Love Live! Nijigasaki High School Idol Club pertenece a Sunrise y Sakurako Kimino.
Este fanfic está situado después del capítulo 8.
Las redes y la cobardía
Can you see me? I'm waiting for the right time
I can't read you, but if you want, the pleasure's all mine
Can you see me using everything to hold back?
Clairo – "Bags"
Sus dedos ansiosos le piden volver a revisar el teléfono, a pesar de que se prometió a sí misma no mirar más sus redes sociales. Durante los últimos meses, la lectura quedó relegada por un nuevo hobby: stalkear las cuentas y páginas de cierta persona como si fuera un ritual obligatorio, digno de una fan obsesa. No hay forma de que eso sea normal o sano, se dice, menos si se trata de alguien que ve todos los días.
Menos si se trata de su mejor amiga.
Pero no lo puede evitar. Kasumi lleva un tiempo dándole like a todas las publicaciones de Yu, lo cual le produce un inexplicable malestar que suele acabar en jaqueca. Aun cuando todas en el club saben que la pianista está saliendo con Ayumu, no es secreto para nadie que tanto Kasumi como Setsuna se sintieron atraídas hacia ella cuando la conocieron. Y eso a Shizuku no le desagrada del todo, porque tiene la suficiente madurez como para saber que esa clase de interés no significa nada si las cosas no evolucionan en esa dirección.
"…¿Verdad?"
Suspira y permanece recostada perezosamente sobre su cama, con los pliegues del uniforme arrugados, un libro abandonado a su costado y una suave melodía escuchándose desde los auriculares enredados entre las frazadas. Y vuelve a tomar el teléfono para revisar las novedades en su dashboard, traicionándose a sí misma.
Kasumi sueña con convertirse en una persona influyente, por eso sube selfies todos los días y comenta alguna que otra tontería a una pila de extraños que ve con ojos de fans. Shizuku detesta esas frivolidades, pero no puede evitar vigilar cada uno de sus movimientos internautas, como si eso le permitiera estar un poco más cerca de ella o conocerla mejor.
Y sabe que es estúpido, porque nada le permitirá acercarse más a Kasumi que hablar directamente con ella, como siempre hace. En su Instagram no aparecen las muchas cosas que detesta ni la extraña manía de enseñar los dientes cada vez que menciona alguna de ellas. Tampoco comenta lo muy herida que se siente cuando sus amigas del club ignoran sus ocurrencias y comentarios algo egocéntricos, esos que esconden una inseguridad profunda que Shizuku observa en silencio.
Ninguna de las dos es buena con las palabras, y tal vez es por ello que su relación pende de un hilo de indefiniciones. En secreto, duda si lo suyo es simplemente una amistad y, aunque lucha por convertirlo en algo más, la timidez siempre vence en las últimas instancias, llenándola de una frustración que solo puede satisfacer espiando sus publicaciones. Y cuando lo hace, reza con todas sus fuerzas.
Que no conozca a nadie mejor. Que no decida enamorarse del primer chico que le escriba a diario lo linda que es. Que, de una vez por todas, la elija por sobre todos sus seguidores.
Y, aunque sabe que no logrará nada solo con súplicas egoístas, aún es demasiado cobarde para arruinar su amistad. Es por eso que recurre a las redes y desliza el dedo sobre la pantalla con insistencia, buscando una señal que le sirva de excusa para ser más valiente.
También sabe desde el principio que Kasumi no es un libro fácil de leer; pero mantiene la esperanza de que, eventualmente, un pedacito de honesta intimidad se colará por descuido en aquel inmenso mar de datos que actualiza una y otra vez.
Un mensaje a elevadas horas de la noche, un like dado por error, una indirecta. Algo. Lo que sea.
Fin
