No es miel, tampoco es falso.


Lily estaba corriendo, en busca de su mejor amigo — ex mejor amigo — ella lo había escuchado, estaba en la enfermería muy herido. Estaba segura de quién, o mejor dicho; quienes habían sido, estaba preocupada.

Faltaba poco para llegar a la enfermería, con las piernas ya algo pesadas por correr más rápido de lo normal — definitivamente le falta condición—.

Apenas vislumbra el umbral, abrió la puerta. Buscó entre las camillas el cuerpo del que había sido su amigo, y lo encontró, la enfermera aún trataba sus heridas mientras él se mantenía en silencio, sin siquiera soltar un alarido de dolor.

— ¡Severus! — grito, se lanzó en su dirección y tomó su mano.

Él la volteó a ver sorprendido y por un momento Severus pensó que era una ilusión creada por su dolor. Pero no era así, era ella, era Lily.

Un poco temblorosa se acercó a la cama de su mejor- ex mejor amigo.

— Lily, ¿Qué haces aquí? — preguntó con monotonía, tratando de ocultar su sorpresa

— Yo… — ya nada los unía, pero seguía siendo importante para ella— Oí lo que ocurrió, estaba preocupada así que vine.

— No tendrías por qué, Lily, te recuerdo que tu fuiste la que me dijo que me alejara no entiendo por qué estás aquí — dijo de manera distante y tratando de no ver le la cara —. Creo que está de más tu presencia.

Ella no pudo evitar que sus ojos se llenarán de a poco de lágrimas, él, la persona más importante que tenía... aunque sí, él sí tenía razón; fue ella quién lo alejó. Fue ella quién despidió su presencia.

Pero entonces ¿Porqué no puede evitar las lágrimas que caían de sus ojos?

— Evans, si no vienes a visitar a nadie más, será mejor que te marches —pronunció con indiferencia, una que no sentía, pero era capaz de aparentar.

Con un nudo formándose en la garganta se acercó un poco más a la camilla de una persona que en su momento fue importante — Sev… — fue interrumpida de manera algo brusca.

— Es Snape para ti, Evans.

— Está bien... — ella fue la protagonista de una pequeña pausa, y luego, volvió a hablar —... Snape, yo... entiendo que ya no tenemos nada que ver, entiendo que ya no quieres tener nada que ver conmigo después de cómo te traté. Después de cómo te hablé. Pero... aún eres importante para mí — los sollozos ya no fueron contenidos.

— Sabes creo que fue lo mejor que nos separemos, no voy a mentir, me dolió que no escucharas mis disculpas, se que estuve mal en decir lo que dije; pero ya me canse de ser yo el que busque tu perdón, el que tenga que ir a ti para que esto funcione, pero ya no quiero — dijo él por fin sacando lo que por mucho era un pensamiento recurrente.

— Lo sé. Lo se, Sna- Severus, lo se. Sé que estás cansado, yo también lo estoy. Ambos lo estamos —. Madame Pomfrey ignoró la conversación. Y sólo los interrumpió cuando terminó de tratar al Slytherin.

— Entonces no entiendo qué haces aquí, quedó todo claro aquel día — contestó por fin fijando su atención en ella — Lily creo que todo mundo tenía razón la amistad entre un Gryffindor y un Slytherin no dura, no existe.

— ¡Eso no es verdad! ¡¿A quién le importa!? ¿¡A quién debería importarle nuestras vidas, Severus?! ¡Antes de Hogwarts solo éramos Severus y Lily! No... ¡Gryffindor y Slytherin! — se exaltó, y el tono de su voz se elevó inconscientemente —. Ellos no saben nada, nada, Severus. ¿Acaso nos vamos a dejar arrastrar por imbéciles cómo Potter?

— Bueno creo que los dos sabemos que al final del día su opinión si te importa — la miró fijamente —. Ya que es el chico que te gusta.

Lily solo lo miró, su rostro denotaba estupefacción y luego, sucedió algo inesperado (para Severus)... Lily comenzó a reír a carcajada limpia —. Tú, tú... — y tartamudeaba por eso mismo —. Severus, ¿Es en serio? ¿Potter? — sus risas secaron las lágrimas de su ojos — ¿Crees que tengo tan mal gustó? Solo con Amortentia, Severus. Solo con Amortentia.

— Como que no te gusta… — dice sorprendido — pensé que era así tus ojos son diferentes cuando lo ves — bajó un poco la cabeza meditando —. O tal vez el estar separados por este tiempo me hizo ver algo donde no lo hay — murmuró pensativo

— Oh... Severus... — sus carcajadas se habían terminado, pero una sonrisa seguía adornando su rostro —. ¿Enserio me verías capaz de enamorarme de quién más daño le ha hecho a mi persona más preciada? — ella lo abrazó, a medias, sí, y él soltó un pequeño quejido.

Tal vez, porqué tenía las costillas rotas, quién sabe…

—Lo siento, Sev — dijo, con el rostro denotando preocupación.

— No pasa nada, Lily — sonrió levemente.

— Creo que realmente nos distanciamos, un poco sin querer, sabes que no quería decir eso, tan pronto como salió de mi boca quería que el calamar gigante me llevara al fondo del lago.

Ella soltó nuevamente una pequeña risa: — yo pensé lo mismo cuando te llamé de esa manera. Al parecer somos tan tontos como para no notarlo antes.

Él se rió un poco — Sí creo que la estupidez de Potter se contagia aún así estés lejos de él.

— Es una enfermedad contagiosa, Severus. ¡Debemos evitar al portador de la peste a toda costa! — Se sonrieron mutuamente. Madame Pomfrey los miro desde su escritorio, sí... al parecer ese par no podía estar sin el otro.

—Tienes razón, Lily — dijo, soltando una fuerte carcajada —. Oh, creo que no debería reír tan fuerte — mencionó tocándose el costado— ¿...Estamos bien, Lily? — pronunció con algo de duda.

— Si, Sev. Siempre.

— Siempre, Lily.

Ella le quedó mirando sin decir nada, con una sonrisa en la cara unos momentos y después... — ¡Ahora más te vale que te recuperes en esa cama! ¡No quiero que vayas empeorar! — exclamó Lily con falso enojo.

— Sabes que prefiero que no me hables más —. Contestó con falsa seriedad — no quiero tener cerca a la guardia Evans las 24/7 suficiente tengo con Regulus — sonrió.

— ¡Hey! ¡Rompes mi frágil corazón, Sev! — ambos soltaron unas cuantas carcajadas después de eso.

— ¡Es verdad! Ambos se comportan peor que mi madre…

— Claro que no, Sev.

— Claro que sí, Lily — rió por la expresión de su compañera —. Lily — la nombró.

—mmm… ¿Qué pasa, Sev?

— Te extrañe — sonrío él de una manera más abierta.

— Yo también, Sev. Yo también —. Un silencio tomó lugar en la enfermería de Hogwarts, no fue un silencio incómodo, si no que fue uno tranquilo; uno que no fue interrumpido por nada más que la voz de uno de estos dos amigos —. No nos separemos, Sev. Ni cuando seamos dos viejos magos arrugados — se acercó más a él para susurrar algo, un secreto, como en su niñez —. Como el director Dumbledore.

— No por favor no quiero ser una cabra loca —, dice de manera asustada.

Ambos se dejaron ir en carcajada suelta.

Definitivamente extrañaban la compañía y el humor del otro. Y si Merlín así lo quiere, no la volverían a extrañar nunca más.

Fin...


¡Hola! Pueden tomarlo de la forma que deseen, como una amistad o un futuro Snily. Esta historia corta finaliza aquí. Y fue redactada en un grupo de WhatsApp porlas bellas Rebecca, Estefanyya, y su servidora.