El Braixen avanzo lentamente por la nieve, cada paso dejando una huella en el helado suelo que parecía extenderse por kilómetros y kilómetros sin ningún fin aparente. El zorro abrazo su cuerpo para intentar sentirse, aunque sea un poco menos frio, sin embargo, cada paso se le hacía más difícil mientras sentía sus huesos congelarse lentamente; lo que partió siendo un rápido escape se convirtió en una lenta y dolorosa caminata a través de la ventisca.

Se sintió estúpido al recordar que no tenía ningún plan y objetivo, llevaba años ya planeando su gran escape sin embargo nunca pensó que iba a llegar tan lejos, por lo que ahora se encontraba en la mitad de una tormenta de nieve usando su frio cerebro para pedirle a una fuerza toda ponderosa por favor encontrar una ciudad o al menos algún signo de vida, era muy joven para morir congelado.

Todo su cuerpo le dolía y les pedía a gritos que se dejara caer contra la nieve para descansar algún momento, su rostro se contorsiono en uno de dolor; hasta parpadear era una tortura debido a la agonía que era cerrar sus gélidos parpados.

Volvió a intentar sacar el palo que llevaba en su cola, hizo unos rápidos movimientos con él, intentando hacer aparecer al menos una pequeña llama que lo reconfortara, pero fue inútil, el fuego de su interior había dejado de funcionar hace unas horas ya, suspiro y volvió a guardar la rama sin dejar de caminar.

Sus pasos se hacían cada vez más cortos, y comenzaba a tiritar de manera mucho más errática.

Vio su aliento aparecerse frente de él, comenzó a ver borroso y sus labios se contorsionaron en una sonrisa nostálgica mientras frente suyo recordaba tiempos pasados, tiempos cuando se sentía feliz en su hogar y no sentía el ardor de querer escapar de todo y empezar su vida de nuevo. Cayo al suelo, su cuerpo haciendo un silencioso ruido que no alertaría a nadie; sintió como su cuerpo tocaba la nieve y está la quemaba como si fuera un vivo fuego.

Cerro los ojos, y esta vez no le dolió tanto como antes. Lo último que hizo antes de perder el conocimiento fue maldecir a su el del pasado por no haber traído un abrigo antes de correr de casa.

(…)

Tuvo unos sueños muy raros, de esos que tenia al menos una vez a la semana y nunca recordaba después de despertar pero que siempre lo ponían muy feliz, o casi siempre, había algunos sueños tristes, algunos sueños donde despertaba llorando y sintiendo que había perdido algo muy importante, o peor aún, lo hacían sentir como si hubiera muerto.

Abrió lentamente sus ojos, sorprendido de que no solo se encontraba vivo si no que se encontraba en una cama tapado con al menos cuatro capas distintas que lo hacían sentir bastante cálido. ¿Había sido todo un sueño? Intento moverse y solo sintió un dolor extremadamente agudo recorrer todo su cuerpo; claramente no había sido un sueño y claramente no estaba en su cama si no que en una ajena

Examino el lugar donde se encontraba con cierta curiosidad que era característica de los Braixen, no tardo mas de treinta segundos para darse cuenta de que se he encontraba en una cabaña con cuadros en las paredes que no alcanzaba a discernir y una mesita con una pequeña televisión a tubo, o eso era todo lo que podía notar en la posición que estaba al menos ya que su cuerpo no respondía; los efectos de la hipotermia, hizo un pequeño sonidito de molestia al ver que estaba atrapado.

Su mente comenzó a hacer carreras intentando encontrar la razón de la porque estaba en una cama completamente distinta, lo habían rescatado de la nieve obvio, pero… ¿Con que motivo? Quizás había sido raptado y ahora procederían a torturarlo por horas, o lo venderían como esclavo a una familia ultra millonaria, las posibilidades eran infinitas…

Comenzó a entrar en pánico y sus ojos se abrieron como platos al imaginarse todo lo que le iba a pasar si no salía de acá lo antes posible, intento moverse una vez más, pero una pinzada de dolor lo golpeo directamente en el pecho, lo cual hizo que apretara los dientes con fuerza; como si eso fuera a hacerlo sentir menos dolor.

Su intento de escape fue interrumpido al sentir la puerta de la cabaña abrirse y otra persona entrar, el Braixen cerro los ojos con toda la fuerza del mundo, si no había muerto en la nieve entonces si muriese aquí, sus padres siempre le habían enseñado que nunca debía confiar en extraños y este no era la excepción, el Braixen sabia que el extraño lo mataría de la forma mas lenta y dolorosa posible, comenzó a planear en su mente que seria las últimas palabras que diría antes de ser asesinado.

"Eh… ¿Estas despierto?" una voz inquirió, sonaba mucho mas suave que la voz de un asesino por lo que el Braixen abrió los ojos lentamente "¿Esta todo bien? ¿Te duele algo?" al abrir los ojos se dio cuenta que se encontraba cara a cara con un Lucario, uno que quizás estaba mas cerca de lo que debería, invadiendo su espacio personal y sus narices a punto de chocar

"Por favor no me hagas nada…" el Braixen dijo inmóvil con menos miedo y pánico de lo que esperaba, por alguna razón el Lucario lo hacía sentir… cálido

"Si quieres volver a la nieve no tengo problema con devolverte" el Lucario escupió con una pequeña sonrisa en el borde de sus labios "Solo trata de no volver al borde de la muerte otra vez, ¿sí?, puede que no esté ahí para salvarte de nuevo" la ironía se notaba en la voz del Lucario antes de que este se alejara del confundido Braixen, desapareciendo de su limitada visión.

El Braixen entrecerró sus ojos intentando pensar porque su asesino era tan amable y amigable… bueno, tan amable y amigable como lo es alguien que dice que puedes ir a morirte a la nieve de nuevo, pero al menos no intento matarlo de inmediato. Con toda la fuerza que tenia dentro puso ambos codos en la cama y levanto su cuerpo levemente para poder observar mas parte de la casa, se dio cuenta que el Lucario se encontraba en una pequeña cocina calentando una olla.

"¿Cuánto tiempo llevo aquí?" pregunto el Braixen observando como el Lucario se movía por la habitación, asumió que estaba cocinando algo dentro de esa olla

"Llevas exactamente setenta y tres horas y cuatro minutos acá" el Lucario respondió naturalmente sin quitarle atención a sus tareas, el Braixen por un momento pensó que estaba bromeando, levanto una de sus manos y comenzó a calcular cuanto era eso en lenguaje de gente normal.

"¿Llevo 3 días aquí?"

"Si, ha sido un poco difícil dormir en el suelo, pero me he acostumbrado, al menos ahora que estas despierto podemos turnarnos" el Lucario vertió la olla en un plato mientras hablaba, una vez se lleno se lo llevo al Braixen y lo puso frente a el "Toma, necesitas seguir bebiendo cosas cálidas, ya puedes alimentarte solo" el Braixen lo miro sorprendido y un poco avergonzado

"¿Me has alimentado estos 3 días que he estado durmiendo?" pregunto con shock en su voz, que vergüenza

"No había otra opción, era la única forma de que no te murieras en tus sueños. Aunque probablemente eso hubiera sido una carga menos para mí" el Lucario volvió a sonreír y el Braixen no pudo evitar sonreír de vuelta, su sentido del humor era raro, pero aun así se le hacía muy consolador "Ahora bebe, antes de que se enfrié" el Lucario forzó el plato en las manos del Braixen, el cual miro el plato con el líquido café. Lo miro por unos segundos y luego miro al Lucario

"¿No me quieres al menos decir tu nombre antes?, Saberlo me daría más confianza para tomar… esto" el Braixen pregunto mirando la sopa que parecía una pasta más que un líquido "¡No te ofendas!" el Braixen recalco con una sonrisita, haciendo que el Lucario rodara los ojos

"¿Vienes a mi casa, duermes en mi cama e insultas mi sopa? Cada minuto que pasa me arrepiento mas de haberte encontrado esa noche, tirado en el suelo y extremadamente pálido" el Lucario bromeo de vuelta, levantando una ceja al intento del Braixen de hacerlo reír

"Lo único que entendí de lo que dijiste es que ahora se que esto se supone que es una sopa" el Braixen rio moviendo el plato, haciendo que la "sopa" se moviera de manera lenta.

"Por Arceus, ¿Todos los Braixen son así?" el Lucario exclamo mirando al cielo. Ambos rieron unos segundos al darse cuenta la química que tenían entre ellos se conocía hace unos minutos y ya parecían ser amigos de toda la vida "Me llamo Noel, encantado de conocerte… ¿Y tu eres?" el Lucario pregunto

El cerebro del Braixen se paralizo como si hubiera recibido un shock de electricidad y se quedó mirando a Noel por unos segundos con los ojos abiertos como platos mientras los engranajes de su cabeza funcionaban a toda velocidad, todos sus sueños empezaron a hacerle sentido, todo empezó a conectar como si el nombre del Lucario fuera la última pieza del puzle que faltaba.

La persona que llevaba buscando toda su vida

Lo mas importante de todo el mundo

LEON

¿Qué?

"¿Nos hemos conocido antes?" el Braixen pregunto al Lucario sin salir de su extraño trance, mirándolo con ojos perdidos, todo estaba empezando a tener sentido, la verdad estaba empezando a formarse y el cerebro del Braixen no lograba comprenderlo completamente

"Um… ¿No?" Noel respondió un poco confundido, pensando que esta era otro chiste del Braixen "¿Por qué lo dices?" el Lucario pregunto inclinando su cabeza levemente, curioso por el remate de la broma del Braixen

"Nos hemos conocido antes… te recuerdo…" el Braixen insistió, levantando su cuerpo un poco más y acercando su cara mas a la del Lucario "Estuvimos en una nave espacial esperando nuestras muertes… Estuvimos en el punto mas alto de la ciudad juntos pasando San Valentín… Estuvimos en un parque antes de ir a una fiesta… Estuvimos en una escuela con cuatro amigos más… Nos conocimos cuando te mudaste junto a tu hermano Quill… "

Se sentía raro recordar todo tan claro, todos los sueños estaban haciendo sentido

El Braixen comenzó a nombrar mas momentos que pasaron juntos, aunque sintió que todavía no había pasado por estos momentos… Era difícil de explicar "Estuvimos tomados de la mano en una fiesta y me daba miedo decirte lo que sentía… Saltamos de un lugar muy alto y caímos en el océano… Estuvimos juntos en una celda… Un día escape de casa y me mude contigo y con una amiga…" el Braixen nombraba y nombraba momentos de distintas vidas y el Lucario lo miraba sorprendido, algo le estaba haciendo sentido

Y por un momento sintió su cerebro desbloquear recuerdos por los que nunca había pasado, sus ojos se abrieron de la misma manera que el Braixen la tenía abiertos

Te amo Leon, más que cualquier cosa en todo el mundo, y espero que nunca olvides esa calidez en el corazón que fue causada una vez nos besamos por primera vez, porque yo sé que nunca olvidare la que tu causaste en mí.

BRAIX

Todos los momentos que pasaron juntos y pasaran juntos llegaron a sus mentes y ninguno de los dos sabios que hacer, si saludarse o abrazarse o besarse o mucho más, los dos amantes volvían a estar unidos por la enésima vez y ambos estaban igual de confundidos por todo lo que estaba pasando dentro de ellos. La habitación giraba alrededor de ellos. Se miraban directamente a los ojos y en los orbes del otro vieron miles de vidas pasadas y futuras

Y como un estallido, desapareció, como un buen sueño escapo las mentes de ambos sin piedad y se esfumo por completo, la mirada entre ambos se convirtió en una de confusión mientras ambos intentaban entender que había pasado en los minutos anteriores; ninguno de los dos recordaba nada y pasaron de ser los amantes de siempre a volver a ser extraños una vez más.

"No… no se porque dije todo eso" el Braixen menciono un poco avergonzado recuperando su posición en la cama "…La verdad no recuerdo haber pasado por nada de lo que dije…" el Braixen rio levemente intentando hacer desaparecer su confusión "…De hecho ya ni recuerdo lo que dije… desapareció" el Braixen dijo en un hilo de voz, como si le doliera no poder recordar

El Lucario no dijo ninguna palabra, al igual que el Braixen olvido todo lo que había pasado por alguna razón y ahora se sentía extrañamente vacío, pasaron unos minutos en silencio antes de que el Lucario levantara la voz "…Casi se me olvida, tienes que tomarte la sopa, y no intentes decir que es mala sin haberla probado antes" el Lucario sonrió, intentando romper el hielo

El Braixen levanto la vista y miro al Lucario, sonriendo a su intento de hacerlo reír "Lo intentare, aunque no prometo nada" el Braixen rio, haciendo que el Lucario rodara sus ojos una vez mas "Eh… ¿Me puedo quedar acá? La verdad no tengo ningún otro lugar donde ir" el Braixen menciono espontáneamente sin saber de donde vino el valor de preguntarle a un extraño si podía vivir en su casa, lo mas extraño fue la respuesta del Lucario, inmediata y sin titubear

"Claro, puedes quedarte todo el tiempo que quieras…" el Lucario dijo sorprendido, ¿Porque respondió tan rápido? Se levanto y fue a la cocina, no sin antes dirigirle unas palabras al Braixen

"Por alguna razón siento que tu y yo seremos muy buenos amigos"