—No creo que sea buena idea, Shin.
—¿Por qué no? Me corté yo mismo el pelo hace unos días y quedó perfecto, ¿no lo ves?... En fin, ya veo que no confías en mí.
—¡Claro que confío en ti!... Solo, no lo arruines, odio el pelo demasiado corto...
—Sí, sí, lo que digas. Ahora solo quédate ahí sentado y admira el poder de mis tijeras.
—¿Estás seguro que sabes lo que haces? Me acabas de cortar un montón el fleco.
—Relájate, Tooru~. Pronto terminaré y quedarás muy guapo, digo, ya lo eres, así que quedarás guapísimo~
—Cállate y haz tu trabajo.
—Sí.
—¡AH!¡Que no cortes tanto mi flequillo, animal!
—Ahh, Kazama, me estás destrozando el oído, cálmate.
—¡No me voy a calmar! ¡Mira como estoy quedando!
—¡Precioso!~
—¿De dónde sacas esa barbaridad? Tengo el mismo corte horrible de cuando tú tenías cinco años.
—¡Woo! No creí que te acordaras de eso, jiji, qué vergüenza.
—¡No es para que te avergüences, idiota!
—Bueno, bueno, acepto un beso como disculpa.
—¡Tú eres el que debe pedir disculpas!
—Ah, entonces quieres un beso...
—¡QUE NO, SHINNOSUKE!
—Yo creo que sí.
—Uno chiquito...
—¡Ay! Te creció la barba, rasúrate.
—¡¿Por qué?! Me veo como un adulto.
—Te ves como vagabundo...
—¡Eso no es verdad! Sabes, a las chicas les atraen los chicos con barba.
—¿Y a ti porque te interesa gustarle a las chicas?
—No me interesa, es solo para aparentar y ese tipo de cosas... Jejeje.
—Rasúrate.
—Sí, Tooru querido, como tú digas~
—...Mhh.
—Mmh.
—Ni creas que solucionarás las cosas con esto.
—¡Woo! Y si de casualidad te comprara esa figura limitada de Moepi que va a salir el próximo mes ¿Me perdonarías?
—No sé. Tal vez.
—Ahorraré~
