al lugar.

El mayor se guardó las quejas sobre Shiryu abandonándolos por hablar con una niña y decidió quedarse con los mayores, argumentando que debía de componer todo lo que Seiya y Hyoga había agarrado, cuatro hamburguesas cada uno.

Siendo tres ahora, los jóvenes caminaron hasta que pasaron el olor a la comida de Hades y el desorden en la fila por todos los que estaban intrigados y hambrientos. Tenían un buen lugar, no eran los primeros, pero sí los que habían llegado lejos; podían aceptar su buena suerte y quedarse en su lugar o jugar el todo por el todo y arriesgarse a que, sin la compañía de un mayor o de Ikki, alguien les dijera algo.

— Marín confía en nosotros — fue lo que dijo Hyoga para indicarle a sus compañeros que irían por todo.

El rubio tomó el liderato, un liderato de dos minutos puesto que cuando intentaron pasar al primer hombre este sostuvo a Shun del cuello de su camisa y comenzó a gritar que ellos se estaban colando.

— ¡Oye! ¡Deja a mi amigo, imbécil! — gritó Seiya, intentando que el sujeto soltara a un Shun petrificado por haber sido atrapado.

— ¡Aquí hay otro más que se está colando! — dijo otro hombre tratando de sostener a Seiya.

— Sí, en Facebook decían que varios niños estaban intentando colarse — señaló una señora levantando su celular — hacían escándalo o intentaban que sintieramos lástima, ¡qué asco me dan!

— ¡Llamemos a la policía!

— ¡Sáquenlos de la fila!

Los gritos y exclamaciones de la gente comenzaron a aumentar de volumen y tono, llamando la atención de las personas que estaban más adelante. Shun pedía disculpas y Seiya se movía a lo loco, intentando que lo soltaran para poder golpear a alguien. Hyoga se quedó en silencio, viendo lo que un mal movimiento había causado. Ikki le había explicado que si un plan no funcionaba o la estructura que él creaba se desestabilizaba la culpa no era del equipo, sino de él por no saber cómo guiarlos a la victoria segura. Un buen líder enfrentaba las consecuencias de sus actos, Hyoga casi podía ver a Ikki en el cielo como si fuera Mufasa, diciéndole que fuera responsable del equipo… o lo golpearía por meter al inocente de Shun en problemas.

El rubio asintió en silencio y corrió justo a dónde estaba el sujeto que había agarrado a Shun para darle un cabezazo justo en el estómago. Los adultos se quedaron en silencio y Hyoga le gritó a sus amigos que corrieran antes de que los capuraran. Él corrió hacia atrás, siendo perseguido por algunas personas, mientras que Seiya agarró a Shun del brazo y lo guió hacia adelante, entendiendo que el rubio sólo estaba distrayendo a los adultos.

— ¡Seiya! ¡Debemos ayudarlo! — expresó Shun cuando ellos dejaron de avanzar, logrando colarse con éxito.

— No hay nada que podamos hacer, él se ha sacrificado para que sigamos avanzando, no lo olvides Shun, no importa si sólo uno llega, debemos de ganar esas ofertas.

— Sí, pero… ¿A qué costo? Shiryu, Shijima, Ikki y ahora Hyoga… ¿Cuántos más perderemos?

— Todo estará bien, estoy seguro que todos ellos lo hicieron porque en el fondo sabían que la meta es lo que importa, las ofertas Shun, las ofertas.

— Seiya tiene razón.

La voz a sus espaldas los hizo voltearse, Shiryu estaba ahí, con una leve sonrisa y una mirada de disculpas.

— ¡Shiryu! — gritaron sus amigos antes de lanzarse para abrazarlo.

— Vi a Hyoga correr hacia la cola de la fila — explicó el pelinegro cuando se separaron — siento haberme desaparecido, teníamos una misión, nada debe de ser más importante que eso — dijo avergonzado — pero lo compensaré, tengo buenas noticias, Dohko dejó que Shunrei fuera con Freya, que está más adelante, y cómo no quería que fuera sola me pidió acompañarla, será mejor que todos vayamos.

— ¿Más adelante? ¿Es un lugar asegurado? — preguntó Seiya, esperanzado.

— Casi la entrada — intervino Shunrei metiendo las manos en su abrigo — Freya dijo que no había problemas si nos metemos, está con sus amigos y ellos nos cubrirán en caso de que alguien se ponga difícil.

— Shunrei, ¡Eres una santa! — dijo Seiya saliendo de la fila — las cosas salen bien al fin.

— Shiryu, ¿de casualidad no viste a Ikki?

— Viene lento pero seguro, no está muy atrás, los demás también están algo atrasados, en definitiva seremos los primeros.

— ¿Ves Shun? Te dije que todo está bien.

Eso no era tan cierto, Hyoga todavía corría con una muchedumbre furiosa detrás de él, e Ikki estaba un poco fastidiado de preparar hamburguesas pero los dos tenían la esperanza de que los chicos lo lograran, ellos podían.

Era el primer día de ofertas en la ciudad, la gente estaba desesperada por obtener algo bueno, no importaba que fuera innecesario, lo importante eran las ofertas. Cuando las puertas se abrieron el público entró apresurado a la tienda, luchando por sus compras; Shun, Seiya y Shiryu fueron los primeros en reclamar lo que Marin les había pedido, pero los demás no se quedaron atrás, Jabu y Ban comenzaron a agarrar cosas de los carritos de otros cuando estos se distraían peleando con alguien más, Ichi, Nachi, Ikki y Geki crearon un frente unido para evitar que alguien tratara de agarrar algunas de las ofertas que los demás obtuvieron.

La tienda era un caos, la gente discutía y agarraba cualquier cosa con el sesenta porciento de descuento uy en medio de ese caos, Marín estaba orgullosa al ver a sus chicos defender con uñas y dientes sus compras.