Ladies and Gentlemen!
Volviendo a sacar historias que he dejado inconclusas en mi carpeta de Fairy Tail. Esta vez me encontré con esta belleza que a veces no puedo comprender como es que deje estas historias a un lado. Como las historias pasadas, era una historia con una idea principal y realmente me encanto esta idea de un lado de Natsu que pocos muestran, un tanto débil y buscando un poco de protección en los brazos de nuestra Lucy. Me anime a terminar de escribir esta historia pendiente así que espero que les encante. Un lado de nuestro dragón de fuego que pocos han visto.
It's time to read!
It's showtime!
Aclaración: Fairy Tail no me pertenece. Es propiedad de Mashima Hiro. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias que se podrán leer a continuación.
Aclaración: Con estas historias no estoy cobrando por ninguna ganancia o regalía. Solo escribo para el entretenimiento de todo público pidiendo permisos al autor. Cualquier aclaración, pueden escribir en los comentarios su opinión al respecto.
Lucy no podía llegar a comprender como es que había llegado a esa situación. Muchas veces intentaba recordar cuando fue que permitió eso pero siempre se daba cuenta de que nunca lo hizo y que simplemente le vieron la cara. De lo único que era capaz de tener conocimiento, es que él había entrado como "Don Juan" a su casa y simplemente se había adueñado de la misma sin importar aquellos reclamos que siempre se escuchaba de ella y que era capaz de aprenderse de memoria. Por más que la maga celestial quisiera preguntar sobre su hogar en el bosque o sobre su compañero de pelaje azulado, era capaz de cambiar el tema o decir que simplemente no quería estar por ahí. Cada día eran mentiras pero no era capaz de decir aquella verdad que se canso de buscar y solo lo dejaba entrar a pasar la noche. Tampoco era tan mala como dejar a su compañero de misiones y aquel chico tonto que le ha salvado la vida desde hace mucho tiempo.
¿De qué estamos hablando?
¿De quién estamos hablando?
Desde que Natsu Dragneel empezaba adormir con Lucy, aunque quiera o no la maga celestial tuvo que aceptar al mismo como un huésped en su casa pero con alguna que otra regla que el otro acepto solo porque quería estar en aquella pequeña habitación. Era de esta manera en que la chica tuvo que aprender a lidiar varias cosas de él que aun hoy en día, le molestaba tanto.
La primera de ellas, era que tenía que tener cuidado con los golpes. Si, aunque sonara un poco extraño pero su compañero, solía tener sueños tan raros y por alguna razón, siempre soltaba golpes al aire, soltaba alguna que otra maldición y al final, era capaz de soltar una pequeña flama de la que siempre tenía cuidado porque sus novelas eran demasiado importantes como para perderlas en un incendio provocado inconscientemente por su compañero. Quería creer que volvía a repetir aquellas victorias que ha tenido sobre sus enemigos. Algunos de aquellos golpes siempre le daban a ella y por un momento era capaz de quedarse sorda por lo escandaloso que era ante aquellos gritos de guerra. Claro, la dejaba con la mejilla hinchada pero ella solía vengarse con tirar el cuerpo de su amigo al piso y botarlo en algún lugar gracias a la ayuda de sus espíritus celestiales. No era bonito que al día siguiente sus compañeros de gremio se burlaban de ella por la hinchazón y Natsu con aquella inocencia que decía que no sabía lo que estaba pasando.
Aunque tampoco era tan mala con el mismo que prefería ignorarlo.
La segunda. Natsu solía roncar y babear demasiado su almohada favorita que simplemente le hacía querer llorar y al no encontrar otra solución, era capaz de tomar la bufanda del chico, doblarla y utilizarla como almohada para ella. No entendía cómo es que el chico podía dormir con tanta tranquilidad, como si se tratara de un niño que no era capaz de romper un plato cuando en realidad, era un pequeño diablillo que era capaz de romper toda la vajilla solo por diversión. Comprendió que aquella cara de inocencia, era capaz de esconder muchas cosas de él, alguna que otra siempre le provocaba un dolor de cabeza como la perdida de aquel dinero tan valioso para seguir viviendo en aquel pequeño departamento. Lucy tenía que encontrar alguna forma de cubrir sus oídos y disculparse con los vecinos por el fuerte ruido que cada noche es capaz de escucharse como evitar que tome su almohada y que empiece a morderla como si de un delicioso bistec se tratase. No entendía el porqué pasaban estas cosas, porque solo a ella, cada noche le daba bien de cenar a Natsu, veía siempre con los ojos abiertos la inmensa cantidad de comida que era capaz de comer en el gremio pero eso no era suficiente para satisfacer al dragón de fuego que en algún punto de la noche, tenía que darle su merecido para que se aleje de ella y no permitir que le vuelva a morder el brazo.
Ya no quería más mordidas en su blanca piel.
Otra, era que solía moverse mucho hasta llegar al punto que quería quitarle su lado de la cama. Lanzaba alguna que otra patada, lo escuchaba murmurar y soltar alguna que otra risita mientras se movía de un lado a otro de la cama sin darse cuenta que con aquellas acciones, era capaz de tirar a la dueña de la casa. Muchas veces le ha saco un susto de muerte que cuando ve al culpable, masculla algunas cosas y solo se da la media vuelta para querer seguir durmiendo aunque en algunas otras se ha ido a dormir a su sillón ¡Era sacada a patadas de su propia cama! ¡Su cama! Comprendía a la perfección que su departamento no era grande y su cama, mucho menos. Compartir un pequeño cacho de cama, era realmente difícil cuando no se podía quedar quieto en toda la noche. Claro, al final tenía que picar las costillas del mismo para que se alejara de su pequeño cacho y poder dormir lo que resta de la noche.
Era un lugar pequeño y él era demasiado grande, el departamento solo era para una persona pero con Natsu ahí, era imposible el tener un poco más de espacio. Llegados a este punto, la maga celestial no dejaba de pensar que probablemente necesitaría una casa más grande al igual que una cama de mayores proporciones. Estaba cansada, el dolor de su espalda lo podía confirmar como las notorias ojeras debajo de sus ojos. Un poco de maquilla siempre ayudaba.
Si, podía tener más contras de las cuales, no podría terminar de contar con los dedos de sus manos, le faltaría dedos. Muchas veces intentó correrlo de su casa pero había muchas más razones por las cuales siempre lo dejaba y prefería ya no decir nada más, era su compañero, era su mago favorito que le ha ayudado en varias ocasiones y que gracias a él, es que ha llegado viva a donde se encuentra ahora. Era lo menos que podía hacer por él. Prefería sonreír aunque se muriera de sueño y su cartera lo estuviera pagando demasiado caro. No le importaba.
¿Por qué lo decía?
Porque el chico era capaz de guardarse más cosas en el pecho que decirlas con libertad como todo el mundo estaba acostumbrado. Lucy comprendió que Natsu también podía sentirse de esa manera.
Por más que una persona quiere ser fuerte, siempre se encontraran aquellos lados ocultos que no sería capaz de mostrarles a las personas. Aquella debilidad que se puede hacer presente en el corazón y en los hombros de uno, provocara que las piernas flaqueen, que los brazos se debiliten y que las lágrimas no sean capaces de detenerse.
Cuando el chico necesitaba estar con alguien, siempre lo encontraba en la puerta de su casa, con la mirada triste y con los ánimos por los suelos, en la espera de su llegada, no importaba si llegaba tarde, él siempre se encontraba ahí esperando en el marco. Era triste verlo cuando el cielo oscurecía y la lluvia caía en su cuerpo, se veía como un pequeño cachorrito abandonado que ella siempre cobijaba para poder convencerlo de tomar un baño calientito e irse a dormir para evitar que el mismo se enfermara, aunque realmente desconocía si podía llegar a enfermarse. Dormía cuando creía que ya se encontraba mejor y a cada rato se despertaba para ver que seguía a su lado.
Cuando el mago de fuego suele tener pesadillas, era la primera persona que llamaba cuando se despertaba de aquella manera tan abrupta que era capaz de asustar a la chica pero al final, era capaz de consolarlo, lo refugiaba entre sus brazos mientras le otorgaba suaves caricias a su espalda, tratando de desenredar sus cabellos rosados mientras sentía como gimoteaba para dejar salir finas lagrimas de sus ojos para quedarse dormido cuando se encontraba agotado. Ella dormía junto con él al sentir como era contagiada de aquel pesado sueño.
Cada noche, a pesar de los golpes que podía recibir en sus mejillas o de casi ser tirada de su propia cama ante aquella mala costumbre de su dragón de fuego que le gustaría corregir en algún momento de su vida, Natsu era capaz de despertarse en ese momento que la creía dormida, tomarla entre sus brazos y dormir de esa manera con ella mientras las cobijas cubrían sus cuerpo y un pequeño suspiro salía del mismo para cerrar sus ojos y volver adentrarse al mundo de los sueños. Era la única manera en que el asesino de dragones de fuego se mantenía quieto y podía tener un sueño tranquilo y ella prefería no decir nada. Solo sonreía cuando se sentía cobijada entre sus brazos, solo se dejaba acurrucar un poco más a su pecho mientras susurraba "Idiota" y se dejaba llevar por aquel tierno calorcito que le hacía olvidar sus travesuras nocturnas aunque fuera al día siguiente cuando se acuerda de lo que hizo y la venganza era su platillo favorito de la mañana.
Lucy lo sabía.
Aun si Natsu Dragneel era un mago demasiado fuerte, podía ser débil y asustadizo cuando nadie lo ve pero que ella es capaz de tener ese privilegio, lo cobijaba para hacerlo sentir seguro, para hacerlo sentir amado. Para ser aquella que le ayuda a sostener sus hombros cuando más lo necesita como todas esas veces que resulta herido o se encuentra agotado por haber utilizado todo su poder mágico para poder proteger a su familia. Aunque fuera ese mago de fuego que siempre presume de esa fuerza bruta que corre por sus venas, se encontraba un mago que paso por tantas dificultades, un mago que podía llegar a tener miedo de lo que se pudiera encontrar en el futuro pero que aun así, se esforzaba por enfrentar al mago más fuerte que se ha presentado frente a él.
Tiene derecho a tener esas pesadillas por todo lo que ha vivido, por todo lo que le han quitado como por todo lo que ha creído que le han quitado. Por todo lo que ha perdido. Por eso, no podía negarle aquel caluroso abrazo cuando este lo pedía con aquel triste semblante que removía su corazón.
Y esa noche no fue la excepción. Como todas esas veces, Natsu se presentaba en la ventana de su casa con aquel triste semblante que a pesar de los constantes regaños por parte de Lucy de que no entre a su departamento de esa manera, al final cedía. Lo dejaba entrar a su departamento, cerrando con mucho cuidado las cortinas y ventana misma. Se acercaba a él con cuidado para sentir como este dejaba caer su cabeza en su hombro mientras se abrazaba con mucho cuidado a su pequeña cintura. Lucy sonreía con cariño mientras se acomodaba un poco mejor en la cama para que al día siguiente no le doliera la espalda. Soltó un pequeño suspiro y peinaba con gracia aquellos traviesos cabellos rosados que le daba cosquillas a sus narices como a su cuello.
-¿Te sientes mejor? -Susurro Lucy con suavidad, Natsu negó.- No me iré a ningún lado
-Espero que no lo hagas nunca -Murmuro Natsu.- No quiero creer que te he perdido de nuevo -Confeso con la voz un tanto rota y desgastada.- No lo soportaría, no desde Igneel, no al saber cómo es que perdí a mis padres, no al ser yo el causante de haber perdido a mi único hermano, no podría perderte de nuevo, no quiero
-Y no lo harás Natsu -Los ojos jade del dragón de fuego miraron con atención aquellos ojos chocolate. No era capaz de encontrar ninguna mentira en ellos.- Nunca me iré de tu lado y mucho menor, te dejare ir, cuando uno probo la soledad, lo que menos quiere, es quedarse solo
-¿Lo prometes? Una maga de espíritus celestiales nunca rompe la promesa
-Lo prometo -Soltó una suave risita.- Espero que tu también cumplas con tu parte del contrato, cuando un mago acepta una misión, lo hace para cumplir la misma sin importar las dificultades que se puedan encontrar en su camino, lo cumple para poder terminar la misma
-Soy un dragón de fuego -Sonrió Natsu.- Protejo las promesas con mi vida
-Muy bien -Sonrió Lucy. Bostezo un poco y se acomodaron mejor en esa pequeña cama. Sus ojos empezaban a cerrarse poco a poco.- Buenas noches, Natsu, descansa
-Buenas noches Lucy -Susurro despacio. Cuando se dio cuenta que la misma ya se encontraba perdida entre sus sueños, acaricio su rostro con suavidad. Sonrió para acercar su rostro al de ella como cada noche y robarle un tierno beso.- Gracias por estar aquí a mi lado, Luce -Quito aquellos traviesos mechones rubios que cubrían su bonito rostro.- Yo tampoco te dejare ir porque al ser un dragón de fuego, soy capaz de proteger lo que amo, mi más grande tesoro que eres tú
Después de aquella declaración que era capaz de aliviar el peso de su corazón, se dejaba caer en la cama para abrazarla. Oler aquel suave aroma natural de la chica, sentir aquella suave y tersa piel que siempre presumía con aquella pequeña ropa que suele utilizar y como si fuera su nana aquella respiración de ella, es que cerraba los ojos para poder quedarse dormido esa noche porque sabía que no aparecerían las pesadillas.
Era así como lo veía Lucy. No importaba aquellos pequeños moretones o malas experiencias que vivía en la noche porque mientras pueda ayudar a su amigo a enmendar aquello que su corazón pedía a gritos y que en su rostro era bastante notorio, ahí estaría ella para poder curar esas nuevas o viejas heridas que se pudieran encontrar en él.
Porque estaban dispuestos a no soltarse, es por eso que nunca se apartarían del lado del otro.
¡Muchas gracias por leer!
¿Acaso no les parece lindo este momento a ellos dos? Ver ese lado un tanto vulnerable de Natsu y la manera en que Lucy busca la manera de reconfortarlo por el agradecimiento que tiene por el mismo. Es algo lindo donde se pueden demostrar muchos sentimientos, donde se puede apreciar ese algo más que ambos son capaces de necesitar y el nacimiento de ese tierno amor que está ahí presente pero que en momentos como ese, es cuando se dan cuenta de su existencia. Aunque bueno, eso es lo que veo en estas historias donde me encanta hablar sobre sus sentimientos. ¿Ustedes que opinan?
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¡Nos vemos a la próxima!
Atte.: AnZuZu Dragneel
Fecha: Martes 13 de Julio de 2021
